miércoles, agosto 29, 2012

“El arte también salva vidas. El arte da dirección, da un propósito. ¡Qué viva el teatro!”

http://www.elpostantillano.com/pagina-0/critica-literaria/2648-ana-maria-fuster-lavin.html

“El arte también salva vidas. El arte da dirección, da un propósito. ¡Qué viva el teatro!”

Entrevista con el dramaturgo y director teatral Pedro Rodiz




“Cuando era universitario recibí uno de los elogios profesionales más lindo que he recibido en mi carrera. Monté en el teatro Julia de Burgos una versión de Ligazón de Valle Inclán. La gran Victoria Espinosa fue a verla y después de la función me dijo: “Yo he visto esa obra montada de todas las formas posibles y no imaginé que hubiese otra forma de montarse, felicidades colega.” Imagínate, Victoria Espinosa, que no es una mujer, sino que es una diosa, me haya dicho eso. Fue inspirador porque me validó, aún siendo estudiante, que iba por el camino correcto.” Cuenta entre risas Pedro Rodiz. Y es que este teatrero, es un extraordinario conversador, divertido y visionario del arte como de la cotidianidad. Todos quienes tenemos el gusto de compartir con Pedro, disfrutamos de sus anécdotas y humor.

Lee la entrevista en: http://www.elpostantillano.com/pagina-0/critica-literaria/2648-ana-maria-fuster-lavin.html

sábado, agosto 25, 2012

Entrevista con Tina Casanova

“Este vicio por amasar palabras e inventar historias”

“Los personajes nos escogen a nosotros los escritores para que contemos sus historias y no lo contrario. En una ocasión le llegó a una puertorriqueña residente de Brasil mi novela Cinco Marías y un Ángel. Quiso conocerme cuando vino de visita a Puerto Rico. La invité a nuestra casa para conocerla y luego de cenar me hizo dos preguntas: ¿De dónde saqué el apellido de Miss Rossie (Decheneaux) y de dónde saqué el personaje de nombre Manuel Antonio López? Le conté que cuando necesito nombres, voy a los cementerios. Y en Buxeda encontré una tumba de Matilde Decheneaux y tomé el apellido francés que necesitaba. De hecho, su nombre completo era Matilde Clotilde Anatilde. Y Manuel Antonio López es de la historia cañera, fue el primero que compró los fundos que luego se convertirían en la Hacienda San Vicente de Vega Baja. Ante el asombro de ambas, me contó que Matilde Decheneaux era su abuela paterna y que Manuel Antonio López su abuelo materno. ¿Los escogí a ellos, o ellos me escogieron a mí? Siempre que voy a Buxeda le rezo a Matilde y le pregunto por qué me escogió, pero todavía no me contesta.” (T. Casanova)

Lee la entrevista en: http://www.elpostantillano.com/pagina-0/critica-literaria/2534-ana-maria-fuster-lavin.html
 

sábado, agosto 18, 2012

“La palabra la siento viva, desafiante, intrigante, tan excitante como temible”

“La palabra la siento viva, desafiante, intrigante, tan excitante como temible”
Entrevista con el poeta puertorriqueño Ángel L. Matos
“Cuando me acerco a la palabra, lo hago como un niño pequeño que se aventura a descubrir algo nuevo y con esa adrenalina hacia la posibilidad de hacer alguna maldad con ellas. Para mí las palabras son cuerpos en los cuales sonido y silencios se conjugan en un conjuro que le toca a cada ser descifrar desde su propia realidad y desde la postura que asuman de atreverse o temer a lo que le puedan sugerir y hacer sentir.” Comienza el poeta Ángel L. Matos
te invito a seguir leyendo la entrevista con Angel L. Matos en:
http://www.elpostantillano.com/pagina-0/critica-literaria/2476-ana-maria-fuster-lavin.html

domingo, agosto 05, 2012

Soledades, música, paciencia literaria y otras obsesiones del escritor

Entrevista con la escritora puertorriqueña Janette Becerra

En su última publicación recorre los laberintos de la soledad, los momentos que transgreden la realidad conocida y el oficio del narrador. Y es que la profesora universitaria de la UPR en Cayey Janette Becerra es una escritora que no toca una melodía, sino una elegante y multirrítmica sinfonía. Cuentos misteriosos, divertidos; poesía romántica, irónica, intelectual; composiciones musicales; guiones; solidaridad, simpatía, honestidad, inteligencia amor y maternidad: son elementos que componen su universo creativo y calidad humana. Esta hermosa diversidad se refleja en la profunda mirada de Janette.
Lee la entrevista en: http://www.elpostantillano.com/pagina-0/critica-literaria/2351-ana-maria-fuster-lavin.html

lunes, julio 23, 2012

diario para una despedida

Siento una lágrima retorcida en mi garganta. Me quemo de mi misma… ¿Qué se puede hacer cuando duele sentir y respirar?

El viento huye de mí. El sol y las constelaciones se burlan frente al espejo de mis manos. Los minutos pasan por mi calendario y me arrancan los sueños.

Quiero llorar sin poemas, ni mensajes sin respuesta. La noche se viste de locura. Y es que la luna es una traviesa que hace malabarismos en el eclipse de las mentiras. No hay querencias en el silencio. Me voy torturando en el eco de una sombra. 



Por ahora, solo me despido…
Ana Maria Fuster Lavin

sábado, julio 21, 2012

Escribimos para llenar esos espacios de la nada que nos invade y crear nuevas posibilidades

“Escribir nos da alas, nos da poder y libertad”: Sobre escribir, el (des)gobierno y la cultura.
"Escribo para evitar que al miedo de la muerte
se agregue el miedo de la vida".
Augusto Roa Bastos
Escribimos para vivir, porque no tenemos más remedio. Escribimos para llenar esos espacios de la nada que nos invade y crear nuevas posibilidades. Amar con la palabra, odiar, reír, llorar, hacer el amor, también vomitar, denunciar…. Así mismito se ama la vida, nuestro idioma, el arte.

Sigue leyendo el articulo en: http://www.elpostantillano.com/pagina-0/creativo/2209-ana-maria-fuster-lavin.html

sábado, julio 14, 2012

orgullosa de mi amado hijo Miguel "Iker"

Entrevista al poeta de Guayama Andres Gonzalez Cruz

“El poema se levanta desde el silencio y sigue su curso en el alma de quien lo lee”
“Vi un bosque de alas solas
en el aire, vivas, meciéndose
entre las nubes y los sueños.
Vi una sostenida lluvia blanca
de plumas, cayendo y cayendo
sobre un mar muy parecido
a tu nombre repetido”. Andrés González

sábado, julio 07, 2012

Entrevista con el escritor Alberto Martínez-Márquez


“El arte es absolutamente libre, la escritura es el ejercicio más cabal de esa libertad”

lunes, julio 02, 2012

España Gooooooooooooooool!!!!

España 4-0 Italia | Campeones de Europa 2012 01/07/2012
Que viva la Furia Roja!!!!!!!!!!!!!

sábado, junio 30, 2012

poemas para sobrevivir en la ciudad

http://www.elpostantillano.com/pagina-0/creativo/1876-ana-maria-fuster-lavin-.html

Tríptico para la psicosis urbana



I. Malabarismo de urbana psicosis

La jaula se ha vuelto pájaro
y ha volado
y mi corazón está loco…
Alejandra Pizarnik
Lanzamos al aire la rabia de los pájaros
de noches húmedas y amaneceres oscuros.

La calle se llueve de humo y sarcófagos:
giramos periódicos, comemos delirios
y la música de las bocinas ensordece mi insomnio.

En los versos vagabundos de una pared
la sangre palpita de semáforos
y soy puta anónima de pies descalzos.

Me duelen hasta quemar
las pisadas de los cuerpos cobardes
que vienen y van, escupiendo semen a precio de cura
y luego desaparecen en monociclos de status quo.

Salimos al aire, cargados de miedos
hipnotizados de pesadillas rojas y azules
retumbando el callejón de pisadas y platos chinos.

Mientras alcalde sanjuanero madruga al grafitero
se lo fuma y aspira aplausos sicodélicos
y tan sólo morimos de diarios y pisadas
lanzados al vacío como los pájaros de la rabia.

II. Psicosis urbana para el malabarismo

Ser pájaro de rabia y pincel en mano
grafitar cada noche la danza de las mentiras
dopados hasta el insomnio y girar
devorando el sexo de las sombras
y versando por cada calle cuerpos ajenos.

Pisar el conformismo de los columpios
subir-bajar y frenar frente al semáforo
con las manos amputadas de opio,
los bolsillos resecos como los labios
hasta morir una y otra vez perdida en la ciudad
y al tercer día resucitar en la sicodelia.

Salir al aire cargada de alas:
una danza de sueños y redenciones
transgredir las pisadas multicolores
fumarse una madrugada el aliento amante
y reírse de esas verdades caprichosas
como el malabar de las aves
al escapar de las jaulas.

III. Malabarismo psicótico para la Urbana

cuando se lee poco se dispara mucho
René Pérez, Calle 13
Ser pájaro y pincel
de rabia en mano:
se dispara una bala,
es la danza de los insomnios
hasta girar
ensordecidos en el hambre de sombras
morfinados hasta el vértigo
como disparar y versar
el sexo de las calles.

Y girar otra vez.

Subo y bajo
las manos se pierden en la ciudad
de opio tornasol
puta sicodelia de ritmos y bocinas
resucitada frente al semáforo
aplaudo y rio
tiro los platos al aire
quizá, otra bala.

Y girar otra vez.

Regreso a la sangre cargada de sueños
es más fácil morir que escribir
donde mueren las jaulas
tal vez, un balazo para otra muerte
y le toco la clave a mi amante
somos libres ante el capricho de las verdades
y retorno al malabar de la palabra
al ritual de la Urbana
que ya muero
para dejar de escribir y girar.

Ana María Fuster Lavín
http://www.youtube.com/watch?v=CNE7XtcDZl8&feature=relmfu
La jaula se ha vuelto pájaro

Entrevista con el escritor puertorriqueño David Caleb Acevedo

“Somos escritores porque no nos da la gana callarnos la boca o los dedos”

jueves, junio 21, 2012

¿acaso escuchaste mi muerte? Estados Limites Ana Maria Fuster

Estados límites
I.
Aquí,
en el vértigo de tu ausencia presente.
¿Cómo consigo un pasaje hacia nosotros?
II.
Cerremos la noche, sin llaves
besados de tentaciones
de manos abiertas, miradas,
recorrer tu cartografía lunar
y (per)versar los límites de nuestra palabra.
III.
Desnuda
danzo sombras sobre arenas movedizas
descorcho los límites para que huyan
solo tu nombre más allá de mis miedos
solo mi nombre transgrediendo tus cadenas
desnudo secreto de tu carne en la mía
espero por esas puertas sin abrir.
IV.
Mis palabras en espirales
la locura come de mi vientre
todo es silencio desde mi balcón
¿acaso escuchaste mi muerte?
V.
Hay días en que duele respirar,
en los que quisiera escapar al horizonte,
llorar depresiones y distancias
llorar y que mi lluvia le acaricie
llorar, dejar de llorar…
Esa insoportable levedad de los encuentros
la imposibilidad de su piel en la mía,
la soledad de los sueños,
deshidratada gota a gota en cada nostalgia
cuando un poema ya no me sirve ni para llorar.
Ana María Fuster Lavín

martes, junio 19, 2012

Colectivo Literario El Arañazo. Esto no es una antología: Palabras que sangran, Ana Maria Fuster

http://youtu.be/CNE7XtcDZl8


Piscosis Urbana para el Malabarismo

poema de Ana Maria Fuster,

Colectivo Literario El Arañazo.

Esto no es una antología: Palabras que sangran

viernes, junio 15, 2012

Duelo poetico 1: Las Trampas de la Memoria


Trampas de la memoria 1

Remorirse de manos, labios y sed
cuando las trampas de la memoria desvanecen
y las miradas son certezas de la piel

Remorirse de cenizas, asfalto conjugado.
La memoria es un garabato grafiteado
certeza de lo incierto,
dedos hincados en presentes horizontales.

Desangrarse hasta el vértigo
dos lenguas a ritmo del garabato
hasta renacer de recuerdos sumergidos.

Dos pieles se regalan el placer recíproco
un desgaste acumulado
desangrado en la blancura de un océano queen size.

Las sábanas arden de mitos
afuera, ensordecen las calles y sus ventanas,
en el ritmo zigzagueante de las caderas

Adentro el mito es un ruido hueco,
se exorcizan las canciones vehiculares del mar asfáltico
una épica se (re)escribe una y otra vez entre penumbras.

Amanece el arcoíris desde el salitre
los fluidos sonríen en su huida a los amantes
las bocas cabalgan otra bien/venida para la memoria.

Ana María Fuster /Alexéi Tellerías

jueves, junio 14, 2012

Homenaje personal a Gabriel Garcia Marquez, Ana Maria Fuster


Crónica de una escritora anunciada
un cuento para el Gabo



He visto un cadáver. ¿Alguien le avisó que moriría? Fue el primero que atravesó mis pensamientos. Supongo que todos nos tenemos que estrenar en el arte de morir de alguna manera. En mi caso, fue tan inesperado como excitante. Pudo ser en un callejón oscuro, en una casa abandonada, pero ocurrió en las paginas clandestinas que pasaban ante mis ojos a cualquier hora del dia y la noche.

Fueron tantos los libros que lograba hurtar --como ladrón en la noche-- durante mis años de escolar, que me convirtieron en la cómplice del crimen perfecto.  Sin escrúpulos, me convertiría ser amante, asesina, vagabunda, abogada, monja, prostituta, hombre, mujer, niña; viajar, volar. Posibilidades que podían ser efectos de otra hojarasca, de otra historia tras historia de una biblioteca robada. Libros, maravillosos y terribles conspiradores que a través del tiempo penetraban mi alma para llevarme a un viaje sin retorno.

       Este fue el origen de una obsesión palabra tras palabra, pista tras pista; tenemos que salvar a esa víctima aunque entreguemos como rescate todas nuestras horas libres, o las usurpadas al sueño, a la intimidad del inodoro, a la maestra o al jefe. No exagero, antes de que muriera el anunciado candidato a occiso, hubo en mi vida unos ojos de perro azul mientras el olor de la guayaba me seducía a penetrar nuevamente aquella biblioteca, en el sótano del antiguo hogar de mis padres.

     Me di cuenta de mi irremediable necesidad de escribir; fue un miércoles endomingado. No me importó que mis amigas me invitaran al día de damas del cine, con lo que me apasionan las películas desde pequeña, pero en ese momento tenía diecisiete años, con siete en el vicio de los mundos apalabrados, y es que los síndromes de abstinencia son como aquella carta que nunca llegó, como quedarnos abandonados, con el gallo de un hijo y no tener comida, sólo recuerdos en los bolsillos y sin dinero para comer, y concluir con la palabra mierda, pues como el coronel de las soledades hay tantos que no tienen quién les escriba. Yo seguía sin remedio hacia mi destino, decidí escribirle la carta al Coronel para que no se ahogara en la mierda (con la que el Gabo cierra ese libro), un sello y dirigida a Macondo, Colombia. Mi madre se rió con el sobre de vuelta "no such address", claro, quizás Macondo no queda en Colombia, sino en la ciudad que nos habita tan cerquita que no nos damos cuenta.

     El hombre iba a morir, y no lo podíamos evitar, tampoco se pudo evitar que el General envejeciera en su propio laberinto y maldijera a la vejez. La maestra seguía hablando de mecánica cuántica, de la raíz cúbica de A sobre B, y me quitó un papelito en el que le escribía a desgraciado Santiago Nasar, que abandonara el pueblo, que lo matarían. Ella se río cuando vio aquel libro escondido bajo mi carpeta, pero me regaño y saqué mala nota en su clase.

      Sí, es que todos sabían que moriría, como de costumbre, excepto él, que no guardaba memoria ni de sus putas tristes, y es que nosotros podemos ser una crónica dentro de una crónica como decía mi abuela Hortensia, la primera poeta de la familia. Y es que en la vida misma así como en los libros, nadie oyó nada, mucho menos vio. Tampoco les importó cuando el candidato a muerto, salió con mejor ropa y su corbata morada. Murió como venganza. Terminé el libro y, como de costumbre, sigo otro y me sumerjo en esa pasión tan intensa como el primer amor, así como mi primera sorpresa ante el sexo masculino, fue el ahogado más hermoso y más dotado que unió a las mujeres del pueblo, consecuencia lógica comencé a escribir mis primeros cuentos y le hice una versión de la llegada de aquel hombre desde la playa de Piñones.

     Definitivamente moriría otro personaje de otra historia y tendría que acudir nuevamente al depósito de sueños, que según el diccionario de la Academia de la Lengua se llama biblioteca. En fin, existía un brujo mayor que podía vivir más de cien años de soledad, en un mundo macondianamente maravilloso, pero no tan diferente de las historias que leía mi padre en el periódico, y que comentaba en voz alta cualquier domingo durante el desayuno. Le pregunté a mi progenitor, como perito siquiatra, cómo la abuela de Eréndira podía ser tan desalmada, siquiatra al fin, él me dijo que los libros me iban a enloquecer como don Quijote, además la casa de la vieja se quemó. Lo miré, con temor, él también tenía la marca del lector empedernido. Sin embargo, mi padre no entendió demasiado el camino que tomé, fueron muchos los culpables de que no estudiara leyes, demasiados abogados en la familia, pero muchos más libros.

      Comenzaba a independizarme, sería posible un amor durante los tiempos del cólera? Llegaba el fin de las páginas y temía lo peor, que el amor no triunfara, que la familia Buendía llegara a quedarse sin descendencia, y que el pobre Santiago muriera sin que nadie le avisara. Recordé aquel día cuando al terminar una lectura escuché una detonación, sí era un disparo. Sentí que el corazón se me salía del pecho y tuve que salir de mi casa al umbral de la madrugada mientras todos dormían.

       ¿Y sí ya estaba muerto? No era otro libro de García Márquez. Abrí la puerta y salí entre el concierto de coquíes me encontré bajo una lluvia de palomas, la calle runruneaba a coro con mis pisadas. Sentí un poco de vértigo, pero corrí hacia el final de la calle de donde creí provenían unas voces. Doblé la esquina y las palomas se convertían en flores muy hermosas, según llegaba a la casa de doña Úrsula. Sentí una alegría que comencé a olvidar mis preocupaciones. Llegué frente a la señora que estaba sentada en una mecedora con un bebito muy tierno y acerqué mi mano para acariciarlo, me dijo mamá y sentí unas fuertes palpitaciones. ¿Cómo? pregunté. Doña Úrsula ahora tenía mi rostro, pero no el de veinte años que tenía al salir de casa, sino en los treinta pasados como mi presente. Tengo tu clave, pídeme tres deseos, y luego regresa la lectura, dijo y no la vi más, sino con el pasar de los años frente al espejo.

       Los deseos como los sueños siempre deben estar cargados de esperanza. Regresé a casa y mi hermano me contó que la vecina llevaba cuatro días comiendo tierra porque le dijeron que curaba el mal de amores, su novio la había dejado y ella no volvió a vestirse de otro color que no fuese violeta. Han pasado veinte años y sigue vistiendo del mismo color y yo tuve un hijo muy hermoso al que le encanta escuchar los cuentos de la familia y del vecindario.

       Hace tiempo que dejé el pueblo y la lluvia de palomas y pétalos sólo fue reseñada en un periódico universitario. Fui yo quien la presenté, pero no la reconocieron como noticia, al menos me otorgaron mi primer premio como cuentista. Luego del asesinato de Santiago, el patriarca se quedara en su otoño, la abuela desalmada dejara de maltratar y prostituir a la Eréndira. ¿Qué hicieron las mujeres de aquel pueblo con el ahogado bien dotado? ¿Llegó la carta del Coronel? La muerte real y la maravillosa, la magia se funde con lo cotidiano, así en la vida como en los libros. Sí, "El Gabo" fue uno de los culpables como tantos otros escritores de que, además de estar sentada frente a una computadora todo el día, en un empleo drenante, pueda volar y ser cómplice de tantos mundos apalabrados como de la vida misma.


Ana María Fuster Lavín-Bocetos de una ciudad silente (Ed. Isla Negra, 2007)




Soledad para un suicidio... Ana Maria Fuster Lavin

Soledad para un suicidio

En la isla de los suicidios
Soledad juega con el fuego de sus dedos
tiñendo lágrimas de negro
besando de sombras otro laberinto
allí donde se espera la última muerte
y no hay luna si no nubes azules
sobre las lápidas de sus no habitantes
tan sólo ella danza sobre el mármol
escondida tras las murallas de su no muerte.
Soledad voluntaria
Soledad asfixiante
Soledad silente
que anhela el misterio de sentir
de cómo escapar de los espejos opacos
cómo acariciar las pisadas de la luz
traducir cada minuto que no es
resucitar de las coronas de pétalos
y como trapecista beber nuevos vértigos.
Me miro en el agua,
soy anónima Soledad
nadie me habita en los murmullos de la noche
puedo verme mirándome las manos
sentir las pisadas de tantos recuerdos
los susurros de aquellos que no veo
desde los adoquines hacia la garita
y frente al mar se multiplican sus gemidos
quizá me velan y lloran, suplican respiraciones
que cada gota de sangre vuelva a mis viajes
pero no respiro,
navego en el océano de sus miedos
sin escapar de a mi última palabra ya sorda
tan solo soy sombra en tus sueños olvidados.
Ana María Fuster Lavín