viernes, marzo 31, 2006

Poeta invitada -- Leticia Ruiz


Entraña entretela citadina
por Leticia Ruiz Rosado

Es este desierto
hábitat desde un exilio
entre drogas y balas
plasmadas en canvas
circo de velos, cautiverio de lienzos y velas.

Estancias vacías
de elucubradoras esperas
la lira se pierde
entre robles de paso, sin luz, sin linterna.

Entre rejas se duermen
no canta el pequeño
cantor, extinto de un pueblo:
eco sin luna en hipócrita guerra.

Arman cajones y
fachadas de vidrio,
vitrales a destiempo
en ciudadela sin adoquines
rojos o azules zapatos
una historia sin señas ni prendas.

¡Ay! caminitos sin plazas…
catapultan hedores de asfalto: rostros sin ojos
estrabismo lunar ya ni el sol acuarelas colorea.
¡Cuánto dolor, cuánto espanto!
en las calles de mi tierra.

Me pregunto iracunda:
habrá albas, atardeceres o anocheceres
sin celda.

¡En la ciudad
que me habita
cuánta extrañeza
el viento colorea!

Contemplo en lontananza
el azul mar que nos rodea…
y alzo mi mirada…
para que ni uno
de mis hermanos se pierda…


Entonces diseño atardeceres tornasolados
medias lunas con tules y flores de estrellas
albas cual rayos dorados sin límites ni cegueras.
y escucho la roca que borda verdes enredaderas
Y el agua que canta junto a los zorzales y a los niños
que juegan entre los robles de mis entretelas…

Ecos de un Mozart lozano…
música azul… resuena…
mientras la frágil fe… sortilegios
de milenarias lunas llenas… corren
mis entrañas sin ataduras mis venas.



Crepitar silente de eternos mañanas


En el suave
batir de olas
dialogan
voces exangües
de puro silencio.

Es ese mar
horizonte de
azules mañanas
entrecruzados
por el crepitar
silente de eternos destellos...

En ese silencioso
mar que se calla
se repiten naranja azules
sempiternos acordes
de tiempos mejores.

Ahógase entre
marullos y naranja
soles la tibieza
y languidez del
silencio auto impuesto.

Reconocemos
entre abrojos
de atardeceres
eternos...
subterfugios de ecos...
y silencios del viento.

Abismales caracolas
liquidan el refugio
mañanero...
de caballitos de mar
entre nubarrones
de viento y lluvia en silencio.

La silente marea
recrea colores
frente al mar...
un intento:
rescatar... tiempo solaz.

Reposan los acordes
del mar y el silencio
se impregna de olores y
sigilosos moluscos de
azul celeste aguamar...

En el mañana
silencios de mar se abrazan
los vientos
sofocantes del fiero período
otoñal.

Acuden a mi
memoria helados
fríos de viento
y mar... empeñados
en sustraer
la tibieza férrea,
del novilunio
con faz.

Aunque el cielo
lunar permanece
perenne, fugaz
todo se repite
en el tiempo
como choque
inalterable de vida
y bondad.

Ese azul
celeste mar nos
recoge y
acaricia cual
ciclo lunar
y se repite
cual alfa y omega eficaz.

Ecos de grises
y azules en
blanco solar
nos visitan
constantes en
enero
y febrero
para mirarnos
y repetirse ... en el
tiempo y su afán.

El viento en
tránsito fugaz
juega con el
tiempo y mi lar,
cicloides
las mareas entonan
cánticos…
inquietante disfraz.

Rayos de luz
entre palmas
de mar...
susurran misterios...
tiempo de paz.

Tiempo...
silencio...
y mar...
bondadosos recursos...
íntima y eterna verdad.

Ese agudo silencio...
a veces mortal,
pero cierto...
rebasa el dolor,
los olores...
los crudos vientos... cuya
palabra...
me atrevo a invocar.

Entonces... y sólo entonces
la sublime verdad
de mar escribe
y deletrea hojarascas
de arena y
sal
sobre la fiel marea
en el tiempo lunar.

Leticia Ruiz Rosado
enero de 2006



ESOS OJOS PENETRAN CERROJOS

Leticia Ruiz Rosado

I

Bésala
bésale
la espalda
y el cuello…
Abrázala. Abrázala
como ayer…
en aquel café
la rada se escondía al alba.

II

Adora el perfil
de tu cara…
cuánta hidalguía
se pinta en tu barba
déjala acariciarte
déjala acercarse
a tu magia.

III

Esos ojos queman
miradas.
Esos ojos penetran
cerrojos
del alma…
Esos ojos
se le enroscan
entre sus sábanas blancas.

IV

Ay… indio
Cuántos miedos
Junto a su cama
Déjala enredarse
entre tu barba
de plata…
déjala besarte…
se quema su casa.


V

Ay que la mirada
se le mete
en el alma
En cinemascope
la mirabas
en cada parpadeo
de poesía…
la muerdes, la tallas.

VI

Ay indio…
enróscate entre
sus piernas…
se quema su alma,
el cervatillo vuela
y en cada copla
anuncia tu venida a su estancia.

VII

Meteoritos en su vientre virgen
estallan…
son miles… que
en su bajo vientre
le impregnan
…cánticos de vos
la quemaban…
e incendiaban
lunas… cuántos meteoritos
la besaban… al alba.

VIII

Misionero a vos
esta estrofa tan parca:
estremeciste los
rescoldos, sus entrañas;
entreabriste cinceladas de luz
en su casa; descubriste
soberanos duelos
aquéllos los que tortura y abaten
la cueva… su brasa.


Leticia Ruiz Rosado nació en Mayagüez Puerto Rico posee una maestría en Estudios Hispánicos de Middle Bury Collage (Madrid) es Catedrática Asociada de la UPR en Aguadilla, editora de las revistas literarias: Identidad y el Cuervo, poetisa, crítica literaria y prologuista. Su primer poemario Pieza extraña, rara y difusa fue publicado en el 2004 como una publicación de autora. Su segundo está en prensa bajo el sello de Terranova Editores, Te vi, luna. Actualmente trabaja en la edición una antología puertorriqueña titulada Poesía en el tiempo… Revisa toda su poesía inédita y reseña los poemarios: Estación Delirio de Edgar Ramírez Mella y El Libro de las sombras de Ana María Fuster Lavín. Próximamente publicará su Blog: Te vi, luna.


CUADRO--Digo luna y no aprendo-- de Lucía Maya

martes, febrero 28, 2006

Reseña de Réquiem publicada desde Uruguay por Luis Anastasia



RÉQUIEM:

Una novela cuenteada o cuentos urbanos
de Ana María Fuster



"Novela cuenteada y/o narraciones urbanas: ésta es la definición que la autora da a su emocionante visión de la piedad que impregna a su conciencia estética ante el drama del ser humano en el laberinto de los destinos que arrastran a las generaciones.

¿Dónde? En la ciudad de las familias y de sus disoluciones.
En la tierra baldía, como dijo Eliot. En la ciudad del dolor, como escribió Eluard. En la ciudad de la matanza, como escribió Bialik.

Siempre la ciudad como escenario del tiempo temible que pasa con sus ciclos de estaciones germinadas de sorpresivas muertes y locuras, de erotismos y corrupciones, siempre la ciudad acosada o por las perversiones o por las fatalidades que les dan paso.

Y sin embargo, en la ciudad yerma empieza y termina el hilo conductor de la piedad que comienza en la ciudad antigua y llega hasta la ciudad moderna, que recorre los laberintos de la historia, casa por casa, habitación por habitación, cama por cama, abrazo por abrazo, muerte por muerte.

La enorme piedad tiene ojos, intuiciones y simpatías para todos. Ana María Fuster la experimenta en la experiencia creadora de su novela y la hace así motivo de su propia intención artística y motivo de la ética que llevan el hilo en paralelo con los cuentos urbanos que integran este Réquiem, que es cuenteada porque su novela de los destinos necesita de los cuentos como el collar necesita de las cuentas.
La tragedia griega ha dado el modelo de las familias y de las generaciones atrapadas por la culpa y el castigo.

Las estructuras de las novelas griega y bizantina han dado, para siempre, el modelo de las peripecias enlazadas y entrelazadas en un continuo sin fin de personajes que andan por todos los mundos de tierra y mar, de prisiones y caminos, de campos, bosques y peñascales donde les ocurre de todo mientras se buscan y desencuentran tanto como buscan lo que han de ser.

Así es el Quijote, novela cuenteada por excelencia, aunque no urbana.
Ana Fuster tomó los modelos clásicos y los condensó en su reinvención, haciéndolo de modo directo, a plena luz, para que el lector pueda verlos en la más descarnada relación del amor y de la muerte zarandeando a los desprevenidos personajes del mundo común y cotidiano, para que “el acontecer sea visible”, como dice la cita de Rilke que la autora pone al comienzo como cartel indicador de por qué la novela y su trama, es decir, los cuentos que acontecen para que veamos en ellos, junto con los personajes, las evidencias destructivas que caen en sus ilusiones, en sus empleos, en sus carnes, en sus orgasmos, en sus envejecimientos y demencias.

El hilo conductor de la novela y de sus capítulos -sus cuentos urbanos, que tienen un perfil de leyenda urbana por el terror que llevan en su cola-, tiene la movilidad de las secuencias cinematográficas: rápido y restallante, el tiempo de las vidas cuenteadas va y viene, años adelante y años atrás.
Éste es un procedimiento artístico y es también una metafísica y una lógica de ese procedimiento.

Fuster Lavín lo utiliza como marco y como espacio, como límites móviles y como escenario de lo que les pasa a Matilde y su marido, a sus hijas e hijo, a sus amigas y amigos, jefes y delincuentes, conocidos y desconocidos, a los que de pronto una fuerza mecánica los arroja adentro del espacio y del acontecer y son deshechos, juntos, por la máquina.

La lectura nos aprieta junto a ellos. Oímos sus palabras, sus diálogos, sus gritos, sus jadeos de amor o de miedo, y oímos también las ondas sonoras profundas de una música de la historia humana, bella y doliente: es el réquiem que llega desde todos en su acontecer ahora visible: lo que les ocurre mueve a compasión -ética griega y ética cristiana. La piedad resuena. Es el réquiem compuesto por la suma de las vidas frustradas, la música solemne del arte que mira con tanto amor como dolor, y por ello con la herida abierta en el costado de la especie que lleva la esperanza. Es la novela que nos ha escrito, como lección de arte que mira, Ana María Fuster. De ella sabemos que es gran poeta y cuentista, aunque apenas en sus comienzos, la vislumbramos como una futura excepcional novelista. De ella esperamos poesía, cuentos y novela de lo humano capaces de mostrar la escisión que hiende la época y, con el arte, el arte de curarla."


Luis Víctor Anastasía

Poeta y editor
Montevideo, Uruguay
Febrero 2006

El autor nos expresa sobre él: Soy uruguayo, Licenciado en Ciencias de la Educación, Miembro de Número de varias Academias, Profesor de Literatura, de Historia de la cultura y de las ideas estéticas, he escrito unos veinte y tantos ensayos de Crítica Literaria, varios de Estudios pedagógicos y filosóficos, algunos de Historia, he reunido y condensado en siete libros mi producción poética, he escrito tres novelas y trabajo en otras, dirijo la web www.uruguaylibros.com, me apasionan las humanidades antiguas y modernas y admiro la literatura de Puerto Rico.

**Foto durante presentación en el Ateneo por José Manuel Fuster

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Invitamos a todos a un conversatorio sobre el libro Réquiem el martes 14 de marzo de 2006 a las 10:30am en el Recinto de Aguadilla de la Universidad de Puerto Rico. La presentación estará a cargo del profesor y poeta Alberto Martínez Márquez, lectura de cuentos por la poeta y editora Leticia Ruiz y la autora Ana María Fuster

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Réquiem a la venta en todas las librerías de Puerto Rico (de haberse agotado, por favor pedir que se reordene), también se puede adquirir a través de
http://www.islanegra.com
http://www.libreriamagica.com

sábado, febrero 25, 2006

Bloggeras invitadas nos cuentan...- La Madam


Fufús y Sajumerios
por Madam



La señora Torquemada llegó a su trabajo, tarde como siempre. Vestía un traje de poliéster color guayaba, su peluca puesta y el polvo Maja dos tonos más claros que su color de piel. Era “cristiana” (entre comillas porque sus actitudes dan mucho que desear) pero brindaba excusas falsas para sus ausencias, era bien tacaña con su dinero y le encantaba hacerse la boba para que la carguen. Tenía la oficina forrada de mensajes positivos y afiches de animales con ojos saltones. Como parte de las ironía de la vida era la más que ganaba y la menos que trabajaba.

El primer día que la vi me corrió un escalofrío por todo el cuerpo. Algo en ella no
me hizo sentir cómoda. Su voz era de un tono bien algo y chillón, le daba muchas vueltas a lo que iba a decir, algo que siempre me ha desesperado. Ella me miró de arriba hacia abajo. Ahí estaba yo, con mis pantalones negros de rayas blancas, blusa blanca de manga larga, tacos y la boca pintada de rojo. Tenía puesta mis pulseras,
sortijas, y las uñas (aunque no son largas) estaban de color rojo. Era como mirar a mi antónimo. La saludé, me presenté y seguí mi camino.

Como parte de la ambientación en la oficina, colgué unas lámparas en forma de estrella, puse un bambú de la suerte, mis fotos y otras curiosidades que he ido recolectando en los viajes. Como no dejan pintar el área traté de ponerle color. Al menos dejé los cuadros de mujeres y hombres desnudos en casa, si no de pornográfica me tildan.

Un día prendí una de mis velas y en la tarde un incienso, quería disipar el olor a comida que permanecía por los pasillos. Es desagradable, luego de almorzar, que huela a arroz ahumado y fritura todo el día. La Sra. Torquemada, componente de la inquisición, comenzó con las acusaciones de bruja. Afloró su padecimientos asmático, aunque curiosamente utiliza un perfume muy fuerte y abundante aerosol cuando va al baño, pero las velas le rejoden. Su asma era reactiva, digo, no mas veía que una vela estuviera prendida allí empezaba su tos. Igual podían pasar los días, no se percataba de las velas y su respiración iba de maravilla. Esto era los días que asistía a su trabajo. .

Tenía hasta una máscara de hospital que utilizaba, de esas que se ponen los médicos en el área de la nariz y la boca. Me acordó a los arrebatos que le dan a Michael Jackson.

Un día vino a darme las quejas sobre las velas y los inciensos, no tuve problema, accedí. Tampoco quiero ser culpable de un ataque asmático a esta señora. Me resigné a oler a arroz guisado, bacalao, manteca caliente y arroz ahumado por las tardes. Sí en mi oficina cocinan. Estos olores no provocan su asma, ni siquiera el día que hicieron mondongo.

El suceso de las velas fue todo un chiste y rumor por la oficina. A mi me tildaban de bruja y a ella supongo que de exorcista. La palabra bruja no me ofende, al contrario, disfruto de su misterio e intimidación que crea en los demás. Cada vez que la mencionan me sonrío. No se por qué la tildan de insulto. Les echo la culpa a los caricaturistas que dibujan brujas verdes y verrugosas. A ellos les debemos el estigma negativo.

Al cabo de varios meses, luego de sucumbir a la maldición de los malos olores, saqué un pote de crema que tengo en la gaveta. Victoria’s Secret tiene unas divinas y con olores agradables. Me estaba poniendo un poco en las manos y los codos cuando pasó la señora Torquemada para saludar. Llegó hacia su escritorio y regresó a mi oficina. Tocó la puerta y me dijo: “hmm …hmmm e… te voy a pedir amorcito que si puedes dejar de usar ese perfume o crema que me molesta. Gracias y que Dios te bendiga!” A mi se me subió el color de la sangre hasta el cuello, estaba harta ya de sus padecimientos falsos. La miré y le dije: “No me tienes que dar las gracias, tampoco pienso dejar de utilizar mi perfume.” Con esa última oración me condenó ella a la perdición, permaneció mi estigma de bruja incorregible. Yo por mi parte sigo con los huertos de yerbas medicinales, lámparas de estrellas, y con mis velitas prendidas. Yo seré bruja, pero mi clasificación está en otra categoría a la de ella.

por
Madam
visita su blog
http://lamadam.blogspot.com/


ilustración--sala de torturas de la inquisición

jueves, febrero 23, 2006

Entre palabras y poemas-escritor visitante Carlos Esteban Cana


La vida misma y las palabras

Domingo, 19 de Febrero de 2006


El autor es escritor y comunicador.


Carlos Esteban Cana




... ver, en ese instrumento

musical, en ese símbolo

de paz, el agujero que dejó

aquella bala, me toca,

me conmueve el alma

Antonio Aguado Charneco

Compartir con los lectores acerca de los cuentos que uno ha ido produciendo a través del tiempo es algo que disfruto. A veces ese intercambio, esa conversación fortuita, les destina a los autores las más diversas sorpresas. Una de esas situaciones que me han dado algunos de mis cuentos dispersos ha sido la incredulidad manifiesta ante ciertos pasajes que describen ad verbatim elementos de la realidad. Un amigo lector me comentaba acerca de Frente, cuento que trata sobre la vida en un asilo de ancianos, que era inverosímil encontrar puertas pesadas de metal en estos centros. Después de escucharlo, le expliqué que ese dato fue descrito tal como lo había visto, por muchos años, siendo monaguillo.

Me toca reconocer que mis cuentos, en su gran mayoría, parten de experiencias reales que la alquimia creativa, esa distancia que el escritor establece, elabora. No importa si es algo que observé, algo que me ocurrió o le sucedió a otro, aquello que trabajo en la mesa de la ficción nace porque me conmueve. Por otro lado, hay piezas en las que prevalece el ánimo de divertirme; juego con el contenido, incluso con la estructura, e hiperbolizo la realidad. Ése fue el caso de Odisea púrpura o al que no le gusta el caldo... Este cuento, escrito en primera persona, narra la aventura que enfrenta un padre que odia a un personaje infantil televisivo, cuando el destino lo coloca en la encrucijada de tener que disfrazarse de ese muñeco que detesta.

Y aunque sólo unas notas iniciales las tomé de una situación que enfrentó mi compadre, Armando Morales, lo demás fue un proceso lúdico sobre una situación que la imaginación amplificó. Curioso fue lo que ocurrió después. Con lo que no contaba era que a nadie del equipo editorial (del mensuario que me lo publicó) se le ocurrió colocar la palabra “cuento” en algún lugar de la página. Omisión involuntaria que ha provocado que más de una vez tenga que aclarar que Odisea púrpura no es un testimonio y no canto en cumpleaños, divorcios o funerales disfrazado de Barney. Le comentaba sobre esto al escritor Luis López Nieves, autor de creaciones que forman parte de nuestro canon literario como Seva (cuento que también fue tomado como testimonio; claro, salvando la distancias). En fin, que luego López Nieves me envió el siguiente emilio: “Te felicito. Me reiré el próximo mes cuando vea: ERA UN CUENTO: Cana no se alquila”.

Las sorpresas pueden acudir en cualquier momento y más allá de que puedan agradar, siempre es bueno saber que leen a uno; que el cuento, el poema o el ensayo mueve alguna fibra interna y hace que quien lee pueda hacer su propia reflexión, sin que esto implique que se identifique con lo que uno plantea.

Quizás se trata de que los artistas somos cronistas de la época y el lugar que nos ha tocado vivir; de alguna manera, esto que llamamos creación es un modo de representarnos a todos, al individuo o al colectivo. Para ilustrar este punto, me sirvo de un ensayo de Kalman Barsy publicado en 1992 por la Revista de Estudios Generales, titulado La literatura como forma de conocimiento. En la conclusión del mismo, Barsy, al nombrar lo que él entiende como el sentido más profundo de la mímesis aristoteliana, escribe: “La literatura busca una restauración significativa de la vida misma que ella -más que imitar- conjura por medio de las palabras”.

Conjurar... ser cronista… la vida misma y las palabras… En mi caso, hay otro objetivo que me mueve a escribir. Para explicarlo, me gustaría hacer referencia a una entrevista que le hicieron a Joan Manuel Serrat, en la que le preguntaron para qué servía una buena canción. Serrat sentenció: “Una buena canción sirve para acompañar a la gente en sus días cotidianos o en los acontecimientos más importantes de sus vidas”. Yo he llegado a la misma conclusión. El arte, llámele música, literatura o la manifestación creativa que quiera mencionar, sirve para algo más que mostrar.

Por eso cuando pienso en algunos de mis cuentos una leve tristeza me invade. Como he mencionado antes, muchos de ellos parten de lo que interpreto como mi realidad, es decir, sobre lo que entiendo que sucede aquí en Puerto Rico. Cuentos como Nuevamente, Variante XXI o Una bala perdida fueron escritos hace años. Sin embargo, parecen que fueron sacados de esa parte de nuestra cotidianidad que actualmente es reseñada en los periódicos y medios noticiosos.

Entonces me pregunto si vale la pena, si tiene valor esto de crear, de escribir... Es aquí cuando los pensamientos dan paso al silencio y enmudezco.

Guardo silencio cuando escucho que una adolescente, que salía de estudiar con sus compañeras, fue víctima de una bala perdida... Guardo silencio, nuevamente, cuando veo la trompeta silenciada de un joven músico... Guardo silencio cuando siento el dolor de una madre; supo que su hijo no regresaría de su primera clase de guitarra en la iglesia, todo por una “variante” del destino... Guardo silencio mientras el hedor de los aguaceros de plomo que nos arropa en pleno siglo XXI se esparce por doquier y esta vez alcanza a un niño que esperaba por medicinas que su padre le compraba, mientras descansaba en el auto... Guardo silencio cuando otro padre y sus hijas mueren asesinados esperando un cambio de luz...

Aquí es cuando guardo silencio y enmudezco... aunque mañana vuelva a colocar la página con la esperanza de que algunas de mis palabras puedan, al menos, simplemente, acompañar.

publicado en El Nuevo Día
*******************
Enigmática


Te envío
en la complicidad
de la distancia y el pensamiento
ecos de serenatas;
déjate llevar, sosegada,
por la voz femenina de los celtas
y sigue el curso de la perla en el río
mientras la lluvia
antecede el largo viaje
que el copo de nieve
emprende
cerca de ti
para caer
en el momento perdido...

Estoy seguro de que la última pieza
te hará llegar a la caricia acuática
que revela el latido escondido...

Presta oído,
agudiza tus sentidos
cual si fuera un trazo
una línea fina
que te permita
misericordia
para seguirme
o al menos
para que tomemos un té
de esos que hacen en Londrés
y yo pueda susurrarte
mejilla a mejilla
con acento inglés:
"This never happened
to me before".
De todas maneras
no extraña escuchar al fondo
el ritmo familiar
que se desplaza
en la cierta dulzura que habita tu mirada
cuando hay demasiada lluvia.

Mi adorada niña,
le obsequio hoy,
además,
la rosa y épica metáfora
cual si fuera
el espejo
que revela
a la dama.

Más allá de la palabra novelada
o el agradable y sinuoso estado
que permita mi serenata
quizás mañana,
tan inmediatamente como mañana,
descubrirás el secreto
de esta coda enigmática.

por
Carlos Esteban Cana

Poeta y narrador puertorriqueño, editor de la revista Taller Literario y periodista cultural independiente

miércoles, febrero 22, 2006

Noche de estreno


Noche de estreno

Toda su vida estuvo enfocada a destacarse en su gran pasión, en la Escuela Libre de Música, en el Conservatorio, teoría, solfeo, aspirando a ser un maestro. Hoy es el gran día. Por fin tengo trabajo. Se sentía orgulloso, pertenecía a una familia de músicos, y él no sería menos.

Se puso su mejor traje, corbata, se arregló el pelo con vaselina. Cuando llegó al teatro, sacó de su estuche los guantes vírgenes, respiró profundo y comenzó a acomodar a las personas en sus asientos.

Ana María Fuster

martes, febrero 21, 2006

Blogueros invitados-pasean por los bocetos y dejan sus historias-Blue Angel


Oye, ¿tu eres manca?”

En mayo 2005 empecé a salir con un muchacho al que me voy a referir como ‘el Zapatero’. Ese nombre no vienen de su profesión sino que al final de nuestra corta relación yo me estaba tratando se zapatear de él y él no lo sabia, y él se estaba tratando de zapatear de mi pero lo queria disimular. La cosa es que salimos como por dos semanas solo para hablar. El muchacho me gustaba, tenia un cierto algo, pero tenia ciertas características y filosofias/actitudes que no me gustaban. Una de estas características era que decia que estaba estudiando por decir que habia estudiado, para nada más, por que no pensaba seguir su carrera en lo que habia estudiado. Otra cosa que me hervía la paciencia era que fumaba pasto, y tuvo las agallas de decirme que de vez en cuando fumaba pasto con sus padres.

Pues como a las dos semanas de salir las cosas se tornaron un poco más intensas, y fuimos a besarnos a un sitio llamado “El Pelican” en la playa de Ponce. Me da verguenza decir este nombre por que luego me enteré que ese sitio es un hospitalillo por las noches y ahí van los jóvenes a “darse el pase”. Pues fuimos en mi carrito y él me besó. Fue un beso muy intenso y hacía tiempo que no sentía ese calentor con un beso. La sesión de besos no había durado ni dos minutos cuando de la nada el tipo sale y me dice “oye, tu eres manca?” Yo no lo podía creer. Me quedé en un estado de shock y “que carajo acaba de pasar aquí”. De verdad que no sabía ni a donde mirar. No soy de las que en la primera besada empieza a toquetear. Me gusta llevar las cosas de paso en paso, osea, ¿por qué correr sin aprender a gatear? Pues como no queria tocarlo como él me dijo pues prendí el radio de mi carro, subí el aire y me puse el cinturón. Lo lleve a su casa sólo hablándole para pre preguntarle las direcciones.

Como a los dos días saqué el valor para preguntarle que que el estaba buscando conmigo, si queria una relación seria, si preferia conocernos mejor y luego decidir, si sólo hablarnos como amigos, ¿qué? El enano perverso me contestó que el sólo queria ser “your special friend, your fuck buddy”. Ahí se me fue el poker face y le dije que yo no estaba para ser fuck buddy de nadie. Que yo queria enamorarme de alguien y establecerme en una relación. Que yo no estaba para estarme acostando con gente por ahi sin ninguna formalidad ni lazos. Eso era 75% verdad, pero el resto de mi me decía que él no me gustaba suficiente para ser su fuck buddy. Ahí acabaron la cosas para mi. Empecé a ignorar sus llamadas hasta que un día el me llamó a las 5:50 am, hora que jamás yo estaría despierta. Da la casualidad que Mamita tenía mi celular pero el pensó que era yo. Nunca supe lo que él le dijo pero se que ella le preguntó que como podía estar tan caliente a esa hora. Nunca volvió a llamar. Ahora les contesto lo de enano perverso. Yo mido 5’2, el Zapatero era más bajito que yo. No tengo nada contra los hombres bajitos, pero tengo un amigo, O., que dice que todos los muchachos “enanos” son pervertidos y enfermos sexuales. No sé cuan correcta sea esta teoría, pero el Zapatero la confirmó grandemente. A muchos de los muchachos que le he hecho el cuento de “tu eres manca?” me han dicho que el tipo es su ídolo. Unos me dijeron que tenian que coger clases con él, otros me dijeron que querian una foto del tipo para colgarla en sus cuartos. No se en verdad cuan sabio era el Zapatero, pero si forma una religión de seguidores perversos, tendría una congregación bastante extensa.
por
Blue Angel
Vista sus escritos en

http://fallenangelsandstars.blogspot.com/

Cuadro de Pablo Picasso

lunes, febrero 20, 2006

La apalabrada fama de una escritora desconocida



La apalabrada fama de una escritora desconocida





Los fantasmas aplauden una cabellera ensortijada entre las palabras, su presencia feromonada sobre una cebra emburlece las otredades desde cualquier mesa, desde la barra, o una esquina humeada. Su rostro frente al micrófono es fácilmente reconocible en los manuscritos deshojados, de cualquier editorial pretenciosamente desconocida. Ellos lo saben, pero siguen palmeando emborrachados de ignorancia y hormonas. No despiertan aunque el despertador desgarre la sangre, no hay palabras, sólo nombres y apellidos, pero yo tampoco la conocí, quizás ella, tal vez yo, danzaba entre los muertos.


Ana María Fuster

cuadro-Niña que cae, de Lucía Maya

miércoles, febrero 15, 2006

Se une al duelo de ángeles... y somos tres


Equipaje para angeles...


a los poetas ana maria fuster y abdiel echevarria...
en lucha tras la palabra real
y al mensaje en la botella 6...



estamos solos
invenciblemente solos, sin labios para pensar soledades

ya no tenemos lluvia donde hablar del cielo desterrado
apenas contemplamos tercos desnudos de hojalata
y el mar crucificado de pisadas
en ese día sin muchedumbres, somos solitarios
como la sed y el espejo, de donde vienes pasajera?

estas rota, estamos rotos
como esos aires en la ventana cerrada
violando el mismo candelabro
gritando un fuego que no brilla para los ojos

y aun asi, queda esa letra con orillas
esa muralla suave que amenaza al dolor y al frio
ese muro de manos y cuerpos nuevos y vino para huérfanos

y de pronto queda todo, todo, hasta un nombre
para tu vientre, nuestro vientre, el vientre de los mundos

de donde vienes dormida en la sangre de tu espalda?

vas sola, vamos solos, existen los poetas?

Una botella
en la sed, en la sombra, en la guerra fatigada,

con un mensaje de algun oceano abierto

estamos rotos, y solos,

y queda todo, tanto y tanto...

mucho amor o palabra
para cuando el ángel nazca sollozando frente a nuestra puerta.

Mario Antonio Rosa.
14 de febrero 2006
http://surparacaminantes.blogspot.com


+Altar para un Réquiem, foto por José Manuel Fuster
Montaje por Mayda Colón y Ana María Fuster

lunes, febrero 13, 2006

Tres M´s de la palabra, como tres mosqueteros de la creatividad



Mario Cancel, Maribel Ortiz:

Marioantonio Rosa
ESPECIAL PARA EN ROJO

Amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, encarnan los deseos,
el pensamiento encarna, brotan alas
en las espalda del esclavo, el mundo es real
y tangible, el vino es vino, el pan vuelve a saber, el agua es agua…

Octavio Paz
Piedra de Sol
La Estación Violenta


El mundo les pertenece si escriben o sienten profundamente la palabra. Pertenencia transparente, llena de ingenio, viva a las sensaciones, dominio dulce o feliz alumbramiento. Ambos en uno, porque llegar a casa y sentarse a escribir, uno al lado del otro en silencio, sin decirse nada y a la vez les va brotando el rodaje de un lenguaje de alineación con el alma y cada letra escrita, es sólo un acto de amor en cumbres, o un poema interminable.

No es común ni en la historia ni en la vida, una pareja de escritores. La historia tiene varios personajes, porque a veces el escribir, como el teatro, es pasión egoísta, o un amor egoísta o posesivo diría nuestra Victoria Espinosa. Bueno, somos muchos los que tratamos de escribir y no tenemos esa mentalidad, pero es una de las muchas variables en la condición humana. Mario y Maribel, dos M muy sincronizadas, compartidas, recreadas en su paisaje creado a ellos, hacen ponernos en la boca la palabra, Milagro-también con M-que brinda la literatura al hombre.

Mario abre nuestra conversación diciendo que todo ha sido emocionante, desde siempre, desde que la conoció, y supo que ya había un mapa interior recorrido hace mucho tiempo antes del tránsito de las miradas. Nos dice que compartir la experiencia creativa con sus temas, diversos y colindantes, carnales o del espíritu, el misterio o la memoria, los hace crecer más en el amor y en la destreza de la escritura. Acto solitario entre dos, donde el silencio se impone al enlazarse con las teclas, buscar y buscar el sueño más vital de la imaginación y ponernos a desmenuzar todas sus claves y revelaciones. La crítica es compartida, lo mismo que el vuelo creador, eso hace que ocurran en el proceso situaciones únicas e inolvidables.

Este mes han salido de la imprenta, sus respectivas publicaciones, bajo el sello editorial Terranova, la cual dirige el poeta y amigo Elidio Latorre. Con Mario Cancel nace Intento Dibujar una sonrisa, una visita brillante y acogedora al mundo de la memoria, en la barcarola de diversos personajes en sus actos vivientes, en sus hemisferios pensantes, en sus caminos ya develados o indefinidos, no por construcción sino como una trampa de la pasión en la escritura.

Maribel Ortiz, nos ofrece Bondades de Cronos, entrega de poesía. Poemario con sus misterios y también cruceros obligados en la memoria del cuerpo, el alma, y una alquimia con la fascinación de lo VAMP, lo místico y el ritual mágico bajo incienso multicolor. En este poemario, la poeta pasea una cómoda y esmerada conversación con la brevedad, la búsqueda de las nuevas fórmulas a poemas futuros y el CRONOS, como ángel boreal del sexo amado con el sueño, como ángel exterminador a manera rock, o manera de message is not flagged como sucede en el soberbio y novedoso poema Subject: Mí, uno de los muchos poemas logrados del libro. Bondades de Cronos, encauza las tres hojas del trébol en tres cauces de ríos en un mismo palpitar, pero a diferente marea; Frontera del Caos, Especímenes, y Cosmo-agonía, es decir, la poeta busca preparar un mapa sideral rebeldemente personal, desde su voz, su intento de buscar y no encontrarse en una poesía de profundidad y proposiciones nuevas, ¿y si se encuentra?. No nos parece, el encontrarse es terminar el viaje, y el firmamento no conoce puerto de descanso, y la poeta no tiene deseos de abrazarse a un paraje definitivo de creación.

Lo posible, dentro del orbe íntimo de estos esposos-escritores, o escritores separados en su expresión, su (des)hablar, es encontrar afinidad en los objetos de inspiración, los elementos de aviso a un gran tema, los avatares elegidos a construir el templo. Y eso hace interesante a estos dos autores atados también en la profesión de educadores.

Los once relatos de Intento Dibujar una sonrisa llevan los litorales más fieles de la postmodernidad. Se presentan párrafo tras párrafo las asonancias principales del olvido, del recuerdo de las imágenes del ser, variopinto entre la memoria individual como espejo de inicio, y luego la memoria colectiva, el rompecabezas originado en la facciones de la historia, el pasado de la historia, la historia por ebullición, primero en el UNO y luego en el corazón de todos. La cotidianidad no es un enemigo. Al contrario, el escritor desata interesantes liberaciones bajo el signo de la imaginación, brindando un mosaico provocante entre lo absurdo, el concepto de la realidad que se fuga desnudo y muerto de la risa hacia lo fantástico. Escenarios bien construidos, los personajes dialogan con su entorno, o con la muerte que los ha visitado y no saben que han muerto como lo es el excelente relato El Olvido cuyo personaje, es un muerto, quizá transeúnte en los patios vaporosos de Gabriel García Márquez, o el ojo invencible de Cortázar, pero ha llegado al kilómetro de Mario Cancel, y es un muerto con letras personales de occiso. No sabe que la muerte le echa el brazo por la mirada y el pecho, y retrata lento, esta vez como Borges en su inolvidable Funes el memorioso, desde su camisa americana, hasta cada tramo de los cuartos habitados, los palpitares, la vida misma.

Memoria de Simplicia, donde las gaviotas rabiosas no saben qué decir. Es la hermosa línea que cierra un cuento sobre nuestro prócer libertador Ramón Emeterio Betances y que dejo al lector como provocación a su lectura, cosa de no errar en mi premisa; del cuento sólo un sorbo, lo demás es degustar el vino. El libro destila la elegancia del buen poema, nada rebuscado, nada decidido al alboroto, profundidad sin llamar los gritos, definición de estilo, buen manejo de imágenes. Existe también el trapecio lúdico que nos dice que el sentido está donde no se origina, y eso es jugar con el lector y de manera irreverente y eso es también una manera sagaz de contar, de decir, de relatar, de hacer palabras.

Algunas notas de pareja; escritores, o profesores, o amantes, o esposos y…Maribel dedica su primer poemario a Mario. El poeta, ensayista, narrador, historiador y seductor de espacios con el verbo. Ha sido su mentor, su incitador a la sedición por la imagen bella y a la vez ruidosa en símbolos y viajes. Escribir es una manera de teorizar el mundo en otro lenguaje que no sea de nosotros sino de la imaginación, de las dimensiones del ser en su tranvía personal. Escribir es despojarse de nosotros mismos, y visitar la piel imaginable del otro tiempo y el otro mundo, desde ahí nacen la teorías, concluye Mario Cancel, en clave poética y a la vez de poderosa realidad.

Llegan los nuevos libros. Ya próximo a publicarse Rojo Hemisferio Raro novela negra. Negra brillante donde se ensambla el rojo de los relatos de sangre, el hemisferio como ventana atrevida y danzante de la mente, su cordura y su locura y lo raro de lo fantástico. Es la nueva creación de Maribel Ortiz y que será entregada por la editorial Isla Negra. Mario, por su parte entrega Panfletos de Eros también por Isla Negra, donde se conjuga el andamio poético entre los Poemas de Vetala (Maribel bajo humos de intimidad) y los Poemas de Charlot , abanico de erotismo, amor, y la piel con sus efluvios como fuerza creadora. Interesante, desde la palabra de dos ¿no creen?

Nos queda la invitación al libro de las formas entre el caos, el pasado, el cuerpo y el deseo, la memoria y el rito de morder en lengua VAMP, y el testimonio de dos artistas que buscan darles diferencia a nuestras letras, corrijo; sin desearlo, sólo deseándose el uno por el otro.

Pueden acercarse a sus blogs visitando: La Nave de los locos, vetala.blogspot.com o Narrativa Puertorriqueña http:// www.geocities.com./narrativa_puertorriqueña/

jueves, febrero 09, 2006

Duelo de ángeles en http:veraliaii.blogspot.com


Duelo de ángeles en http:veraliaii.blogospot.com
Y comenzó con un poemazo de Abdiel Echevarría

autor del poemario Peregrino en sombras

que se presentará el jueves 9 de marzo de 2006 en la librería Mágica (Río Piedras) a las 7:00pm, a cargo del poeta
Marioantonio Rosa,
y lectura de poemas por
Leticia Ruiz y Ana María Fuster

Están todos invitados...
También a contestar estos poemas...




Mugren los espejos de los ángeles

a Ana María Fuster Lavín Selene de la palabra

Mugren los espejos de los ángeles
tránsitos invadidos por el cosmos.
El espacio se hace un hueco abismal
y las horas se trastruecan contra el reflejo
del candelero apolillado, reloj trasatlántico,
buque cosmopolita de nubes negreras,
acordes pululativos de un orden desquiciado.
Nacen telarañas en las incongruencias
del pasado, los espejos no reflejan;
crepitar obsceno de instancias clandestinas.
Hombres juegan ser hombres
incapaces de observar su reflejo
sin deconstruir sus figuraciones.
Aúlla un lobo desvalido en la distancia
y un halcón contempla el instante del ataque…
El espacio se reduce oxidado en la galaxia
atónita, hueco expedido del instante.
Un mono, jugaba naipes en la mesa,
se retira del juego… y todos se observan la derrota
en un reloj detenido, escorrentía de la eternidad
diluida en un plano desdoblado.
Mugren los espejos de los ángeles, habitáculos
de Selene, Sherezada duende de las habitaciones de un Orfeo desnudo
en la cama del olvido y la memoria divaga en el vapor del silencio…

por
Abdiel Echevarría
poeta

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contestación al poema:

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Espejos negros de ángeles

para Abdiel Echevarría, peregrino entre sombras


Ángeles negreros, un triángulo convoca
oscuridades aladas, malvadas, malsanas.
Los hombres son malabaristas abismales,
jugadores de laberintos sobre espaldas de mujer
¿nombre y apellido?
sería Sherezada, Selene, o una sirena…
No hay serenatas, ni sentencias, cuando las olas recogen los olvidos.
siempre silentes sibilan silencios abandonados;
sólo regresan las mujeres en cuarto menguante
todas y ninguna, a la luna llena,
pero clandestinas y anónimas hasta el amanecer…
Mientras una caravana de duendes juega al escondite
ellos conocen el instante eterno del verso,
y huyen de los espejos negros de ángeles…


Quizás, demasiadas obscenidades obsesionan los calendarios;
no hay lobos inocentes,
ni halcones ciegos,
como tampoco la inocencia del ángel tuvo raíz
la tierra manaba estéril de semillas oníricas
y es que nadie dormía
siquiera el dormitar de un peregrino entre sombras
espantaba los espectros azules amarilleando miradas.
Sólo los duendes saben esconderse de las pesadillas…

Un espejo convexo refleja el color del alma,
y es que nadie conoce a nadie
en esta maldita galaxia de ángeles negros
de luces sangrientas y semáforos solitarios
de vísceras callejeras sin ideales ni memoria
de abecedarios infinitos y diccionarios necrológicos,
los dioses murieron
los ángeles devoran espejos.

No queda nada,
hasta el próximo eclipse.

Sólo una cama abierta a los sueños
y la memoria por despertar…

por
Ana María Fuster Lavín

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cuadro Angeles Callejeros por Emilio Maldomado

lunes, febrero 06, 2006

Soy otro hombre tras el mío--por el poeta Marioantonio Rosa


Soy otro hombre tras el mío;
soy muchos hombres que no despiertan y me buscan.
No sé porqué desde la piedra me desangro más humano
y el rojo es el aljibe de mis pesadas palabras.

Quiero de la otra voz esa muerte lisa en hojas
dormida sobre la vieja inundación de estrellas.
Quiero los combates suaves del sol en fuga
o la espera del fuego tras su camino,
sordo en su amor desesperado
herido de alturas en la colina sin días, ni espadas

herido sin ser cortadura o perdición
abriendo el surco, y al mismo tiempo invisible
como las blancas sangres que se quedan para siempre
navegan para siempre, en ronco río de avatares

hasta que el alma ha sido hecha.


Me visto en este día con mi hombre desconocido;

el aire tiene un fuerte aliento de tejados
se buscan en la pizarra nuevas noches al insomnio.
Me voy sin saber el lenguaje de este hombre
hago pasos desde unos pies que nunca he sentido

esta tarde es azul, como de resurrección o sueño
como si un mar llegara desde su máscara hasta lo prohibido

pregunto a este hombre mío su nueva ruta


nadie contesta.

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Cuadro La muerte de Acán de Antonio Becerra Díaz
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Marioantonio Rosa (San Juan 1965) Publicaciones: Misivas para los
tiempos de paz, Editorial Isla Negra (1997), Tristezas de la erótica,
Editorial Isla Negra (2003), Duelo a la transparencia, Editorial del
Instituto de Cultura Puertorriqueña (2005). Cronista cultural en México
(1997-2001) para los periódicos Siglo XXI, y el suplemento cultural
Armario, adscrito a la Universidad de Guadalajara. Participó bajo esa
misma universidad en el programa social Libros para los niños
impartiendo clases a los niños de escasos recursos y huérfanos en los
suburbios de Guadalajara. Produjo el programa Páginas de Puerto Rico y
El Caribe bajo Radio Universidad de Guadalajara. En la actualidad es
columnista y crítico literario en el Semanario Puertorriqueño Claridad,
productor teatral y maestro. Recientemente ha sido incluído en la
antología de poesía hispanoamericana Voces para la Educación del
Sindicato de Maestros del Estado de México en la que también destacan
los poetas Ernesto Cardenal de Nicaragua y Raúl Zurita de Chile.

Visita su blog: http://surparacaminantes.blogspot.com

***************
DE VERSOS Y BOLEROS...
CON LOS POETAS:

Angel Matos y Marioantonio Rosa

y la música de Juan Hernádez y su guitarra bajo la voz del bolero

Día: Martes, 14 de febrero de 2006

Lugar: Cafe-pub El Caiba, Humacao (centro del pueblo)....

Hora: 7:00 PM

También habrá micrófono abierto

AUSPICIA: PEN CLUB DE PUERTO RICO Y LOS DEPARTAMENTOD DE ESPAÑOL Y DE HUMANIDADES DE LA UNIVERSIDAD DE PUERTO RICO, RECINTO DE HUMACAO.

viernes, febrero 03, 2006

De abogados


La sentencia

¿Qué harías sin tan sólo te quedara una semana de vida? Las palabras del asesino convicto penetraron como un cuchillo por las venas de su abogada. La licenciada López se asustó tanto que se dirigió a su casa y canceló sus compromisos del día, del otro y del siguiente. Se paraba frente al espejo dos, cinco, veinte veces. Según se aproximaba el séptimo día se iba viendo más difusa en el espejo y sus pies se hundían entre las losetas. Finalmente llegó el momento marcado por el calendario, la sentencia del reo ya no la asustaba y se sonrió sin verse en el espejo. Al regresar a donde el preso le habló, él miró sin ver nada, comenzaba a ponerse nervioso. La abogada le volvió a susurrar al oído: lo de siempre, fingir que vivo.


Ana María Fuster Lavín
de
Bocetos de una ciudad silente

*Cuadro Lucía Maya--El ángel olvidado

El sueño del escritor


El escritor

“La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil,
que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse.”
Ernesto Sábado



—¿Para qué les sirven los ojos si están ciegos; para qué les sirven los oídos si están sordos? No pueden leer mis palabras, ni escuchar mi corazón. El desangramiento del papel es inminente. El Apocalipsis del verbo anuncia la muerte cuando el espíritu del escribiente alberga la nada, siquiera las espinas de la última rosa. Son mis ojos los ciegos; mis oídos, los sordos. Todos se fueron antes de terminar mi historia. Ya no me siento, no existo.”
La novia del escritor entregó una rosa al sepulturero, quien despidió a los presentes, bajó el ataúd a su espacio designado y comenzó a echar la tierra.


Ana María Fuster Lavín

de
Bocetos de una ciudad silente

*Cuadro de Van Gogh-La calavera

jueves, febrero 02, 2006

El Sol pasa por su Puerta de Tiawanaku de Etnairis Rivera


A Evo Morales, Primer Presidente Indígena de América
El Sol pasa por su Puerta de Tiawanaku, otorga el bastón de basalto
del Illimani a Capac Apu Malku.






El Sol pasa por su Puerta de Tiawanaku



Hoy es una de esas mañanas brujas, sacerdotisas de la buena estrella,

en que Wiracocha vuelve a favorecerme.

Vuelven a adoptarme en esta mañana, esta vez el Illimani,

con su poder más alto vestido de nieves.

Tayta Illimani, ese secreto del frío el de tu corazón.

He de subir hasta el harto centro del monte.



Allí también se esconde mi Madre.

Es mi canto al fondo profundo de la Tierra

que me dio nombre de viajera,

ala solar la del tiempo que me acuna,

la noche en su ala lunar me trajo hasta ella.

Caminos de cautiverio habla su cara

como la extensión sagrada de la Tierra.



Y de sus ojos, pájaros blancos vuelan hasta ti, Illimani,

regresan a su centro.

Acaso porque tus nieves son comunas de aves blancas

que se dispersan a entre ratos en los ojos de las niñas tristes a entre ratos,

de las mujeres guerreras de la paz que van formando el cuerpo del viento.



Oh, secreto, Tayta monte, el misterio es aquel río que descifran los Amautas,

el río místico que abraza los montes que se yerguen

en los pechos de las mujeres bravas.

La noche me trajo a ti y mis peces te reconocieron.

Es el canto del charango y el lamento milenario de la kena y el viento.

Es como decir aymara y el Sol pasa por su Puerta de Tiawanaku,

y entramos a la otra dimensión, como dice el indio.



Es como decir Bolivia, es como decir amada,

como decir Andes magnéticos que me alimentan,

como decir Tayta Illimani y las estrellas me favorecen

en este día de la wara wara buena.

Es como decir Pachamama donde quedan diseminadas moléculas de espíritu,

es como decir tierra que vibra por liberarse,

raíz de los dioses, de los Señores de la Tierra, raíz de la nueva raza.

El arcoiris, el sagrado Kuichi, será nuestra bandera.



Etnairis Rivera

Poeta puertorriqueña

(Canto de la Pachamama)


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Etnairis Rivera nace en San Juan de Puerto Rico. Pertenece a la Generación Poética del ’75. Escribe desde temprana edad; publicó sus primeros poemas en la prensa literaria cuando tenía 15 años. Estudiosa de la literatura, figura entre las más destacadas poetas contemporáneas de Puerto Rico. Ha ofrecido talleres de creación literaria y numerosos recitales y representaciones teatrales de poesía en universidades e instituciones culturales del país y del extranjero. Ha representado a su país en Ferias del Libro y Encuentros Internacionales de Poesía. Su poesía, que le ha valido importantes premios, ha sido traducida al inglés, francés y portugués, y publicada en diversas antologías y revistas de poesía puertorriqueña e hispanoamericana. Escribe relatos, ensayos, y guiones para programas culturales televisivos. Es Catedrática de Literatura Hispánica en la Universidad de Puerto Rico.
Cuenta con nueve poemarios: Intervenidos (2003), El viaje de los besos
(premiado por el P.E.N. Club de Puerto Rico), De la flor, del mar y de la muerte (2000), Entre ciudades y casi paraísos (1995), Ariadna del Agua (1989), El día del polen (1981), Canto de la Pachamama (1976), María Mar Moriviví (1976). Wydondequiera (1974). Tiene inéditos: Secretos Divinos, Los pájaros de la diosa, Memoria de un poema y su manzana (Terranova editores, 2005).

lunes, enero 30, 2006

Presentación de Réquiem del 9 de diciembre en fotos







Isla Negra editores auspició la presentación de Réquiem, segundo libro de cuentos de Ana María Fuster, se llevó a cabo el pasado 9 de diciembre de 2005, en el Ateneo de Puerto Rico. Compartimos algunos momentos

Foto #1- Grandes Amigos. El poeta y profesor Alberto Martínez Márquez preparó un trabajo de gran profundidad y discutió distintos aspectos del libro; la narradora y editora Marta Aponte Alsina hizo el brindis, y como madrina del libro (y gran amigo), cerró la actividad con palabras profundas y cariñosas.

Foto # 2- La poeta y amiga Mayda Colón hizo una lectura dramatizada del primer cuento, Unos pies bajo la lluvia.

Foto # 3- Lectura performeada de poemas para un Réquiem, en la foto de izquierda a derecha Ana María Fuster, Maribel R. Ortiz, Abdiel Echevarría y Leticia Ruiz.

Foto # 4-Firma de libros (Ana María Fuster)



Todas las fotografías por José Manuel Fuster Lavín.

Próximamente publicaremos fotos de la parte musical de la actividad y la gran bohemiada en las escaleras, mucho vino, humo y palabras...

A mis amigos, escritores, familiares y otros locos de la vida, muchas gracias... "Antes muerta que sencilla..."

Réquiem se presentará el martes 28 de febrero de 2006 a las 10:30 am en el Recinto de Aguadilla de la Universidad de Puerto Rico, a cargo del poeta y profesor Alberto Martínez Márquez.
El libro se puede adquirir en librerías y en http://www.islanegra.com

jueves, enero 26, 2006

Reseñando un réquiem


Cuentos urbanos

Domingo, 22 de Enero de 2006
El Nuevo Día
Revista Letras

Por Sofía Irene Cardona
sicardona@coqui.net

Réquiem, el segundo libro de relatos de Ana María Fuster, tiene un subtítulo desconcertante: "Narraciones urbanas de una novela cuentada". ¿Colección de cuentos o novela en fragmentos? Pronto se descubre que el libro es una acumulación de historias de diverso carácter, hilvanadas a través de sus personajes para crear la ilusión de un mundo donde lo cotidiano y lo truculento conviven.

Están ambientadas las historias en un lugar parecido al de sus lectores inmediatos, la zona metropolitana de San Juan, reconocible en sus topónimos - Cupey, Santurce, Santa Rita -, pero deformada por las necesidades de la narración. Los personajes, residentes de una urbanización de clase media, componen el retrato de un sector social que bascula entre las aspiraciones tradicionales del puertorriqueño medio - estabilidad económica, confort, solidez familiar - y un hálito de superación de la medianía que se concreta a veces en la pretensión artística.

La tensión que pudiera producir la coexistencia de estas tendencias, sin embargo, no es el centro de las historias sino más bien un rasgo distintivo a través del cual, al parecer, se designa el carácter (¿maldito?) del personaje. Así, el veterano de la segunda historia confiesa su frustrado deseo de ser escritor, la novelista anónima celebra la culminación de su tercera novela y el joven poeta de la historia final prepara la edición de su primer poemario con una foto que ha de tomarse en el cementerio. Parecería que, tal vez, se propone una clave metaliteraria para la interpretación de los textos.

A medida que progresa la lectura, las historias presentan un entramado de enigmas y revelaciones que se resuelven en cada relato autónomo, como en una serie de televisión. El primero de los cuentos, de un candor absoluto, tiene muy poco que ver - en ambiente, en tono, en tema - con muchas de las historias truculentas que le siguen. Asimismo, junto a narraciones de misteriosas citas nocturnas, metamorfosis inesperadas y poetisas vampiresas, se encuentran el relato del abandono de un perro leal y el de la victoria de un retardado mental sobre sus limitaciones.

Los cuentos son, pues, independientes, aunque los personajes, en su mayoría, pertenezcan a una misma familia o a residan en el mismo vecindario y los acontecimientos constituyan una sola línea temporal. La narración se ocupa de consignar los parentescos e incorporar datos que más adelante se usarán como puntos de enlace. De este modo se insiste en vincular los textos, a pesar de su evidente diversidad. "Réquiem", el último cuento de la colección, anuda los relatos bajo un signo mágico y así propone la unidad del libro.

Los asuntos y el estilo de los cuentos, cuyos contextos son más cinematográficos que literarios, parecen aspirar a entretener un público amplio. Como en los thrillers y las películas de terror, las historias de Réquiem, trazan caminos ya recorridos y la narración se vale de ellos para recrearse en los aspectos más truculentos - la sexualidad, la crueldad y la violencia - hasta llegar al morbo y el sentimentalismo comunes en el cine de masas. Curiosamente, también resulta evidente el contacto con el cine de Pedro Almodóvar, parodiado en la escena final de "El llamado de la sangre" y citado en "El conjuro". La movida madrileña se transforma aquí en la bohemiada sanjuanera, exenta de travestis pero no de inquietantes transformaciones. Un rasgo importante queda excluido, sin embargo, del modelo almodovariano: el humor, la mirada irónica que amortigua la gravedad del morbo y espanta al espectro de la cursilería.

Sofía Irene Cardona es catedrática de Estudios Hispánicos en la Universidad de Puerto Rico. Escribe poesía y narrativa breve. Su libro de poesía, "La habitación oscura", saldrá publicado este año por Terranova Editores

martes, enero 24, 2006

Conspirando calendarios



Conspirando calendarios


Nos aferramos a la noche,
atardecemos letras,
también ríos y cuerpos
la caricia profundiza esqueletos de cristal
humedece revelaciones y recuerdos,
no hay cadenas, ni temores,
se liberan las palomas
que paren una ciudad sin idiomas oficiales,
sin código postal, sin contribuciones a la vida,
sólo desnuda, limpia, alada
gime, susurra, grita
todo es luz, el color del instante.
de la lengua a la punta del olvido nace el perdón
cuando la gaviota llega al puerto deseado
o cuando los navegantes volaron milagros
y los niños danzaron bajo la lluvia
los viejos en la amarga espera
ahora, dulce espera, viva espera,
la esperanza libera luchas
como la paz a las palabras
los amantes son poetas
los poetas conspiran calendarios
el reloj volvió a peregrinar destinos
la sangre de la tierra fluye entre sueños
siempre puede amanecer en la isla…

Ana María Fuster Lavín

lunes, enero 23, 2006

Rara avis ir terris por Yolanda Arroyo


Rara avis in terris
(Fragmento del libro de cuentos Origami de letras,
Publicaciones Puertorriqueñas 2004)

Brillaban por su ausencia cada una de las clavijas que se colocan a los lados en el mastelero. Pensó y saboreó la idea en más de una ocasión de permanecer atento hasta encontrar el hueso perfecto que pudiera ser colocado allí. Sería sólo un adorno, estético, con el único fin de superar al Stradivarius. Recordó la confección de la tapa, en medio de movimientos pélvicos ansiosos, asfixiantes; sus manos siempre sobre el cuello de su amada, apretando su garganta, presionando, oprimiendo.

El diseño y el calado del puente para el violín armonizaron con jadeos acústicos, inicialmente los de su mujer. Los ecos y asonancias demasiado claros desde el cielo de la boca, demasiado agudos desde el fondo del esternón, demasiado estrangulados en el destemple de laringe, sellaron la idea de convertir el instrumento en algo así como un viaducto macizo, endémico. Un ente letárgico para pasar la noche sobre el ombligo agujerado por el arete de oro, dando sorbos de un Malbec casi medieval en virutas de una melena larga y profusa. Con más cantidad de madera glauca sobre la base, y mayor volumen de patas cortas a los lados, el timbre velado, opaco en los laterales, de puente más liviano, ella se dejó sumergir en la viscosidad de las pasiones del artesano. En ocasiones él entraba a sus aposentos profundos, justo luego de haber tallado en madera, con las manos aún porosas y dominantes de macilla, cola, y hasta aserrín. Y a ella le incomodaba, le dolía, pero era consciente que le dolería más no tenerle, por eso lo permitía. El "barre de basse" fue trabajado en presencia de la beldad, sobre sus rodillas, calando en los graves y demostrando la calidad en las emisiones agudas.

Rapsodia de voces altas, rapsodia de grandes bocas, gritos silentes en una frecuencia indescifrable. La tomó del cuello nuevamente, desde atrás, pasando su brazo completo por los hombros femeninos que enmarcaron un rostro cianótico, morado; aprisionó su cerviz como preludio de lo que haría con los filamentos, luego de extirpados; aspiró su cabello y entró la lengua en los cauces que se crearon hacia la nuca, en las zanjas sin oxigenación, luego por las orejas. La madera bajo la planta de los viriles pies, crece en todos los bosques de coníferas del hemisferio norte, y emigra hasta sus manos como si supiera el destino propio. Como esa misma madera, de lustre natural, poco resinosa en las mejillas y de anillos menos marcados en la faz, ella había exhalado largamente primero, acostumbrándose a la fatalidad del erotismo en la carencia de aire. Seguida de una sofocación, había soltado entonces las manos a los lados. Rendida, expirada.


La tapa superior del violín, en contrachapados de molduras, descansa incompleta aún sobre el mueble de ebanistería. No por mucho tiempo. La abertura de escalpelo que deshizo el arete dorado del vientre y lo tiñó de rojo, dejó expuesta la sonata sans viscères. Como un alquimista medieval, el laudero transformó nuevamente la materia. Los cordeles hicieron juego con su creación. Fueron colocados y ajustados sobre la figura octagonal. Un festín de hilos armoniosos, de melodiosos canutillos; una algarabía orquestada de sonora cuerda. Ocaso.


Yolanda Arroyo
escritora puertorriqueña

martes, enero 17, 2006

Poemas para un Réquiem-por Abdiel Echevarría


Réquiem

La muerte es un signo
del cual las vidas se valen
para saciar sus instintos.

La muerte es una excusa
para desaparecer y librarse del
padecimiento de la conciencia.

La muerte es sólo eso, muerte
y la vida la burla de su estirpe.

Abdiel Echevarría





Sombras para un callejón de silencios

Las sombras se desplazan hacia el abismo de mis horas
y callo sobre este duelo que me invade y me conduce
hacia las habitaciones intransigentes del silencio.

Las sombras recubren espacios en este callejón que se disuelve
sobre mi voz. Auscultan un tiempo enmarañado en los cabellos
de la distancia. Conciertan una orquesta de voces castradas para perder
el snobismo de la sombra, que se cuela como un grifo sobre los cuerpos.

La voz castrada languidece en el silencio y las sombras cobijan su estancia.
Permuta silenciada, entronizada en los orbes del cataclismo.
La voz ahogada, sofocada por el asecho de las tinieblas,
se oscurece y,
el silencio se la traga en este
callejón de sobras…

Abdiel Echevarría

******
Abdiel Echevarría, poeta puertorriqueño, nació en Mayagüez,

presentará su poemario

Peregrino entre sombras (Publicaciones puertorriqueñas editores, 2005)

el jueves 9 de marzo de 2006 a las 7:00PM

en la librería Mágica, Río Piedras Puerto Rico, están todos invitados.

Sobre su poemario Peregrino en sombras, dice en la contraportada: "Peregrino en sombras marca el inicio del recorrido que hace el ser humano a través de los lagares de la inconsciencia. El peregrino recorre las fronteras de la soledad en el alma hasta la desbordada pasión que evocan los amantes en el pleno fuego de su deseo. Las fuerzas encontradas del deseo y la enajenación se miden en una explosión estridente de la poesía incontrolable en este poemario"

Foto por José Manuel Fuster, de izq. a der. Ana María Fuster, Abdiel Echevarría y Maribel Ortiz en lectura de poesía durante la presentación de Réquiem (Isla Negra editores, 2005) el 9/dic/05 en el Ateneo puertorriqueño. Los poemas --publicados aquí en el blog-- de Abdiel Echevarría fueron escritos para este recital.

Esos Ratitos Gay-Manuel Clavell

Esos ratitos gay

por Manuel Clavell Carrasquillo

Domingo, 15 de Enero de 2006
El Nuevo Día

El autor escribe textos queer en el blog: www.estruendomudo.blogspot.com

¿Qué sería de la supuesta grandeza de la ciudad de San Juan -ombligo del mundo- sin esos ratitos gay, que muy bien pueden comenzar con un brunch “vegetariano” bufé en el Café Berlín del Viejo San Juan, a donde acuden algunos turistas homosexuales chic con sus laptops para comunicarse mientras alimentan la pupila y prueban platillos a base de salmón ahumado, alcaparras y tofú?
No mucho podría decirse de ese supuesto espíritu cosmopolita y tolerante de nuestro villorrio capital sin reconocer que la movida rosa podría continuar con unos 45 minutos de entrenamiento en el gimnasio, o una escapada vespertina hacia las playas de Condado u Ocean Park. En el gimnasio se pulen los bíceps que luego se van a mostrar en público en el mall y sus pasarelas, acentuados por el último modelo de Armani, Dolce & Gabbana o Zara. Allí se cruzan las miradas de la fauna masculina en plena faena de embellecimiento y vanidad, independientemente de las categorías de orientación sexual.
En la orilla del mar se tuestan los cuerpos masculinos exhibidos a la europea: sólo con bikini, gafas y bronceador. Nótese que en referencia a las democráticas playas sanjuaneras existen -para desgracia de los fundamentalistas puritanos- áreas delimitadas como zonas gay. Frente a los hotelitos Atlantic Beach y el Ocean Park Beach Inn, por ejemplo, se extienden sendas manchas de hombres en bikini que no tienen problemas con socializar con sus vecinos en bermudas straights, precisamente porque tanto al lado izquierdo como al derecho de la ruidosa masa queer lo que hay es gente igual de “civilizada”, “disfrutando sanamente y en familia”. En la poquita explanada de arena tapiada por los condominios no hay más remedio que bregar con el blending entre la humanidad de la “loquita” y la humanidad del “macharrán”. ¿Cuál de las dos vale más?
Pero esas categorías humanistas tan supuestamente distantes una de la otra se van difuminando en interacciones urbanas como las que ocurren los miércoles en la discoteca santurcina Eros The Club. Ésa es la noche en que la capital de la Isla del Encanto se da el lujo de que los ciudadanos “raros” bailen hasta las tantas el “peor” de los ritmos del pentagrama nacional: “Rácata”. ¿Qué pasa cuando hay dos hombres o dos mujeres bailando el obsceno reggaetón? Pues que las fronteras de los 500 y pico de años de estereotipos y relajitos crueles no aplican para entender los códigos de vestimenta menos gay que se hayan visto sobre la Tierra: no hay posibilidades de identificar la orientación sexual de los que se sacan las cejas, usan mahones abombachados hasta más no poder, camisetas distintivas de equipos de pelota, tenis blancas, gorras y cadenotas con medallas de San Judas Tadeo o el Arcángel San Miguel.
Esa noche, igual que la del carnaval “homosexual” que se improvisa todos los años para Halloween en la avenida Ponce de León, o el junte de un viernes cualquiera en pleno cruce de la avenida Eleonor Roosevelt y la calle 12 de octubre, nadie sabe quién es quién. Entonces, se instalan las vallas policíacas y tiemblan las organizaciones moralistas ante el supuesto fraude que supone que un hombre se vista de mujer, que una mujer se vista de hombre o que un transexual se enamore del ser que más le guste a él. Tiemblan ante la posibilidad de que un rapero homosexual de Villa Carolina tenga una conversación en El Paraíso con un rapero straight de Villa España, porque eso no puede ser: el straight se va a “contaminar”, se va a “partir” o se va cambiar “pal otro lao”. Tiemblan porque censuran que una mujer lesbiana de Levittown tenga un affair con una chica femme en Cups. Tiemblan porque los ciudadanos de carne y hueso les han cambiado los muñequitos de lo que significa ser “puritita” hembra o varón de “inamovibles” cromosomas XY: Puerto Rico hace tiempo que explora alternativas de género más allá de las que diseñó Mattel para Barbie y para Ken.
Otra ciudad de San Juan, que no aparece en la prensa -ni contextualizada, ni en macro, ni en la justa perspectiva de su potencial- se construye ante la vista de todos, no al margen, como pretenden algunos, sino en pleno centro de la geografía municipal. Contacto, contacto, contacto, pide a gritos el rapero Yaviah, y contacto es lo que hay en cada salón de belleza sanjuanero en el que un “amanerado” pone bellas a nuestras mujeres: el “tesoro nacional”, según la orquesta PVC. Contacto hay en el San Juan Fashion Week entre la “alta sociedad” y sus modistos, entre el wedding planner y los novios, en el Festival de Cine Gay de Ballajá. Contacto underground en el paseo de los enamorados de Puerta de Tierra, entre los homosexuales dominicanos y boricuas que bailan merengue y bachata en Junior’s Bar. Contacto en las escuelas intermedias entre “el patito del salón” y los “machitos abusadores”, entre él y las nenas, entre él y sus vecinitos, que algún día serán papás de más hombres y mujeres diferentes como él.
Otra ciudad de San Juan, que no es precisamente la soñada por el triunvirato Rashcke-Arzobispo-Acevedovilá, queda habitada por un número indeterminado de ciudadanos de “segunda clase” que votan cada cuatro años y consumen todos los días reclamando esos ratitos gay que en precario o en abundancia -depende del mood y el escándalo- le roban a la “verdadera” ciudad. Préstamos hipotecarios firmados por parejas del mismo sexo, llantos en la Puerto Rico Memorial por el compañero amado que ha muerto, comedias de enredos en el Centro de Bellas Artes, jangueos a pie por la ruta del ligue en la avenida Ashford y mucho miedo de declararse como se es en una solicitud de empleo de la Guardia Municipal van determinando los roces, las miradas, las palabras y la relación con los demás objetos y los demás humanos de un sanjuanero homosexual.
¿Qué sería sin ellos la supuesta grandeza de la tolerante y cosmopolita aldea, que tanto se jacta de ser tan hombruna antes de presentarse al resto del globo y anunciar con orgullo homofóbico: “Pueblos del mundo, soy hetero-toda y me llamo San Juan?”.