lunes, marzo 25, 2019

Si no te hubiese conocido, Ana María Fuster Lavín


Episodio 1:
Bromas del destino
  
“Hay un universo por cada decisión que no se ha tomado”. Apagué el televisor. Te busqué en el facebook. ¿Por qué carajo me enamoré de aquel abogadito si estaba contigo? Para él fue un juego. Aquel día de mi presentación en la librería, le apostó a su novia que se acostaría conmigo. Le dijo: te gusta esta escritora gótica… ¿tu ídolo?, blablablá… ¿Si la conquisto, me la tiro y la dejo rota, te casas conmigo?  Te perdí. Amaba que fueras maestro, actor, tus anécdotas. Tú sentido del humor. Me hacías feliz. Yo te amaba, aun te amo. ¿Cómo no culparte? Te cansaste, dijiste: todos somos una broma del destino. Ahora, husmeo tus recuerdos, deseando estar en ellos. Encuentro una foto tuya con el abogado y su esposa, sonrientes frente a mi lápida, mientras una mariposa se libera de mi tumba.

Episodio 2:
Volver a empezar 

Al año de mi primera muerte, convalecía en el hospital enmorfinada, por un cáncer de estómago. Abrí los ojos al escucharte, mi amado ex, aquel actor… La enfermera arreglaba el cuello de tu camisa. Ella te besó, aquella novia del abogado, mi examante. Grité tu nombre, pero no te inmutaste. En la madrugada desperté a causa de una ráfaga de tiros en la avenida. En mi celular tenía más quince mensajes. Eran de él, el susodicho ex, ahora fiscal. Insistía en volver conmigo, reintentarlo. Le respondí aleatoriamente, pero el texteo se tornó sexual. Recordamos la vez que nos desnudamos nos masturbamos en el tribunal. Me toqué en mi cama de hospital, aunque la cicatriz me dolía horrores. Al despertar, la enfermera me cubrió con la sábana, mientras dice que una bala perdida me impactado dándome muerte en el acto.  

Episodio 3:
No morirás

Cada vez que mueres, intentas regresar a la bifurcación donde el inició el caos causado por mi inclinación natural al autosabotaje emocional y a tu urgencia de dar y recibir ternura. No quise reconocer que me amabas, por eso regresé al lugar de origen. Tú, una escritora secuestrada por un trabajo castrante; yo, actor disfrazado de maestro; no había lugar para aquella otra, ni otro él. ¿No te diste cuenta? Nos observaban en aquel café, cuando te confesé que podía enamorarme de ti. Justo cuando ibas a responder, ellos se levantaron de la mesa y nos preguntaron cualquier pendejada. Lo reconociste, era aquel abogadito que te hacía mil consultas de redacción por email. La reconocí, era la mamá-enfermera de aquella estudiante problemática. Aquí estoy, en el momento previo a nuestra primera cita. Esta vez, no morirás. Tampoco nos conoceremos.

Final cancelado:
Efecto mariposa o siempre nos quedará Buenos Aires

Dos años después del maestro haber cambiado los hechos de esta microhistoria, envió una videoaudición suya para un musical en Argentina, siendo contratado.  El fiscal alcanzó su sueño de ser juez, siendo nombrado después de dejar a su novia-enfermera y casarse con la hija de un senador. La enfermera cayó en una depresión; y luego de una sobredosis de medicamentos ingresó a una orden de monjas de clausura, donde se enamoró de su roomate.Ambas se fugaron. La escritora finalmente ganó un premio por su novela “el amor en tiempos del efecto mariposa”, renunció al trabajo, incorporándose a una editorial también argentina. El juez, habiendo desfalcado unos $500,000, fue arrestado por el FBI en el terminal del aeropuerto. El actor y la escritora, la exnovia y su nueva novia le dijeron adiós antes de despegar juntos rumbo a Buenos Aires.


Ana Maria Fuster Lavín

Carnaval de sangre 2
 [Cuestión de género]

viernes, febrero 22, 2019

Casa tomada...

Ocupación felina

Las tres de la madrugada. Escucho tres cantazos en la puerta de mi recámara, cada tres minutos hasta las 3:33 am. Miro a mi gata Cleo en la butaca dormida, pero su cola danzaba. Al igual, mi gata SofiLuna que duerme en mis pies, abraza mi pierna con ternura, me da una lamida y se duerme. Al despertar hay una tercera gata sentada en la entrada de mi habitación. La adopté y la nombré Camila. Ahora duerme detrás de mis almohadas descansando su rabo sobre mi frente. Recordé los sucesos de últimos meses; han pasado cuatro, son las 4 de la madrugada y acabo de escuchar cuatro cantazos en mi puerta.

Ana María Fuster Lavín
Cuestión de género
Carnaval de sangre 2
pronto...

jueves, febrero 21, 2019

La isla olvidada ... Ana María Fuster Lavín

La isla olvidada

La niña encontró una botella en la playa con una página en su interior: "Si encuentras este papel, quizá estemos a tiempo de recuperar nuestra isla y su visibilidad. Hemos olvidado nuestros nombres. Antes de que nosotros, los últimos habitantes, quedáramos invisibles y sin recuerdos, llegó la gran tormenta. ¿O fue cuando prohibieron contar nuestra historia? Intentamos buscarnos en el recuerdo de otros, casi siempre esa nostalgia tiene nombre y apellido. Si encuentras este papel, busca nuestra isla en el mapa, pronuncia nuestro nombre. Intentamos encontrar trocitos de nuestra memoria, pero es inútil".  Corrió con el papel, se lo llevó a su papá y este a un periodista que buscó en el mapa: "Disculpen, esa isla no está en el mapa o ya no existe". El periodista les pregunta sus nombres. Padre e hija se miran, dándose cuenta de que no se acuerdan.

Ana Maria Fuster Lavin
(foto y microcuento)
Cuestión de género
[Carnaval de sangre 2]
pronto....

La isla de humo Ana Maria Fuster Lavin



Cuestión de género Ana Maria Fuster


A imagen y semejanza Ana María Fuster


Abismo...


Salitre


miércoles, enero 30, 2019

Crónicas maternales... tu nombre en la arena

Encontré esto entre mis documentos, lo escribí cuando miguel cumplió 4 años en el verano de 2005, luego de ambos escribir su nombre en la arena, el maurillo lo borró y él le dijo adiós a su nombre con los ojitos aguados.  Luego, esta epístola se publicó en el nuevo día en enero de 2006.  Este verano ya cumple 18 años, irá a la Universidad de Puerto Rico, a seguir construyendo sueños….

Carta con letras en la arena

A mi hijo


Hoy vi cómo escribías tu nombre por primera vez en la arena, a un mes de tu debut triunfal como escribiente. Llegó una ola borró parte de tus letras y lloraste, como quien pierde un sueño, la identidad también puede ser efímera, depende de uno su conservación, si no mira el país en que vivimos. También a ti se te pasó rápido la rabia y frustración. Luego jugaste con tus marcianitos de plástico y te quedaste dormido, muy calmado. No puedo evitar conmoverme al ver tus ojitos cerrados, tus rizos de arena sobre la almohada y tu boca abierta y relajada, en esa paz apalabrada y pura que vamos perdiendo con los años y pienso... ¿Qué mundo te encontrarás? Y quisiera asegurarte que estarás orgulloso de vivir aquí. ¿En casa, mamá? Aquí vivimos Miguel, mamá, Tommy y Cuca… No hijo, no me refiero a nosotros, al perro y al periquito, me refiero a esta isla llena de contradicciones (hay estadistas criollos, católicos protestantes, hasta las locuras de tu madre: agnóstica y te matricula en un colegio católico, hoy cantaste aleluya en el carro y se me erizó la piel, al menos era el de Handel), un país con habitantes aún más confundidos, peor aún que nos vanagloriamos de la ignorancia y nos bañamos en la basura, física y existencial, teniendo unas playas tan bestiales como seres visionarios...

Sí, duerme… Las letras sobre la arena se borran, pero siempre podemos volar lejos. El problema es no dejarse desplumar, desalar ni tampoco dejarse sumergir en el insomnio de la apatía. Tienes cuatro años, mi cielo, y sonríes feliz cuando vas a tu escuela, mamá, azul y rojo hacen violeta, me lo enseñó maestra Elvira. Violeta es un hermoso color, en la magia celta simboliza la pasión y el intelecto, pero en nuestro país eso de mezclar el azul y el rojo produce un color monocromático que hipnotiza a muchos y les roba los sueños. Mi niño, tu prisma es el amor y la pureza del alma.  Parece que los adultos hemos establecido nuestra cueva en un lugar donde se respira en colores primarios, sin dar permiso a las gradaciones, a toda la gama de posibilidades, como resultado un canibalismo multicolor, espero, mi niño, que cuando alcances la mayoría de edad Puerto Rico no sea todo en blanco y negro, y todos hayamos quedado mudos.

Escucho la lluvia mientras descansas, y sigo escribiéndote para que entiendas que la identidad es importante, sin necesidad de criollismos pasados de moda e igualmente represivos. Tu nombre pudo borrarse en la arena, no llores, lo escribirás con letras de eternidad si te lo propones. Hola, soy Miguel, ¿y tú? Le dices a muchas personas que vas seleccionando con algún mítico patrón de duende boricua y me sonrío. Y quisiera decirles a todos, hola soy poeta, y mis amigos: hola soy músico, hola soy periodista, hola soy editor y así así, sonamos idiotas, porque nos avergonzamos de nuestra esencia. Mi peque, sí, hablamos puertorriqueño y podemos inventarnos nuestro propio destino, en un país donde el horizonte parece haberse escondido bajo un baúl y siete candados perdiendo hasta el sexto sentido, pero dos más dos sigue siendo cuatro.

Acaricio tus rizos y ronroneas como gatito dándote vuelta en la cama, hoy volvieron a cancelar un programa de cultura en la televisión, como le hicieron a Abelardo Díaz Alfaro, a Rey Francisco Quiñones y qué se yo a cuantos escritores, poetas encarcelados por soñar su propio Canto a la locura en esos temibles años azules, quizás negros, cómo nos han pisoteado la palabra, la música, los colores, ojalá sueñes en violeta, en verde, en anaranjado en todas las variantes del alma, de la ternura, de la lucha, del amor, de la vida y la muerte.
¿Mamá de qué color es mi nombre? Maestra Elvira dijo que el nombre es del color de la crayola.  Te besé y contesté te quiero Miguel.  What´s in a name?  (no, no me pondré shakesperiana) . Y es así, mi piqui, en esta bendita isla en que vivimos --que ya describiré en otras cartas--  hemos aprendido a encasillar a las personas por tantas cosas, la mayoría frívolas pero sin estudiar los méritos y su esencia, una persona no vale porque es popular, o independentista, o si te gustan las mujeres o los hombres, o qué se yo. ¿Qué se puede esperar en un lugar dónde se pueden vender los principios o la identidad, esperando que lluevan papeles verdes? Según avancen los años de cuatro en cuatro me irás entendiendo.

Sigue durmiendo, y te cantaré una nana sin la televisión de fondo, sin derechos reservados, sin importar nuestras preferencias políticas, porque vivimos en una isla que naufraga en su propia apatía social, en el menosprecio institucional por la cultura, en la hipocresía sin identidad. Mamá, ¿con quién hablas? Me preguntas cuando telefoneaba por la tarde a una poeta y tratábamos de arreglar el mundo en cinco minutos de conversación. Mamá, quiero chocolate, no me interrumpas, quiero chocolate, y al final me di cuenta de que las necesidades urgentes dependen también de la ternura, de cómo se negocie. Te quiero mamá, y te fuiste con tu chocolate y yo retomé esa conversación, pero nadie más nos escuchaba, ese es otro problema.

Lo sé, mi niño, ahora comienzas a escribir, a pintar, y yo --tan cabezota--- contándote cosas que aún no puedes comprender, lamentablemente muchos adultos tampoco, otros lo saben, pero no les importa y otro lo que les importa es que nadie lo entienda. Tienes cuatro años y sonríes en tus sueños y quizás recuerdas a tu maestra y el verde, azul, rojo, violeta, anaranjado…  Mejor sigue soñando a colores, todos, que no se te escape uno.

No vuelvas a llorar porque tu nombre se borró de la arena, buscaremos materia sólida e imborrable, yo apagaré la luz, dormiré cerca de ti, en el cuartito de lado, es de noche, pero amanecerá. 
Te quiero mi duende soñador, Miguel.

Tú mamá
Ana María Fuster Lavín
Julio 2005

viernes, diciembre 28, 2018

Enamorada ... sin estadísticas 2


enamorada
también mutilada,
sangrificada hasta que muera el último secreto
a borbotones de rabia, intentas huir,
no te creen, exageras,
estás hormonal, no te puedes quejar
solo te queda una puerta cerrada
y tu reflejo adolorido, es grito asfixiado
como el miedo a su amor,
poco a poco te marchitas, enmudeces
así como el viento desvanece cada palabra
que no abrazamos a tiempo

enamorada,
también desaparecida
amordazada a causa de silencios
al fin de cuentas, no te creerán si sobrevives
y si mueres serás culpable de ti misma
como si las palabras no dichas fueran mortaja
y tu despedida otra estadística incómoda
olvidada, así como la fobia a crecer 
solo lloramos, cómplices,
no osamos educar al cuervo que criamos
mucho menos tallar alas de mujer sin vendas
ni título de propiedad

enamorada,
de un él o una ella, siempre de ti misma,
abrir las manos a cada predicado 
y sus puntos culminantes
(cuando el sustantivo es suspiro desmembrado)
hasta sanarnos de las mentiras aprendidas
hasta abarrotar la piel de puentes y coraje
para juntos derrotar al coro de los odiantes
y no claudicar hasta que muera la última injusticia
que el cariño sea entereza y reconstrucción
y tú seas yo y ese nosotros, nosotras, multitud:
siéndonos un libro de palabras infinitas que el amor adjudica
sin importar si la voz es una niña dormida que llevo en la boca
o si es un niño que tuvo que reaprender a ser humano...

Ana María Fuster Lavín
Somos
poemario inédito

jueves, diciembre 27, 2018

Veinte instantes.... y un arcoíris. Bitácora

Sonrisas multicolores como la diversidad, la paz, la equidad, como la suya ayer...

Hoy el despertador no quiso recibir un insulto más y descargó mi celular... me desperté sobresaltada por un inesperado huracán de 20 minutos... corro al cuarto de mi portero y veo que son las 7:20 am en 20 minutos me baño y algo otras cosas como ustedes en el trono, cuelo café, le doy un beso a Miguel y en 20 minutos salgo.7:40am.. diluvio y carretera, en otros 20 llego a los laberintos jurídicos 8:00am y este hermoso arcoíris, saco mi celular aun solo ha cargado 2% tomo las fotos y se descargan... pero sé que están ahí... como mi fe (y es grande, porque soy atea) en el amor, en la libertad, en los derechos humanos y en la poesía...

 quiero 20 minutos para que reflexionen sobre la violencia, sobre las malas decisiones que tomamos cada día, sobre la apatía y decidir luchar porque sí se puede ser mejores como induviduos y sociedad...
ahora 20 minutos después 8:20pm escribo pensando en otros 20 minutos y pedirle que me dé 20 minutos 20 instantes 20 días o 20 eternidades para conocer a esa persona que transporta esa bella sonrisa arcoíris que me regaló ayer

Ana María Fuster Lavín

sábado, diciembre 22, 2018

Mientras...

Mientras insinúes que la mujer sea  responsable de su ataque (porque lo provocó, usaba falda, caminaba sola, bebía, respiraba…), seguirás siendo cómplice de la violencia machista

mientras el juego de roles siga siendo la bilis del intelecto condenatorio (cuando esos malditos e hipócritas lugares, trabajos, pensamientos que deben ser los propios de la mujer), , seguirás siendo cómplice de la violencia machista

mientras insultes por la libertad de amar, de protestar, de expresarse y hasta de vestirse, seguirás siendo cómplice de la violencia machista

mientras aplaudas la esclavitud de la mujer al patriarcado hipócrita que se pinta igualitario, pero duerme todas las noches con un suero de micromachismos, seguirás siendo cómplice de la violencia machista

mientras no eduquemos a nuestros niños y niñas desde la equidad, mientras no reprobemos los micromachismos en los propios niños y niñas (hijos, sobrinos, estudiantes),  seguiremos siendo cómplices de la violencia machista

mientras el gobierno ningunee los casos de violencia de género, manipule las estadísticas de mujeres asesinadas, mientras la policía los tribunales chiquiteen las denuncias de violencia doméstica, mientras se burle de (y elimine) la educación con perspectiva de género, nuestras instituciones seguirán siendo verdugos y cómplices de la violencia machista

mientras sigas cayendo en la trampa de los juegos del poder del patriarcado, seguirás siendo cómplice de la violencia machista

mientras veas como maltratan a una vecina, a una compañera de trabajo, a una desconocida, y permaneces en silencio, seguirás siendo cómplice de la violencia machista

Mientras escribo esto encuentran la guagua de  una joven artista asesinada en la casa de un grafitero y la policía lo deja ir para que el "pobrecito" se busque un abogado.... y se juyó
Cómplices...
Mientras...
Ana María Fuster Lavín

jueves, diciembre 20, 2018

Ser mujer y la violencia nuestra de cada día...


Como voces abrazadas al grito
  
Allí cuentan al juez-macho como su esposo la golpeó a puños hasta quedar tendida en el suelo [...]  Las mujeres van con la frente en alto pese a tener todo el sistema en contra. Yo salgo después de horas y lloro por el camino de rabia y coraje por un sistema que no es ni siquiera acogedor para las mujeres.”
--Mariana Nogales-Molinelli


--maté a mi esposa, ella está adentro
la amaba, se me metió el diablo aquí:
no soy malo, la maldita me tentó, olvidó sus prioridades—

cierras el maletín,
acomodas tus gruesos lentes hartos de tantas excusas
el amor para tu clienta es un largo péndulo de posesiones
como voces abrazadas a la supervivencia y al miedo,
un largo pasillo de pisadas crujientes la llevó a ti
uno de costillas rotas como huellas de humo;
para su él, el amor es una mujer obediente
que, sin quejarse, maquilla sus dolores,
friega las cicatrices del insomnio
y se depila el perdón hasta la próxima tortura.

--la muerte entra en palacio
cada vez que una ella saluda al viento,
y un él vociferante le apunta la luz:
perversa, adúltera, puta, mírame, eres mía--

--y la juzgarán: ¿lo provocaste?
¿por qué te quedaste a su lado?
no seas vengativa, el perdón es sagrado
piensa en los hijos, piensa en dios,
mejor no pienses en nada, que él decida—

cierras tu chaqueta negra,
te levantas sin titubeos ante el hastío cultural
tu amor hacia tantas ellas es una mano de lágrimas
de justica, de ruptura, de te entiendo
como voces abrazadas en silencio
en el instante previo de emprender vuelo
y volar hacía el puente grito, puente lucha,
con la cabeza en alto, como se alza la paz,
rompes ese callejón de los tormentos
ella es una de tantas, lo sabes…, pero viva.

--¿y qué harás ahora sin él?
jugar a los rompecabezas y a la querencia
reconstruir cada pedacito de ti,
sembrar tu nuevo destino--

cierras el expediente
abres firme la palabra y el corazón
el amor tiene nombre de mujer, equidad, valor
es rompeolas para las convicciones, es justicia
como voces abrazadas al grito
mañana llegará otra y otra y tu voz será coro
cada día que salvas a una hermana es un paso
por ti, por mí, por todas, por las que vendrán
que no nacimos para vestir de rosa y ser esclavas
tampoco para depilarnos la personalidad mientras nos abrimos
mucho menos para rompernos ante su imagen y semejanza
aunque vista de toga color buitre o que se llame papá
y te señalarán como exagerada feminista, se reirán de mis argumentos
señalarán burlosos a la que abandonó al maltratador,
tildarán de absurdos nuestros reclamos, porque “son casos aislados”
y el gobierno elimina por dañina la perspectiva de género
mientras todos gritan gol o husmean miss universo en la televisión
otra mujer muerta yacerá en un fardo de plástico.


Ana María Fuster Lavín
del poemario inédito:
Somos
[las cosas perdidas en el silencio]

miércoles, diciembre 19, 2018

las cosas perdidas... poemas para la memoria extraviada 1



a veces un pétalo es una esperanza
pintada de colores y recuerdos traviesos
y un nombre es otro calendario para mi corazón.

recorro sílabas, escalo sustantivos
unos van, otros regresan por pequeñas treguas
salgo a la calle cuando nadie me ve
busco la montaña más alta de la ciudad
y entro para preguntarle a todos: ¿quién soy?

como ayer, ¿o fue hoy?
abrí mis alas sobre uno de los edificios
sé que estuve allí cuando tuve el novio colorao
¿o era mi maestro de español? ¿estuve aquí?
abajo algunos llegaron a observarme
mientras arrojaba sueños como sonrisas
sobre todos los chiquitines que van y vienen
abajo, también, una niña me decía adiós con las manos
bajé cantando mi canción de cumpleaños
y le regalé una flor
y ella a mí, un nombre
¿acaso el mío?

llámame por cualquier nombre
al fin de cuentas, ya perdí el mío.

Ana María Fuster Lavín
del poemario inédito:
Somos
[las cosas perdidas en el silencio]

viernes, diciembre 14, 2018

Tríptico de mujer

Mis tres poemarios con Isla Negra Editores... tres aprendizajes, tres mujeres que me habitan (3 etapas de la vida), las propias portadas identifican el tríptico interior de aspiración y ensueño; de mundanas vivencias y emociones colectivas; de madurez e introspección no exenta de nostalgia y esperanza.... la poesía no se detiene, la poesía es todo

La ausencia, la ausencia, la locura y la muerte por José H. Cáez-Romero

INVITACIÓN AL LIBRO
Al otro ladoel puente:
la ausencia, la distancia, la locura y la muerte

por José H. Cáez-Romero
poeta y profesor puertorriqueño


Por definición, los puentes son construcciones elaboradas con el propósito de sobrepasar los límites que imponen los accidentes geográficos. Son, sin lugar a dudas, símbolos del progreso humano. René Guénon hablaba de los arcoíris como puentes que mediaban con propósito la unión entre dos mundos, una forma muy poética para reflexionar sobre las transiciones: la vida y la muerte. Entonces los puentes representan el anhelo de conexión y traslado con lo que supone, en primer lugar, una distancia, un «otro lado» que no es en el que estamos, en el que vivimos o en el que sentimos. Pero qué tal si en el transcurso de ese puente, de ese nuevo camino que nos sorprende con su agilidad sobre lo imposible, el otro lado, la otra orilla no es la que queremos tampoco. El puente adquiere otros simbolismos, otras digresiones dentro de este poemario. El puente representa en algunos momentos un camino más para dejar atrás, y en otros, un obstáculo para lo que corresponde a esa distancia a la que queremos llegar. En Al otro lado, el puente, la escritora Ana María Fuster nos inserta en un magnífico viaje en el que el puente figura como metáfora de los anhelos propios, de lo que conlleva atreverse a vivir y caminar por espacios que no necesariamente son aquellos que pretendemos; esa vida y esa muerte: «el camino es encuentro/ puente cuerpos morir minutos/ todo es noche horizonte ciego…».
Aparece en este poemario, sin juegos y sin anticipación, la esperanza como la desesperanza. Figuran halos de luz, amaneceres que abrazan lo ámbar, que es la querencia para la poeta. Ese espacio en el que se resguardan todas las inseguridades para vivir en paz, en protección completa y complementaria. Es en este caminar en contraposición con el anuncio, cual pitonisa, de las pérdidas que se avecinan: «quizá mañana, / voz tú, sábila yo, / mariposas ambas/ la muerte sea vida/ de este poemamar de sombras» en el que la poeta transita su vida, en la que se traslada sin cesar por la ciudad, por el azul que desampara completamente la belleza dariana, hacia la muerte, hacia las sombras. Pero es que lo azul no es lo bello, sino la muerte. No hay escapatoria al dolor. En este rumbo, la poeta nos muestra que el dolor, los cambios y las permanencias no son eternas, son figuraciones, parte de nuestra existencia y no hay forma de evitarlas completamente.
En Al otro lado, el puente crecen en aciertos las voces que mutilan un espacio de vida para dejar atrás el resto, «atrás quedó el puente», y dar un nuevo abrazo a la nada, a la desesperanza, a la soledad. Hay que vivir como se debe vivir, «aprender a vivir desde la muerte», vivir lejos de las ataduras y de los prejuicios. Simplemente apelarse a los copulativos divisorios, «ser no siendo para ser todas». Y es que no hay una sola voz, no hay un solo camino, no somos seres independientes de nosotros mismos, sino que coexistimos con diferentes «yoes» que se acoplan a las circunstancias, que crean puentes para conectarse con la supervivencia. Son esos yoes los que, a veces, nombramos con común desacierto locura. ¿Pero no es acaso en la locura donde se gesta la genialidad?
Genio y duende. Locura y vida. Locura y muerte. Muerte y amor. Es la locura un gesto de enorme valentía en este poemario. Vemos que la misma se refleja en la construcción de los versos. Estos son accidentados, erráticos como vuelo de mariposas. La poeta es nombradora incansable de sustantivos que se aglomeran para acceder a otras experiencias, a otros sustratos de la conciencia, de esos yoes, otra vez, que usualmente tememos mostrar.
Es Ana María una poeta maldita en el sentido más literario y literal de la palabra; en el acuse de vivencias y de la desnudez que, con honestidad, nos muestra su poesía. En este poemario no hay lugar para la mentira, no hay lugar para el desalojo de infantilismos que adolecen en el espíritu, no hay, en fin, lugar para idealizar la belleza y la vida. Hay momentos de felicidad y hay, de seguro, muchos más de sufrimiento o de dolor. ¿Cuál es la salvación entonces? ¿Qué es aquello entonces que nos hace cruzar, saltar, esperar un puente? Seamos testigos.

*prólogo del poemario de Ana María Fuster Lavín, "Al otro lado, el puente" (Ed. Isla Negra, 2018)

jueves, diciembre 06, 2018

Estadísticas y cartografías de mujer




“el cadáver siguió muriendo” leía el titular
pero ya no pudiste leerlo en la mañana
como acostumbrabas, 
degustabas la prensa a las 5 de la mañana junto a un café con tostadas y miel
pero te fallaron y ni siquiera te nombran
ya el desayuno tiene moscas y herrumbre:
mujer 27 años, piel morena, divorciada
sin hijos, tuvo una hermana gemela que nació muerta

te fallaste
mientras el cadáver vivía,
esa noche comenzaba a acariciar el alba
te encantaba colar café con rocío
pero él te llamó para hablar y exigir perdón
eras cartografía de cicatrices,
mujer de vidrio, mujer ilusión, mujer cama
mujer desgarrada por los dedos de la sociedad
en fin, su mujer
y eres solo la muerta 24 del año o la 34 o 53
según las distintas estadísticas oficiales
viva la diversidad

ella lo provocó, dijiste una vez
sobre su ex anterior, nosotras también nos fallamos,
puto péndulo decisional,
te maquillas para tapar sus reclamos
te embufandas cada vez que te arrancó hasta el aire
te enmedias hasta la cintura cada vez que te pateó el camino
te falló todas las veces que lo condonaste
sus lo siento, no volverá a pasar
y el cadáver sigue en el fondo de tu nombre:
pareja consensual del victimario, sin hijos ni empleo

residente del barrio membrillo arriba
te recogió, te pidió perdón, te puso la mano entre los muslos
se la retiraste, me das asco, déjame ya
te dijo, eres mía, dame eso, si se lo das a otro, te mato
el cielo se rajó azul casi negro en cataratas bermejas
te golpeó con el 8 negro que llevaba de trofeo la vez
esa vez que te clavó delante de tu exmarido
tus padres y hasta tus maestros te fallaron
durante los meses posteriores al huracán nadie actualizó los registros
en tiempos de crisis los muertos son incómodos

vivimos en una isla crisis
y tu cadáver espera de ese abrazo
te volvió a golpear
te arrojó por un barranco de sombras
tus pensamientos chapoteaban lo que todos callaron
mientras caían pequeños trocitos de ti al vacío
fueron demasiados los vacíos
vas muriendo, morir es liberarse de él
también de otros él
morir es también mudarse
y llegar a ese umbral que devora
los límites de la nostalgia y la esperanza
el destino también te falló
la mujer estaba viva cuando llegó su hermana
te quiero cristina, vine a buscarte para llevarte lejos de él para siempre
miraste sus ojos la reconociste y te dejaste ir
al menos, ella no te falló

Ana María Fuster Lavín
del poemario inédito
Somos [las cosas perdidas en el silencio]