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martes, septiembre 24, 2019

El Gótico de Ana María Fuster Lavín, entre las tinieblas y el amor, por Pabsi Livmar


[Cuestión de género]
Carnaval de Sangre 2:

El Gótico de Ana María Fuster Lavín, 
entre las tinieblas y el amor



por Pabsi Livmar

La carrera literaria de Ana María Fuster Lavín ha dejado un legado extraordinario de obras poéticas y narrativas. Sus libros son joyas sobre los estantes de mi librero. Recuerdo como si fuera ayer la primera vez que leí un cuento suyo, “La dignidad de los muertos”. Mi mundo se trastocó y una fuerza superior, quizás proveniente de ese otro planeta que vive dentro de mí, me haló con impresionante fuerza hacia mis profundidades y me llevó por caminos sombríos que conocía y desconocía a la vez. Pasaba las páginas, perpleja e incapaz de creer las realidades que “La dignidad de los muertos” me gritaba. Desde pequeña, he sentido atracción por la literatura gótica y de terror, por esas tramas donde prevalece el miedo, la introspección, lo sobrenatural. Mi principal fuente para obtener esta literatura viene de escritores extranjeros y de otras épocas. Por eso, me resultó una agradable sorpresa tener en mis manos narrativa de una escritora de mi tierra, contemporánea, que abordara todo cuanto buscaba y apreciaba. La catalogué desde entonces literatura puertorriqueña en su máximo esplendor. Admiraba la diestra con la que dominaba el uso del lenguaje y la creación de la trama, y cuanta belleza existía en un cuento evidentemente perturbador y horrífico. Ese es el toque mágico de la literatura de Fuster Lavín: no es aprensiva a la hora de mostrar el horror más crudo y duro, y escribe con admirable facilidad los géneros más oscuros y terribles. Quienes la leemos vamos de la mano con los personajes a cometer nuestros peores crímenes y adentrarnos en nuestras más insondables tristezas, y aun así, aún en esos mundos en tinieblas y sin esperanzas de salvación, alcanzamos belleza y poesía.
Sentimos amor.

En [Cuestión de género] Carnaval de Sangre 2 (Ed. EDP, 2019) queda demostrado, una vez más, que la ficción de Fuster Lavín no solo es transformativa por la manera peculiar en que la escritora observa y traduce el mundo, sino que además tiene la finalidad dual de ser espejo y ventana. El espejo en la literatura es un objeto que tiene misterio y poder de atracción. En un espejo, los personajes se reflejan, se ocultan, se confiesan, se deforman. Los textos literarios como espejos tienen esa misma función. Por eso nos acercamos a literaturas cuyos personajes guarden similitudes con nosotros. De una forma u otra, ver nuestro individualismo reflejado en ellas nos ayuda a entender nuestra historia, nuestras luchas, nuestros pesares más escondidos. En los microcuentos que componen esta antología personal, Fuster Lavín nos comparte pinceladas de la vida cotidiana desde lo íntimo, desde ese mirar al espejo, y desde el otro lado del espejo, que podría ser donde vivimos nosotros, los lectores, y los individuos que componen nuestra sociedad.


Entre los espejos que encontramos en [Cuestión de género], hay uno en el que se reflejan agrietados fragmentos de vida que debemos reparar mientras Fuster Lavín nos educa sobre machismo, microagresiones y la destrucción y recomposición del ser. Como bien nos sugiere en uno de sus epígrafes, este libro nos invita a enfrentarnos a realidades incómodas, esas realidades que nos corroen y maldicen como personas, y aquellas otras que corrompen nuestra sociedad. Mientras, igual que el resto de su obra, esta antología mantiene el hilo conductor de difuminar el plano real con “el otro lado”, y obligarnos así a mirar qué hay más allá del cristal que componen nuestras ventanas. ¿Cómo puedo disminuir el dolor del otro? ¿Cómo se aprende a escuchar, a tomar acción? ¿Qué transciende más allá del individualismo? ¿Una mirada ajena que nos percibe como seres deformes, incompletos, deficientes? ¿Qué tipo de colectivo social somos? ¿Dónde yacen nuestras desventajas, nuestras injusticias? ¿Qué ventanas Fuster Lavín pone a disposición de la sociedad puertorriqueña?



Estamos frente a un texto donde prevalece la narrativa única de Ana María Fuster Lavín que todos conocemos bien. En estos microcuentos, Insomnio continúa siendo personaje principal que entreteje las narraciones unas con otras y atormenta los habitantes de estas mientras la escritora retoma el micrófono para pregonar contra los abusos, la crueldad, el abandono. Nos cuenta cómo se daría esa revolución utópica luego del encarcelamiento injusto de una maestra; nos habla sobre el retorno de nuestros muertos, el resurgir de nuestras pasiones, y el trauma y los estragos que dejaron consigo los vientos huracanados; denuncia a viva voz esa maldición absurda por la que nos escondemos para amar, por respetar “a mamá”, y nos matan por besar. Retrata el qué dirán, el cuchicheo necio de una sociedad enferma cuyo mayor deber moral nunca ha dejado de ser victimizar a las víctimas, y nos pronostica cómo nuestro actual gobierno en profunda decadencia moral nos lleva a convertirnos, a pasos agigantados, en una isla olvidada donde desconoceremos nuestros nombres, seremos invisibles y no tendremos recuerdos. De igual forma, nos encontramos con una narrativa a la cual se le han dado toques de reinvención, y es por eso que este libro de microliteratura resplandece con matices: Fuster Lavín se reafirma, con fuerza, como la gran escritora puertorriqueña del gótico y la locura asqueante a la que nos sumerge la condición humana. Y es la obra con la que también hace su reivindicación feminista más palpable.


Aquí, en [Cuestión de género], Ana María Fuster Lavín le grita a la humanidad alto y claro: “Nosotras queremos igualdad de condiciones, la equidad. El machismo es violencia, es prepotencia del varón sobre la mujer, dice el diccionario. Para mí, el feminismo es que mi mamá estuviera viva”. Y también, es un libro donde plasma, con habilidad y a modo de denuncia, las dificultades que enfrentan las mujeres en un mundo de hombres; es decir, plasma nuestras luchas, desde las más mínimas y ordinarias, para darnos lugar en una estructura social dominada por hombres. Aquí hay desde cuentos que presentan las violencias instauradas desde lo cotidiano, como son las dificultades que se topan las mujeres al intentar balancear una vida desdichada (y todavía inmejorable) en la cual se dedican a trabajar, criar niños, cocinar, lavar mierdas… y hay cuentos en los cuales, con poesía y metáforas, las violaciones sexuales quedan plasmadas precisamente como lo que son: un desprendimiento del ser, una muerte lenta y dolorosa. Sin embargo, quizás lo más importante a subrayar sea que [Cuestion de género] nos asegura que, aunque el patriarcado nos intente demonizar y separar las unas de las otras, no vamos solas por la vida, y todas somos una, todas nos llamamos Ana, Laura, Mariana, Nina… porque nos fusionamos en nuestra circunstancia de ser flores marchitas con firmes convicciones.


Leer [Cuestión de género] Carnaval de sangre 2 es adentrarnos a la psiquis de una escritora auténtica y perspicaz; es sumergirnos a una oscuridad devastadora que nos arropa y acaricia con violencia social; es alejarnos de su narrativa realista y sentirnos acogidos en aquella otra donde predomina lo sobrenatural y lo terrorífico como algo que podría pasar, porque consigue evocar pesadillas más sufribles que las que vivimos. [Cuestión de género] es mucho más que morbosidad: es extrañeza, frialdad, empatía y permanecer en el tiempo. También, un aviso inquietante repitiéndonos sin cesar que, aunque sea tan breve como una mariposa, “[e]l amor es un largo péndulo de posesiones y voces abrazadas a la supervivencia y al miedo”. Este es, sin duda alguna, un grato (re)encuentro con una de nuestras mentes literarias más prolíficas, aterradoras y conmovedoras.

Pabsi Livmar
escritora puertorriqueña

prólogo [Cuestión de género] Carnaval de sangre 2

jueves, abril 05, 2018

nueva antología de microcuentos Pecados y otras fechorías


De perversiones, crueldades irreverentes
y risas morbosas en la nueva antología:
Pecados y otras fechorías (ed. de autor, 2018)




“Seven deadly sins,
seven ways to win,
seven holy paths to hell,
and your trip begins”
Adrian Smith
y Bruce Dickinson




Dijo en una ocasión el teólogo italiano Tomás de Aquino, al que los católicos llaman santo: “Un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable, de manera tal que, en su deseo, un hombre comete muchos pecados, todos los cuales se dice son originados en aquel vicio como su fuente principal. […] Los pecados o vicios capitales son aquellos a los que la naturaleza humana está principalmente inclinada”. De aquí, que sea una inclinación acertada del mundo literario escribir sobre ese lado llamado oscuro y natural del ser humano, puesto que el ser más pacífico encierra un pequeño perverso en su espíritu. Con esta reseña, además de invitarlos a leer, les presentamos una muestra de los textos más breves de cada autor del libro.

Aquella frase era lo único que había deseado escuchar de la boca de ella. Caer al pavimento desde aquel séptimo piso no fue lo suficiente para borrar su sonrisa.
Te amo, Nomar Niko Borrero

La tradición cristiana, además, nos plantea que son siete los pecados capitales (soberbia lujuria, gula, avaricia, envidia, ira y pereza) que nos llevan a cometer todo tipo de fechorías, aberraciones, atentados a lo social y religiosamente aceptado. Así, esta colección de brevísimos cuentos que se organizan en la antología, además de las siete secciones dedicadas a cada infracción de la moral (o del propio código penal), nos obsequia otros capítulos con títulos tan escandalosos como pérfidos: “Castraciones y otros placeres sexuales”, “Asesinatos y otras muertes naturales”, y “Juegos perversos, herejías y otras cosas divertidas”.

Sentía un hambre voraz cada vez que la veía, no pudo aguantar más y la mató. La cortó en pedazos y se la comió completa. Unos días después salió de paseo y, al ver a la vendedora de flores, se le despertó de nuevo el apetito.
Ganas de comer, Karielie Trinidad


Si cuando miras no me ves, no esperes encontrarme cuando me busques. //
Al finalizar el siglo XX se descubrió que, efectivamente, en el mundo de los albañiles solo hay espacio para los hombres. Todas las mujeres coinciden en que prefieren estudiar y ser arquitectas.
Declaración de amor y Machismo, Gael Solano

Es acertado el uso del microcuento o minicuento en esta colección, unos textos más sorprendentes y mejor trabajos que otros, pero todos conservan las expectativas del género: la síntesis, sin abundar en detalles ni descripciones, una sola situación inicial que cambia de repente, dando un giro sorpresivo e inesperado, normalmente pocos personajes o solo uno, muchas veces en primera persona. Así, estos autores recurren a la economía de palabras, no exentas de buen trabajo narrativo, para provocarnos el espanto o la carcajada. Además de aparentar ser una colección de amigos-escritores, divirtiéndose creativamente (aunque sea con malvadas ironías o morbosas situaciones) después de nuestras largas noches sin luz después del huracán, o bien juntos o desde un chat por Whatsapp. Y es que escribir y leer nos salvan hasta de nosotros mismos y nuestras sombras.

Decidió tomar la justicia en sus manos. Al ejecutar al criminal, se dio cuenta del grave error que cometió. La muerte era una sentencia liviana. En vez de entregarse, decidió no repetirlo en la próxima ocasión.
Vigilante, Eugenio R.D. Gil de la Madrid


En su tiempo libre mataba niños, el resto del tiempo era una niñera ejemplar.
Su colección favorita, Marimar Méndez Echevarría

Son esos también llamados los siete “vicios mortales” del cristianismo los que, si no rompemos de vez en cuanto, en mayor o menor proporción, atentamos a la creatividad misma sin límites, sin prejuicios, sin anhelos. Esto lo tienen claro los autores convocados en esta publicación: presentado el pasado “sábado de gloria” en Libros Ac, a casa llena y con la escritora Awilda Cáez como moderadora.

Decidió no invertir en darle cariño a su sobrina para no tener que comprarle regalos o dejarle herencia. Ella también ahorró bastante cuando escogió el asilo.
El amor perdido, Iris A. Medina.

Estas pinceladas o celajes de fantasía, humor negro, realismo sucio, horror, burla, crueldad, crítica sociopolítica de decapitaciones, sexo, perversiones, herejías, todo lo que puedas imaginar en menos de una página cada uno. Los autores de esta antología son: Nomar Nikko Borrero, Karielie Trinidad, Marimar Méndez, Eugenio Gil de la Madrid, Iris A. Medina, Pabsi Livmar (ganadora del X Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor de la Fundación SM con la novela juvenil El visitante de las estrellas) y quien convocó este encuentro de “pecadores” apalabrados, Gael Solano (novelista  y director del programa escolar del Festival de la Palabra). Cada uno con su estilo particular en cuanto a la atmósfera, la estructura y estilo, bien te harán reír desde la irreverencia, meditar, sentir empatía, o te provocarán pesadillas.

He perdido la cuenta de los días. Queríamos huir de Trujillo y nos topamos con otro mal. Gimena no para de sangrar. Debe ser el estrés. Igual le ocurrió la primera vez que nos cruzamos: el amor a primera vista la llevó a derramarse en coágulos.
Se pone una mano sobre el vientre. No se queja, aunque los cólicos y retortijones le hagan perder el mundo de vista. Debe ser la costumbre. Pongo una mano sobre la suya. Dicen que el calor ayuda.
—Tengo frío. Saca agua.
Aunque ya me he manchado la ropa y la piel, se me revuelca el estómago cuando agarro el primer buche. Un pequeño coágulo se balancea entre mis dedos.
Tiro el agua por la borda lo más rápido que puedo.
Cuando solo queda una leve capa al fondo, me limpio en el mar y miro hacia la distancia. Reconfirmo que el horizonte nunca llega.
Ovarios poliquísticos, Pabsi Livmar


El próximo encuentro con estos siete pecadores es este fin de semana en el Festival de la Palabra, el domingo a las 5:00 p.m. en la YWCA (Ave. Ponce de León al lado del Conservatorio de Música, carpa de presentaciones). Además, te invitamos a leer (y comprar la antología), Pecados y otras fechorías, publicación que ya está para la venta en Libros Ac, el domingo lo estará en la presentación y desde el lunes, en otras librerías.

escrito por Ana María Fuster Lavín
escritora puertorriqueña
para Silencios de Papel

martes, abril 25, 2017

Rama Judicial y Tribunal Supremo reconoce a los escritores Pabsi Livmar González Irizarry, Ana María Fuster Lavin, David Caleb Acevedo Irizarry y Francisco Font Acevedo.

http://www.ramajudicial.pr/Prensa/Galerias/2017/04-25-17/index.html
Unidos por su amor a la literatura
Por: OPRJ (Oficina de Prensa de la Rama Judicial)
El amor por las letras es el elemento que une a cuatro talentosos escritores que coinciden, además, en el ámbito laboral ya que todos trabajan en el Tribunal Supremo de Puerto Rico. Se trata de Pabsi Livmar González Irizarry, Ana María Fuster Lavin, David Caleb Acevedo Irizarry y Francisco Font Acevedo.

Pabsi Livmar González Irizarry, quien se desempeña como Traductora Jurídica en el Negociado de Traducciones, recibió en febrero de este año el X Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor por su novela corta para público juvenil titulada El visitante de las estrellas. Se trata de una obra de ciencia ficción que recrea una sociedad humana del futuro.

Al describir su obra, Pabsi asegura que fue el propio texto quien marcó su proceso de creación literaria. “Fue el mismo texto lo que pidió ciencia ficción. Todo fue como un rompecabezas”, indicó al explicar que empezó explorando el tema de las políticas de inmigración y evolucionó al tema de las guerras, el racismo y los niños soldados y “todas esas inquietudes del mundo contemporáneo”.

El visitante de las estrellas fue reconocida por la Fundación SM al ser seleccionada en el primer lugar unánimemente por un jurado compuesto por escritores y editores destacados. El laudo otorgado a la obra indica que “la autora logra representar muy efectivamente el conflicto interno del protagonista, producto del desencuentro entre los valores de la compasión y solidaridad que ha aprendido de su padre y las expectativas de una sociedad que lo conmina a asumir las armas del rechazo y la xenofobia, a convertir en adversario a un ser tan frágil y condenado por las circunstancias como el mismo”. Para alzarse con el primer lugar del certamen su obra se midió con cuarenta y tres textos originales.
Además de este reconocimiento, Pabsi recibió recientemente el Premio Dr. Samuel R. Quiñones por su trabajo Traducción y subtitulado para personas sordas y con deficiencias auditivas del documental "Mira lo que digo" y localización parcial de su sitio web. Este premio lo otorga la Real Academia Puertorriqueña de la Lengua Española y el Programa Graduado de Traducción de la Universidad de Puerto Rico (UPR) a la mejor tesis de traducción del año. La joven profesional posee un bachillerato en Lenguas Modernas y una maestría en traducción, ambas de la UPR.

Por su parte, Ana María Fuster Lavin es parte de la familia de la Rama Judicial desde 1996. Trabaja en la Oficina de la Compiladora y Publicista de Jurisprudencia. “Escribo narrativa, escribo cuentos, escribo novelas, escribo poesía, literatura infantil también”, expresó quien ha publicado once libros y un poemario artesanal que trabajó en conjunto con David Caleb. Su obra literaria también ha sido reconocida ampliamente. El Instituto de Literatura de Puerto Rico premió en el 2002 su primer libro de cuentos Verdades caprichosas. En el 2006 repitió honores con El libro de las sombras y su libro de cuentos Réquiem ganó el premio del Pen Club de Puerto Rico en el 2005.

La egresada de la UPR, con formación en música y literatura y una maestría en Estudios Hispánicos, relató que su primer libro fue “autopublicado”. Sin embargo, destacó que tras ganar el premio conoció el editor de Isla Negra, lo que permitió la publicación posterior de varios de sus libros y la distribución de su obra en otros países.

Recientemente publicó la novela Mariposas Negras, cuya primera edición se agotó y se publicará una segunda edición en agosto de este año. Al describir su trabajo en esta novela Ana María indica que trata sobre al amor, la equidad y el abuso sexual de menores desde el punto de vista de la víctima usando el género gótico “buscando hacer un balance entre lo poético y lo crudo del tema por medio del lenguaje”.

De otro lado, David Caleb Acevedo Irizarry, quien se desempeña también como Traductor Jurídico, fue recipiente del Premio Nacional de Cuento del Instituto de Cultura Puertorriqueña del año 2013 por su libro.
Se trata de una colección de cuentos que va desde la ciencia ficción y la fantasía al horror y a lo que denomina como el “realismo sucio” que es una descripción cruda de nuestra realidad. Asegura que ese estilo tiene mucho que ver con lo que significa para él la literatura. “Es un espacio de escape. Yo he entrado en esta visión de tomar la literatura como un proceso terapéutico para mí donde se me hace posible filtrar toda la violencia que me llega a diario”, aseguró.

Sobre su obra, el jurado que le concedió el reconocimiento de forma unánime en el 2013 expresó que “el libro es todo un hallazgo que ha sido bellamente construido, que exuda originalidad, una destacada imaginación y una creatividad sin límites”.
David Caleb completó su bachillerato en Artes Plásticas-Pintura y Lenguas Modernas en la UPR. Fue profesor de inglés conversacional y traductor residente de “Panamerican Language Institute” de donde llegó al Tribunal Supremo en el 2010. Mientras vivió en Estados Unidos, laboró en un hospital de Hartford como intérprete para latinos que no hablaban inglés. “Yo soy un fiebrú de la literatura y estoy muy orgulloso de eso. La literatura para mí es un juego que me permite desconectarme humanamente de la situación que me rodea y poder reenfocarme”, expresó.
Además de su obra galardonada, David Caleb tiene a su haber varias publicaciones, entre ellas los poemarios Bestiario en nomenclatura binominal, del 2009, y Empírea o Saga de la Nueva Ciudad del 2011. En el 2014 publicó el libro de cuentos Cielos negros.

El cuarteto de escritores lo completa Francisco Font Acevedo, quien se desempeña como Corrector Legal en la Oficina de la Compiladora. En febrero pasado presentó su obra más reciente La troupe Samsonite, una novela que ha sido descrita por la crítica como compleja y fascinante.
Además, Francisco es autor de publicaciones destacadas y reconocidas como Caleidoscopio, del 2004, y su colección de cuentos La belleza bruta, publicada en el 2008. De esta última el reconocido escritor Luis Rafael Sánchez comentó: “La belleza bruta configura un magno universo narrativo, poblado por personajes azarosos y sexualidades tan plurales como flexibles, que sacude al lector con el concurso de su prosa astuta, incendiaria, deslumbrante”.
El autor recuerda de manera especial dos libros que le transmitió su madre: un libro de cuentos de Franz Kafka que contenía La metamorfosis y Un artista del trapecio y La guaracha del Macho Camacho, precisamente de Luis Rafael Sánchez. De esta obra, Francisco destaca la disciplina del autor, ya que entiende es una característica necesaria para ejercer el oficio de la escritura.

A pesar de tener trasfondos diversos y experiencias de vida distintas, los cuatro escritores convergen en varios temas. Todos y todas, siendo lectores voraces, coincidieron que la lectura es esencial. Igualmente, estuvieron de acuerdo en que la inspiración es importante, pero que el mundo de la literatura también requiere disciplina. A las nuevas generaciones de escritores, recomendaron leer, educarse continuamente y vivir intensamente para encontrar buenas historias para contar.

Pabsi Livmar, Ana María, David Caleb y Francisco. Grandes talentos que se destacan en el mundo de la literatura y son orgullo de Puerto Rico y de la Rama Judicial




 

jueves, febrero 02, 2017

Escritora Pabsi Livmar gana Barco de Vapor 2017 Fundación SM de Puerto Rico

Escritora, percusionista, profesora, traductora Pabsi Livmar gana la X Edición del Premio El Barco de Vapor y Silencios de papel la felicita con mucha emoción. Felicidades querida colega y amiga!!!            



Foto: José Rafael Centeno
http://sm-pr.com/10mo-premio-el-barco-de-vapor


Pabsi Livmar obtiene el galardón por una historia de fantasía y ciencia ficción con aires de distopía
(San Juan, 2 de febrero de 2017) - La Fundación SM dio a conocer que la joven escritora y traductora Pabsi Livmar se alzó con el X Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor con su novela corta para público juvenil El visitante de las estrellas, que recrea una sociedad humana del futuro que, aunque concibiéndose adelantada, se sume en la exclusión y la opresión.
El manuscrito prevaleció sobre 43 originales, presentados al certamen anual de literatura infantil que convoca la Fundación SM en Puerto Rico para la selección de una obra literaria de calibre que apele a lectores de entre 6 y 12 años de edad.
La obra fue elegida unánimemente por un notable jurado del que formaron parte los escritores Ángel Antonio Ruiz Laboy, actual director de la Editorial del Instituto de Cultura Puertorriqueña, Awilda Cáez, José Enrique Muratti, Juan López Bauzá, y en representación de la Fundación SM, Diana Bernard, directora editorial de SM Puerto Rico.
El manuscrito presentado bajo identidad oculta ganó el favor del jurado por su pertinencia temática impulsora de reflexión, la delineación conseguida de sus personajes —complejos y cercanos a un tiempo, y de rica significación— y su desenvolvimiento atrayente para el público lector.
«La autora logra representar muy efectivamente el conflicto interno del protagonista, producto del desencuentro entre los valores de compasión y solidaridad que ha aprendido de su padre y las expectativas de una sociedad que lo conmina a asumir las armas del rechazo y la xenofobia, a convertir en adversario a un ser tan frágil y condenado por las circunstancias como él mismo», reza el laudo.
El Premio El Barco de Vapor, cuya convocatoria y entrega cumplen diez años en Puerto Rico, se otorga a la obra de mayor mérito literario que propicie el gusto por la lectura y que transmita valores humanos, sociales y culturales que contribuyan a la construcción de un mundo más digno.
Se ofrece un premio único en metálico de doce mil dólares y se publica en la colección El Barco de Vapor de SM.
La ceremonia de entrega se efectuará el 28 de abril de 2017, cuando también se lanzará la nueva convocatoria del Premio El Barco de Vapor.
En Puerto Rico, el galardón se ha conferido a Tina Casanova, Mayra Montero (en dos ocasiones), Isabel Arraiza-Arana, C. J. García, Samuel Silva Gotay, Janette Becerra, José Rabelo y Ernesto Guerra Frontera.


Sobre la autora
Pabsi Livmar (1986) es natural de Peñuelas y vive en San Juan. Tiene un bachillerato en Lenguas Modernas y una maestría en Traducción, ambos de la Universidad de Puerto Rico. Doctoranda en traducción audiovisual en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, traduce cine, páginas web y textos jurídicos. Además es profesora y percusionista. Ha trabajado como bloguera y en la redacción de textos para universitarios. También ha publicado cuentos para adultos. El visitante de las estrellas es su primer libro.

Sobre la obra
Sep, o 7241 (su nombre oficial), es criado por un padre amoroso, lúcido y de criterio independiente. Crece en un planeta que sus antecesores les quitaron a sus habitantes originarios, los timlij, a los que acabaron forzando al éxodo intergaláctico. Toda la vida ha escuchado que los timlij son criaturas monstruosas y amenazantes, a los que hay que expulsar, apresar y eliminar para garantizar la sobrevivencia humana. Cuando los timlij regresan al planeta buscando subsistir, se desata la guerra. El encuentro de Sep con uno de los timlij, tan chico como él, lo hará cuestionarse todo lo hasta ahora aprendido y afrontar el dilema de la desobediencia por intentar salvarlo.
En esta evolucionada sociedad humana del futuro, que se concibe adelantada y justa —acaso lo sea en algún respecto—, persisten los lastres de opresión y exclusión; y las armas de la reflexión crítica, la empatía, la compasión y la acción valiente siguen siendo la esperanza de redención.


Sobre SM
SM es un proyecto cultural y educativo con dos áreas de actuación plenamente integradas: la labor editorial de las empresas SM, dedicadas a la elaboración de contenidos y servicios educativos, publicaciones religiosas, y literatura infantil y juvenil; y la labor social de la Fundación SM, que destina los beneficios del grupo editorial a mejorar la calidad de la educación y a hacer llegar la docencia y la cultura a los sectores más desfavorecidos de la sociedad.  En la actualidad, SM es uno de los actores más destacados del sector editorial iberoamericano, con un claro liderazgo en sus ámbitos de actuación. Su proyecto se afianza en cada uno de los nueve países en los que labora: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, España, México, Perú, Puerto Rico y República Dominicana.
 

lunes, julio 18, 2016

narradora invitada : Pabsi Livmar

Silencios de Papel publica hoy una muestra
de la cuentística de la traductora, subtituladora, percusionista y escritora puertorriqueña
Pabsi Livmar






 

            La figura encapuchada me toma de la mano y me invita a irme con ella. Nos adentramos a una gota de lluvia, de esas que se cuelan por los mosquiteros de las ventanas y se burbujean en las celosías venecianas para mostrar en su reflejo arcoíris sobre paisajes mustios. Adentradas en el agua veo que su rostro lo componen muchos rostros: mi madre fenecida, el padre que nunca conocí, la hermana menor que no llegó a su primer año de vida por ahogarse en su propio vómito. Quiero echarme a llorar a sus pies, pero no me lo permite.

            «Mira».

            No había público dentro de la carpa, pero sí una luz seguidora que me alumbraba. En tinieblas, extendiéndose en circunferencia a diestra y siniestra, los artificios y habitantes del circo, oscuros todos, paralizados, hasta que la amalgama de horrores me cansa la vista.

            Primero distingo los relojes que marchan al revés. Tactic, tactic, mascullan. Detrás de ellos, cual lobos hambrientos, perros salivando orines. Corro porque tengo miedo y el cuerpo no sabe hacer más, porque expedimos adrenalina y nuestro cerebro apuesta por la supervivencia.

            Llego a los confines de la carpa. No son telas lo que hacen de paredes, sino vitrinas vacías. Empiezo a hundirme en un hoyo negro que me hala hacia abajo, a otro espacio sin límites ni soles, mucho menos maravillas. Así es como llego de nuevo al centro de la tarima.

            Se repiten los relojes y los perros y los orines. Me quedo quieta y espero a que hagan algo más, hasta que lo hacen: se extienden en el tiempo como se alargan los rayos gamma, y así desaparecen. Del techo caen cuadros de cabezas guillotinadas y a mi alrededor corretean enanos a son de balas y botas vaqueras. Se disparan, se matan. Es más fácil así, me reconfirmo. Suena un cañón y aparecen los trapecistas. Se lanzan y expanden en el aire con esa gracia peculiar de los que nacen con alas. El techo se abre de nuevo, esta vez para colgar las telas de seda. Allá llegan los trapecistas y se convierten en amantes. Se besan, bajan; se desnudan, suben; se aman; en fin: bailan. Terminan su función y, luego de los jadeos, se pasean en tierra, a mi nivel, sonrientes, sobre los cadáveres. Cuentan bromas en una lengua que nadie entiende y ríen alto. Cuán terrible y jodido es estar enamorado.

            El cañón dispara otro anuncio y llegan corriendo, salvajes, caballeros en armaduras desarmonizando notas altas en trompetas. Llegan, asimismo, bufones con máscaras de la peste bubónica. Los relojes se hacen arena y se edifica desde el suelo, en medio de todo y de todos, un carrusel silente que, en vez de caballos y asientos de plástico, lo conforman maniquíes de sonrisas amplias y uniformes de milicia tan brillantes que me laceran las retinas.

            Pienso en Horacio Quiroga y en que alguna vez dijo que hay pocas cosas más terribles que encontrar en el mar un buque abandonado. Por supuesto, entre esas cosas están incluidas las mujeres que tienen que cargar en el vientre los fetos de un marido que en lugar de caricias propicia moretones; también, las que sobreviven soñando despiertas con vivir otras vidas, ver otras cuatro paredes, conocer otros destinos.

            «¿Dónde estoy?».

            «¿Para qué preguntas si lo sabes? En el Jurutungo Viejo».

            Incluso con la joroba y el pelo desaliñado, los párpados entornados y el cuello sucio, me siento que no pertenezco con los demás personajes del circo. Ese es el problema: el daño ya está hecho, nada nos cambia la psiquis. Somos polvo y mugre.

            «Eres libre para hacer lo que quieras», añade. Me toco las mejillas pintadas a golpes.

            «Quiero despeñarme por la rampa del olvido», le digo sin emoción.

            «Puedes hacer todo, excepto eso».

            Entonces reafirmo que los que viven con miedo no sueñan, porque nunca encuentran sosiego, sino que tienen lacónicas pesadillas.


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¡Cállense de una vez!

¿Tú te crees que tú mandas?

Aquí no manda nadie.

Aquí mando yo, pendeja.

Cabrón. Por eso te las pegaron, por creído.

No sigas jodiendo o te meto un bofetón.

Atrévete y te reviento.

Ya viene el jodio maricón este a hacerse el más machito.

Esteban, ya hemos hablado de estos comportamientos y arranques. No te hacen bien y no le hacen bien a nadie. Tienes que controlarte.

¿A qué carajos vienes tú? Tantos estudios y tanta cosa, y no puedes ayudarnos.

Bueno, si me escucharas... Esteban... Esteban... ¿Qué haces buscando un cuchillo? ¡Esteban!

Ay, no puedo respirar. No puedo respirar. ¡Ayúdenme!

Alguien tírele la pompa a la abuela antes de que se nos desmaye.

¡Déjenme salir de aquí!

¡Déjenme salir de aquí!

¡Ahhhhhh!

Ja, ja, ja…

¿A dónde se fue Gina? Llámenla y díganle que no es momento de esconderse y llorar.

¡Gina!

¡Gina!

Odio sus peleas.

Y yo te odio a ti.

¿Podrías dejarnos en paz un solo día? Es todo lo que pedimos.

Puta.

Esteban, deja quieta a Gina.

Quítate, que aquí tú no compones nada.

Respira, Gina. Olvídate de discutir con este.

¡Esta noche nos morimos todos! No los soporto más.

Esteban, déjate de mierdas.

No te luzcas.

¡Eso duele, carajo! ¡Para ya! ¡Nos vas a matar!

¡Esteban!

¡Ayyyyy! Esteban, por favor... Por favor... ¡Déjame crecer!

¡Suelta  el cuchillo! Estás asustando al niño.

Ven acá, Tomás. No lo escuches. Tú crecerás y serás alguien, ya verás.

Tú no serás nada. No serás nada, porque no eres nada. Eres fuckin’nadie. Estás aquí encerrado con todos nosotros y nunca, ¡escúchame bien!, nunca podrás salir.

            —¡Silencio!

            Una tristeza me oprime el pecho mientras me envuelvo el antebrazo con gasas y limpio la sangre. En mi cabeza vuelven a confundirse, in crescendo, las voces de los otros. Preguntan si estamos bien. Dicen que Esteban se fue a su rincón, enfurecido. Dejo de prestarles atención. Medito sobre qué mentira le diré a Carmen cuando vea las cortaduras. Me sobreviene una especie de cansancio, pero reconozco que no es mío, sino de Esteban.

            —Cuando vuelva a la cama nos acostaremos todos —anuncio en voz alta y con autoridad, frente al espejo.

            Bajo el calor de las sábanas, una suave oleada de serenidad despeja las voces. Incluso cuando hay tanta paz, pienso

pensamos todos

            que Esteban está fuera de control.

Carmen es tan buena. Sería una lástima que le ocurriera algo.

            Augusto habla y se disipan las voces de los demás. Soy el único que, a veces, tiene control sobre él.

            —A dormir.


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(Extracto)
Tragedias urbanas
 
Visitante
            Duermo. Me despierto a medias por el ruido de una motora que pasa por la calle. Justo antes de sumergirme en las olas de la bifurcada realidad alterna, el ruido se hace más fuerte. Más cerca. Abro los ojos y siento que inhalo con fuerza, pero en realidad me quedo tiesa, confinada en ese limbo donde el tiempo se detiene y se convierte en penumbra, y solo pienso en recuperar el aire que de pronto me falta. No reacciono a tiempo. La sangre me cubre los ojos. Y el fantasma vestido de sombras presiona aún más la sierra eléctrica contra mi cabeza.
 
Adiós
            El chofer pone la mano sobre la ranura para entrar la tarjeta ATI. No me sorprende. El sistema está averiado desde hace tanto que ni recuerdo. El sistema entero está averiado, ese es el problema. Tomamos asiento en la última fila. La opresión y los atropellos maquillan los rostros de las mujeres que se amontonan en la AMA, la preocupación y el desespero se despliegan en violencia macharrana en los del otro sexo. El chofer sube el volumen de la radio y se escucha la noticia del anciano que encontraron con moscas en la boca en la ribera del Espíritu Santo.
            La biología celular enseña que un electrón cae de una órbita a otra de menor energía.
            «Et si on s’en va?», me preguntas.
            Pues, que nos lleven los muertos a su marejada de gritos.
 
Cuatro
            Traté de detenerme los pies antes de llegar a la cuarta escena del crimen. El cadáver de la mujer sin nombre estaba hecho trizas. El asesino la había desmembrado en vida. Escribir el recuento del hallazgo me provocó náuseas. “Le cortaron varios dedos y le arrancaron las uñas; los brazos muestran golpes desde la articulación de los hombros hasta el nivel de la muñeca; hay quemaduras de segundo grado en las piernas; le extirparon los senos; uno de los pies le cuelga de un hilo de sangre y nervios de una pierna; le falta un ojo.” No se me hizo tan difícil imaginar lo que vivió la víctima durante tres días de pura agonía. Sobre el pecho de la mujer había colocado el detalle distintivo del crimen: un boomerang viejo. “Tenemos un asesino en serie”, anuncio.
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Pabsi Livmar (Puerto Rico, 1986) estudió música, lenguas modernas y traducción. Ha publicado literatura en antologías nacionales y en revistas internacionales, así como material educativo con la Editorial Klett y la Universidad de Puerto Rico. Por años fue escritora y bloguera en Universia de Banco Santander, Hotcourses Latinoamérica y la misma Universidad de Puerto Rico. Hoy es Traductora Jurídica en el Tribunal Supremo de Puerto Rico y profesora de traducción en la Universidad Católica. Además, provee traducciones y subtítulos de cine y televisión para Netflix, ZOODigital y NG Subtitling. Pueden visitarla en pabsilivmar.com