miércoles, marzo 11, 2009

Recordando a nuestra pequeña Elena, a tres años... El alma en fuga, parte 5


Botella 16


Las sombras del viento pueden ungirnos con misterios y revelaciones. ¿Cuál es el secreto?
si la meta es infinita,
así como nosotros…

¿Viaja igual el mensaje en una botella de vino
o en una caneca de ron?
¿de un beso o un abrazo?

La isla a través de aquella ventana nos espera…

Nos reafirmamos en cada búsqueda
y en cada encuentro.

En fin, un principio no puede ser desahuciado

cuando de las manos brotan versos.
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Botella 17

¿Te fuiste?
La ventana fue clausurada.

Aprendí que las dosis de calmantes son el ojo del huracán o, quizás, un carnaval de pisadas.

Un semáforo intermitente indica el génesis de las sombras, pero el exilio pagó su factura:

Los cuerpos suelen desprenderse, como si la vida pendiera de un cordón, o un lazo de plata que une el alma a los sueños, momento en que las esperanzas pueden experimentar el abismo, la angustia

…y el dolor es tan intenso que la ceguera coagula ese instante.

…y es que duele tanto que la sangre son las lágrimas de una madre con su vientre desgarrado, abandonado, vacío, y la nada grita desesperadamente por morfina, pero será inútil.
Hasta que llegue otro verso a fecundar palabras de sueños y pueda volar nuevamente,
…llegar a ese puerto.

Esperaremos...

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Botella 18

Cenizas, todo un cuerpo puede caber en una bolsita de plástico, un zip lock para un poema urbano, una cajita de cristal para versos de amor, y puedo escribir los versos más tristes esta noche; por ejemplo las estrellas lagrimean al abandono de mi vientre y la muerte desgarró la noche de silencios, pero Neruda no puede consolarnos, tenemos que nacer de otro poema
y el poeta lo sabía.

Somos polvo al viento, el aire puede asfixiarnos y seguimos a la deriva, porque la carne cabe en puñados sobre un escritorio de madera, porque no importa cuánto lloremos, pues aún estamos solos, nos hemos abandonado. Los periódicos siguen profanando la sangre de un pueblo que no encuentra su hogar,
Una isla negra debe buscar la luz, pero titubea y no lo hace…
Arena, polvo, cenizas, un minúsculo granito de oro, aún así esperaré…

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Botella 19

Mi vientre adelgaza,
se marchitó otro recuerdo
la bitácora, como la vida, agota sus palabras.

Al menos,
un ruiseñor canta los sueños del campanario.

Todavía podemos regresar.

Ana María Fuster

cuadro de J. Pollock

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Recado a Helenita


ahora tienes el aire de las lunas
y el único arlequín hecho a mano por el sueño,
junto al relato de siempre volver
buscando el pecho tibio de las nanas,
tocando a juegos, el alba en los ojos de mamá


y el árbol de cielo para tus frutas


helenita tenía una trenza de jaspe
un tren picado por los ángeles
cuando nacía el agua, helenita era de aguaceros,
pura como palabra de amor
libre como el regazo



al fin, toda alas
no le pásará como a los hombres
que callaremos sin regresar



ella será será el poema infinito
el beso invencible sobre el tiempo.



un abrazo.
marioantonio.

Ana María Fuster dijo...

Elena o Helenita, en mi amor y recuerdos
"pura como palabra de amor"
qué hermoso tributo, gracias Marioantonio
un abrazo de luz