sábado, julio 16, 2011

Jueves 21 de julio: Catarsis Eroscopada - recital poético



Te invitamos al recital poético

Catarsis Eroscopada

como presentación de los libros:

"El Eróscopo: daños colaterales de la poesía"

(Isla Negra Editores, 2010)

de Ana María Fuster Lavín

(Puerto Rico)

y

"Cuaderno de Catarsis"

(Editora Nacional, 2011)

de Alexéi Tellerías

(República Dominicana)

en el Teatro Guloya

Zona Colonial, calle Arzobispo Portes 205

Santo Domingo, Republica Dominicana

Jueves 21 de julio de 2011

8:00pm


Poeta invitado: Alexei Tellerias, Fantasma


Fantasma


Entonces apareces,
y te marchas entre brumas
al amanecer.
La lluvia me conduele
y transmite
las emociones
de mi impaciencia.
Entonces, me detengo
(mientras el segundo discurre)
y medito si estos versos
que recibes y atesoras
son sólo el alimento
que mantiene con vida
una eternidad
herida de muerte
por la injusticia
de nuestras propias sendas.
La tuya,
a un millón de años luz.
La mía,
queriendo ver
cómo se cruza
en tus caminos.
Te prometo
que cuando sea,
será para siempre.

Alexei Tellerias

de su poemario Cuadernos de Catarsis

lunes, julio 04, 2011

Eros sin tabu!


Lectura de poesía erótica: Eros sin tabú

San Juan, Puerto Rico: El colectivo de escritores de En la Orilla y Evecode.net, se complacen en invitar al público adulto amante de la palabra y del erotismo a una lectura de poesía especial e intensa llamada “Eros sin tabú”. En esta lectura participarán los poetas: Mayrim Cruz Bernal, Ana María Fuster, José Cáez, Bárbara Otero, Yolanda Arroyo, Stefan Antonmattei, Amarilis Tavárez, Angélica Díaz y Angel L. Matos. Esta lectura se llevará a cabo el sábado 16 de julio de 2011 en el Poet Passage (Viejo San Juan, al lado de la Plaza de Armas) a las 7:00 PM. Además de la lectura, habrá una exposición de fotografía erótica y de los productos eróticos que distribuye Evecode. La entrada es libre de costo, aunque se sugerirá un donativo voluntario pro fondos para el mantenimiento de la página electrónica de En la Orilla (www.enlaorilla.com).


En un mundo en el cual el neo-religiocionismo, la violencia social, la criminalización del cuerpo, los deseos y su expresión, y como la guerra liderada por los políticos armados con la desinformación, la sumisión y auspiciados por grupos fundamentalistas religiosos para someter al pueblo, la retoma de la sexualidad, del erotismo y el cuerpo resurgen como armas de resistencia y de reflexión. Ante esta realidad, un grupo de escritores vivientes y sensibles en estos tiempos y habiendo compartido muchas veces en conversaciones o correo electrónicos el deseo de hacer una lectura como ésta para hablar del erotismo tan natural que se vive en el Caribe, al fin se nos ha dado el poder organizar este evento.


“Eros sin tabú” propone una lectura de diversas voces, miradas, sensibilidades y modos de expresión que al juntarse crearán sensaciones, emociones y pasiones que sólo en ese momento de la lectura se podrán experimentar, así como tal vez recrear al terminar la misma. Nueve voces poéticas contemporáneas y jóvenes, diversas y perversas, se juntan en un mismo espacio y momento para quitarle los tabús a Eros.


Esta lectura está auspiciada por En la Orilla (www.enlaorilla.com) y Evecode.net. En la Orilla es una página electrónica dedicada a publicar y difundir por el mundo lo mejor de la literatura joven puertorriqueña. Desde su lanzamiento en diciembre de esta nueva etapa de su existencia virtual, ha recibido más de 7000 visitas en 50 países del mundo convirtiéndose en un proyecto como pocos en cuanto a difusión y alcance. Además de En la Orilla, este evento es auspiciado por Evecode.net el cual es un proyecto que promulga un disfrute sano de la sexualidad a través de productos sexuales que van acompañados de una educación sobre los mismos para un disfrute pleno y seguro del erotismo.


Se invita al público adulto, amante de arte, abierto de mente y deseoso de degustar como voyerista de las pasiones de otros y hacerlas suyas, a darse cita el sábado 16 de julio de 2011 a las 7:00 PM en el Poet Passage en el Viejo San Juan, para una fiesta del erotismo y de la vida sin tabú.

viernes, junio 24, 2011

Cine en casa de Verano....


En una semana vacaciones y pienso compartir mucho con mi peque, escribir, leer, viajar, jugar futbol con miguel, restaurar mi palacio y ver cine… Cultivar las pasiones de la piel, sentir, leer, vivir, escribir, amar.

Me pidió una sombra que le dijera mis 25 películas favoritas. Tengo muchas, que no son todas necesariamente joyas del cine según la crítica, pero a mí me tocan.

25 de mis películas favoritas, las vería siempre…

1. Cinema Paradiso

2. Belle époque

3. Mediterráneo

4. El Lado oscuro del corazón

5. La vida es bella

6. Drácula (Coppola)

7. Mujeres al borde de un ataque de nervios

8. Matador

9. Amelié

10. Delicatessen

11. El exorcista

12. Dr. Terror's House of Horrors

13. La ciudad de los niños perdidos

14. Los santos inocentes (dir. Camus)

15. Inmortal Beloved

16. The Three Faces of Eve

17. Casablanca

18. La niña de tus ojos

19. The Kid (Chaplin)

20. The Crying Game

21. Tesis ( Dir. Amenábar)

22. Mar Adentro

23. El día de la bestia

24. The Nightmare before Christmas

25. y cualquiera de terror charro de bajo presupuesto con Boris Karloff, Béla Lugosi (nacido en Transilvania, era vampiro), Christopher Lee o Vincent Price…


Quien se apunta????

miércoles, mayo 18, 2011

Bitacora del celular I, el juicio final y otras bicherias


Un miércoles cualquiera para el juicio final

O divagaciones de una bicha

Las cosas que ocurren en el ombligo de la semana. Me texteaba en el fin de semana con una de mis mejores amigas e ir con mi hijo a comer una pizza después de su partido futbol. Ella me dijo, bueno eso si llegamos al sábado porque un predicador dijo que el juicio final iniciaba ese día. Un tal Tadeo le había llenado su muro del feisbus con noticias apocalípticas. Decidí buscar en la fuente mayor de sabiduría, la wikipedia. Pues así es, bajo 21 de mayo, puedes leer claramente Juicio Final. Fuck, si lo dice la wiki...

Compré un café. Respiré profundo y oriné. Eso último lo hice en el baño del tribunal. Le envié otro text a un amigo. Oye, un predicador gringo predijo que el 21 de mayo comenzará el juicio final. Send. Nos jodimos. Send. El puto juicio final comienza el sábado. Espero que sea como aquel soap opera gringo que duró más de 20 años y salió hasta Ricky Martin. Send. Por cierto, ¿qué es una ópera de jabón? Send. ¿Una ópera de jabón? Esa fue su respuesta. Le dije, lee los mensajes anteriores.

A veces eres medio bichita. Me llegó otro mensaje de uno con el que salí par de veces y corté porque me daba caspa soportarlo. Y eso fue hace meses, pero sigue con el taca taca y como el celo de las perras, el susodicho aparece cada 3 meses. ¿Por qué no se ubica? Ya tuvo su momento, y sólo porque me cogió en baja. Como dice otra amiga, la Yola, el aburrimiento nos lleva a hacer tantas tonterías.

Escribí: ¿Medio? De medios nada, bicha completa. Send. Me sale con ¿y tú sabes lo que es ser bicha? No le contesto. Y me llega otro mensaje: vamos, se que te das puesto, eso le gusta a las mujeres. Cabroncita. Miro la pantalla del celular. Se me subió la bicha suprema que me habita. Le envío “Ok. En el RAE, la 2da acepción de bicho –a: Persona ávida, de malas intenciones. Bajo la entrada bicha, es el príncipe de los ángeles rebelados. Una bicha es el diablo. En inglés to be a bitch, es una perra, bruja, hija de puta, etc. Pues, sí, soy todo eso, mi cabronería no tiene límites. Así que cuídate de mi bichería. Send. Silencio total. Además, como a mi madre, me saben a mierdita los diminutivos. O todo o nada. Dice mi compadre, quería bicha, coja ahora.

Y seguimos con lo del juicio final paquí y pallá. Otro comenzó a enviarme mensajes de Dios y la esperanza. Le dije que nene soy agnóstica y me contesta que si eso era lo de leer letritas al revés. ¿? Send. Su contestación: Y no crees en que algún día sí llegará el encuentro con la divinidad. Ese lo borre sin darle cráneo. Es hora de mi segundo café de la tarde. Decidí contestarle. Mira, si hay gente que cree en la iglesia del dinosaurio, que los latinos son inferiores, que las mujeres somos propiedad de los hombres, que los homosexuales son enfermos, que Fortuño y la mayoría de los legisladores son homo sapiens, que las telenovelas son arte, que los whopper son deliciosos; en efecto, tiene que llegar el juicio final. Send. Otro que no me vuelve a escribir.

Le reenvío mi contestación a otro amigo. Y se ríe, el pobre estaba aburrido en una reunión de staff (en inglés suena más chic, pero te pagan la misma miseria). Dice que el jefe les hablaba de motivación, de trabajar felices y mayor producción. Pero si están todo el día trabajando números en cubículos diminutos y con la temperatura en 45 grados. Le escribo. Me invitas a tu trabajo y les doy un discurso una o dos veces al mes, sobre crítica social, algo que sea graciosito, es mas hasta cito manuales de autoayuda, vamos. 30 minutos por $175, por $200 les reparto condones y chocolates y por $225 añado pasajes de la biblia y el eróscopo del empleado del mes. Send. Respuesta. Estás loquita, so blasfema. Maldita sea, otro diminutivo.

¿Sabes, que? Le escribo a la amiga, a la del primer text. Que nos lleve el maldito juicio final. Total aquí les daremos la bien/venida a los ángeles del infierno, del cielo o de donde sea. Que si les conviene podrán tomar los cargos en vistas fast-track a modo de jueces del tribunal supremo del más allá.

Me escribe mi amiga Maldes, y ¿quién fue el capullo que te escribió eso? Se, refiere a la bichería, que a ella también le envié el forward del text. Soy muy discreta. También los remití a mi compadre José, a Pancho, a Ane, a la Dodó, a Manuel. La de Ponce me dijo, es que las bichas nacen, no se hacen, para él eres la Sra. Bicha. Al menos tengo sus amigos solidarios, desde la bichería común de no soportar que nos traten de meter cualquier idea como cucharita de papillas Gerber.

En fin, que se me adelantó la regla. Tengo el escritorio lleno de papeles por corregir. Las noticias escupen necedades en la radio. Cerré la puerta de la oficina de un tirón con mi dedo índice afuera. Es un miércoles cualquiera en este paraíso a mitad de precio. Qué llegue el juicio final, mientras me tomo un café y pago la cuenta de mi celular.


Ana María Fuster Lavín


David Caleb Acevedo: La homosexualidad no es una enfermedad

LA HOMOSEXUALIDAD NO ES ENFERMEDAD



David Caleb Acevedo (Artista plástico y traductor jurídico)


¿Por qué no se puede curar la homosexualidad? Buena pregunta. Tengo varias respuestas, aunque todas ellas están viciadas por un profundísimo proceso de autocrítica y reflexión, llevado a cabo por años. Perdonen el cinismo.

Desde que tengo uso de razón soy gay. Recuerdo que a mi hermano mayor le encantaba la parte de K-mart donde está la ropa interior de mujer. Le gustaba observar las fotos de las etiquetas con las mujeres en paños menores. A mí me gustaba hacer lo mismo, pero en el departamento de ropa interior de hombre. Apenas tenía, ¿cuántos? ¿Cuatro años de edad? ¿Seis?

Recuerdo ya en mi adolescencia haber hecho dibujillos homoeróticos en las libretas de la escuela, entre las páginas de mi biblia. Me acuerdo de mi primer beso con un chamaquito de mi edad, a los 11. Los besos que le siguieron también, en su gran mayoría, fueron con hombres.

Solamente he estado sexualmente con mujeres en dos ocasiones en mi vida. Y lo hice para que no me cuenten. Y ambas sabían de mi homosexualidad y consintieron el acto. Pronto desistí de la idea. Las mujeres, con todo el respeto y la admiración del mundo, no eran, ni son, ni serán jamás lo que necesito en la cama.

De pequeño, iba al Salón del Reino de los Testigos de Jehová. Me crié en esta secta, posiblemente una de las más disciplinadas y, a la misma vez, fundamentalistas dentro del cristianismo. Le oré a Jehová Dios por años y a su supuesto hijo Jesucristo, para que me curaran, para que me hicieran otro, para así poder complacer a mis padres y ser un buen hijo.

Pero ya era un buen hijo, aunque para ellos no fuese el “hijo perfecto” sólo porque no me gustasen las niñas. Mis oraciones jamás fueron contestadas.

Hoy día, hecho todo un adulto profesional, con una exitosa carrera, egresado de la UPR de Río Piedras, ciudadano y hombre homosexual de bien, no me arrepiento del camino que escogí. Lamento mucho que ciertos cristianos tan fanáticos como los integrantes de la secta en la que me crié, tilden a gente como yo de pedófilos, bestialistas, aberrantes, y muchas otras palabras dolorosas y ofensivas que no deberían tener lugar alguno en las bocas de aquéllos que profesan tener al poder más supremo del bien en sus corazones.

Lamento que se nos persiga en la calle, que se nos niegue derechos fundamentales e inalienables provistos por la Constitución con la mera excusa de que promovemos un estilo de vida de deshonra, cuando basan ese juicio en un solo punto de vista, proveniente de una sola religión dentro de todas las que permean en esta hermosa isla.

Quisiera decirles que no todos tenemos la obligación de seguir la fe cristiana, porque en este país existe libertad de culto, y la libertad de culto implica la libertad de no tener culto alguno, y aun así vivir una vida protegida por los derechos que nos amparan a todos.

Quisiera decirles que el argumento de que no nos odian, pero sí odian nuestro pecado, es igualmente ofensivo y abusivo; ero no se preocupen: el sentimiento es mutuo.

Quisiera decirles que mientras más nos atacan, más fuertes nos hacen y más pierden; que mientras nos persiguen, nosotros no los perseguimos, no perdemos el tiempo porque tenemos una lucha clara, que no es contra ellos, sino por nuestros derechos como comunidad de seres vivos y humanos.

Quisiera decirles que no hay tal cosa como una cura a la homosexualidad, que aquéllos que sí lo afirman, sólo se hacen daño a sí mismos, porque el resto de nosotros, los integrantes de esta hermosa comunidad LGBTT, estamos sumamente claros en que, contra viento y marea, estigmas, escupitajos, insultos desde el podio, amenazas de muerte y comparaciones con el diablo, no seremos otra cosa que lo que somos, porque en esta vida se es lo que se es. No se puede ser nada más.

Sólo los salmones tienen la sabiduría (o la terquedad) de nadar contra el río. En fin, ¿por qué no se puede curar la homosexualidad? Porque no hay nada que curar. Breguen con eso.