domingo, marzo 15, 2009

Recordando a nuestra pequeña Elena, a tres años... El alma en fuga, parte 6

Botella 20

El camino se acorta a través de un abismo de cristal,
son tan frágiles las distancias…

Cualquier horizonte es incierto,
la sangre y la ceniza de otra esperanza
para una isla que implora:
despierten, despierten…

y no hay lucha si el suero contiene calmantes;
si sus hijos vacacionan ideales,
todo es ruido
en el abono anémico de un plato principal para la última cena.

Sí, tenemos hambre.
Puedo ser una madre que se desvela
y grita tierra.

Despierten, despierten que va llegando la señal
mi vientre quizás ya parió vidas y muertes,
como es costumbre, retorno siempre a la espera

y es que volverá a llover.

Cuando el ruido cesa, los ideales retoñan,
pronto las distancias podrían ser abrazos…

Botella 21


A lo lejos un cementerio de historias olvidadas, recuerdo de cenizas, en que una espera vivida, nos aleja y atrae. Todavía el aroma de los sueños nos puede iluminar…

Sólo tenemos que leernos, releernos e inventarnos.

Botella 22

El luto devela un sol oscuro,
los recuerdos quedan incinerados,
las pisadas se acercan a la soledad del poeta,
se deshoja otro calendario
y vuelve a girar el reloj de los sueños.
Mi espejo refleja la otredad
y arrojo palabras al viento.

Ahora duermo atardeceres
y el exilio se deshoja…



Botella 23

Amanecí desnuda
los recuerdos así como losmiedos danzan en el aire;
no estoy sola,
mi vientre cicatriza
mientras despierto
cuerpo a cuerpo
al calor de la vida
no grito dolores,
gimo deseos y esperanzas.

A mi lado, al tuyo,
vivimos la película del mundo,
giramos sobre el eje concéntrico de mis laberintos
nos ungimos de sudores,
piel a piel, sangre de versos.

Duermes sobre el silencio de mi pecho
ese suave trago de nuestras sombras
donde somos actores, poetas o mimos,
desmaquillando cualquier convención traicionera.

Soñamos la libertad del caminante
pisadas serenas, seguras, sobre la locura del destino
lejanas a las tempestades del tiempo.
Nuestro reloj reposa sobre besos
mis labios se queman en tus dedos
mis manos se consumen en palabras.

Despiertas,
el puerto se acerca
y la función por comenzar…

Botella 24


¿A qué temes? No enclaustres la voz de los versos; el miedo se deslumbra ante un milagro de encuentros.
Con ansias locas de descubrir el horizonte, el cielo o el infierno, tú y yo, vampiros de silencios, así como amantes del instante preciso de la creación, besamos el cuerpo desnudo de la palabra. Las pisadas se humedecen.
Una lluvia de esperanzas evade siempre cualquier estrategia climatológica.

Ana María Fuster

3 comentarios:

Romy dijo...

por que el dolor nos desnuda mas en el poema...he seguido estas botellas al mar...estos recados celestes...y no puedo mas que guardar silencio y seguir celebrando la grandeza del poema.

un abrazo

PEREGRINO dijo...

Que más se puede decir...puro sentimiento de madre.

A ti madre...alzo mi copa y felicito al Universo por permitirte caminar entre nosotros...

Salud...

mabel casas dijo...

maría

uno va leyendo cada botella y el poema levantan el sentimiento que solo puede traducirse en memoria viva
y desde lo literario trascuiendo bellamente
mientras el doloracompañada pausado en silencio como recogiendo calma a quiensiempre está sinolvido
cariños apretados