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lunes, marzo 20, 2017

Peces del Subsuelo, lo nuevo del escritor dominicano Alexéi Tellerías


fragmento del cuento Livin' la vida under:

 “Somos los under. Somos los rosca izquierda, complemento de esta esfera. El tumor benigno que han intentado extirpar, infructuosamente. La voz que grita bajo el subsuelo. No podrán callarnos. No han podido, por más intentos. Seguiremos con nuestra mirada en trescientos sesenta grados. Por más arcillosa que sea la existencia, continuaremos viviendo y dejando vivir, viendo y dejando pasar, defendiendo nuestro derecho a la inconformidad. Y por más brega que dé aceptarlo seremos zurdos en este mundo de derechos.”  Alexéi Tellerías, Peces del subsuelo.



Sobre Peces del subsuelo de Alexéi Tellerías Díaz:
"Unas veces a pie, cuando se puede en taxi, recorremos las calles de la Zona Colonial dominicana en ritmo de rock. Escuchamos, vemos y hasta podemos oler la urbanidad, a través de un lenguaje coloquial bien logrado, con sus análisis sociológicos y un sólido sentido del humor. El escritor dominicano Alexéi Tellerías nos presenta aquí un retrato exquisito y transgresor de sus noches citadinas. Un narrador, en voz de rockero, narra sus (des)aciertos a través de las narraciones que componen su primer libro de cuentos Los peces del subsuelo.  Realidades en su mayoría fuertes e inmediatas  como dardos en la palabra. Pensar que este patético mural que pintaste con tu sangre y venas como pinceles sigue aquí como testigo mudo del día en que el mundo te escupió y les respondiste con la misma moneda (Gatillo 100). Estas estampas antropológicas urbanas de Alexéi Tellerías, profundas y cargadas de un grito de autenticidad y libertad, marcan ya su lugar contundente en la joven literatura dominicana." 
Ana María Fuster Lavín, narradora y poeta puertorriqueña.
 

 

viernes, marzo 03, 2017

Mariposas Negras, la nueva novela de Ana María Fuster Lavín, va rumbo a su segunda edición



Mariposas Negras, la nueva novela de

Ana María Fuster Lavín, va rumbo a su segunda edición
 
 por Aléxei Tellerías Díaz, escritor, periodista, performero, gestor cultural....
 

 


28 de febrero, 2017
 
 
San Juan, Puerto Rico. La escritora puertorriqueña Ana María Fuster Lavín lanzó recientemente su más reciente hijo literario: Mariposas Negras, novela que, en clave de gótico urbano caribeño y dirigida a un público adolescente y adulto, trabaja –en palabras de su autora- lo monstruoso del ser humano desde la ternura de una víctima de maltrato físico, abuso sexual y bullying, “pero también trata sobre el amor y la equidad de género. Los lectores sentirán empatía y afecto con la protagonista a pesar de la atmósfera de misterio”, declara Fuster Lavín.
 
Mariposas Negras salió a la luz bajo el sello editorial Isla Negra Editores, con quien Fuster Lavín ha publicado anteriormente cinco títulos que son parte vital de la historia de la literatura contemporánea puertorriqueña de las últimas dos décadas.
 
A menos de tres meses de su salida, ya agotó su primera tirada, según anunció Carlos Roberto Gómez, editor de Isla Negra, la primera edición ya se agotó, por lo cual ya está en proceso la segunda edición que está pautada para salir entre la primavera y verano de 2017.
 
Si bien su lanzamiento oficial se realizó –a casa llena- en la librería AC Libros el 8 de febrero de 2017, Mariposas Negras ya había sido presentada en noviembre de 2016 en el recinto Aguadilla de la Universidad de Puerto Rico (UPR).
 
La presentación oficial de febrero estuvo a cargo del poeta y crítico literario Alberto Martínez Márquez, con un conversatorio compuesto por la escritora Amarilis Pagán Jimenez, la profesora y artista Carmen Zeta Pérez, el escritor y editor Melvin Rodríguez y la propia Ana María quien leyó fragmentos de la obra.
 
Como parte de la segunda edición, será presentada próximamente  será presentada en los recintos UPR de Mayagüez y Humacao, como también conversatorios en librerías de Rio Piedras y Ponce, en la isla caribeña.
 
Otro aspecto a señalar es que la novela ha sido asignada en distintos colegios y universidades, específicamente en cursos de los recintos de Rio Piedras, Carolina y Aguadilla de la UPR y recintos de la Universidad Metropolitana –UMET- entre otras)
 

De la obra
 
A primera vista, Mariana, (la protagonista de esta novela)  es una chica común: tiene una relación disfuncional con su madre y una gata que la conforta, sobrevive high school pasando desapercibida y está perdidamente enamorada. Lo que pocos saben es que Mariana guarda un terrible pasado que no puede olvidar, especialmente cuando las personas involucradas con ese pasado comienzan a aparecer muertas de forma violenta. Su vida está a punto de caer en un espiral de confusiones, sangre y secretos del cual solo saldrá enfrentándose a las sombras.
 
La novela denuncia el abuso sexual y la violencia en general contra menores (niñas, niños, incluyendo niños con condiciones especiales como síndrome de down y autismo), desde la perspectiva de una adolescente que se refugia en la escritura, el amor y lo paranormal para intentar sobrevivir emocionalmente. Misterio, amor, novela gótica-urbana, novela sicológica, novela de crecimiento humano.
 
En entrevista con el escritor Wilkins Román Samot publicada en el portal web especializado en literatura Letralia en agosto del año pasado, Fuster Lavin ya había anunciado que esta sería su primera novela que no estaría compuesta por cuentos (como ya hizo en Réquiem y en (In)Somnio, sino que la fragmentación radicaría en otros elementos.
 
“En ese sentido sí es una novela más ‘tradicional’, sicológica, paranormal, realista, gótica, de amor y muerte, con ritmo y poesía”, amplía la poeta y narradora santurcina.
 
Igual que como hiciera con su anterior novela, (In)somnio, Fuster Lavín elabora una historia contemporánea y a la vez ricamente gótica. Sus personajes transitan entre el sonambulismo, identidades fracturadas, la presencia de humanos cambiantes y los Sin Ojos, seres de la oscuridad que convierten en presa a los más débiles.
 
El de Mariposas Negras es un mundo donde la noche puede convertirse en una pesadilla real y las vueltas del tiempo no siempre se alinean con las memorias. La novela opera con una lógica de sueño que recuerda el cine de David Lynch, mientras permanece enraizada a obras seminales del gótico como Drácula, de Bram Stoker, y los cuentos de Edgar Allan Poe.
 
En la mejor tradición gótica, Mariposas Negras elucubra tras las sombras monstruos tan cercanos como las dobles vidas, la pobreza y la violencia sexual que persigue a los elementos más vulnerables de la sociedad.
 
 
Quienes ya la leyeron, dicen…
 
De Mariposas Negras ha dicho la catedrática de la Universidad de Puerto Rico, Recinto Mayaguez, Ángela Valentín, “muchos críticos catalogan su trabajo como gótico, pero pienso que también cae dentro de la categoría de lo neofantástico político social que plantea el estudioso Jesús Rodero”. La trama, continua Ángela, es un espejo de la situación nacional de Puerto Rico y del deseo del vuelo. 
 
"Mariposas Negras de la escritora puertorriqueña Ana María Fuster Lavín es una novela gótica que también presenta el acto de escribir como liberación, salvación, reflexiona sobre el acto de escribir,  sobre la equidad,  sobre la libertad de amar,  sobre la sexualidad sin prejuicios,  también denuncia el maltrato y abuso sexual de menores,  la violencia doméstica,  la pederastia,  denuncia los peligros de los fanatismos religiosos y el bullying", escribe E. J. Cabrera, catedrático de la Universidad de Puerto Rico.
 
“Fuster Lavín trabaja acertadamente un discurso en el que la palabra es el puente que nos vincula como lectores con la trama y logra que sintamos, suframos, odiemos y amemos con y como Mariana, su protagonista”, dice Ricardo Rodríguez, catedrático auxiliar Universidad de Puerto Rico, recinto Carolina.
 
La escritora y crítica de arte Beatriz Mayté Santiago-Ibarra señala que en esta novela la autora plantea la vida y la muerte como una sola travesía “entre la pesadilla, la duermevela y el insomnio”. Continúa argumentando que Fuster Lavín “otra vez sorprende con una narrativa extensa, calificada en una madurez literaria que sorprende”, ubicando a Mariposas Negras “al lado de lo internacional” con autoras como Ana Lydia Vega, Julia Navarro, Almudena Grandes y Magali García Ramis.
 
Sobre la autora
 
Ana María Fuster Lavin, (San Juan, PR, 1967). Escritora, editora, correctora, redactora de textos escolares y corresponsal de prensa cultural. Ha obtenido diversos premios en ensayo, cuento y poesía.
Mariposas Negras, bajo el sello editorial Isla Negra Editores, es su undécima obra publicada. Otros títulos son: Verdades caprichosas (First Book Pub., 2002), cuentos, premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña. Réquiem (Isla Negra Editores, 2005), novela cuentada, premio del PEN Club de Puerto Rico. El libro de las sombras (Isla Negra Editores, 2006), poemario, premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña. Leyendas de misterio (Ed. Alfaguara infantil, 2006), cuentos infantiles. Bocetos de una ciudad silente (Isla Negra Editores, 2007); El cuerpo del delito (Ed. Diosa Blanca, 2009), poemario. El Eróscopo: daños colaterales de la poesía (Isla Negra Editores, 2010), poemario. Tras la sombra de la Luna (Ed. Casa de los Poetas, 2011), poemario.
Además, la novela (In)somnio (Isla Negra Editores, 2012) y el libro de microrrelatos Carnaval de Sangre (EDP University, 2015).
Su obra ha sido incluida en antologías y revistas literarias de República Dominicana, Puerto Rico, España e Italia, entre otros países.
 
También escribe sobre temas variados en su blog Silencios de
Contacto fusterlavin@gmail.com

viernes, julio 22, 2016

escritor invidado desde República Dominicana : Alexei Tellerías

Silencios de papel presenta una selección literaria del 
poeta, cuentista, performero, periodista y gestor cultural dominicano
Alexei Tellerías







Mirándote (Esta tristeza...)


“Mi tristeza es mía, única, egoísta/con nadie quiero compartirla/y a nadie hago responsable de ella”

Rosa Silverio


Sentada en tu nave me miras. Tus ojos combinan con esta tarde gris. Gris también es la emoción de mi garganta. Hay una lágrima bautizando tu mirar. Pretendo regalarte la última sonrisa pero tu esbozo de congojas allana el camino  a un caudal en mis ojos. ¿Dónde soltar este envoltorio que me pesa tanto? La máscara cayó, apenas queda mi cuerpo desnudo. Afuera el mundo gira en cámara lenta. No es el mío. Ardo en deseos de quitarme esta mordaza que tanto hiere. Liberar la angustia producida por la voluntad no cumplida de beberme tus ojos. Al observar el objeto que te aleja de mí, hay cristales empañados. El dolor, aquel mismo que no sé nombrar, torna en dulce y adictivo. Me aferro a él con el mismo amor con que hoy te dejo partir de mi vida.
(De “Secretos Amor-dazados”, poemario inédito) 


En crudo

Voy dejando que la distorsión arruine el poco de sordera que aún pervive entre mis oídos y que mis dedos canalicen todo el amasijo de emociones que se van acumulando con la secuencia de los segundos de un día bizarro. He tenido sueños particularmente raros y respetables, he volado y vuelto a caer entre tierra y ansiedades. Hurgando con las uñas comidas hasta el tuétano y reflexionando sobre las posibilidades de elevar vuelo, maleficiando las esferas que se me escaparon de entre los dedos… ¡Sí, los dedos! Alojando esa carencia de uñas que empiezo a extrañar con dolor de parto, al contacto cercano de la piel con la atmósfera. Y mientras todo esto pasa, la misma vibración que me destroza con alegría el cráneo, se pregunta si alguna vez llegaré a volar a la velocidad que mi subconsciente ansía, la misma que me brinda una guitarra desafinada en re menor y que destroza como sierra eléctrica a Britney Spears. No, que no hay nada como una guitarra que llora en clave de death metal.

(De “Cuaderno de Catarsis”, Editora Nacional, Santo Domingo, República Dominicana. 2011) 



Nubosidad variable

Las Antillas se pretenden archipiélago de espaldas. Centrífuga desambiguación coralina. Uno se las imagina fragmentos de materia de Dios limpiándose las manos en el Atlántico después de haber dibujado América. Hormigas de mar. Suma de soledades. Condenados al islicidio en barricas salitradas. Cierro los ojos porque me da con utopizar islas como probabilidad de un aguacero rajao con sol brillante. La brisa te anuncia lo que te llegará. (a)brazos de ron rodean el azar de haber nacido entre trópicos, más allá de patriotismos trasnochados y felicitaciones por ser caribeño en plazas coloniales. Abro los ojos. Un océano níveo se disputa la brillantez del día con la cúpula añil. Soy apenas un píxel en el coro planetario. Me declaro isleño con el mar en reverso. 
(De “Cicatriz”, poemario inédito)


Una isla es la posibilidad de un abrazo.
 Media isla, la circunstancia de agua por todas partes. Los huracanes nos consumen lentamente. Allende los paralelos se decidió nuestra suerte. Archipiélago de fuego, granizo en el centro del Caribe. Media isla, (dos tercios, más bien). Besos de sal y yuca. Asidos de isleñoranzas, nos sospechamos abandonados a suertes imprecisas. Las dagas de Colón perforan la noche cuando la electricidad se antoja. Caminamos orgullosos en la pretensión de Alicia. No hay gatos de Chesire que nos alumbren la oscuridad. Guarapo de sangre es nuestra historia, tantas veces canibalizada desde el origen. Verano e infierno nos dibujan la piel de sudor. ¿Qué nos queda? Acaso bailar al compás de maretazos ficticios, porque el plástico tomó el lugar del agua frente al Ozama. ¿Nos atreveremos a profanar decálogos?
(De “Cicatriz”, poemario inédito)




De lunes a viernes

De lunes a viernes soy un duende oculto en la Zona Colonial.
Así me llaman, Duende.
He llenado de piercings mi hablar,
combinado con miradas andróginas.
Los días de la semana confundo a todos,
guachimanes, taxistas, turistas,
los cueros de la Palo Hincado,
camareros recién llegados y uno que otro Politur.
Así brota mi leyenda,
robándole cigarrillos a los indigentes,
tumbándole mi diezmo a los falsos mendigos del sida
bailando sin música en el parque Colón
rodando el horizonte de salitre
desde el obelisco macho al hembra.
Duende sin magia con los Converse sucios hasta el tobillo
los pantalones de corduroy gastados
que delatan mi ser entre los bares.
De lunes a viernes soy la envidia del dedo del Almirante,
el alma de los palos cada miércoles en La Espiral
conocedor de cada adoquín de la Meriño
mano derecha de la diestra de Satanás.
La Duarte con Nouel me ha visto vomitar la jiel varias veces
y caminarla en otros hombros hasta la emergencia del Padre Billini,
cazadores de la dextrosa perdida.
Soy el duende.
Los días de semana ni yo mismo se quién soy.
Mi refugio es la hierba,
me escondo entre músicos, metálicos, poetas y mochilitas.
A medianoche del viernes la historia es otra.
Torno en licántropa,
bella,
majestuosa.
Me miro en el espejo
y me enamoro del sueño en que me he transformado:
Santa Bárbara de los bares
nuestra señora de las plataformas
madre del rímel divino.
Soy Changó, dueña de truenos y relámpagos
al choque de mis uñas.
Bembé infinito indefinido
Estrellita losminera que traga whisky como agua
Mientras tiene fantasías de psicóloga clínica
al volar entre nicotina y alcohol
levantando machos, secuestrando maridos.
Los sábados,
cuando Bárbara me habita la piel
me siento bella,
esplendida,
caminando frente a la Catedral
tirándole besitos a su excelencia reverendísima
cuando está dando misa
(pero solo por joder,
él no es mi tipo)
robando atenciones
al bailar salsa en Secreto Musical
¡pa' gozá!
todos hacen una ronda para verme
gozando como bestias.
Ricthie Rey y yo somos una misma cosa muy mía.
Las papeletas llueven sobre la pista
también de vez en cuando una botella vacía
pero yo no me intimido
ni siquiera cuando me agacho a recoger
lo que mi sudor me ofrece.
Soy Bárbara, Changó, la guerrera,
con dos toneladas de calamina en cada oreja.
No le tengo miedo a la candela
vestida de rojo con paños blancos.
Soy la cuñada astral de Celina y Reutilio
acuchillo con la mirada
a quien se me meta en el medio.
El ron va bajando y el calor subiendo
Igual que los deseos de que nunca llegue el lunes
y haya que volver a mutar
para sobrevivir.



Chipeo poético con Rita

“quiero montar equeibol


y yo no tengo equeibol


voy a empeñar los arete de mi mai


pa comprarme un equeibol”


Rita Indiana Hernández

Quiero montar equeibol

Quiero montar equeibol y joder en walls ajenos de feisbuk

Quiero montar equeibol y privar en el más cool porque quiero montar equeibol y no tengo equeibol

Quiero montar equeibol y tirarme una foto pa subirla a feisbuk y taggear a tuer mundazo pa que sepa que yo monto equeibol

Quiero bailar mientras quiero montar equeibol sin tener equeibol, pero queriendo empeñar los arete de mi mai pa comprarmelo

Quiero montar equeibol aunque sea uno marca Malone con las ruedas engrasás y con un pegote de plástico en la parte de atrá que haga las veces de freno

Quiero montar equeibol mientras bailo que no tengo un equeibol

Quiero montar equeibol con mi teni conver rodando Gascue abajo en neutro hasta que un tubo me pare o me jalle una rampa de cemento

Quiero montar equeibol y ecribir en mi tuitel desde mi blaberry que toy montando equeibol, aunque me etralle contra el piso y me haga par de raya bacana en el caco por el pavimento

Quiero chipear libremente y que me digan que los arete de mi mai no valen lo suficiente pa comprarme un equeibol

Quiero montar equeibol y etrallarme en la piscina de arroyo hondo con to y ropa aunque el blaberry se me moje con tó

Quiero tener un equeibol pa rodar como mis panas que sí tienen un equeibol

Quiero montar equeibol y chipear el atardecer como un viaje astral en medio de un tri sixty kick flip que ponga a lo chamaquito a gritar como en un casé de the doors

quiero poner en mi status de feisbuk que quiero montar equeibol… pero que no tengo un equeibol

Quiero defender mi derecho al chipeo sobre un equeibol

Quiero separar la palabra equeibol en sílabas y soltarla por la yuca del mirador hasta que se rompa la tabla de tonijok que me consiguió Oché

Quiero montar equeibol.


Nochebuena, 2:28 AM


Algún día vendrás a casa.
No te serán extrañas las telarañas
ni el ruido de los carros al pasar
(ya sabes de las canciones interminables).
Vendrás vestida de furias,
soledades brotando de tus manos.
Asomarás a mi balcón,
contendrás el aliento,
me regalarás la primera mirada triste,
beso anidado en los contenes de mi espalda,
diciéndome sin decirme
que la distancia siempre fue fábula.
Llegarás de madrugada
envuelta de rojo, blanco y gris
atrás habrán quedado las estrellas oscuras tristes.
Soltarás el equipaje,
tus manos destrozarán metáforas
al rodear mi cuello.
Mis cancerberos guardarán silencio,
amanecerá en tus labios saludando mi incredulidad.
Algún día vendrás a casa,
vestidita de orgasmos
y te quedarás para siempre,
significando para siempre
cuando quieras marcharte.
(De “(Sobre)Vivir”, publicado dentro del compilado “Esto no es una antología: palabras que sangran” de El Arañazo, Colectivo Literario. Ediciones Ferilibro, Santo Domingo, República Dominicana. 2012)


3:00 AM


La madrugada perdió su nombre
,
abrazada de ruidos urbanos.

El hueco del silencio en la pared
alimenta mi insomnio,
junto a esencias 
escondidas
en un rincón de tu cuello.


De pronto,

es jueves por la tarde en el teatro del subconsciente

Ráfagas disparadas por la TV
amplifican este sitio

donde se juega al placer.


Nos redescubrimos mutuamente

y reescribo con mi saliva

el mapa de tu goce.


Bebernos, sentirnos…
Nuestras pieles presagian guerra.

Las ráfagas prosiguen,

ajenas a nuestro propio fuego
pero el ruido escondido
de un teléfono

nos recuerda

lo prohibido del encuentro.


Bendices las manos

que te han llevado al éxtasis
en ticket de ida y sin vuelta.


Han muerto las frustraciones horizontales
solo quedan
nuestras miradas entrelazadas

y la valentía que brinda
el 
violar reglas

por el goce
de transgredir.
(De “Nocturnidades”, poemario inédito) 



Alexéi Tellerías (Santo Domingo, 1981). Periodista, escritor, gestor cultural y artista multidisciplinario. Autor de los libros “Cuaderno de Catarsis” (poemario, 2011) y “(Sobre)vivir” (poemario, 2012) e incluido en revistas literarias y antologías publicadas en Puerto Rico, México, Venezuela, Perú, Estados Unidos y República Dominicana. Ganador del premio de cuento del concurso literario Alianza Cibaeña 2009 con “Los peces del subsuelo”. Fundador/coordinador de “El Arañazo, Plataforma Cultural” que organizó en 2013 el Encuentro Caribeño de Escritores “Lengua de Mar”.