martes, marzo 10, 2009

Recordando a nuestra pequeña Elena, a tres años... El alma en fuga, parte 4


Botella 12


Vértigo.

Aire.

El fuego se extingue.

Mi vientre gime,
Escuchamos a una niña-sombra:
que grita, gruñe, garabatea nadas;
vimos cómo abre la ventana de los sueños
mientras jugaba con el temblor de la esperanza.

Las muertes liberan el color de la palabra,
bajo una hoja verde,
verde que te quiero verde,
verde afrodita
esperando aquel verdor de la sangre tinta.

Aún no es momento de despertar,
Mientras, nos llueven sombras

y se evaporan…


------------------

Botella 13

La lluvia aligera.
El poema sigue su rumbo,
como quien amanece bajo la sombra de otro calendario.

No hubo fronteras
tampoco verdugos
tan sólo los días se van sumando
uno tras otro tras otro.

También se suman otros calendarios
esas muertes;
que viven, sienten,
se alimentan de guerras infinitas;

mi vientre también cobija una muerte por llegar
una puta me cobra los segundos
mientras me hace el amor de los suspiros,
y me desangro lentamente

sólo necesito tiempo
para seguir peregrinando hacia la palabra.


---------------------

Botella 14

Giramos en el tiempo como alas hacia el poema
fecundamos misterios cristalinos;
mientras las palabras invaden una hoja desnuda en su azul,
el polvo de luna invade antiguas soledades:

el camino de seda es otro sueño amanecido
de olas acariciando destinos
al aire así como al fuego.

Sí, se acercan los destinos…
y el alma contempla su verdad
las piedras ya cicatrizaron a fuerza de versos
y una niña brinca su cuica sobre el cofre de palabras;

seguimos esperando desde una isla silente
a que el mensaje llegue a puerto…

-----------------

Botella 15

A través de la ventana se alarga el camino,
el horizonte deshoja pétalos grises.

Quizás sean los párpados de los seres sin rostro,
ojos urbanos que peregrinan en sus pisadas.
desde una isla insomne de luchas gime seres malditos,
el vaivén de las cadenas fragmenta sueños
y aquellos que no gritan, sólo duermen…

Me desvelo
de cosquillas en el vientre,
y sonrisas en el espejo.

Muerdo la manzana,
un búho vuela hacia mi hombro.
Allí, al otro lado del cristal
un árbol peregrina sombras sobre mi cuerpo ausente.

No desespero,
he aprendido a esperar,
el sabor de la esperanza degusta libertades futuras
mi niña lo sabe,
arrulla mensajes cautivos entre palabras encharcadas
así, como secretean las luces de la ciudad:

un gorrión amanecerá sobre mis pies,
la identidad volverá a sus rostros,
y ambas sonreímos.

Comienza a abrirse el libro

y las palabras arribarán al puerto.


Ana María Fuster



cuadro de Michael Heizer

No hay comentarios.: