miércoles, febrero 22, 2006

Noche de estreno


Noche de estreno

Toda su vida estuvo enfocada a destacarse en su gran pasión, en la Escuela Libre de Música, en el Conservatorio, teoría, solfeo, aspirando a ser un maestro. Hoy es el gran día. Por fin tengo trabajo. Se sentía orgulloso, pertenecía a una familia de músicos, y él no sería menos.

Se puso su mejor traje, corbata, se arregló el pelo con vaselina. Cuando llegó al teatro, sacó de su estuche los guantes vírgenes, respiró profundo y comenzó a acomodar a las personas en sus asientos.

Ana María Fuster

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Shit, Ana María, esa sería una muerte lenta. Cínico y bonito, pero no se te ocurre darnos más??? Seguir la historia, qué pasó con el músico-acomodador de espectadores?
Sigo esperando tus mensajes embotellados.
Me invitas a mi también a escribir en tu blog?
Ahh, lee el mensaje que te dejé en otro post y piénsalo...
the dreamer

Ana María Fuster Lavin dijo...

Diste en el clavo de la doble lectura del microcuento, Madam!!!
Dreamer, sí es cierto que se trabaja la triste ironía de estar toda la vida preparándose para algo y que tu gran día sea uno como el de este músico, frustrante
También está, como dice Madam, el doble juego del cuento, es la dignidad y orgullo del trabajo que realizamos más allá de lo que los demás esperen de nosotros.
Sabes, yo he tenido experiencias decepcionantes con esos que tienen muchos títulos y sus pedanterías...
Vivamos y a escribir...

Elias Eterno dijo...

De cuidar las ovejas de su padre vino a ser rey,De hacer muebles en el taller de su padre vino a ser salvador.No solo es lo que eres, sino lo que grabas en el alma de los que cruzan la linea de tu camino.

Gracias por tu visita...

Elias Eterno dijo...

A cuantos de los que acomodo les sonrio, a cuantos toco, a cuantos estimulo con su trabajo? Si te entregas en lo que haces marcas.

José Miguel dijo...

Relato exquisito, creo que tienes razón son muchos los que hacen su faena con mucho orgullo y aprecian el talento de otros de forma humilde y anónima.

Llegué a tu blog via madam, he disfrutado mucho lo que se encuentra en el mismo.

Me sentiré muy honrado si visitas mi blog.

Adelante y suerte.

Ana María Fuster Lavin dijo...

jm
Muchas gracias por tu visita y tu comentario, claro que visitaré tu blog.
En este microcuento, en realidad quise jugar con dos historias, la triste de quien se esmera por llegar pero se queda en el camino, y la de el valor y dignidad del trabajo. Ustedes dieron en el clavo
un abrazo