blog de la escritora puertorriqueña Ana María Fuster Lavín --gestión cultural, cuentos, poesía, ensayos, fragmentos de textos, crónicas y fotografía-- Foto de portada AMFL /// “Tengo miedo de mi voz y busco mi sombra en vano. ¿Será mía aquella sombra sin cuerpo que va pasando?...” Xavier Villaurrutia
viernes, diciembre 29, 2023
domingo, diciembre 17, 2023
Callejón de los gatos, Premio Nacional del PEN de Puerto Rico Internacional
Premio Nacional de Cuento PEN de Puerto Rico Internacional
Laudo
El ser humano es un conglomerado de sentimientos diversos. En general, enarbolamos al amor, la paz y la seguridad como preseas intrínsecas a la vida. Sin embargo, la realidad es que, los colores que pintan nuestra personalidad, tienen un espectro de grises que pocas veces reconocemos. Precisamente, sobre las sombras de un ente, se construye el libro ganador del Premio Nacional de Cuento. El libro premiado posee un balance impactante entre la amplia gama de emociones que caracteriza la realidad de nuestro diario vivir. Además, las historias expuestas están confeccionadas con una prosa exquisita caracterizada por un manejo efectivo y notable de una prosa poética que amortigua el carácter sórdido de algunos de los relatos. El paisaje que el autor pinta se nutre de elementos de todo tipo. Resaltan algunos personajes del lumpen quienes irrumpen como figuras estáticas que la sociedad parece no ver.
La enigmática figura de los gatos se abalanza sobre el lector como un leitmotiv sinuoso de misterio. Estas criaturas son testigos de las peripecias que sufren los personajes. Aparecen en los puntos culminantes y nos acompañan en silencio hasta el final del texto. La muerte, el insomnio, la soledad, la desesperación y la falta de esperanza hacen que repasemos muchas de nuestras noches para interpolar las sensaciones que sentimos en determinados momentos de nuestras vidas.
Por la elección deliciosa del vocabulario, por un trabajo ortotipográfico innovador y el uso del misticismo del felino más querido para custodiar las historias sobrecogedoras que componen el texto, el jurado de la categoría Cuento otorga el Premio Nacional de Cuento al libro El callejón de los gatos, de la escritora puertorriqueña Ana María Fuster Lavín.
Menciones de Honor: Oscar Ortega por "No estoy muerto", y Luis Saldaña por Camino de imperf(i)cción
Jurado:
Emilio del Carril
Marimar Méndez
Urayoán Enrique
Callejón de los gatos, disponible para la venta escribiendo a fusterlavin@gmail.com
y en
miércoles, noviembre 15, 2023
Obra literaria Ana María Fuster Lavín 2023
Ana María Fuster Lavín.
San Juan, Puerto Rico, 1967. Graduada de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Escritora, editora, correctora de textos y correctora legal (en el Tribunal Supremo de Puerto Rico), redactora de textos escolares y columnista de prensa cultural, también fue maestra de español y de música. Ha recibido diversos premios en los géneros de ensayo, cuento, microcuento y poesía. Su canal literario de YouTube es Mariposas Negras y su blog http://bocetosdeselene.blogspot.com/. Ha participado presencialmente en lecturas y performance de narrativa y poesía en Puerto Rico, México, España, Estados Unidos, Portugal y República Dominicana (además, virtualmente en distintos países). Su obra aparece publicada en diversas revistas y antologías en Puerto Rico e internacionalmente con traducciones al francés, portugués, italiano, inglés.
Libros de cuentos:
Verdades caprichosas (Ed. de autor, 2001), Mención de honor Instituto de Literatura Puertorriqueña;
Réquiem (Isla Negra, 2005), 2do Lugar PEN Club Puerto Rico;
Leyendas de misterio (Alfaguara Infantil, 2006);
Bocetos de una ciudad silente (Isla Negra, 2007);
Callejón de los gatos (Isla Negra, 2022).
Poemarios:
El libro de las sombras (Isla Negra, 2006), Mención de honor Instituto de Literatura Puertorriqueña;
El cuerpo del delito (Diosa Blanca, 2009);
El Eróscopo: daños colaterales de la poesía (Isla Negra, 2010);
Tras la sombra de la Luna (Casa de los Poetas, 2011);
Última estación, Necrópolis (Aguadulce, 2018),
Al otro lado, el puente (Isla Negra, 2018);
Muro azul silencio (Letras salvajes, 2022),
Cicatrices de la memoria (Isla Negra, 2023).
Novelas:
(In)somnio (Isla Negra, 2012),
Mariposas negras (Isla Negra, 2016).
Libros de Microcuentos:
Carnaval de sangre (EDP University, 2015);
[Cuestión de género], Carnaval de sangre 2 (EDP University, 2019) Premio Nacional del PEN Internacional de Puerto Rico
La marejada de los muertos y otras pandemias (Sangrefría, 2020), Premio Nacional del PEN Internacional de Puerto Rico.
jueves, octubre 12, 2023
Reseña de Cicatrices de la memoria por Lala González Rodríguez
Gracias a la querida poeta puertorriqueña Lala González-Rodríguez por su hermosa reseña del poemario Cicatrices de la memoria:
"Cicatrices de la memoria; un canto a la melancolía
Por: Lala González Rodríguez
Sentada en mi sala con una taza de café, termino de releer Cicatrices de la memoria, de la prolífica escritora puertorriqueña Ana Maria Fuster Lavin . No he cerrado bien el libro pues aún siento en mi piel cada golpe de melancolía trazado por el alma de la autora, es como si sus cicatrices emergieran en mi piel. Estos cuarenta y ocho poemas divididos en tres partes son un canto a la melancolía en todas sus dimensiones.
Este maravilloso libro es un manifiesto al existencialismo. Las preguntas no contestadas de la poeta me llevan a cuestionarme: ¿soy? ¿fui? ¿seré?. Me llevan a cuestionar mis propias grietas/dolores/ausencias. Es verme en ese espejo roto de su propia existencia.
Ana María nos tiene acostumbrados a su vulnerabilidad, este nostálgico poemario no es la excepción. La poeta tiene una forma única de abrirse a sus lectores. Ella mira de frente a la vida/muerte sin temores y deja plasmada cada palabra de manera mágica y magistral llevándonos al nirvana.
Cicatrices de la memoria es un libro que habrá de cambiar la manera de ver/vivir la nostalgia. Está plasmado de figuras sensoriales muy bien logradas y sus metáforas son impresionantes. Indiscutiblemente es una joya literaria que no debe faltar en ninguna mesa de noche."
Pd. poemario disponible en algunas librerías de Puerto Rico, en www.islanegra.com o escribiendo a fusterlavin@gmail.com
sábado, agosto 19, 2023
miércoles, mayo 31, 2023
Horror cotidiano y el inframundo sobrenatural Reseña Callejón de los Gatos
Callejón de los gatos
Ana Maria Fuster Lavin
Isla Negra Editores, 2022
Horror cotidiano y el inframundo sobrenatural
por Gloria María Toro Agrait "Getea"
publicado en FB
"Callejón de los gatos es mucho más que el título de un libro que contiene 19 cuentos. La autora nos lleva con sus palabras entre el horror cotidiano y el inframundo sobrenatural de forma tal que durante la lectura olvidé las fronteras y me dejé guiar. Todo lo sentí metáfora real y tangible.
Su lenguaje descriptivo no abandona el lirismo poético que embellece con la palabra hasta lo más macabro. Mis cuentos favoritos fueron Sonrisa de medianoche y Al otro lado del silencio [la resistencia]. El primero, como varios más en el libro, toca el tema de la violencia de género con matices surrealistas. El segundo se me antoja distopía apocalíptica. Los cuatro cuentos de la niña me inspiran una ternura infinita en un escenario que para muchos podría resultar grotesco.
La lectura me tomó tiempo, necesité dejar que los cuentos se asentaran en mi psiquis. Al menos a mi me pareció un thriller psicológico. Mientras se avanza en la lectura los personajes entran y salen de cada cuento. Sin alterar el protagonismo de cada uno en el cuento al que pertenece.
En fin, el callejón de los gatos es un universo para visibilizar la tragedia de estar vivo en un mundo que muchos prefieren ignorar.
No es un libro para estómagos delicados ni el que busca mero entretenimiento. Estos cuentos estremecen, crean conciencia y nos recuerdan que la tragedia es parte del día a día."
Por
"Getea"
Gloria María Toro-Agrait
escritora puertorriqueña
martes, abril 18, 2023
martes, abril 11, 2023
la rabia desnuda de un grito...
La rabia
y si solo
he sido la rabia desnuda de un grito
que logró andar desde la nada
hacia el parto polirrítmico del deseo
de nuevas historias de papel
o de una cicatriz porfiada
que se negó a ser espina
igual, de un recuerdo enjaulado
pero insurrecto
que prefiere ser raíz
de un olvido terco que anhela
beber de aquella sangre
agridulce, esquiva,
que te hace el amor
antes de coagularse en cenizas
poco después de la poesía tocar a la puerta
y fundirse en la música de las palabras:
soy la sinfonía rabiosa de una mujer
que se niega a callar ante la lápida
de una calma vestida de nada
--
Ana Maria Fuster Lavín
(poema y foto)
Cicatrices de la memoria
(Pronto)
miércoles, abril 05, 2023
Ana María Fuster Lavín breve bibliografía
Ana María Fuster Lavín
San Juan, Puerto Rico, 1967. Escritora, editora, correctora, redactora de textos y columnista cultural. Graduada de Universidad de Puerto Rico-recinto de Río Piedras, con premios en ensayo, cuento, microcuento y poesía. Ha participado en conversatorios, presentaciones de libros y recitales de poesía y narrativa en Puerto Rico e internacionalmente. Ha sido traducida al inglés, italiano, portugués y francés y publicada en diversas antologías y periódicos desde los años 90 como escritora, crítica y editora.
lunes, abril 03, 2023
Recuerdos...
Había una vez un pasillo llamado paraíso, llamado hogar... en la Facultad de Humanidades Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras en mis recordados 80s... (foto en algún momento de 1986 a 1989)
Aquí estudiábamos, leíamos (y muuucho), tertuliábamos sueños...libros música cine teatro arte luchas viajes, allí fuimos felices construyendo puentes hacia la esperanza
Los mejores años... en mi Alma Mater
viernes, marzo 31, 2023
Libros disponibles...
Mis dos querendones Mariposas negras (novela) y Callejón de los gatos (cuentos)... emparentados.
Salieron rumbo a Tenerife, en las Islas Canarias.💜📚
Otras publicaciones
Tengo ejemplares disponibles para la venta, info a fusterlavin@gmail.com
Resucitar, poema Ana María Fuster Lavín
Resucitar
“La poesía es un cuerpo resucitado
que habla en silencio y metáforas”
--Carlos Roberto Gómez Beras
y si
muero,
en esta esquina,
de verbos filosos
y mudos
que amputan pisadas
puentes y manos
deshojándome
libro a libro
hasta fragmentarme
--sin nuestra fruta preferida,
sin sílabas ni personajes--
en un torpe balbucear
eclipsado de lágrimas
página a página
borradas desmembradas
como mi propia piel de papel
pero no quiero dolerme
ni llorarme
ni implorar a esas voces
que zigzaguean inquietas
dentro de mí
y si
muero de pie
como los árboles
sin tiempo para huir
ni para visitas
claro, inevitablemente
echaré de menos
aquellos versos
de mi memoria
también de la nuestra
mientras
observo mi sangre
caer al vacío
entre mis sombras
sin despedidas
-o, tal vez, demasiadas-
como ese ayer
en el que desvestí
mi isla
y desiertas ambas
resucitamos
un rompecabezas
de recuerdos
hasta finalmente
arrojarnos sin miedo
al otro lado del silencio
o de la poesía
y si
ya he fallecido
pero me resisto
--invisible metáfora--
inquebrantable
como cuando sobreviví,
criando sola a mi hijo
a veces,
sin suficientes adjetivos,
o al abandono y sus farsas
al cáncer hambriento de mí
a la muerte de una hija
mientras yo, sin saberlo,
me refugiaba de mí misma
frente al espejo de palabras
que se resistían a ser simple registro
de mis desgracias y pasiones
y si
al morir
río aliviada
quizás reconociendo
que finalmente acabo de renacer
alcanzando la fe de mis cicatrices
sola y desnuda de lo vivido,
en esta inesperada paz
--donde ya no permanece
aquel vértigo y sus temores--
donde he aprendido
a caminar entre pálpitos
como confeti al viento
a escribir nuevas certezas
que te quedaste
que me quedé
cuando ya todo estaba perdido
pero permanece intacto
en el sabor de las acerolas
y sus raíces
y si
solo renací
de mi fortaleza
de reescribir mi destino
entre historias y metáforas
como el poema
que nace, palpita
crece desde nuestra fe
en el misterio de sentir
y luego fluye libre
hacia el final de otro callejón
y antes de perderlo de vista
nos dice adiós
Ana Maria Fuster Lavin
Cicatrices de la memoria
2024
(foto por AMFL en el Cemitério dos Prazeres, Lisboa)
#DiaMundialDeLaPoesia
Ser locura... Cicatrices de la memoria
Ser locura
a borbotones
mi corazón
mis canas y piel
brotan el magma ardiente
de todas mis voces
de estas manos inquietas
y aun calcinada de mí misma
el poema me guía y abraza
¿soy acaso esa locura
que me ríe y me llora?
Ana Maria Fuster Lavin
Cicatrices de la memoria
2023
Foto por AMFL
Habitantes del silencio...
Testimonios de una pequeña hambrienta
El sabor de la carne cosquillea mis manos y tripita, haciéndome reír satisfecha. Antes de regresar a casa, arrojo las sobras humanas a los gatos del callejón. Si se entera mamá me regaña. Está prohibido comerse a menores de cincuenta años, también reír o llorar en la calle. Igualmente me reprenderá porque salí sola, que es peligroso, y aun soy una niña. Una niña hambrienta. Dice que así fue como desaparecieron los humanos puros, y luego muchas de las réplicas, creadas a falta de suficientes nacidos. Luego llegamos las primeras mutantes o réplicas evolucionadas como explicaba el doctor que me cuidó en mis primeros años.
El hambre es todo. No me importa ser diferente. Quienes pretenden protegernos, mienten. Temen mi hambre. Solo les obligan a la reproducción masiva y descartan a quienes incumplan los estándares del Código Moral. No me pueden culpar del exterminio, aunque mami me castigará. La mayoría no ha muerto por una pequeña caníbal hambrienta, sino por las ejecuciones a quienes desobedecen este Nuevo Régimen. Mamá dice que no me harán nada por no ser réplica, pues ambas somos las primeras dos mutantes.
Ahora, soy la única viva. No pude evitar comérmela antes de su regaño.
--
Ana Maria Fuster Lavín
Habitantes del silencio
microcuentos y minificciones
(2023 o 2024)
*gato "oportino", foto AMFL
Somos voces perdidas en el espejismo de la memoria
En el laberinto del olvido
Somos voces perdidas en el espejismo de la memoria, meditaba José frente al espejo del baño. Voces entrelazadas, confundidas en el calendario. Somos la llave de la despedida final. Se observa en su propia voz de adolescente enamorado y asustado. Está tan nervioso que los revolcones intestinales lo llevan más de tres veces casi corridas al inodoro. El trono, como le decía abuelo Manolo. Aún no daba crédito a su osadía: esconder aquella cartita cursi, con torpes metáforas, en el bulto de Bequi. Al principio le pareció una idea brillante, ahora estaba literalmente “cagaíto”. Por lo que, en la mañana siguiente, ideó cómo inventarse una enfermedad para evadir la escuela. El drama fue infructuoso, puesto que aun así su abuelo lo obligó a ir a clases.
― Cheíto. ¡El poema es tuyo, a que sí!
― ¿Qué poema Bequita? —le contestó José abochornado con su rostro ardientemente entomatado.
― “Niña de rizos achocolatados/risa de gatita que canta en las noches/quisiera dormir mis besos en tus labios/hasta convertirme en gato y brincar el muro junto a ti” ― le leyó Rebeca, en voz tan alta y emocionada, que todos en la cancha rieron.
José intentó huir abochornado entre lágrimas, pero Rebeca fue tras él, y le suplicó que volviera a la cancha. Allí frente a todos le obsequió un tímido beso en los labios. Desde ese día los llamaron “los gatitos”. Y José estaba orgulloso de ser todo un gatito enamorado.
—0—
En ocasiones, a lo largo de su vida, la mente le hacía maldades pasando breves temporadas de angustiosos letargos. Aún estaba consciente de la mayoría de aquellos vaivenes; además, su hija Hortensia y el médico le explicaron, cómo progresará su enfermedad. Unos días observaba su reflejo de viejo cansado y no podía dar crédito de cómo la vida daba esos saltos desde un extremo hasta el otro: joven y viejo, el ayer y el quizá ahora. En ocasiones escuchaba a su mamá, quien había muerto en el parto de su hermanito. El niño murió años después, ya casi adolescente, por una malformación con la que había nacido, aunque en el pueblo dijeron que había sido asesinado. José solo siguió escuchando a su madre durante dos o tres meses tras su muerte y luego calló para siempre. Sin embargo, el eco de los chillidos y la voz de su hermano nunca lo abandonaron.
José intentaba aferrarse a uno de los dos extremos de la vida, que poco a poco se distanciaban más. Todo menos caer. Por el momento. Allá abajo, en el abismo, solo habitaba el olvido. Solo tenemos que aferrarnos fuerte a alguna de esas voces que fuimos, se repetía en voz alta, hacia la puerta abierta que da a la habitación. Rebeca, has sido siempre mi eterno salvavidas. El viejo recuerda que ella había abandonado su prometedora carrera de voleibolista por él y estudió un grado asociado en enfermería, poco después de nacer la nena.
—0—
Aquella hilera de colmillos babeantes acompañada de una respiración filosa llegó a morderle el antebrazo izquierdo y al tratar de zafarse le alcanzó la muñeca izquierda. Sintió cómo la voz de aquel grotesco preadolescente, extrañamente parecido a él, fue penetrando por sus venas hasta radicarse en su mente. José se dejó caer en la marquesina de su hogar, mientras el riachuelo de sangre bajaba hacia la acera. Al par de minutos el gato de sus vecinos se acercó y comenzó a maullar fuertemente parecido al llanto de un bebé. Fue así como un joven que pasaba en bicicleta volteó la vista y lo vio, llamando de inmediato al 911.
Cuando Rebeca recibió la llamada del hospital se encontraba en el camerino con sus compañeras del equipo escuchando las estrategias de la entrenadora para ganar la semifinal. Además, la acaban de fichar para un equipo en Italia con un buen contrato. Le daría esa buena noticia a su marido cuando llegara a la casa, además tenía dos botellitas de cava para celebrar. La secretaria del coliseo donde se celebraba el evento, le avisó que tenía una llamada urgente en el teléfono de la oficina. De ahí salió veloz al hospital, arrojó por la ventana la carta del equipo italiano y su carrera deportiva.
― Cheíto, amor… ¿qué hiciste? Llegué tan pronto pude.
― Las voces, Bequita, las voces.
― Ven aquí, mi gatito. Abrázate a mí.
José permaneció unos días en el hospital; luego fue trasladado dos semanas a un sanatorio, donde le brindaron tratamiento para un diagnóstico de depresión. Los medicamentos adormecían aquellas voces y sus apariciones. Le otorgaron una tregua de sanidad, por lo que logró terminar sus estudios y graduarse de abogado. Además, se dedicó a proteger a su mujer y consentirla. Se lo merecía. Y cuando nació Hortensia, intentó ser el mejor padre.
Hay secretos en el fondo de la memoria, que no deben ser recordados. Son esos recuerdos los que el huracán de los años se encarga de volarlos lejos, pero están allí entre los escombros. Sin embargo, su esposa no le permitía que estuviera mucho tiempo solo con la nena, no fuera que tuviera uno de esos bajones depresivos o le contara sobre las voces o fuese a hacer alguna locura. Ella conocía la historia del preadolescente muerto en la casa abandonada. Aquel hermanito de Cheíto, que la familia mantenía oculto, por vergüenza. Todos en el pueblo decían que tenía la cara de un demonio, con dientes afilados y gritaba poseído. Un día apareció degollado. Beca nunca le confesó sus sospechas a José.
― ¿Me escuchas, Bequita?
― Sí, viejo loco.
― ¿Recuerdas cómo nos decían en la escuela?
― Sí. Ven gatito, léeme uno de tus poemas, ― le gritó la anciana desde la cama, con una tos ahogada e interminable.
― Viejita, estás ardiendo.
― Me tomé un tecito de manzanilla y dos pastillitas de paracetamol—dijo con dificultad, por la tos.
― Viejita, que ya no eres enfermera, hay que buscar ayuda. ¿Qué te pasa? Respira, amor, respira suave…
—0—
― Papi, soy Hortensia, me acaban de llamar del hospital. Es mami…
― Ella está aquí, dormidita.
― No, papi. Recuerda, el hospital.
― ¿Cómo así? Tu mami se jubiló del hospital hace como 15 años.
― Intenta recordar. Ella está con COVID desde hace casi un mes. Papi, la pandemia.
― Lo que digas—José observa la cama vacía y comienza a llorar.
― Papi, tranquilo. Recuerda lo que dijo el doctor. El Alzheimer… Pero escúchame. Te busco en cuanto amanezca. Mami está bien malita. Tenemos que despedirnos.
― Lo sé, nena… no aguanto más. Mi mente es una pesadilla.
― No llores, papi. Ustedes han sido los mejores padres.
― Es que nunca te contamos, tu madre y yo. Siempre he tenido un demonio en mi mente. Y no es el alemán este.
― Ahora no… Mami ya no está respondiendo a los tratamientos. Papi, reacciona.
― Bequita me ayuda a silenciarlo. Es mi hermano, cuando murió se metió en mí.
― ¿De qué hablas? Papi, tranquilo.
― Yo fui quien lo mató. Tuve que hacerlo.
― Mami se nos muere.
― Sin ella no hubiera podido pasar la reválida. Mañana voy a corte por primera vez.
― Reacciona. Eso fue hace décadas.
― La buscaré tempranito. Daremos un paseo hasta la charca. Le pediré que se case conmigo.
― Papi, date un bañito. Tómate las pastillas. Te recojo en cuanto amanezca para ir al hospital.
― …no soy un niño. Me baño si quiero. Dile a abuelo, que no voy a ir a la casa abandonada. Allí vive el demonio.
― Papi, por favor. Cuenta hasta veinte, toma las pastillas y el bañito. Voy para allá, pero con el toque de queda voy a tardar un poquito más.
― Solo somos voces, unas cosechan poesía para llenar de luz los recuerdos; otras son abismos que nos jalan hacia el olvido; también somos silencios, esos me llevan a ella… Tú me entiendes Rebequita.
― Soy Hortensia...
― Que te bendiga, mijita…― José colgó el teléfono y danzando se dirigió al baño.
Se mira al espejo y se ve deformado. El grito que sale de este es tan estridente que el cristal se craquea. Es hora, es ho ra, esssss hoooo raaaa. O te vaaaaaas con ella, o con mi gooo. Es hora, repite el viejo, es hora, es hora… Se echa agua en el rostro, toma sus medicamentos y cuenta hasta veinte. Se vuelve a echar agua y repite el conteo.
“Respira profundo”, “lávate la cara”, “cierra el grifo”, “cuando hagas caquita, baja la cadena”. El viejo comenzó a reír entre lágrimas, desprendiendo los papelitos con esos mensajes que había pegado su mujer en la pared del baño. Le llamaba capsulitas para la memoria.
― Ven, gatito, mañana todo va a estar bien.
Escucha la voz de la esposa desde la cama, se acuesta junto a ella. Despierta por el timbre del teléfono. Al darse cuenta de que está solo, comienza a llorar, un lastimoso llanto de bebé. Vuelve a sonar el teléfono, es Hortensia para avisarle que ya está de camino, que llegará como en media hora, pero cuando intenta responder solo gime.
― Papi, no te entiendo, no cuelgues.
José no le hizo caso. Colgó el teléfono al escuchar golpes en la puerta de entrada, con aquel ritmo particular, que usaba ella cuando eran novios, a modo de código secreto.
¡Rebeca, regresaste! … Claro, amor, me voy contigo.
José abrió la puerta. Ella lo abrazó y se fue con ella. Ambos, convertidos nuevamente en aquellos gatitos enamorados se arrojaron al laberinto del olvido.
Ana María Fuster Lavín
Callejón de los gatos
(Ed. Isla Negra)lunes, agosto 22, 2022
"2020 (para verte mejor)”: la nueva microficción ilustrada de José Rabelo
La necesaria y sanadora “urgencia de escribir” en “2020 (para verte mejor)”: la nueva microficción ilustrada de José Rabelo
Ana María Fuster Lavín
escritora puertorriqueña
Las pesadillas quedaron enredadas entre ramas y hojas. “Te libero en mi sueño, atrápame en el tuyo”, fue el diálogo. Desde entonces, la realidad no despertado. José Rabelo, En un atrapasueños, pág. 13
Un escritor, en específico José Rabelo, y la cámara de su celular caminan por una tierra desolada, un virus que lleva al encierro y a la soledad para ver mejor ese 2020… ¿Acaso esa virulenta soledad no era nuestro destino tras olvidar la esencia de la vida, por haber destruido la naturaleza? ¿Cómo sanar una comatosa sociedad? ¿Será acaso, abriendo los ojos… palpar la vida desde la empatía y la creatividad?
¿Y cómo despertamos de esta nueva realidad? No es necesario. ¿Acaso queremos volver a lo que fuimos? Preferiblemente ya sería otra, pero no todo es fatalismo en esta publicación, mientras las pesadillas queden enredadas y compartamos nuestros sueños. La realidad se transforma constantemente como la materia “ni se crea ni se destruye, sólo se transforma”, según expone la Ley de Lavoisier, del francés Antoine-Laurent Lavoisier (1743-1794) conocido como el padre de la química. Así como en las manos de un escritor y fotógrafo, todo es posible frente a esta humanidad que, al igual, constantemente lucha contra sí misma. De eso estábamos claros, muchas cosas las dábamos como rutinas, hasta que llegó el 2020. Al menos a los que nos ha tocado vivir en esta época siendo ya adultos. Así de claro, está nuestro autor.
Rabelo nos presenta su aparente (pues en los escritores todo es aparente) bloqueo pandémico, mientras la Tierra convulsa entre incertidum¬bres, la abrumadora soledad del encierro y la distopía vivida son parte del mosaico de sus cavilaciones, quien a través de este libro, cargado de palabras junto a su cámara, reflexiona en pequeñas treguas esperanzadoras paso a paso hacia un nuevo amanecer y hacia la poesía misma como puente entre la imagen “retocada” y la micronarración. Al fin de cuentas, el propio escritor le dedica su libro al bloqueo dándonos la clave: “a mi bloqueo durante la pandemia por insertarme en la realidad de un mundo imaginario”.
Este libro no es la primera publicación microcuentista del escritor puertorriqueño José Rabelo, quien ya incursionó en este género breve con su libro 2063 y otras distopías, también publicado por la editorial Isla Negra (2018), donde presentó una realidad futurista a nivel colectivo, producto de plagas y parásitos creados por el hombre. En el caso de 2020 (para verte mejor) hace un viaje fotográfico microapalabrado durante la realidad pandémica que aún vivimos, que va del yo al otro, del mundo interior al planeta como ser vivo; mostrando, además, su dominio del género breve.
Según la hispanista española Irene Andrés-Suárez, el microrrelato es “un texto literario ficcional en prosa, articulado en torno a los principios básicos de brevedad, narratividad y calidad literaria.” Y afirma: “No hay microrrelato sin una historia, sin una trama, sin una acción, sustentada en un conflicto y en un cambio de situación y de tiempo, aunque sean mínimos”.
En fin, microcuento es un texto breve de naturaleza narrativa y ficcional, que empleando un lenguaje preciso y conciso se sirve de la elipsis para contar una historia, libre de detalles, descripciones y otros maquillajes ambientales. Los personajes –o personaje narrador– deben revelarse por sus acciones (incluye los pensamientos) más que por sus caracterizaciones y la condensación temporal es fundamental.
Expresa la reconocida microficcionista argentina Ana María Shua en su libro “Cómo escribir un microrrelato”: “Hay una técnica para escribir microrrelato. Es parecida a la de los talladores de diamantes. Pero también hay un misterio: el de los mineros. … Cómo y dónde encontrar esa piedra, esa veta que llevará al diamante, cómo reconocerla en la pared de roca... Hay, sin embargo, formas de aproximarse al misterio, ejercicios que lo pueden conducir a ese socavón de la mina donde está escondida la veta de sus propias ideas.” Y las de Rabelo en esta publicación son todo un big bang de posibilidades y sensibilidad.
Luego de excavar en los sueños, durante el bloqueo pandémico, aparece ese brillante en la esencia del yo (y la humanidad) y de la propia Tierra –temas principales de este libro--, incluido el culto a la naturaleza. Incluso haciendo alusiones a la mitología taína, hasta llevarnos en un viaje al centro de la patria. Sus diamantes son microcuentos visuales y apalabrados, que revientan el letargo pandémico tal como si fuese la metamorfosis de la mariposa ,o de ese enorme y ensordecedor silencio del bloqueo creativo.
Aquí este se da en un verdadero creador de universos –no olvidemos que Rabelo domina a la perfección el género de la cienciaficción-- y con la sensibilidad infinita de ofrecernos nuevos mundos ante este ya colapsado producto de la maldad humana. Así, nos brinda la propia cura ante esta ceguera humana que nos impide crear con él esos nuevos mundos, y habitarlos. Es su propio Ensayo sobre la ceguera. Y lo fundamental para sobrevivir en los momentos de infinita soledad ante la incertidumbre, radica en solo cargarnos de las palabras e imágenes que, en un abrir y cerrar de ojos, retratan instantes de paz para transcribirlos. Quizá descubrir el corazón urgente y necesario de este libro y de su autor, nos brinde el medicamento mágico para romper los bloqueos de la esperanza. Al fin de cuentas, no nos sorprende que siendo escritor, actor, pintor, cineasta, médico de profesión y profesor en creación literaria, este hombre renacentista o renacido, llamado José Rabelo, sea quien nos obsequie un bálsamo de Fierabrás, el remedio mágico que todo lo curaba, que es la sensibilidad del escritor y escritora. En este caso el bálsamo está compuesto de fotografía y palabras estructuradas en microcuentos. Y de repente…
Anoche soñé
“Un mundo en donde no podía salir de casa por temor a otro ser humano aunque fuera amigo o familiar. Tampoco era posible conversar con desconocidos. Hoy iré a vacunarme en contra del mal de la imaginación.” --José Rabelo, página 21.
O quizá la cura es el niño del siguiente relato, que agarró un libro y no ha parado de leer. No nos sorprende que la clave esté en un niño, pues en Rabelo, el tema de los niños está presente en sus obras; incluso ganó el premio Literario Infantil El Barco de Vapor, por su hermoso y hábil libro el Club de Calamidades, sobre un grupo de marginados e ingeniosos preadolescentes, certamen del cual tuve el honor de ser parte del equipo evaluador de los manuscritos enviados.
En 2020 (para verte mejor) nos presenta su lado más lírico, introspectivo y lúdico para indagar, y entender, la nueva realidad de nuestro hogar: que es el individuo (el yo), el planeta y sus habitantes (donde todos somos semillas, de este planeta Tierra vivo, como expresa el autor, más específicamente en el microrrelato El científico, página 29) y que, al igual, son nuestros an¬helos, además nos recuerda la importancia de salvar el ambiente. ¿Acaso hemos provocado nuestra propia soledad y evitado los sentimientos? Somos mucho más que esas fotografías de abandonos, juguetes abandonados, sillas vacías, paisajes monocromáticos. Como ya comentó hace varias décadas el fotógrafo húngaro André Kertesz (1894-1985) “en la fotografía hay una realidad tan sutil que llega a ser más real que la realidad”.
Este libro es una hermosa invitación a reinterpretar nuestros bloqueos creativos, los sueños y la vida misma para redirigirlos a nuestra esencia más íntima, la sensibilidad. Página a página es un recorrido in crescendo hacia la esperanza, tanto en el contenido literario como en las propias imágenes fotográficas tornándose paulatinamente más brillantes, multicolores y con diversos planos, movimientos y profundidades.
El artista visual, retocador digital y fotógrafo colombiano Hersson Piratoba, expresó recientemente que «las fotografías más bellas son aquellas que te generan recuerdos. Incluso si aún no lo has vivido». Y así ocurre con el trabajo de fotografía y retoque digital de Rabelo, al igual que se depura un microcuento (o la metáfora de Ana María Shua ese pulir el diamante que encontró el minero) algunas imágenes fotográficas de nuestro autor podrían ser parte de nuestra realidad, otras son parte de su imaginación y personal realidad, pero nos provocan un sentido de cercanía y las incorporamos como propias, según vamos leyendo los textos, como semillas para reconstruirnos, junto a las páginas del libro.
Al fin de cuentas, regresando a las instrucciones de Shua para el microcuento, así como el trabajo del minero “cada palabra tiene el peso de una roca. Por otra parte, el gran placer del escritor de microrrelato (en comparación con otros géneros) es la posibilidad de llegar de una sola vez desde la torpe materia prima hasta una joya perfecta.” Sí, definitivamente Rabelo lo logró con eficacia.
Les invito al finalizar de lectura de este libro, palabra+imagen, vayan a modo de cinematógrafo mudo pasando rápido las fotos y verán un hermoso micro o nano cortometraje. Igual se puede leer sin las imágenes. Son tres libros en uno, tal como somos la Tierra, el yo y el otro, somos trilogías, en este caso la del caminante-personaje de 2020, y del universo creador de nuestro médico, escritor y docente trinidad del excelente ser humano que es José Rabelo.
El autor nos ayuda a romper el bloqueo vital y retoñar. Nos convoca a salir, escribir y crear, aunque al principio nos asfixiemos. Como el poema musicalizado del cantautor puertorriqueño Roy Brown “sal a caminar/no estés quieto/te vas a enfermar/detenerse sin razón/afecta la circulación /si me pierdo me pongo a cantar…”.
En el caso de Rabelo con su libro-arte 2020 (para verte mejor) si te pierdes en el silencio de la apatía, del bloqueo pandémico, del miedo, tienes que ser semilla y retoñar en las imágenes y palabras, en la imaginación, en los colores y sin pensarlo salir y ser un nuevo yo, un nuevo libro.
XXXIX--Juego
“Y escapo de maremotos virales, me escondo de monstruos redondos con espinas, rescato a mis amigos de explosiones con nubes venenosas, corro, salto, sudo, grito, me arrastro aunque me asfixie con mi masca¬rilla... Por lo tanto existo.” –José Rabelo, página 87.
Recorramos pisada a pisada este mundo mientras somos mejores lectores, mejores personas, pues “no nos conforma[re]mos con ser fugaces” e inevitablemente nos atrapará la necesaria y sanadora “urgencia de escribir” y verdaderamente existir.
Ana María Fuster Lavín
escritora puertorriqueña
*2020 (para verte mejor),
se presenta el martes 6 de septiembre de 2022, a las 7pm, en la librería Casa Norberto de Plaza las Américas.
viernes, agosto 12, 2022
un recorrido felino por el corazón de la palabra
Callejón de los gatos: un recorrido felino por el corazón de la palabra o de un barrio llamado Santurce
por Mónica Noriega.
La escritora sanjuanera Ana María Fuster Lavín, quien ya ha publicado unas 17 obras entre novelas, poesía, cuentos, microcuentos, nos anuncia la publicación de su nuevo libro Callejón de los gatos. Este se compone de 19 relatos de variados temas, que retratan un Santurce en ruinas (incluidos otros puntos sanjuaneros como Río Piedras y el VSJ), la búsqueda del amor, la denuncia y la empatía, la soledad, la justicia. Los gatos y el ambiente de misterio y terror son un hilo conductor entre las historias y sus personajes que no dejarán a nadie indiferente. Libro que forma parte también del XXX aniversario de la Editorial Isla Negra, dirigida por Carlos Roberto Gómez Beras.
Ganadora de diversos premios —como del PEN Internacional de Puerto Rico, del Instituto de Literatura Puertorriqueña, entre otros— comenta que esta obra tardó siete años en escribirse, por sitiuaciones como el cáncer (del que es sobreviviente), el paso del huracán María y la pandemia, eventos que la inspiraron a penetrar aún más en el tema de la soledad (del individuo y de la propia ciudad), sin nunca abandonar el espíritu de la esperanza que ronda cada cuento.
Algunos comentarios sobre Callejón de los gatos (Ed. Isla Negra, 2022)
“Leer la obra de Ana María Fuster Lavín es internarse en un mundo donde los personajes deambulan de relato en relato, trascendiendo incluso las fronteras del libro. Nos propone un cosmos que fluctúa entre parajes, zonas y lugares que espejean nuestra Isla y sus problemáticas sustanciales, y el espacio de lo extraño, lo incierto, lo desconocido, lo sobrenatural.” Dra. Ángela M. Valentín, catedrática y escritora puertorriqueña
“Callejón de los gatos es una metáfora de esos recovecos oscuros donde ocultamos lo que en ocasiones somos, la existencia plena del ser humano abatido por sus defectos y tentaciones, la miseria y la esperanza. Entre sus historias, encontramos la violencia nuestra de cada día, entremezclada con el lirismo que distingue a la narrativa de la autora.”—Luis Rodríguez Martínez, editor y escritor puertorriqueño
“Callejón de los gatos es un libro sobre una gran contradicción: el amor, la amistad y el deseo desmedidos que se pueden sentir y, a la vez, la falta de vínculos afectivos o la imposibilidad de encontrar o mantener estos vínculos. La verdadera violencia y ruina es eso.”-- Sandra Casanova Vizcaíno, Phd, Binghamton University-State University of New York
“El Callejón de los gatos nos muestra la naturaleza humana en todas sus dimensiones: el amor, la querencia, el desamor, la desigualdad, la intolerancia, el desdén por los demás, así como la violencia, sistémica y perenne, producto de un desquiciado y decrépito orden patriarcal.”—Lcdo. José Luis Ramírez de León, abogado ambientalista
“Este thriller urbano es la nueva propuesta de Fuster Lavín escritora caribeña, que continúa experimentando en su narrativa con el estudio minucioso sobre la familia de su Isla segmentada, parecida a un cuento de historias en que los gatos ocupan la simetría urbana de una sociedad grisácea que danza entre mariposas y fantasmas.”—Dra. Leticia Ruiz Rosado, catedrática y poeta puertorriqueña
Presentado ya la Feria Internacional del Libro de la República Dominicana, en abril 2022, y durante la celebración en Santo Domingo del XXX aniversario de la Editorial Isla Negra, Callejón de los gatos comienza su gira de presentaciones en Puerto Rico, que incluiran charlas sobre otros libros y el género de terror junto a escritores y profesores como Luis Rodríguez Martínez, Ángela M. Valentín, Patrick Oneill, José A. Rabelo y Leticia Ruiz Rosado, entre otros.
Están todos invitados.
Callejón de los gatos
Fechas de Presentaciones
Martes 6 de septiembre 7:00pm
Casa Norberto-Plaza las Américas
Presentador: Luis Rodríguez Martínez
--también se presentará
2020 (para verte mejor)
de José A. Rabelo—
XXX Aniversario de Isla Negra Editores
Sábado 1 de octubre 3:00pm
El Candil-Ponce
Presentadora: Ángela M. Valentín
Junto a la presentación de
Relatos de ausencias atroces
de Luis Rodríguez Martínez
Presentador: Patrick Oneill
(conversatorio sobre la literatura de terror
y nuestros libros)
Jueves 27 de octubre 10:30am
Biblioteca-Sala Laguerre
Universidad de Puerto Rico-Aguadilla
Presentadora Leticia Ruiz Rosado


































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