jueves, enero 19, 2006

Mensaje en la botella


La noche ilumina otro verso, así como oculta la sombra de los miedos. Como un calendario interminable o “una carrera de hormigas locas” la palabra fluye se inventa y reinventa, se sumerge y emigra a través de una botella que navega por los mares del tiempo… Siempre podemos ser infinitos.


Ana María Fuster Lavín

4 comentarios:

Anónimo dijo...

has retornado a la verdadera palabra, muy hermoso,

marioantonio.

Ana María Fuster dijo...

Te lo agradezco de corazón, POETA:
ELLA (la poesía que es la sangre de nuestras venas)
siempre estuvo allí... Sólo necesitaba que la tormenta me devolviese esa botella llena de palabras.
Te agradezco tu devoción por la palabra auténtica y necesaria
Ana María

Anónimo dijo...

A PROPOSITO DE REQUIEM, sera mi articulo para CLARIDAD sobre tu libro porqué coincido con Sonia Cordero de que es un libro esencial, pero la critica no a dicho porqué, y no es justo para un libro como este...debo intervenir ...lo siento, pero no es justo guardar silencio...la perspectiva de Sofia Irene pasa por alto varios elementos muy presentes y que no entiendo porqué no los han detectado, estan muy, muy a la vista...gracias.

marioantonio.

Ana María Fuster dijo...

A propósito de la verdad del escritor, la encerramos en la palabra, en la osadía de ser honesto con la creatividad, la imaginación, la verdadera intención del autor es silente, provoca, y no necesariamente para agradar a unos cuantos intelectuales, eso olvidan muchos, pero yo no puedo opinar sobre críticas viciadas. Prefiero la sencillez de la amplitud... aunque sea un pecado escribir para los llamados comunes...
Tú también lo sabes, eres poeta, narrador y crítico sin tapujos, con talento y originalidad, sabes fluir con la palabra y criterio propios.
Te agradezco de corazón tu solidaridad, aún más viniendo de tu verticalidad y compromiso comprobado con la palabra.
Sí Ileana Cidoncha, Nelson del Castillo y Tatiana Pérez también lo recomendaron, pero nadie ha puesto el verdadero dedo en la llaga, no se puede ser cursi y morboso, como me achacan, entonces la bipolaridad del libro no admite el prozac, o cualquier antidepresivo comercial, eso tampoco lo entendió la crítica dominical. La palabra siguió fluyendo hacia el lado oscuro del corazón y eso se destapó en sus palabras.
Diagnostico... no soy siquiatra, tampoco cineasta, tampoco trapecista, así que seguiré tronando versos, historias, bebiendo versos, acariciando y moldeando la palabra.
De nuevo, Marioantonio, agradezco tu apoyo y justicia, tu darás en el clavo...
Bravo...
También espero leer algún nuevo poemario o narrativa tuyos. Salud.