Mostrando las entradas con la etiqueta Daniel Torres. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Daniel Torres. Mostrar todas las entradas

martes, febrero 27, 2018


Martes

 a Mairym Cruz Bernall

Te negaste a morir otro martes,
las letras de tu nombre delatan despedidas
y el silencio pronuncia la palabra amor,
también melancolía.

¿Y por qué morir?

 Otros labios pueden construir ese mosaico para el deseo
o un cuarto para calendarios olvidados.

Amiga,
no estás sola
puedo ayudarte a pasar página,
que somos el olor de la luna
otras veces, el de la arena
como el poema, un paisaje entre nuestras manos.

Soy tu sombra
aún entre sábanas compartidas
o en un desayuno sábado en la mañana
cuando la casa danza en tus cabellos,
y decides que no morirás
que el próximo martes será miercoleado;
tendrás el anillo de la noche
y tus lágrimas, disfrazadas de pisadas,
huyen como soledad huye de tu nombre

ahora, puedo dormir,
tú despiertas
y el silencio se revela.

 Ana María Fuster Lavín
del poemario
EL Eróscopo; daños colaterales de la poesía
Ed. Isla Negra, 2010

En cada página de El Eróscopo podemos encontrarnos con una nueva desnudez, un nuevo aire, con una libertad tan cercana a nosotros y tan desconocida. Sólo la poesía puede desenmascarar presencias hermosas, brindar otro mundo definido, rumorar insospechados territorios entre el erotismo y el destino. Y la poeta Fuster brilla en ese intento: nacer con el poema hacia una nueva historia del cuerpo y el alma.
Marioantonio Rosa

 
Este nuevo poemario de Ana María Fuster Lavín la consagra como una escritora esencial en el quehacer literario de Puerto Rico. Entre el eros y el tiempo, así como en medio de las predicciones astrológicas del amor y del sexo, El eróscopo es su ars poética. Se trata de una reflexión acerca de los límites del lenguaje erótico en un divertimento lúdico, donde la hablante lírica nos encara con las múltiples posibilidades de nuestros cuerpos, unidos por medio de la saliva, el semen, los penes, las vulvas, el celular y todo lo demás…
Daniel Torres
 
 

viernes, diciembre 23, 2016

Comentarios sobre las Cabronerías de Daniel Torres



A veinte años de Cabronerías: Historias de tres cuerpos
Isla Negra editores, 2016
 por Ana María Fuster Lavín
 
“Anteayer los seguí hasta el motel y si vieras cómo iban; él le llevaba el brazo echado en el asiento del carro (lo que nunca me hizo a mí ni desde cuando éramos novios) mientras ella lo miraba y me parecía que sonreía”  y así Cecilia fue cogiendo f
uera de base a su marido que le pegaba cuernos con Vivian, en el cuento Cogí a Manolín fuera de base (pág. 31).  Esta publicación que celebra sus bodas de porcelana,  y fue innovadora en su primera edición como su veinteañera reimpresión.
¿Y por qué retomar y volver a publicar esta obra?  Sencillamente porque la narrativa de Daniel Torres engancha irremediablemente para convertirnos en chismosos devoradores de estos: Seis cuentos de cuerpos apasionados, sudorosos, truqueros, engañosos (los que engañan, los engañados y los que se engañan así mismo, bajo la sublimación incorrupta del amor), los que sufren y son traicionados. Hay mucho dolor y mucha pasión. Triángulos amorosos, personajes malabaristas del amor, algunos bien cabrones, otros solo saben querer a su manera, los que nos retrata el escritor, profesor y crítico literario Daniel Torres a través de su magistral manejo del lenguaje elegante, sin dejar de ser muy realista, poético y pícaro. Nos retrata en este libro -- que celebra su vigésimo aniversario— esas cabronerías en las que todos hemos sido víctimas o victimarios (o muchas veces ambas, doblemente cabrón o cabrona). Su lenguaje lírico y directo transmite la sensación de estar pegados escuchando como le cantan las verdades en la cara a un tercero, provocando que el lector no pueda soltar la lectura porque el chisme está bien bueno o el testimonio nos está conmoviendo hasta un final inesperado como en el cuento Que me perdonen los dos, un testimonio de un crimen pasional narrado de una forma hermosamente sangrienta. 
      Después de veinte años, agradecemos a la Editorial Isla Negra por volver a editar esta colección de cuentos que nos siguen seduciendo, y cito al escritor y librero puertorriqueño Luis Negrón: “Torres nos atrapa con su narrativa ingeniosa, nos encanta con su delicioso fraseo y nos confirma que es sin duda una de las voces imprescindibles de las letras queer del Caribe” y añado que Daniel Torres, sus Cabronerías, sus Mariconerías, sus novelas Morirás sida una primavera y Conversaciones con Aurelia (entre otras publicaciones de su autoría) son cuatro libros fundamentales en la historia actual de la literatura puertorriqueña. Por eso la importancia de reeditar estos libros, igual destacamos y aplaudimos nuevamente al editor Carlos Roberto Gómez Beras por haber publicado en el 2013 una reedición de la novela Morirás sida una primavera en sus veinte años (ganadora en 1991-1992 del Premio Letras de Oro). Así esperamos que se celebren los 20 de las Mariconerías y de la divina Aurelia y sus conversaciones, en su momento. Esa Aurelia cuyos personajes ya aparecen hablando y amando tanto en el cuento Delirio, playa del Atlántico que aparece en Cabronerías y retomamos el libro que nos trae a este conversatorio.
      Son seis cuentos donde la verdad, así en la narrativa como en la vida misma, está maquillada de embustes, cuentos que destapan ese lado tan inconveniente del ser humano: sí, somos fantasiosos; sí, engañamos, y sí, cuando nos atrapan en la pifia, alteramos la visión de la realidad a nuestra conveniencia. Y Daniel Torres lo narra en estos relatos con un lenguaje tan directo como el que de quien te está contando el chisme o su versión de la verdad, obligándonos a ser cómplices de la historia y hasta de nosotros mismos. Definitivamente hay que ser un buen escritor para lograrlo. Quedamos atrapados inevitablemente en el triángulo amoroso literario: palabra—autor—lector. La trinidad que representa nuestras complejidades: traidor—traicionado—el instrumento o persona objeto de la traición. Así estamos frente a estas Historias de tres cuerpos (subtítulo de la publicación) que podrían ser una Anna—Aleksei Karenin—Vronsky  en el triángulo amoroso de Anna Karenina de Tolstoi que desnuda la aristocracia rusa del siglo XIX o las cabronerías de Daniel Torres tan reales, tan puertorriqueñas, tan actuales. Sobre esto comenta el editor y escritor puertorriqueño Max Chárriez en el prólogo de esta publicación:
      “¿Qué sería de la literatura, clásica y no tan clásica, sin los triángulos amorosos? Como decía Borges, ‘todo en el mundo existe para terminar en los libros’. Julieta tenía a su Romeo, pero también hay que contar a Paris que se quedó sin su objeto deseado, aunque fuera para exhibirla. ¿Tendrí¾amos el clásico literario Frankenstein si Mary Shelley no se hubiese enredado en un triángulo amoroso  aquel año sin verano  con su esposo Percival y su mejor amigo el poeta Lord Byron?”
      Toda la obra literaria e investigativa de nuestro Daniel Torres se distingue por el impecable manejo del lenguaje, que podemos apreciar desde la primera página de Cabronerías. Otro acierto es la forma en que entrelaza sus historias (en los primeros tres cuentos y sus triángulos entre Manolín, Cecilia, Vivian y Sandra) y vuelvo a citar al profesor Chárriez:
“Los textos entrelazados en personajes y tramas deben ser leídos con cuidado porque cada uno aporta diferentes datos ocultos y es el lector quien debe armar, construir, montar la secuencia correcta para entenderlos. Es una cabronería al cuadrado.”
No les voy a contar lo que sucede en los 6 cuentos para no dañar el chisme que es más sabroso de la mano de Daniel Torres que nos obliga a evaluarnos, reconocer nuestros dramones, clichés, errores y autosabotajes en el amor, convirtiéndose también en relatos antropológicos desde la chismografía. Por ejemplo, Manolín (personaje de los tres primeros relatos) representa al hombre tipo clase media, que termina siendo víctima de la autoimpuesta condena social de ser el proveedor, por hombre, macho y patriarca, pero nuestro autor lo pone a colapsar hasta no ser más que un niño desvalido y perdido en una crítica social cargada de humor.
Los siguientes tres cuentos presenta triángulos amorosos gay o queer que retratan perfectamente con belleza y dolor  el amor y los encuentros sexuales en una sociedad que los condenaba y condena (aun veinte años después, porque a pesar de los logros de nuestra sociedad, falta mucho, demasiado aún); que invisibiliza y oprime la libertad de amar, de tener sexo como uno lo siente y lo desea. Son cuentos con los que se puede trazar la cartografía boricua del área metro en búsqueda de los encuentros sexuales y amorosos, cargados de belleza y dolor, con un lenguaje hermoso y finales inesperados.
Y vuelvo a citar a Max Chárriez:
“… se adentra en las experiencias de los hombres gay que pocas veces se narran porque parecen trivialidades […] Pero, Daniel Torres tiene la habilidad de convertir dichas trivialidades, esas cabronerías ordinarias, en relatos con los que, no sólo nos podemos identificar, que podemos disfrutar de su lectura, sino que también hace una radiografía de la siquis humana individual y social”.
Felicitamos al autor Daniel Torres por su extraordinario libro Cabronerías en su nueva edición y esperamos pronto su próxima obra, esa novela esperada que continúa las Conversaciones con Aurelia.
 
Ana María Fuster Lavín
Escritora puertorriqueña
 
*Leído el miércoles 19 de octubre de 2016 en el Programa Académico del Festival de la Palabra, en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe como parte de un conversatorio con Daniel Torres.
 
 

miércoles, diciembre 21, 2016

La literatura de: Zulma Oliveras Vega, Ana María Fuster Lavín y Carmen Rita Rabell por Daniel Torres

  La literatura de: Zulma Oliveras Vega, Ana María Fuster Lavín y Carmen Rita Rabell
  •   
  • altEn esta época navideña se suele tener un poco más de tiempo para sentarse a llenar las horas muertas de las vacaciones de Navidad. Los que no tengan vacaciones de Navidad, han de robarle horas al sueño para leer un poco y seguirle la pista a la ardua propuesta de libros boricuas publicada este año. Hay tres que me gustaría reseñar porque entre poesía, novela y ensayo le toman el pulso al quehacer literario de tres escritoras puertorriqueñas manifestado en distintos discursos de resistencia: un poemario, una novela y un ensayo de investigación.

    Leer Mercenaria: Escritos de una diosa guerrera reencarnada de Zulma Oliveras Vega es sumergirse en el mundo del activismo político no sólo en la Isla sino también en varias ciudades de los Estados Unidos, en Palestina y en Ghana. La hablante lírica se confiesa en inglés y español porque éste es un poemario bilingüe que también tiene fotos de murales, pancartas, grafiti, instrumentos musicales y, por supuesto, de la poeta-activista en varias protestas o con distintas personalidades. Las imágenes en blanco y negro son como polaroids que recogen momentos clave para los textos. Poemas eróticos lésbicos como “Entre tus piernas” (“abrázame entre tus piernas sin dejarme/ escapar”) dan la cadencia de “Tambores de bomba y plena”, foto que cierra los versos. La prosa poética “Historia escrita de otros” acompaña la foto “Marcha contra el gasoducto, 2012” y le sigue una cita de Juan Antonio Corretjer. Este montaje poético-gráfico y de corte nacionalista nos hace pensar en Mercenaria como poesía testimonial que denuncia, muestra y autoriza la desobediencia civil en un Puerto Rico, donde cada vez nos va quedando menos. El mejor ejemplo de este montaje es la portada que muestra un mural de Tonantzin (“nuestra madre venerada”), la diosa azteca de las semillas o de la fecundidad, que aparece como la mejor diosa mercenaria de todas. De ahí la segunda parte del título: “escritos de una diosa guerrera reencarnada”.
    La historia de la patria se reescribe desde sus orígenes: “Isla volcánica, eslabón del Caribe en cadenas de esclavitud. Taína bañándose en el río, mientras la mulata y la negra la observan. Entran al agua. Taína besa a la mulata, mientras la africana acaricia sus pechos. La luz de la luna refleja los cuerpos en el agua”. Los paradigmas de raza y género se funden en una trieja poliamorosa, no de europeo, taíno y negro (como el sello del Instituto de Cultura Puertorriqueña de Lorenzo Homar) sino que aquí se mezcla y se recontextualiza también en otro paradigma lésbico y queer. Las fotos de la autora con la prisionera política Marilyn Buck (1947-2010) y con Rafael Cancel Miranda acompañan el texto final que cierra el libro, “Perdónalos que no saben lo que hacen”, donde se recurre a un lenguaje judeocristiano recontextualizado aquí en una lucha política y de género. Pide perdón para los vende patria, para los hipócritas religiosos, para las dizques feministas sin inteligencia emocional, y para nuestros gobernadores porque “no saben lo que hacen”. La voz se erige en una figura crítica que tampoco sabe lo que hace. Y desde esa rica indecisión le nace su verbo poético como una energía dinámica de transformación donde no existen los absolutos. Y ésta es la mejor propuesta de Zulma Oliveras Vega: “solo basta tener una intención para este viaje”.

    La publicación de Mariposas negras de Ana María Fuster Lavín pone ante nosotros un personaje que es mudo testigo del abuso sexual rampante hacia los menores y adolescentes en nuestra Isla del (Des)encanto. Mariana sabe lo que pasa, lo ha sufrido en carne propia como una adolescente que es consciente de las mal llamadas convenciones sociales del colegio donde estudia. Ella, junto a su enamorada, logra romper el silencio de las víctimas, y a una de ellas le crecen alas y se transforma en una mariposa negra vengativa porque hay circunstancias en las que la venganza es la única alternativa. Es una cambiaformas o shapeshifter de los relatos góticos. Ella toma venganza de sus victimarios. Se trata de una novela juvenil, de un texto que ha sido asignado en varias universidades de la Isla y los testimonios en las redes sociales desde ya han dado evidencia que una narrativa como ésta hacía falta en nuestro medio. Una de las mayores fuerzas de la palabra escrita es transferirle el poder a quienes no lo tienen para que hablen, se levanten y denuncien aquellas lacras sociales que nos aquejan. Fuster Lavín ha sido una escritora valiente quien ha desarrollado lo que fuera en sus inicios un breve cuento que tenía todo el potencial de contar una historia mucho más compleja, y así lo ha hecho.
    El mundo del colegio , el grupo de amigos de Mariana, su situación familiar, la serie de abusos de los que es víctima tanto ella como su madre hablan de los secretos que guardan las familias isleñas y cómo son los niños y adolescentes, los más vulnerables, quienes muchas veces pagan los platos rotos de la doble moral católica que nos aqueja. El paralelo del abuso de Lucas, el hermano de Laura, la amiga de Mariana, es una ampliación de la agonía ante un medio social que reprime y no deja respirar libremente. Como decía Franz Fanon, “nos revelamos simplemente porque, por muchas razones, ya no podemos respirar”, o porque es una necesidad vital para poder sobrevivir, como les pasa a estos personajes que recurren a la acción fantástica de transformarse en mariposas negras vengativas que toman la justicia en sus manos porque nadie más puede protegerlas.

    Laura escribe en su diario sobre los rezagos psicológicos de su hermano por culpa del abuso: “Son las tres de la madrugada. Escuché a mi hermano gemir, gritar. Entré a su habitación y señaló el armario. Me asomé, no vi nada. Lucas me abrazó muy fuerte y temblaba”. Estas dos instancias, Mariana (víctima de los amigos de su padre), y Lucas (víctima de un tío sodomita) reiteran la idea que los trabajadores sociales y los psicólogos han repetido hasta la saciedad: es en el núcleo familiar donde ocurre el fenómeno del abuso de menores. Es en el seno mismo de la gran familia puertorriqueña donde los niños y los adolescentes son los más vulnerables para los depredadores sexuales. Mariposas negras es un vivo testimonio de los casos anónimos que son parte de nuestra triste realidad de pueblo. El lenguaje descarnado y directo, pero con visos altamente poéticos a la vez, hacen de esta novela gótica caribeña una que debe ser leída a lo largo de las 100 x 35 millas náuticas de nuestra Isla.

    De la poesía a la novela y al ensayo llegamos a una investigación que hay que leer con fruición porque también denuncia los abusos de poder que hemos visto en Mercenaria y Mariposas negras. Se trata de La isla de Puerto Rico se la lleva el holandés: Discurso de Don Francisco Dávila y Lugo al Rey Felipe IV (1630), un libro donde Carmen Rita Rabell hace gala de sus dotes de investigadora del Siglo de Oro Español en lo que atañe a un teórico y autor de novellas quien vivió en San Juan durante el siglo XVII. En sus investigaciones sobre este autor se encuentra Rabell con la referencia a una carta al rey escrita por este, quien fuera vecino de San Juan y donde denuncia las condiciones precarias de la Isla por culpa del ataque de piratas holandeses y habla de cómo se pudo prevenir. Ésta es la misma preocupación que décadas más tarde Don Carlos de Sigüenza y Góngora hará manifiesta en Infortunios de Alonso Ramírez (1690), crónica barroca donde el escritor novohispano denuncia lo desprotegidos que están los límites del Imperio Español en Asia y América. Esta es la historia de los infortunios de Alonso Ramírez, quien “le hurtó su cuerpo a la patria” (refiriéndose a San Juan de Puerto Rico) para buscar fortuna en la Nueva España, luego se embarca hacia Filipinas, cae en manos de piratas ingleses, es liberado, le da la vuelta al mundo yendo a recabar en las costas de Yucatán, para de ahí volver a la Nueva España y contarle su historia a Sigüenza y Góngora, quien la escribe por orden del virrey.

    El análisis de Rabell en la primera parte de La isla de Puerto Rico se la lleva el holandés es un modelo de crítica histórico-literaria que maneja documentos pertinentes (accesibles en un rico apéndice de fuentes primarias) para seguirle la pista a Dávila y Lugo y su querella ante el rey acerca de las condiciones de la Isla, lo que la hizo vulnerable al ataque de piratas holandeses. Después de este ataque holandés a San Juan perpetrado en el siglo XVII y contrastándolo con el ataque de Sir Francis Drake en el siglo XVI, Rabell nos documenta de manera impecable las diferentes estrategias que le propone Dávila y Luego al Rey Felipe IV para proteger la plaza de futuros ataques. Entre ellas la fortificación de una ciudad amurallada que defienda la ciudad persuadiendo al rey de la importancia estratégica de la Isla. El autor fue a su vez secuestrado por enemigos holandeses y su cautiverio le sirve como fuente de información valiosa para futuros ataques y habla acerca de informantes o espías infiltrados en la administración del gobernador insular que compartieron información sobre la Isla con los piratas, previo al ataque.

    Uno de los aspectos más interesante de este libro es cómo en el siglo XVII se hablaba ya de la incapacidad de gobernar de los gobernadores de la Isla y cómo a la luz de las condiciones políticas y económicas en las que ahora mismo nos encontramos, se puede establecer un paralelo entre los gobernadores del XVII y los de los siglos XX y XXI, y cómo se ha utilizado la oficina del gobernador para beneficio personal desde la colonia hasta el presente. En el caso que se investiga, el gobernador se apeltrechó en El Morro y no defendió la plaza como debía durante el ataque holandés. Fueron los residentes de San Juan quienes hicieron frente al ataque y lograron que la isla de Puerto Rico no se la llevara el holandés. En la segunda parte del libro se presenta el documento de Dávila y Lugo íntegro y es de lectura amena para aquellos que quieran ahondar en nuestra historia colonial.

    El Morro siempre ha sido un baluarte arquitectónico que visitamos desde niños en Puerto Rico y conocer un poco más de su historia y el papel que ha jugado en la defensa de nuestras fronteras es uno de los mayores aportes de este libro. Como ha dicho antes Rafael Acevedo, este libro se lee como una novela, porque Carmen Rita Rabell escribe como siempre lo ha hecho en sus investigaciones desde Periodismo y ficción en Crónica de una muerte anunciada, su primer libro de crítica y sus estudios sobre el Siglo de Oro Español como en Rewriting the Italian Novella in Counter-Reformation Spain y otros, con la pasión de una crítica literaria y el rigor de una historiadora.
    He aquí tres instancias donde la literatura puertorriqueña sigue dando evidencia de la riqueza y diversidad de su quehacer contemporáneo.

     Se presentan varios discursos de resistencia: un poemario militante de Zulma Oliveras Vega que no cae en la literatura panfletaria, una novela valiente de Ana María Fuster Lavín que denuncia el abuso de menores y adolescentes, y una investigación sólida sobre nuestro pasado colonial en lo que tiene de vigente aún hoy en día. Estos tres libros en tres géneros diversos, poesía, novela y ensayo, hablan de una misma preocupación, de la lucha que todavía hay que dar en el Puerto Rico de hoy por el alcance y la defensa de nuestra cultura: el activismo necesario que poetiza y al que exhorta Oliveras Vega, la denuncia que narra Fuster Lavín y la evidencia histórica de estas luchas en el discurso de Dávila y Lugo presentado y analizado por Rabell.

    http://elpostantillano.net/pagina-0/critica-literaria/18491-daniel-torres.html

    lunes, julio 11, 2016

    Escritor invitado: Daniel Torres

    Tenemos el honor de publicar poemas inéditos del escritor, 
    catedrátivo y crítico literario puertorriqueño 
    Daniel Torres!




    Luna

    Mudo testigo
    entre las nubes
    de toditos los quebrantos
    que le mintieron al bolero
    las cuerdas de una guitarra
    entre todos los tríos.


    Madrid 2015

    Calle abajo y calle arriba,
    de la Plaza Santa Ana hasta la Puerta del Sol,
    en el paseo cotidiano del turista
    que lo mira todo
    con ojos iluminados,
    hasta llegar a la Plaza Mayor
    en San Isidro Labrador
    donde la alegría se viste de gala
    en medio del lamento ibérico
    de la precariedad.



    Autorretrato

    Dicen las que saben
    que llevas en el revolú de la sangre caribe de tus cuatro familias:
    las manos laboriosas de mami,
    los pies inquietos de papi Toño,
    los ojos café de doña Sinforosa Ramos,
    la serenidad indomable de don Vicente Cotto,
    las orejas largas de las tías,
    la boca fina de quién sabe,
    la nariz ineludible de los Carrasquillo,
    la musculatura de tío Tino,
    la calvicie incipiente de tío Juan,
    la seriedad de tío Pablo,
    y los amores triangulares de tus dos padres.
    Dicen que eres el clon de tu hermano Ito,
    y de tu tío Panchito que no conocías,
    que sazonas la comida como tu hermana Sandra
    y tomas siempre la distancia prudente de los Torres,
    que asumes la rectitud de tu hermana Myrna,
    la bondad de tus hermanas Carrasquillo Solá,
    la vocación de servicio de los Rodríguez Beltrán.
    Que tienes la chispa de tu sobrino Miguelo,
    la piel tostada de los Cotto como todos los primos,
    haces los corajes furibundos de doña Feliciana Báez Aguayo, viuda de Torres y Arméndiz,
    y llevas el ritmo en el baile de mami con todos sus silencios.
    Que heredaste el sentido particular del humor de Moma
    con el don de gentes de papi Chente,
    y que el resto:
    es la combinación del naufragio de cualquier familia que se respete.

     

     

    El cuerpo del Papa

    (Elegía a Juan Pablo II)

    Esa púrpura de túnica blanca
    que en la ciudad eterna reclinada,
    en el rojo de sangre que se arranca
    es una herida de amor apasionada.

    Es su cuerpo cual muro de diamantes
    expuesto ante los fieles que le buscan,
    como si fueran  despechados amantes
    abandonados sin explicación alguna.

    Legado de veintiseis años cual pastor
    de un pueblo desbandado y desasido
    ante los cambios de un mundo incomprendido.

    Descanse en paz, pues, el buen actor
    que la jornada ha terminado y presidido
    Aquél que en las puertas del Cielo ha coincidido.


    Daniel Torres, Poemas para leerse en la calle (poemario inédito)