jueves, marzo 16, 2017

bítácora de fuga, siguientes once días....


para Elena... que llegaste y partiste el 17 marzo 2006

 

II.

 

Botellas para una bitácora

Días 11 al 21

 


Selección… siguientes once días

 

11

 
Otra botella navega sobre la voz muda del abismo;
el faro se va fundiendo,
lejos la luz, ya no es.

 
Aquí, mi cama se desierta en la niebla,
mis manos se abandonan en llantos
sobre un libro de milagros;
 
me reclaman  libertades inconclusas:

un mensaje se deshoja en el capullo del nunca jamás.

 
Desde mi vientre clausurado,
la vida naufraga.

 

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       12

 

Vértigo.


         Aire.

 
El fuego se extingue.

 
Mi vientre gime,
Escuchamos a una niña-sombra:
que grita, gruñe, garabatea nadas;
vimos cómo abrió la ventana de los sueños
mientras jugaba con el temblor de la esperanza.

 
Las muertes liberan el color de la palabra,
bajo una hoja verde,
verde que te quiero verde,
verde afrodita
esperando aquel verdor de la sangre tinta.   

 
Aún no es momento de despertar;
mientras, nos llueven islas
y se evaporan…

 

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13

 

La lluvia aligera.
El poema sigue su rumbo
como quien amanece bajo la sombra de otra isla.

 
No hubo fronteras
tampoco verdugos
tan solo los días se van sumando
uno tras otro tras otro.

 
También se suman nuevos calendarios
esas muertes;
que viven, sienten,
se alimentan de guerras infinitas;

 
mi vientre también cobija una muerte por llegar
una puta me cobra los segundos
mientras me hace el amor,
y me desangro lentamente

 
Solo necesito tiempo,
mientras sigo peregrinando hacia la palabra.

 

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14

 

Giramos en el tiempo como alas hacia el poema
fecundamos  misterios cristalinos;
mientras las palabras invaden una hoja desnuda en su azul,
el polvo de luna invade antiguas soledades.

 
El camino de seda es otro sueño amanecido
de olas acariciando destinos al aire
así como al fuego.

 
Sí, se acercan los destinos…
y el alma contempla su verdad
las piedras ya cicatrizaron a fuerza de versos.
Una niña brinca su cuica sobre el cofre de palabras.

 
Seguimos esperando desde una isla silente
a que el mensaje llegue a puerto…

 

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15

 

A través de la ventana se alarga el camino,
el horizonte deshoja pétalos grises.

 
Quizás sean los párpados de los seres sin rostro,
ojos urbanos que peregrinan en sus pisadas.
Desde una isla insomne de luchas,  
gimen  seres malditos,
el vaivén de las cadenas fragmenta sueños
esos que no gritan, solo duermen…

 
Me desvelo
de cosquillas en el vientre,
y sonrisas en el espejo. 

 
Muerdo la manzana,
un búho vuela hacia mi hombro.
Allí, al otro lado del cristal
un árbol peregrina sombras sobre mi cuerpo ausente.

 
No desespero,
he aprendido a esperar,
el sabor de la esperanza degusta libertades futuras
        mi niña lo sabe,
arrulla mensajes cautivos entre palabras encharcadas
así secretean las luces de la ciudad:

 
un gorrión amanecerá sobre mis pies,
la identidad volverá a sus rostros,
y ambas sonreímos.

 
Comienza a abrirse el libro
y las palabras arribarán al puerto.

 

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16


La meta es infinita,
así como nosotros…

 
¿Cuál es el secreto de las sombras en el viento?

 
¿Viaja igual el mensaje en una botella de vino
 o en una caneca de ron?
¿de un beso o un abrazo?

 
               La isla a través de aquella ventana nos espera…

 
Nos reafirmamos en cada búsqueda
y  en cada encuentro. 

 
En fin, un principio no puede ser desahuciado
cuando de las manos brotan versos.

 

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 17

 

            ¿Te fuiste?
La ventana fue clausurada.

 
Aprendí que las dosis de calmantes son el ojo del huracán o, quizás,  un carnaval de  pisadas.

 
Un semáforo intermitente indica el génesis de las sombras, pero el exilio pagó su factura.

 
Los cuerpos suelen desprenderse, como si la vida pendiera de un cordón umbilical, o un lazo de plata que une el alma a los sueños, momento en que las esperanzas pueden experimentar el abismo, la angustia

 
…y el dolor es tan intenso que la ceguera coagula ese instante.

 
            …y es que duele tanto que la sangre son las lágrimas de una madre con su vientre desgarrado, abandonado, vacío, y la nada grita desesperadamente por morfina, pero será inútil.

  Hasta que llegue otro verso a fecundar palabras de sueños y pueda volar nuevamente,

…llegar a ese puerto.

 
            Esperaremos

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 18

 
Cenizas, todo un cuerpo puede caber en una bolsita de plástico, un zip lock para un poema urbano, una cajita de cristal para versos de amor, y puedo escribir los versos más tristes esta noche; por ejemplo,  las estrellas lagriman al abandono de mi vientre y la muerte desgarra la noche en silencios, pero no existe el consuelo, tenemos que nacer de otro poema

y el poeta lo sabía.

 
Somos polvo al viento, el aire puede asfixiarnos y seguimos a la deriva, porque la carne cabe en puñados sobre un escritorio de madera, porque no importa cuánto lloremos, pues aún estamos solos, nos hemos abandonado. Los periódicos siguen profanando la sangre de un pueblo que no encuentra su hogar,

Una isla negra debe buscar la luz, pero titubea

arena, polvo, cenizas, un minúsculo granito de oro, aún, a la espera…

 

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 19

 
Mi vientre adelgaza,
se marchitó otro recuerdo
la bitácora, como la vida, agota sus palabras.

 
Al menos,
 un ruiseñor canta los sueños del campanario.

Todavía podemos regresar.

 

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20

 

Cualquier horizonte es incierto,
solo sangre y ceniza de otra esperanza
para una isla que implora.

 
Y no hay lucha si el aire contiene calmantes;  
si sus hijos vacacionan ideales,
si todo es ruido,
si todo es nada
en el abono anémico de un plato principal para la última cena.

 

Sí, tenemos hambre.
Puedo ser una madre que se desvela
                 y grita tierra.

 

Despierten, despierten que va llegando la señal
mi vientre quizás ya parió vidas y muertes,
como es costumbre,  volverá a llover.

 
Pronto  las distancias serán abrazos,
si el camino se acorta en un abismo de cristal,

y es que son tan frágiles las distancias.

 


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21

 
            A lo lejos un cementerio de historias olvidadas, recuerdos de cenizas, en que una espera vivida, nos aleja y atrae. Todavía el aroma de los sueños nos puede iluminar…

Solo tenemos que leernos, releernos e inventarnos.

 

Ana María Fuster Lavín
2006--Fuga (botellas al mar)
(poemario sin publicar)

fotos-Ana María Fuster Lavín

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