lunes, abril 27, 2026

Terapia [confesiones no juramentadas]: “un diálogo trascendental dentro de la nueva narrativa” Dra. Leticia Ruiz Rosado

 Terapia [confesiones no juramentadas]:

“un diálogo trascendental dentro  de la nueva narrativa”

Por  Leticia Ruiz Rosado



   "Terapia" es un conjunto de veintiún relatos, como postula Ana María Fuster Lavín, que parten de su interés en que se lean a la medianoche [pues originalmente la autora subtituló el libro “relatos para la medianoche”] y junto con ellos habrá una extensa confesión sin juramento. Este aspecto lúdico, desde la portada, nos envuelve en una lectura rotunda­mente organizada a partir del aspecto lingüístico hasta su organización coyuntural. No escatima aspectos del lenguaje porque su impronta, definida como escritora del género de terror y gótica, acierta en la conceptualización del cuerpo como memoria de su discurso narrativo.   Nuevamente, nos sorprende con situaciones en las que la mente y el sexo afianzan cada trama; las de seres proscritos por la sociedad a causa de su diversidad y de sus ganas de vivir. Incluso, la escritora se confiesa “máquina de palabras”, porque precisamente es con el lenguaje que acierta a construir su mundo ficcional, su mundo literario

      Es su dominio poético concretamente lo que avala su escritura; por tanto, cada cuento rezuma una ecuación perfectamente orquestada. Tanto así que el alma de Ana María Fuster Lavín habita en cada espacio del texto. […]  Me parece que estamos ante un texto sin cortapisas, ante un texto articulado en la madurez de la impostura fusteriana reflexiva, combativa y ahora terapéutica. Parece que nos quiere guiar desde los relatos iniciales (“Terapia” y “Búscame”) en los que sus huellas identitarias o dactilares aparecen: escritura, ciudad, libros, muerte, música, shock, soledad, zombis, felinos, entre otros tantos que emergen desde esa mirada espejeada que marcan su estilo.

[…]

       Esos variados ritmos escriturales manifiestan los diver­sos matices de las voces urbanas de un Santurce complejo y que ahora en Terapia [confesiones no juramen­tadas], se amplía a otras zonas del Área Metro como Río Piedras y Hato Rey, y a otros pueblos de Puerto Rico como Ponce, Mayagüez, para de momento saltar a Sur América, Portugal, también a Nueva York y Australia y, de manera osada, al siglo XVIII, precisamente al del origen de ese gótico que sustenta su escritura. Igualmente, nos adentra en un caleidoscopio ambiental y atmosférico al jugar con los espejos de las enfermedades, géneros y vidas sufrien­tes a lo ancho y largo del mundo. Me recuerda la serie del Ministerio del tiempo, toda vez que los personajes entran y salen: del psiquiátrico, de una habitación, de un elevador, de un balcón, del parque de futbol, del tribunal, de la plaza delayuntamiento, de un jardín. Sentimos cantazos contra cristales, se abren ventanas, se trastocan rumbos hacia una distopía (casi como Star Wars) provocada por US Air Force, en ese anhelo de tocar el sol. “Ser el fuego azul del mar”, en el relato “Devorar el sol”.



        Esta recreación ambiental sucinta, por demás, es a mi modo de leer el texto, otro acierto cosmogónico en el que Terapia se constituye como una obra onírica en prosa cuya coyuntura textual amplifica los planos narrativos de Fuster Lavín en la búsqueda de un entorno amable para sus per­sonajes; quienes, ante la vivencia de planos paranormales, necesitan conocer más allá de la escritura, de los límites de la imaginación, la perversión, las dudas, la autoayuda, la vida familiar, la convivencia en la escuela, entre amigos, el compartir en instituciones laborales un entorno piadoso precisamente por la falta de afectos. Su entorno ha sido un “cofre de cenizas”, un asedio sanguinario cuya cosmogonía y corporeidad se ha sacudido muchas veces por el bullying, entre otros males cuya envergadura concatena escenas dramáticas de una época en particular para mostrar las peripecias que asolan a familias, instituciones y tantos otros lugares. Es un modo de contar impactante por una amal­gama de motivos a saber: creación literaria, enfermedades mentales, la memoria, el olvido, el sexo, lo paranormal, el incesto, las perversiones, las pesadillas, lo sobrenatural, el vampirismo, el miedo, la infidelidad, la envidia, el rock, las mutilaciones, la eutanasia, el alcoholismo, el canibalismo. Frente a los prejuicios sociales que se remontan por siglos en todas las sociedades y culturas


Dra. Leticia Ruiz Rosado

Catedrática de la Universidad de Puerto Rico en Aguadilla

Escritora, editora de la Revista Identidad de la UPR-Ag y crítica literaria

jueves, abril 09, 2026

El escritor, docente y crítico Luis Rodríguez Martínez reseña "Terapia (confesiones no juramentadas)

 

Comentario sobre Terapia, confesiones no juramentadas

Por Luis Rodríguez Martínez

Terapia (confesiones no juramentadas)

Ed. Isla Negra, 2025



Ana María Fuster demuestra una vez más por qué es considerada una de las voces más importantes y representativas del terror y el gótico puertorriqueño. Este, su más reciente libro de cuentos invita a leerse despacio, sin apuros, para apreciar cómo se concatenan las historias y se desenvuelven de manera que su “máquina de palabras” como se describe la autora, construye un mundo literario donde la narrativa y la poesía se confunden a menudo. Sus historias siguen a personajes atormentados por las circunstancias.

La Terapia de Ana María Fuster Lavín consta, en muchas ocasiones, de despojarnos de la cordura y abrazar la disparatada realidad que enfrentan las protagonistas de estos cuentos. Leer a Ana María Fuster Lavín es aceptar el abismo y adentrarse en él. Terapia, confesiones no juramentadas, es una muestra de estos abismos que habitan en su cuentística. Los personajes que componen este libro viven realidades tormentosas que ponen a prueba su cordura y su fuerza de voluntad. Entre sus páginas encontramos mujeres, en la mayoría de los casos, que han enfrentado abusos, han sido traicionadas o les ha fallado el sistema. En las calles santurcinas de estos relatos aparecen monstruos, espectros, sombras, y demás criaturas de la noche que asechan merodeando y esperando para reclamar como suyo los miedos más ocultos de sus víctimas. Como menciona la periodista Ada Torres Toro, las protagonistas, en su mayoría, sufren de “accidentes existenciales” en sus historias que, en muchas ocasiones, los llevan a tomar decisiones en situaciones límite.

Un elemento importante en la cuentística de Fuster Lavín, y aquí no es la excepción, es la autoficción. En algunos de los cuentos resaltan pinceladas de la autora, sin que esto signifique un descuido de la tesis central del libro, la decadencia de la siquis de la mayoría de las protagonistas. Las voces femeninas viven atropellos cotidianos en nuestra sociedad, contados con soltura y destreza por parte de la autora, de manera que los cuentos no se sienten como lecciones moralizantes, sino como un ejercicio efectivo de crítica social que está presente en todo el libro. Sus personajes nos llegan hasta el tuétano con sus historias donde presentan, en su mayoría, un retrato de la vida puertorriqueña, y gatos.

Terapia se presenta como una tragedia desde distintos puntos de vista. En sus páginas se presenta el acoso, el rechazo, los problemas mentales, las pesadillas y lo sobrenatural, de manera que se entretejen en una amalgama de tragedias cotidianas y sobrenaturales. Este libro expone un balance entre terror realista, por las experiencias de los personajes y la crudeza con la que se cuentan, y una buena dosis de terror sobrenatural. Asimismo, conversa con libros anteriores de la autora, ya que aparecen temáticas recurrentes en sus libros, así como los espacios comunes; Santurce, Río Piedras, Hato Rey, etc.

Otro aspecto trascendental del libro es que, en medio de tanta tragedia, se percibe una ligera esperanza en sus historias. Generalmente, en sus finales, los personajes encuentran algún tipo de libertad, aunque no sea la que buscaban. Este hilo de esperanza resulta en la única fuente de luz en el mundo de tinieblas que representan estas historias.

Nos encontramos ante un texto que definitivamente no tiene como misión principal la distracción o el entretenimiento de sus lectores, sino que buscar penetrar en las incomodidades de la audiencia, creando así tanto una denuncia como una invitación a la reflexión. El texto no solo expone situaciones complejas, sino que aborda las injusticias nuestras de cada día, así como los prejuicios que afectan a nuestra sociedad. A través de estos cuentos se exploran las temáticas y problemáticas antes mencionadas empleando la poética distintiva de la autora, quien dispone en su haber de un amplio recurso literario. Terapia es un libro que, definitivamente, se debe leer, disfrutar y, sobre todo, reflexionar acerca de sus historias y personajes.

Luis Rodríguez Martínez

Escritor, profesor, fotógrafo y crítico literario y de cine

Puerto Rico, 1992


lunes, abril 06, 2026

La escritora Gloria "Getea" Toro Agrait comenta sobre Terapia (confesiones no juramentadas)

 Título: Terapia: confesiones no juramentadas

Autora: Ana Maria Fuster Lavin 

Editorial: Isla Negra Editores

Prólogo: Dra. Leticia Ruiz Rosado

Genero: Cuentos de horror



"Leer a Ana María Fuster Lavín, es abrazar el abismo." Luis Rodríguez Martínez, escritor puertorriqueño

La razón por la que leo esta autora casi tan pronto publica es que nos da una experiencia que reta la inteligencia. Es imposible devorar un cuento de Ana María sin detenerse a meditar. Obliga a la instrospección. Siento que conozco la trayectoria de algunos de sus personajes.


El arte de mostrarnos sin decir, de dirigir al lector a encontrar en las letras la respuesta al conflicto planteado. Resulta en un estímulo al análisis crítico. No hay forma superflua de adentrarse en los cuentos de Terapia.


En esta entrega encontramos una mirada a la muerte, a ese punto tambaleante hay entre la lucidez y alucinar, a la soledad, a la salud mental y a la sociedad. Ana María nos muestra que la verdadera monstruosidad no es la que nos enseñan desde que nacemos. Entrelaza distintos planos de la existencia con magistral naturalidad.


Quisiera hablar de Nina, de Amalia, Lucía, Violeta. Mientras leo, busco Habitantes del Silencio, El callejón de los gatos, Carnaval de sangre. Me obsesiono con disectar esos libros y con todos los cuentos armar novelas. La terapia es escribir, las confesiones son de la escritora. Leer a Fuster Lavín, es leer a alguien que escribe y luego existe.


Su trabajo, está entre los "must read de Getea". Me confieso y lo juramento si fuera necesario.

Getea, "...un pájaro que vuela libre... como la poesía." (AMFL)

Gloria "Getea" Toro Agrait

Escritora puertorriqueña