sábado, abril 18, 2015

Botella 25



 25


¿Duerme la palabra?

¿Puede vigilarnos desde las sombras?
O, tal vez, nos fecunda una y otra vez de exilios y retornos en fuga.

Mi vientre poblado de estrellas se deshoja, la soledad llueve sangre y volar se hace pesado.  

Al menos, comprendo el amanecer de las miradas, así como el gemir de tantos espíritus.

¿Será la piel el presagio de un espejismo consumido en versos?

Mi otredad iluminada también reposa. Queremos llegar al puerto. 
Allí un faro sobre la espuma de plata pinta libertades.

 El gorrión despierta.

Ana Maria Fuster Lavín
2006

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