martes, julio 19, 2022

Edición bilingüe Necrópolis

 

Nanas para la no muerte

soy sarcófago anochecido

isla desierta, saturada

            con tu mirada ciega

                                           y nuestra sangre:


soy la sombra de mi cuerpo coagulado


                             sobre un tarot de vapor

barajeo mis nanas, niña mía,

como serenata en duelo

mi vientre eclipsa una necrópolis

para arrullarnos


truena la luna     

              se torna rosácea.


¿habrá tormenta?


soy tormenta

 y tú, la no-muerte…

-----


Lullabies for Undeath


I am a sarcophagus in the night

desert island, saturated

              with your blind gaze

                                           and our blood:


I am the shadow of my coagulated body


                             on a tarot of vapor

I shuffle my lullabies, my daughter,

like a serenade in mourning

my belly eclipses a necropolis

to lull us to sleep


the moon thunders           

              turns pinkish.


will there be a storm?


I am storm

 and you, the undeath...


Ana María Fuster Lavín


Necrópolis

[retorno a la ciudad de las sombras]



Edición bilingüe

Traductores: Rosalina Martínez González y Eïrïc R. Durändal Stormcrow

Ed. Gnomo, 2022

Ya a la venta en amazon

https://www.amazon.com/-/es/Ana-Mar%C3%ADa-Fuster-Lav%C3%ADn/dp/B0B6LDRYWL/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=

miércoles, julio 06, 2022

Comentando Callejón de los gatos...🐈📚💜

 


“…Muchas de las historias en este libro se ubican en un Santurce visiblemente asolado. En ocasiones, se sabe que una de las causas es un huracán, tal vez ese huracán, aunque todes sabemos que es, ante todo, la pobreza y la desigualdad que el huracán nos mostró. El barrio esconde gatos en sus residencias, sus calles, y en sus esquinas. Es un lugar que se puede reconocer, no tanto por las referencias locales, sino más bien porque hemos asistido a ese proceso de destrucción, no solo el de Santurce, sino el de la isla entera. En esos espacios de la ficción, ya sean familiares o no, tengan nombre o no, abundan el horror de la violencia, de género y/o intrafamiliar, la traición, la tortura física y psicológica. Existen, además, elementos de lo sobrenatural fantástico: los vampiros (o, más bien, las vampiresas) y los espectros o fantasmas. Sin embargo, no está del todo claro si estas criaturas nacen con la ruina o si de alguna forma siempre estuvieron ahí y la ruina hace visible, quizás por primera vez, su presencia siniestra. En cualquier caso, estos monstruos no solo ejercen violencia contra les otres, sino que también son víctimas de la violencia; son seres desplazados, abusados y condenados a ocupar esos rincones arruinados y sin sociedad. Esos monstruos son les otres que no saben manejar los afectos o, quizás, como los gatos, sí saben pero nadie les entiende. Y es que, en el fondo, Callejón de los gatos es un libro sobre una gran contradicción: el amor, la amistad y el deseo desmedidos que se pueden sentir…”-                      Sandra Casanova-Vizcaíno,   Binghamton University-State University of New York

(fragmento del prólogo)



Ana María Fuster Lavín, 

Callejón de los gatos

 (Ed. Isla Negra, 2022).🐈📚🇵🇷🖤👇

 Lo puedes conseguir en librerías de PR y en:

https://www.islanegra.com/index.php?option=com_virtuemart&view=productdetails&virtuemart_product_id=460&virtuemart_category_id=3

domingo, julio 03, 2022

Callejón de los Gatos

 #cuentosdeterror

#literaturaespeculativa

#literaturalatinoamericana

#escritorasfeministas


Lo consigues en: 

https://www.islanegra.com/index.php?option=com_virtuemart&view=productdetails&virtuemart_product_id=460&virtuemart_category_id=3




Callejón de los gatos

de Ana Maria Fuster Lavin

Callejón de los gatos es una metáfora de esos recovecos oscuros donde ocultamos lo que en ocasiones somos, la existencia plena del ser humano abatido por sus defectos y tentaciones, la miseria y la esperanza. Entre sus historias, encontramos la violencia nuestra de cada día, entremezclada con el lirismo que distingue a la narrativa de la autora.  

-Luis Rodríguez Martínez

escritor y editor puertorriqueño


Una de las voces más importantes de la narrativa de nuestro país. Leer la obra de Ana María Fuster Lavín es internarse en un mundo donde los personajes deambulan de relato en relato, trascendiendo incluso las fronteras del libro. Nos propone un cosmos que fluctúa entre parajes, zonas y lugares que espejean nuestra Isla y sus problemáticas sustanciales, y el espacio de lo extraño, lo incierto, lo desconocido, lo sobrenatural. 

-Ángela María Valentín Rodríguez, Ph.D.

profesora y escritora puertorriqueña

“…Los espectros y las manos de la noche habitan todas en mí. He reído otras muertes. Morir es inevitable, así como el hambre y esta sed. Escucho tus pisadas. Te acercas. Al otro lado de la ventana el mar baila en pálpitos a la espera de los náufragos. Huiste a su montaña, cuando mi horizonte de salitre te sumergía en mí.

     No es tiempo aún. Mi incondicional Pit prefirió irse enamorado tras una gata en celo. Los gatos son más afortunados en el amor. No se complican con sentimentalismos. Tampoco recurren a pastillas y vodka… Un gato nunca mataría por amor ni sería suicida…

 -- Ana María Fuster Lavín

 del cuento

“Diario en siete noches y dos muertes” en el libro

Callejón de los gatos

(Ed. Isla Negra, 2022)



Ya disponible en librerías de Puerto Rico, en islanegra.com, 🐈‍⬛🐈🦇📚💜 info: fusterlavin@gmail.com

lunes, junio 06, 2022

Desde el "Callejón de los gatos"....

 El silencio de las mariposas

«sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte»--Xavier Villaurrutia



   La niebla y esta estación abandonada son mi nuevo hogar. Partió el último tren hace algunas semanas, quizá más tiempo. Tampoco he vuelto a encontrarme con ningún otro humano. Solo permanecemos aquí mi silueta (por llamar de alguna manera a lo que me ocurre) y conmigo, mi gato Nico. Habitamos entre esta boira silente solo interrumpida por los zumbidos de las voces tal vez muertas, como aquellos planetas que vemos en la noche, pero ya no están. 

   No recuerdo cuándo desayuné por última vez. En espirales despertamos, deambulamos, observamos y dormimos. En ocasiones escribo, mientras Nico juega con bolitas de papel y hojas, o persigue a las palomas y mariposas que aparecen. Y nos volvemos a dormir. Cada vez tengo más sueño. Lo que más disfruto es despertar sobresaltada por las caricias de los bigotes de Nico o sus pequeños empujones con su frente. Sospecho que lo hace para averiguar si aún respiro o para que despierte y lo acompañe hasta el umbral donde todo termina. No exagero, es como si el mundo, el nuestro, finalizara en una inmensa nada grisácea, que temo atravesar. Nico tampoco lo hace. 

   Cada día esa ruta se extiende algún paso más. Según transcurren los días, aumenta la cantidad de mariposas que, silentes, nos acompañan guiándonos el camino. De vez en cuando, agito mis manos y observo cómo desaparecen temporalmente con cada aleteo. Este ritual es breve, pues termina asustando a Nico, que maúlla preocupado y detengo mi juego. Seguimos nuestra ruta hacia la noche danzando entre las mariposas, los fantasmas (así le llamo a mis nostalgias), las calles y la nada. Lamentablemente mis recuerdos ya no paren sueños. Siquiera miradas, mi corazón solo palpita, cada vez más despacio, como despidiéndose de los trocitos de mi pasado. De nuevo llegamos a la pared de nubes y mis pies desaparecen con cada ronroneo. Para avisarme de que ya es hora de regresar al banquito de la estación, Nico muerde sin lastimarme las pantorrillas. Según regresamos, las mariposas negras desaparecen.

   “Ya es hora Nico, estoy cansada”. Me lame las manos y se acomoda junto a mi pecho. Siento cómo va quedándose dormido, mientras observo el anochecer. Otras veces me entretengo escribiendo en las paredes, o en papeles arrancados de mi viejo diario, las pocas palabras que me quedan. 

   Soy una isla vacía, donde silueteo epitafios en el humo, escribo en la última página que le queda a mi diario, cuando una melodía detiene mi torpe apalabrar.

   “Nico, ¿escuchas a lo lejos un acordeón?”. Hacía tanto tiempo que no escuchaba canciones que termino quedándome relajada plácida y profundamente. No sé cuánto tiempo he dormido.

   Al despertar, Nico ya no estaba. 

   Después de esperarlo y meditar varios días, reconocí que ya no regresaría. Finalmente intento atravesar el humo donde solo habitan las despedidas. Según lo atravieso el aleteo es más fuerte, tanto que mis cabellos danzan en el aire que impulsa… Una mariposa se posa sobre mi pecho. Poco a poco decenas, cientos, miles de ellas van recostándose sobre mi cuerpo. Llega a mí la dulce paz eterna, mientras desaparezco en el silencio de las mariposas.



Ana María Fuster Lavín

Callejón de los gatos

Ed. Isla Negra 2022




sábado, abril 16, 2022

XXX Aniversario de Isla Negra Editores en la FIL dominicana 2022

 PROGRAMA GENERAL ISLA NEGRA 

EN LA FIL SANTO DOMINGO 2022












SÁBADO 23 Sala Isla Negra:

(Calle Las Mercedes No. 4. Fundación Dom. de Desarrollo)

10:00 a.m. 

Inauguración Sala Isla Negra.

3:00 p.m. 

Presentación de los libros: Nocturnos y otros desamparos y Plagas del deseo, de Moisés Agosto; Silente, de Carlos Vázquez; Matertransmutar, de Adli Cordero, a cargo de Editorial Isla Negra.

5:00 p.m. 

Presentación de los libros: Género, prensa y geografía del deporte, de Rafael Díaz; El mito literario Yoruba en la mujer negra caribeña, de Yvonne Denis; El espía de Betances, de Hiram Lozada, a cargo de Editorial Isla Negra.

DOMINGO 24

Sala Isla Negra:

(Calle Las Mercedes No. 4. Fundación Dom. de Desarrollo)

3:00 p.m. 

Presentación de los libros: La intemperie, de Basilio Belliard; Cosmolingüística: Discurso, ideología y cine, de Gerardo Roa; El narratario en Mudanza de los sentidos, de Inés García, a cargo de Editorial Isla Negra.

LUNES 25 

Sala Isla Negra:

(Calle Las Mercedes No. 4. Fundación Dom. de Desarrollo)

10:00 a.m. 

Conversatorio sobre Teorías Literarias (Queer y Cosmolingüística).

11:00 a.m. 

Conversatorio: “El proceso de creación”, a cargo de autores de Isla Negra.

7:00 p.m. 

Conversatorio: Manuel Rueda único, de José Alcántara Almánzar, a cargo de Ida Hernández y Editorial Isla Negra

MARTES 26

Sala Isla Negra:

(Calle Las Mercedes No. 4. Fundación Dom. de Desarrollo)

10:00 a.m. 

Conversatorio: “Ramón Emeterio Betances”, a cargo de autores de Isla Negra. 

11:00 a.m. 

Conversatorio: “El proceso de creación”, a cargo de autores de Isla Negra.

MIÉRCOLES 27 

Sala Isla Negra:

(Calle Las Mercedes No. 4. Fundación Dom. de Desarrollo)

10:00 a.m. 

Lectura de textos, a cargo de autores de Isla Negra.

11:00 a.m. 

Conversatorio: “La Historia y la Filosofía”, a cargo de autores de Isla Negra.

Museo de las Casas Reales:

(Zona Colonial)

7:00 p.m. 

Conferencia: Editar la vida. XXX años de Isla Negra Editores, a cargo de Carlos Roberto Gómez Beras, de Editorial Isla Negra.

Pabellón de Talleres Literarios:

8:00 p.m. 

Presentación del libro: Vuelos del Vértigo. Antología del Círculo Literario de la UPR en Humacao, a cargo de Alexis Bruno y la Editorial Isla Negra.

JUEVES 28

Sala Isla Negra:

(Calle Las Mercedes No. 4. Fundación Dom. de Desarrollo)


10:00 a.m. 

Lectura de textos, a cargo de autores de Isla Negra.

11:00 a.m. 

Conversatorio: “El proceso de creación”, a cargo de autores de Isla Negra.

VIERNES 29

Sala Isla Negra:

(Calle Las Mercedes No. 4. Fundación Dom. de Desarrollo)

10:00 a.m. 

Conversatorio sobre Teorías Literarias (Queer, Narratología y Gótica).

11:00 a.m. 

Conversatorio: “El proceso de creación”, a cargo de autores de Isla Negra.

7:00 p.m. 

Presentación de los libros: Entre palabras y silencios: La comprensión lectora del microcuento en estudiantes puertorriqueños de literatura, de Jeandelize González; Camino de imperf(i)cción, de Luis Saldaña; Interioridades: Entrevistas a 12 historiadores puertorriqueños, Luis López & José Calderón, a cargo de Editorial Isla Negra.


SÁBADO 30

Sala Isla Negra:

(Calle Las Mercedes No. 4. Fundación Dom. de Desarrollo)

10:00 a.m. 

Presentación de los libros: Fusilado dios: Edición aniversario, de Daniel Torres; Borrasca, de José Cáez; 2020 para verte mejor, de José Rabelo, a cargo de Editorial Isla Negra.

1:00 p.m.  

Presentación de los libros: La filosofía en su encrucijada histórica, de Antonio Mansilla (Carlos Rojas, editor); Cartas para besar la pólvora, de Farah Hallal, a cargo de Editorial Isla Negra;  Inventario, de Carlos Roberto Gómez Beras, a cargo de Editora Nacional e Isla Negra. 

3:00 p.m. 

Presentación de los libros: Callejón de los gatos, de Ana María Fuster Lavín, a cargo de Editora Nacional e Isla Negra; Marbolero, de Alinaluz Santiago; Bestezuelas, de Kianny Antigua, a cargo de Editorial Isla Negra. 

Centro Cultural de España:

(Zona Colonial)

7:30 p. m. 

Presentación de Monográfico en homenaje a María Zambrano: Revistas Exégesis y Cuadrivium de la UPR en Humacao, a cargo de facultad de la UPRH y Editorial Isla Negra.





jueves, marzo 10, 2022

"con despiadada ternura"... reseña de Muro Azul Silencio, por José Luis Ramírez de León

 Muro azul silencio: la resistencia armada de esperanzas



"una pléyade de sentimientos sobre los sueños y anhelos, acariciándonos con despiadada ternura"

Reseña por

Lcdo. José Luis Ramírez de León


“soy esa brisa

que sin ser vista

penetra tus poros y sangre

en ese abrazo de la soledad

y permanezco invisible

a veces en tus duelos,

otras en ese deseo de tus manos…”

-Al despertar,

Ana María Fuster Lavín

 Muro azul silencio (Ed. Letras Salvajes, 2022)


El poemario Muro azul silencio, la más reciente obra de Ana María Fuster Lavín, nos presenta un lirismo tan conmovedor como estremecedor, que alcanza un nuevo hito con esta excelente selección.  Los poemas que nos brinda son diversos, una pléyade de sentimientos sobre los sueños y anhelos, acariciándonos con despiadada ternura.  Introspectivo como reflexivo, por ejemplo, las Instrucciones son un testimonio vivo a la libertad sin ataduras, una invitación a volar libres e independientes, a amar por amar, comenzado por el primer y más primordial amor de todos: el amor propio.  El Calzado de mujer es muestra del desdén por las modas impuestas a las mujeres, y cómo el lanzamiento es una analogía para la independencia (“…somos aquellas niñas/que arrojaron sus impuestas zapatillas/al balcón de recuerdos por vivir”).  Siempre escojo mis piezas favoritas, y para mí, Al despertar es la que más se asemeja a mí.  Es la resistencia armada de esperanzas, de gritos desde el silencio impertérrito de las palabras.  Y los poemas, como los libros, pueden encender resistencias, porque todo acto revolucionario comienza con una resistencia al orden existente.  Sobre todo, a la deprimente isla de humo, Ana María muestra su Horizonte de vapor, que sin duda es, -lo que en mi opinión considero- la exégesis de la liberación como acto revolucionario mediante método de la resistencia apalabrada: “recargada de mí/recargada de todos/liberamos sus torturas y las mías/repetimos sus nombres y apellidos/hasta llegar a tierra firme/recargada de mí/colmada de todas y todos/renacemos en esta marejada/caímos pero nos tenemos/somos cambio/rugido/libres”.  La poeta concluye su exquisita colección con Soy la niña que se arrojó al vacío de mi cuerpo, donde, -desde una perspectiva introspectiva- nos ofrece la inocencia como fuerza y fortaleza.  El Duelo por una niña enamorada es un homenaje al amor puro, que troncha la violencia descarnada del machismo, en honor de todas las niñas enamoradas que termina siendo víctimas de la violencia machista y patriarcal. 

  Definitivamente, Muro azul silencio promete ser una obra que deleitará a sus lectores, como lo he disfrutado con su lectura.



martes, marzo 08, 2022

Lala González Rodríguez comenta sobre Muro Azul Silencio

 domingo, 6 de marzo de 2022

Melborune, Fl

“somos lo que soy por dentro
soy lo que dejé detrás de la puerta de la cocina 
mientras colaba café para desayunar
somos todo lo que he sido
desde que nací antes de nacer de verdad
vicio, alegoría, silencio
otredad
nada vestida de corona real
sonrisa gracias a la risa diáfana de mi nieto
por otro lado me cubre la oscuridad de la mentira
cuando quiero ser verbo con rostro de querencia y paz”
-Lala Gonzalez Rodriguez

Soy lectora ávida y asidua de esta excelsa escritora puertorriqueña, Ana Maria Fuster Lavin. No ha habido un libro de ella que no me haya dejado desmantelada y con todas mis almas en vilo. Pero entonces llega este, Muro Azul Silencio, este me ha llevado a otro nivel de nirvana que no había conocido antes, es que no creo que exista ese nivel de nirvana, ella lo crea con su verbo honrado. Este muro no divide, este muro une todas las poetas que la componen en una sola musa desnuda de interioridades y se desdobla ante sus lectores.



Este poemario dividido en 5 majestuosas partes nos lleva por un viaje íntimo a la conciencia confesional de Fuster Lavin. Nos presenta sus luchas constantes con el cáncer y como siempre le ha ganado la batalla, aun cuando se ha sentido casi vencida. Pero no creo que este tema sea tan impactante (me estoy dejando llevar por mi obsesión por el amor y el desamor, lo siento) hay una serie de cantos al amor/desamor, casi un juego de palabras constantes… es como un conjuro en noche de luna llena. Luego de leerlos les aseguro que los repetía mientras dormía como mantra. La querencia en Ana Maria siempre ha sido un diamante puro, como ella misma.

Por otra parte, vamos a ver que el tema epistolar es bien presente en este libro. Es como si la autora tuviese un sin número de cartas que aun no ha enviado y poco a poco las va haciendo llegar a sus destinatarios o quien sabe, si tan solo las rompe antes de enviarlas. También vemos sus insomnios, la presencia gatuna, sus mariposas, sus laberintos… En fin, ya podemos definir un estilo fusteriano, podemos señalar de lejos un escrito de Fuster Lavin, sin que este esté firmado. 

Muro azul silencio, el espejo confesional de la musa fusteriana.

Lala ©️
(poeta puertorriqueña)

Muro azul silencio, ya está disponible!!!

 









miércoles, febrero 23, 2022

soy la sombra de mi cuerpo coagulado

 Nanas para la no-muerte


soy sarcófago anochecido


isla desierta, saturada

        con tu mirada ciega

                        y nuestra sangre:


soy la sombra de mi cuerpo coagulado


                sobre un tarot de vapor

barajeo mis nanas, niña mía,

como serenata en duelo

mi vientre eclipsa una necrópolis

para arrullarnos


truena la luna

        se torna rosácea.


¿habrá tormenta?


soy tormenta

 y tú, la no-muerte…


Ana María Fuster Lavín

(foto y poema)

Necrópolis

[Retorno a la ciudad de sombras]

Pronto,  edición  bilingüe



Mordiendo las raíces del silencio

 Las hijas del grito 1


Mordemos las raíces del silencio hasta que la tierra retoñe desde nosotras, como el poema a la voz de la palabra.


Ana María Fuster Lavín

Breves historias del silencio

2023

martes, febrero 22, 2022

Epílogo para restaurar la humanidad-1 AMFL

 Las palabras


      Ellas habitan mi cuerpo. Caminamos juntas alrededor de nuestras raíces. Igual que los árboles mueren de pie, nosotras renacemos del papel.

Ana María Fuster Lavín

Breves historias del silencio

2023 (microcuentos)

viernes, febrero 18, 2022

Escribir...



Escribir es recuperar o intentar reconstruir lo que podemos o debemos ser, o lo que aspiramos a ser; en especial, libres, creativos, empáticos. Los libros son viajes de estación en estación, son las etapas de la vida real o imaginaria, del ayer, el presente y un incierto futuro. Ni modo, escribo porque es mi mayor pasión y refugio de la infancia y la juventud era y es leer. Ir formando palabra con palabra, un rompecabezas que al terminar cada cuento, poema, novela nos deja maravillados ante un mural de revelaciones, un caos sensorial que mágicamente toma sentido y nos explica tantas cosas… Escribo también, porque oralmente la torpe timidez juega al escondite con mi voz y se refugia en las manos. Escribir (al menos para mí) no es para falsos reconocimientos o aplausos, sino un culto a la esencia. Escribir/leer sirve para descontaminarnos y denunciar ese ruido y maldad que demasiadas veces impera en la adultez. Pareciera que con los años nuestro espíritu se llenara de un humo miope que borra u oculta el aprendizaje de la felicidad. Escribo para liberar la sensibilidad y volar lejos, jamaquear apatías, golpear necedades y abrazar silencios (aunque el miedo me impida salir de mi casa); también para agarrarnos de las manos, aunque sea una peli de terror o una agria experiencia, pero nos tenemos, juntos deshilvanar los dolores, miedos, obsesiones hasta liberarnos de estos. Escribir/leer para ser felices aun en el morbo de esta distopía. Escribo para denunciar el maltrato de menores, escribo desde el feminismo porque es la verdadera justicia, leo/escribo porque que la imaginación es infinita y, repito, nos ayuda a ser libres. Esta es felicidad juega con el misterio, con lo desconocido, con lo que nos imaginamos que es o debe ser; esta felicidad es aprender a ser buenos amigos, buenos ciudadanos del mundo o al menos, mucho más solidarios; escribir para amar a otros y a uno mismo –y alejarnos de muchos otros innecesarios--, escribir como limpiarse las rodillas después de caerse para levantarse una y otra vez, todas las veces que sea necesario. Solo eso, escribo hoy como un grito desde el cautiverio. Pero ansiando ese grito fuerte colectivo que rompa las murallas físicas y sociales.

Ana Maria Fuster Lavín 

Febrero 2021

Muro azul silencio... Mundos paralelos




Mundos paralelos


suéñame

existe un mundo paralelo

donde en cada pisada de la memoria

ese rompecabezas del pasado

descamina nuestros miedos y sus espejos


te sueño

hay jaulas en el abismo

que secuestran girasoles,

pero mis versos y manos son antídotos

a la apatía y a su asfixiante cárcel


despiértame

reconozco tu brújula

como la espalda arqueada

de los gatos y las palabras,

que entre brincos y trabalenguas

revelan un mapa al insomnio


te despierto

ascendemos juntos

las colinas de nuestras voces

los valles y cuevas corpóreas

hasta sumergirnos en la libertad

del fuego que expulsa

nuestro exceso de equipaje


camíname

lentamente zigzagueante

como los pliegues de la carne

—ombligos, gemidos, uñas, sudor—

sienten el temblor de nuestros sexos

vertidos sobre nuestras lenguas


te camino

mis manos impacientes

delinean el crimen de las sábanas

tus muslos desesperados siembran

tus fragilidades y anhelos en mi piel

y el mundo ya no es paralelo


sino un mismo mural

de versos afluentes

                   evaporándose

antes de que amanezca el suspiro

                   y nuestros mundos se bifurquen


Ana Maria Fuster Lavín

Muro azul silencio

2022 (pronto)

domingo, enero 30, 2022

Versos desde el Muro azul silencio

 Regreso a mí

                 «estoy lleno de sombras

                  de noches y deseos

                  de risas y de alguna maldición»

                  Mario Benedetti



regreso a mí

llegué a extrañarme

en ese pequeño hueco entre la razón

y el viento de confeti que fuiste


mis cartas son pájaros

sin jaulas, volando luchas

también sombras, risas y ausencias

como la noche anhela besar el rocío


regreso a mí

al oleaje sonámbulo

a los obituarios para una isla de humo

arrojada al vacío de mi cuerpo


retomo los trocitos

de aquellas cartas que no escribí

mientras habitaba tu árbol

de pies temblorosos de vértigo color amor


regreso a mí

a este cuerpo mutilado de cáncer

de ecos impacientes y melancolías

asomada al mar con un café y mis gatas


¿y si solo fuimos la ruta

de una estrella fugaz

que pasó hace miles de años

y llovió de escarcha sobre estos poemas?


solo sé que regreso a mí

y comienzo a escribir


Ana María Fuster Lavín

Muro azul silencio

2022

miércoles, enero 26, 2022

Diario de invierno / microcuento





Diario de invierno

(despertar del insomnio)

    Un lustro transcurrió desde que inició la pandemia. En la soledad, los insomnios son legión. Sus travesuras congelan mis manos, tornando grisáceas mis palabras. Ellos no tienen boca, pero sus murmullos ensordecedores cuartean cada página del diario. Fueron tantas jornadas así, que yo misma fui sombrificándome. La última vez que sirvió la internet, leí que eso ocurría con los sobrevivientes.

   En las últimas semanas de este invierno de cinco años, los insomnios han silenciado desapareciendo. Pude dormir, pero despierto sobresaltada. No queda nada aquí, tan solo el frío. Moriré pronto, como todos los sonidos conocidos. Vivo entre las sombras del hogar. Intermitentemente escucho ecos de las palabras ocultas en mi diario. Sé que pronto me convertiré en sombra, el encierro prolongado nos ha ido invisibilizando.

      ¿Un pajarito o fue la risa de una niña? No oigo esos sonidos desde iniciar la pandemia, no los distinguiría. Me asomo por la ventana. Solo quedamos los muertos y mi silencio. Guardo en mi mochila algunos víveres, ropa y mi diario. Tímidamente salgo de casa. Según camino, las palabras renacen y paulatinamente aparecen otras personas. Al principio nos hablamos en monosílabos por lo bajito hasta abrazarnos y revelarnos. Gritamos.

     Pronto volverá la primavera.
--
 Ana Maria Fuster Lavin
[Las hijas del grito]
Breves historias del silencio
2023
(microcuentos)

martes, enero 25, 2022

Reseña: de emaljungas, universos alternos y confesiones, la nueva microficción de Mairym Cruz-Bernal

 


Pequeños Monstruos del Subsuelo:

la nueva microficción de Mairym Cruz-Bernal


por Ana María Fuster Lavín

escritora puertorriqueña




que nadie sabe nada hasta que se revela, o rebela

Mairym Cruz-Bernal



Conocer y conocerse para liberarse de vendas –muchas autoimpuestas--, indagar en uno mismo desde el silencio hasta el estallido; escribir para detonar la llamarada; abrir la página en blanco y llenarla de raíces para que el lector beba de nuestros misterios. Surgir desde el subsuelo donde, “nadie sabe nada hasta que se revela, o rebela” (pág. 66).  Revelar, según la RAE es en su primera acepción “Descubrir o manifestar lo ignorado o secreto”; y, en su quinta, “Dicho de Dios: Manifestar a la humanidad sus misterios”(https://dle.rae.es/revelar); en cambio rebelar nos lleva a “Sublevar, levantar a alguien haciendo que falte a la obediencia debida”(https://dle.rae.es/rebelar?m=form). He aquí algunas claves para adentrarnos en el submundo, abonarnos y solidificar nuestras raíces y retoñar. 

    Sin embargo, ¿qué buscamos en este submundo de las palabras?  ¿Cuál es el corazón de la vida? Acaso el acto de escribir es el propio espejo o tan solo somos una autoinvención. Es decir, el escritor es una vida reinventada, a modo del pequeño dios vallejiano, uno que se crea así mismo y a los distintitos mundos que le rodean. Eso parece plantearnos la escritora Mairym Cruz Bernal.  Pero, ¿en qué creer? Esta la poeta, --además, educadora, editora, traductora, columnista y ensayista puertorriqueña que presidió el PEN-Puerto Rico (2008-2012) y actualmente es su vicepresidenta-- nos confiesa “ni siquiera creo en mí”, siendo su espejo de palabras el paraíso de esta diosa no creyente en convencionalismos sociales, religiosos, políticos, siquiera tiene fe en esta unidimesionalidad terrenal, tampoco en la impuesta celestialidad.

  En este libro (San Juan, Ed. Lúdika, 2022) todos podemos ser esos pequeños monstruos del subsuelo descritos por Mairym (graduada de psicología Loyola University y con maestría en creación literaria) y para este reto empleó como estructura o género literario la minificción, tan comentada y analizada en la actualidad, pues como expresa en la contraportada del destacado narrador Emilio del Carril: “Mairym Cruz Bernal, en su oficio de letras, gusta rebasar fronteras y experimentar nuevos estilos”, huir de la zona de confort y atreverse a romper cadenas y crear.

Al leerla, transitamos por sus páginas a modo de un puente de comunicación creativa y provocadora --de la también tallerista nacida en San Juan de Puerto Rico (1963)-- que conecta al escritor con el lector (y viceversa). Puente que no está exento de retos intelectuales y sensoriales, al fin de cuentas esta es otra de las característica del microrrelato, minificción o microcuento.  Se trata de breves textos de naturaleza narrativa y ficcional, que empleando un lenguaje preciso y conciso, a veces lírico, se sirve de la elipsis para contar una historia sorprendente, libre de detalles, descripciones y otros maquillajes ambientales. Donde cualquier palabra innecesaria es gula, donde los silencios nos alimentan, nos hablan, nos seducen: 

“…se sirvió silencio de cena. …¿si no tuvieras palabras, me hubieras hecho el amor?...” (pág. 78)

Tal como ocurre en Pequeños monstruos del subsuelo, en el microrrelato los personajes deben revelarse por sus acciones (actos que incluyen pensamientos y reflexiones) más que por sus caracterizaciones y la condensación temporal es fundamental. Veamos el microrrelato Diario de una mala temporada, en la página 79:

“se marchó. ella entró en la habitación para dispersar el polvo. debajo de la alfombra encontró cicatrices de todos los tamaños. comenzó a saber quién era él, aquel día.”

 Definitivamente, el lector de la microficción no puede quedarse leyendo como quien ve la espuma de una ola arribando tímidamente la orilla; por el contrario, tiene ser activo y meticuloso, para no ahogarse en la incertidumbre. Mucho más en el caso de leer esta publicación de Cruz Bernal, sus intertextualidades, referentes literarios e históricos, el lirismo. Y es que el microcuentista (que nuestra autora alcanza a plenitud) requiere emplear emplea sus destrezas para seducir, enganchar y provocar en pocas palabras, igualmente estricto debe ser el lector que debe degustar cada imagen, cada truco y convulsionar casi sofocado. Porque los microcuentos nos tienen que jamaquear sin explicar qué ocurrió: el escritor así pasa el batón al lector. El microrrelato, por lo tanto, crea la intensidad suficiente para retar al lector hasta convertirlo en su cómplice. En este libro terminamos siendo cómplices y personajes de los distintos mundos, monstruosamente hermosos.



    Estos breves e intensos textos, que componen esta publicación, son íntimos y confesionales, característica del estilo a lo Cruz-Bernal, pero a su vez conversan con las microficciones de la fantasía social –muy humana- como Cortázar (con sus cronopios y famas; Mairym con sus emaljungas) o Emilio del Carril (y sus entregas del Reino de la Garúa), la ironía y humor perverso de Ana María Shua (como sus Cazadores de letras o Fenómenos de circo, entre otros), y, además, Mairym indudablemente intertextualiza con sus propios poemarios (como La hija hereje, Ensayo sobre las cosas simples o Cielopájaro nuestro, entre otros). Al fin de cuentas, la misma escritora sentencia: “la patria del poeta es su lengua”, donde podemos prescindir hasta del propio cuerpo, lo importante es volar, “si no sabes volar pierdes el tiempo conmigo” escribió Girondo, pero en el caso de Cruz Bernal es un vuelo metafísico desde el yo, hacia nuestra patria-naturaleza, hacia el otro, hacia un nuevo yo .

“veamos cómo es volar siendo una sombra. primero se agiganta. es la mancha que oscurece el amazonas, manos de maremoto. selva donde caminan los que he sido. entonces pesan los pies. la sombra adquiere el peso de su cuerpo.” (La confesión, pág. 39)

El peso del cuerpo y de la innegable poesía también está reflejada en la cuidada publicación, diseñada y maquetada por B-Poetry en Colombia (www.burdelianaspoetry.com) con reproducciones de hermosas pinturas (óleo sobre tela) del pintor colombiano Sergio Trujillo Béjar en las distintas secciones del libro. Así,  Pequeños monstruos del subsuelo está dividido en un preludio a modo de presentación y autoficción de la autora y sus motivaciones literarias, y seis mundos (o partes: Pequeña historia del mundo/ Un amante para cada día de la semana/Emaljungas/Peine rojo/Mi turno de impostora/Habitantes del planeta); en el que va rompiendo códigos sociales, códigos de género, códigos orgánicos, lingüísticos y emocionales, para reconstruir un mundos y la propia esencia del ser (humano y monstruo) desde sus cimientos con convicciones sólidas intelectuales, apalabradas, amatorias sin perder jamás el poder del erotismo salvador. 

“lo importante es enraizarnos, comenzar bordeando el ombligo con la lengua, soplar un océano en la saliva compartida, porque el eros es nacernos, ineludibles. lo importante es crecerte de abajo hacia arriba, como todo buen amor.” (pág. 147)


A través de este universo de microrrelatos y microrreflexiones, Mairym Cruz Bernal ficcionaliza tanto su yo como la sociedad misma para desnudarlos de lo innecesario y poner la palabra en la esencia misma de la sociedad, del ser humano. Donde los propios personajes asumen ser creados por la diosa-escritora:   “me duele esta mujer que nos inventa”, se lamenta el Emaljunga, uno de los pequeños monstruos que habitan este hermoso libro a modo de una nueva mitología del submundo o de la propia ciudad que nos habita recorrida por la palabra de la poeta Mairym Cruz Bernal.  Pues un mundo que olvide jugar con la palabra, sencillamente jugar, está condenado a la tristeza, a marcar fronteras hasta dividirse tanto que no podremos alcanzar la mano (humanidad) del otro.

“solo juego a que olvido. freud decía que la tristeza del hombre radica en que hemos dejado de jugar […] jugar con las palabras, pensar que no hay fronteras en los países, que las miradas pueden acariciar, jugar a que tú no estás allá, que eres yo, otra ficción que nos podría unir a humanidad, que la luz es el tejido de un dios que nos cuida. […] jugar a que un beso salve el instante de extravío, hermosa palabra esa: mestizaje. jugar a que somos todos los colores”. (Travesura, pág. 141)

  Microtextos líricos de suspenso sicológico, míticos, antropológicos que, a modo de rompecabezas, van formando ese cofre de sabiduría, de metaliteratura y de vida compuesta de pasiones, reflexiones, locura, muerte y renacimientos humanos y monstruosos; donde va deconstruyendo desde ese yo creador “sin brújula escribo, pero escribo para no matar” —siempre mujer, siempre poeta— y su entorno familiar y social hasta el propio origen de la bondad y, en especial, de la maldad, en estas pequeñas fábulas fantásticas que nos obligan a leerlas y reflejarnos en ellas. Al fin de cuentas, todos somos pequeños monstruos del submundo y tenemos que abonar nuestras raíces para revelarnos y rebelarnos.

Ana María Fuster Lavín


Para adquirir el libro puede escribir a mairymcb@hotmail.com 




martes, enero 18, 2022

Desde el Callejón de los gatos... Las voces de mis manos (cuento)

 Las voces en mis manos

 


 

Sofía me observa desde el final del pasillo. Según se acerca, su mirada me atraviesa, como indagando de qué estoy hecha. Luego se sienta en una esquina de mi escritorio. Mientras intento teclear, sus ojos persiguen la sombra de la otra yo silente. No me sorprendo. Esta suele aparecer cuando llevo días sin escribir. Acaricio a Sofía y ella me besa las manos. Ambas permanecemos calladas. Ese silencio pacífico de la aparente soledad nos entiende. En efecto, es terriblemente “aparente” y tranquilamente efímero.

Ya en la preadolescencia había descubierto que escribir controlaba a mi otra yo, Mariana. Caprichosa, hambrienta, rabiosa…, aquella hermanita que murió poco después de ambas haber nacido. A mi familia le aterraba que la mencionara; incluso, mi madre negaba la posibilidad de que me acordara de ella. Sin embargo, permanecíamos juntas durante todos estos años.

 

“¿Sofía, recuerdas el día que te traje a casa?” Ella me escucha y pasa su frente tiernamente por mi brazo. Desde el instante en que nuestras miradas se cruzaron por primera vez, supimos que estábamos destinadas a estar juntas. “Tú tan tierna, cariñosa y traviesa; yo, tan introvertida, depresiva, demasiado seria, como decía mi ex. Disfruto nuestros partidos de balompié improvisado en la sala, leerte cuentos en la noche. Me llenas de alegrías. Desgraciadamente, al mes de tu llegada, ocurrió el cataclismo.”

Así fue, un mes después, el maldito huracán, evento con el que nos arropó la oscuridad, acompañada de mi desconcentración para escribir. No iba a poder cumplir mi promesa con la editora de entregarle mi quinto libro de cuentos a final de año. Caos, miedo, incertidumbre, muerte. La isla convertida en una necrópolis y mi apartamento, en el limbo. Sí, los católicos abolieron el limbo, pero no soy religiosa ni mi apartamento un templo.

Durante el apagón, que duró demasiados meses, desaparecían cosas de la casa o reaparecían en cajas, en otros lugares. Se escuchaban llantos y susurros. “Y tú, Sofía, tan asustada, dormías bajo la cama. Recuerdo aquella madrugada, sin nada de viento, cuando explotó una ventana de la habitación. Huiste al armario y cuando llegué a ti, Mariana te observaba fijamente, con su mirada de hambre caníbal, hambre de palabras. Pude reaccionar, alcanzando un libro para leerles. Luego improvisé relatos y anécdotas imaginarias. Al amanecer, tomé la libreta sobre la que estabas recostada y escribí como poseída varios microrrelatos sobre gatos. Solo así se calmaron: tú, ella, las voces, los ruidos. Salimos del armario, mientras Mariana y las otras escribían calladas hasta desaparecer.


 

Mi urgencia liberadora por escribir comenzó hacia los ocho años. Cuanto más abstraída estuviese, mi habitación se llenaba más de voces que brotaban de mis manos. No era de extrañar, mis mejores confidentes siempre fueron los libros. Me enganchaba con algún escritor e intentaba leer todas sus obras. Las convertía en mis propias vivencias: amores, guerras, vampiros, aventuras, risas, muertes. Aquellos personajes, casi cincuenta años después, aun calman mis pisadas que, durante la infancia, dolían por sentirme diferente a los demás, por no ser como pretendían que fuera; peor aún, por los gritos que salían de otras habitaciones de mi hogar o de la casa de enfrente. Recuerdo cuando ese asqueroso vecino me exigió que le tocara su erección. Par de días después, en la mañana de Navidad, su esposa apareció asesinada frente a su garaje. Me topé con ella, Camila, cuando yo estrenaba los patines que me había traído Santa Clos. Quedé hipnotizada ante su cuerpo inerte, casi flotando sobre su propia sangre y sus cabellos.

Vivía rodeada de sombras y sus gritos. Salían de mi armario; en realidad, de todos los armarios. Lo que no podía entender se convertía en alimento para aquellos seres ruidosos. Con el propósito de salvarme, cerraba los ojos convirtiéndome en otros personajes, así lograba que aquel estruendoso coro del inframundo se silenciara. Sin embargo, aparecía Mariana, a veces ―desde aquella Navidad― acompañada de Camila con su aura sanguinolenta. Ambas hambrientas de mí, clavándome pequeños alfileres, exigiéndome leerles relatos que muchas veces improvisaba. Finalmente, a los trece años, comencé a escribir en libretas de la escuela, o en mis fantasiosos y aterradores diarios, que guardaba en cajitas bajo la cama y en el armario, como pequeños antídotos contra aquellas apariciones.

 

A mis dieciséis años ya estaba convencida de que, al escribir, resolvería el misterio de mi vida. Dejó de importarme ser extraña para los demás (vecinos, familia, compañeros escolares). Esto, en gran medida, gracias a mi abuela materna, con quien pasaba mis veranos en España, que finalmente decidí ser escritora. Ella me relataba sus historias de la infancia; de su vida durante la Guerra Civil española y la dictadura franquista, y de cómo aquellos relatos la salvaron tantas veces de la propia muerte. Cuando regresaba a mi hogar, en el Caribe, mi Santurce profundo, nos carteábamos semanalmente, enviándonos postales con pequeños cuentos y poemas que permitían alterar el desenlace de algunos recuerdos. Además, así no necesitaba escribir directamente sobre Mariana, como abuela me recomendó, sino esconderla a través de otros personajes, que al fin de cuentas la mantenían feliz habitando sus distintas vidas. También a mí, que para esa época había terminado mi primer libro de cuentos, que publiqué quince años después. Sin embargo, en el verano antes de cumplir dieciocho años, paseando por Sevilla con mi primera novia Sandra, cuatro individuos nos encapucharon y montaron en un auto. Pude liberarme arrojándome del vehículo, pero Sandra apareció muerta dos semanas después.

 


Aquí a mis 53 años, intento seguir escribiendo mientras observo a Sofía dormida sobre mi cama, llena de libros. En realidad, mi apartamento está repleto de cajas, libros y apariciones. Estoy demasiado cansada, pero en el armario despiertan de nuevo las voces rabiosas de Sandra, Mariana, Camila… No es la primera vez que reprochan que publique mis libros solo bajo mi nombre.

—Nosotras te ayudamos a buscar víctimas; Camila las atormenta con sus historias de terror; Sandra, las seduce con ese exquisito erotismo que a ti te hizo ganar un premio nacional. Y sin mí, no eres nadie. Todas escribimos tus cuentos, novelas y micros. Tú solo pones las manos. Nosotras apalabramos tus demonios. ¡Sin nosotras, incluso Sofía, no eres nadie!

—Mariana, cálmate, el huracán…

—Nunca estuviste preparada para liberar tu soledad… Nos usaste.

—¡Basta!

—Tuve que morir al nacer, para que vivieras. A ti te dieron todo; a mí, el olvido. Hasta mami negó haberme engendrado.

— ¡Mariana, suéltame!

 

Esa discusión fue lo último que recordé, al despertar junto a Sofía, abajo, en el jardín del condominio, entre los escombros arrojados por el huracán. La abracé fuerte y regresamos al apartamento.

 

Terminé de escribir por hoy. Sus voces ya descansan. Sofía da un aflautado maullido, desapareciendo por el pasillo. Envío el manuscrito al correo electrónico de la editora. Cierro la computadora casi de un suspiro. Nunca entendí cómo pudimos caer desde la ventana durante el huracán, habíamos estado encerradas casi todo el tiempo en el baño. Han pasado algo más de cinco años…  

Me dirijo al pasillo junto a Sofía, Mariana, Camila y Sandra, mientras desvanezco, junto a sus sombras. Pronto invadiremos nuevos armarios, mientras construiremos otro rompecabezas de susurros para un próximo libro.

Ana María Fuster Lavín

Callejón de los gatos

Ed. Isla Negra, 2022

PRONTO

Premio Nacional de Microcuento, PEN Internacional de Puerto Rico: La marejada de los muertos y otras pandemias. Ana María Fustet Lavín

miércoles, noviembre 24, 2021

Contra la violencia de género y los feminicidios, contra la impunidad

 Duelo por la niña enamorada

 


 

                                                    Para Keishla Rodríguez 

y todas las víctimas de la violencia de género

 

 

partió al encuentro verdugo

a pesar de aquel runrún

murmurándole huye, 

la niña rota enamorada

apostaba al amor

como nido de gaviotas

jugaba a las casitas de papel

al aroma de pájaros sin jaula

mientras volaba su vida y sueños

pero su vientre gemía amor

su vientre gemía muerte

 

huye

despertamos

dolidas y alertas

mientras allí flotaba ella

fragmentada muñeca

en un diario de sangre

aterrada ante su duelo

ante el eco de la traición

era para él su presa

para ella su amor,

también era tarde para huir

él devoró a su criatura,

le arrancó a dentelladas su corazón

arrojando a las turbias aguas su vuelo

mientras su madre gemía: regresa

mientras su madre gime su despedida

 

cuerpo de mujer

una mortaja machista condena 

la resquebraja a ella,

y a todas,

sin poder huir

arrojada viva al fuego del odio

en un disparo de viento   

envenenados torturados

sus cabellos de todas nosotras

lloran el ahora vacío de sus anhelos

el verdugo eternizó su venganza

la corriente eterniza su tierna sonrisa

y el horizonte, nuestro duelo     

 

 

Ana María Fuster Lavín

Muro azul silencio, 2022

 


(poema escrito 1de mayo de 2021, cuando fue encontrado el cadáver de Keishla)

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