miércoles, marzo 29, 2006

Cuando todavia luchaba--Botella 11

Botella 11

A través de la ventana se alarga el camino,
el horizonte es ajeno, deshoja pétalos grises
quizás, son los párpados de seres sin rostro,
una isla insomne de luchas gime seres malditos
el vaivén de las cadenas fragmenta sus sueños
y es ellos que no gritan, sólo duermen…

Me desvelo, tengo sonrisas
muerdo la manzana, el búho vuela hacia mi hombro
un árbol peregrina sombras sobre mi cuerpo ausente
mientras susurra el silencio de sus ramas.
He aprendido a esperar,
el sabor de la esperanza degusta libertades futuras
mi niña ya lo sabe,
arrulla mensajes cautivos entre palabras encharcadas
así como secretea las luces de la ciudad
de una isla que duerme huérfana,
pero pronto estallará vida
un gorrión amanecerá sobre mis pies,
la identidad fluirá rostros, ambas sonreímos,
ya se abre el libro y las palabras arribarán al puerto.

Ana María Fuster

**Escrito en desde el Hospital Presbiterano, San Juan Puerto Rico, el 14 de marzo de 2006
Mi pequeña Elena, una brujita luchaba junto a mi desde una cama abandonada junto a una ventana de paredes una rama de árbol arrullaba la espera

2 comentarios:

Madam dijo...

Los momentos de espera o suspenso son tan duros. Nos pueden llevar a la locura. Esa incertidumbre de qué podrá pasar es desesperante. Incluso en momentos como este Ana, tus escritos están intactos. Llenos de ternura y magia.
Cariños.

Ana María Fuster dijo...

Gracias, madam, quizás es la ternura del amor, el amor que sentía por mi brujita, por la palabra, por esos seres tan especiales que no me abandonan y me hacen afortunada
la magia que nos ilumina, aún cuando seamos dust in the wind