jueves, diciembre 07, 2017

historias infantiles 1... Perdidos en el museo


Perdidos en el museo



Personajes:



Diego: niño puertorriqueño de 10 años

Claudia: niña venezolana de 10 años

Juan Luis: niño dominicano de 10 años

Ronaldo: niño de 6 años, que casi no habla

doña Petra: conductora de la guagua escolar, señora mayor puertorriqueña

Lucas: monitor del campamento, puertorriqueño de 21 años





Acto 1

Todos a la guagua





Es viernes en la mañana del último día del campamento de verano. Los niños van rumbo a una excursión en el Museo de Puerto Rico. Están a bordo de una guagua escolar, escuchando música y conversando. Diego y Claudia quien viste un uniforme rosado de fútbol están sentados en la primera fila; Juan Luis y Ronaldo, en la segunda.



Detrás de ellos vemos al resto de los niños del campamento. Estos pueden ser actores de carne o hueso, o estar dibujados en la escenografía, según sea más conveniente.



Sentado en al asiento lateral de la guagua, se encuentra Lucas, el monitor. A su lado, doña Petra conduce el vehículo. Se escucha la interminable cháchara de una estación de chismes.



Juan Luis: Doña Petra, tanto chisme me va a dar una sirimba. ¿Por qué no pone una emisora de bachatas? (Se pone a cantar como Romeo Santos.) “No sé si has cambiado de opinión y no te vas. Si tu vuelo de las tres cancelaras…”.



Lucas: Jóvenes, tenemos un cantante en el grupo. (Todos ríen.)



Claudia: Este chamo de cantante, no creo. Si acaso será pelotero.



Diego: Mira, y que bachata... Yo prefiero el reguetón o una salsa vieja, como esas de Bobby Valentín que le gustan a Mami: “Fuego a la jicotea, para que suelte a Dorotea...”.



Doña Petra: (Desde su asiento de conductora, con voz de locutor.) Directo a los Premios Lo Nuestro, pero del ayer.



Claudia: O como Oscar D’León, dale.



(La niña se para en el pasillo de la guagua y comienza a bailar salsa. Los demás ríen. Doña Petra sube la radio con su emisora de chismes).



Lucas: (Se ríe.) Nena, ni que tuvieras cincuenta años, con esa salsa vieja… Y ahora vuelve a tu asiento o doña Petra nos va a torturar con sus bochinches. (Doña Petra le guiña un ojo y sintoniza una emisora de música moderna.)



Juan Luis: Pues yo de pelotero no tengo ni un chininín. Allá tú, que te crees futbolista.



Claudia: ¡Vale, chamo! Soy la portera de mi equipo.



Juan Luis: Yo de balompié solo sé de los mundiales… Lo mío es cantar, nada de pelota. Estoy en el coro de mi escuela; canto ópera, merengue y bachata. (Ronaldo le hace una señal de "pulgares arriba" y sonríe.) ¿Verdad que sí, mi chichí? (El niñito asiente con la cabeza, en silencio.)



Diego: (En tono de broma.) Oh, oh, Juan Luis se picó. ¡Canta, que nadie te calle! Y tú, nena, con uniforme, tenis y guantes rosita. ¿Quién eres? ¡¿La portera rosada?!



Juan Luis: ¿O la pantera rosada? (Se pone de pie y tararea la melodía de La Pantera Rosada. Todos ríen.)



Claudia: (Le saca la lengua a Juan Luis y le da un empujón que lo hace sentarse.) Yo los dejo, voy a echarme un camarón. (Se recuesta sobre su mochila y cierra los ojos.)



Diego: ¿Un camarón? Pero si merendamos hace poco…



Lucas: (Se ríe.) ¡Ay, Diego! Eso es una siesta, en Venezuela.



Juan Luis: ¿Como echarse una pavita? Buena idea. (Juan Luis también se recuesta sobre su mochila y cierra los ojos.)



Diego: Estos son más dormilones que...



(El sonido de un fuerte frenazo interrumpe a Diego. Todos se asustan. Claudia y Juan Luis abren los ojos, sobresaltados.)



Doña Petra: (Enojada.) ¡Aquella por poco me choca!  ¿No vio la luz roja?



Lucas: (Haciéndoles una señal a los niños de que todo está en orden.) Llegamos, niños. Bajen con cuidado.



Ronaldo: (Grita.) ¡Goooool! (Los tres niños lo miran sorprendidos.)



Diego, Claudia y Juan Luis: (A la vez.) ¡¿Hablaste?!





Acto 2

Perdidos en el museo



(En el museo, unos se retratan y otros miran las esculturas. Diego, Claudia, Juan Luis y Ronaldo se apartan del grupo.)



Escena 1

(Por un pasillo del museo.)



Juan Luis: (Señalando al final del pasillo.) ¿Vieron aquella foto?



Diego: ¡Está nítida!



Juan Luis: Oh, pero parece un gigante en la playa de Macao, en Punta Cana.



Diego: Qué va, chico, ese el faro de Cabo Rojo desde playa Sucia.



Claudia: Los dos se equivocan. Es una foto de Río de Janeiro, en Brasil.



Ronaldo: (Muy emocionado.) ¡Sí!



Juan Luis: Ahora resulta que Ronaldo es un sabihondo.



(Ronaldo señala un letrero y se pone a caminar muy rápido.)



Juan Luis: (Leyendo lo que señaló el pequeño.) Tienes razón, Claudia. Es una exposición de fotos de Brasil. Oye, Ronaldo, más despacio.



(Los tres niños lo siguen, ojeando las fotos.)



Claudia: ¿Dónde están los demás? Creo que nos confundimos de pasillo.



(Ronaldo se encoge de hombros con expresión de que no sabe y señala una puerta.)



Diego: Eso, Ronaldo, a lo mejor allí están las escaleras. Busquemos cómo salir de aquí.



(Abren la puerta y entran. Se oye un gran ruido tras ellos y no la pueden abrir.)





Escena 2



(Los niños están en un cuarto lleno de marcos de cuadro vacíos y escobas, entre otras cosas. Intentan abrir la puerta, pero no pueden.)



Diego: Nos quedamos trancados. Ahora sí que nos chavamos.



Claudia: Voy a curucutear por ahí, a ver con qué podemos abrir la puerta.



Diego: ¿Que te vas a descocotar por ahí?



Juan Luis: Qué pariguayo eres, Diego. Ella quiso decir que va a rebuscar por ahí.



Claudia: Vengan, ayúdenme.



(Después de un rato de rebuscar entre los trastos, los cuatro comprueban que no hay nada con qué abrir la puerta, y se sientan en el piso.)



Diego: Estoy esmayao. Me comería una alcapurria de jueyes y un plato de carne frita con mofongo, como el que hace abuela Tita, allá en Luquillo.



Juan Luis: Y yo, un mangú con salami y huevo. Y si tuviera más cheles, (Moviendo los dedos como si tuviera dinero.) me comería una bandera; o sea, arroz, habichuelas y carne.



Diego: Aquí la bandera es una mixta. Ay, ¡qué hambre!



Ronaldo: Mmmm... (Se frota la barriga.)



Claudia: Pues para mí, unas hallacas rellenas o un pabellón.



Juan Luis: ¿¡Un pabellón completo!? Eso sería como tragarse un elefante. (Se ríe.) Quien lo diría de una niña tan flaquita.



Claudia: (Riendo) No seas loco, Juan Luis. El pabellón es un plato venezolano con carne mechada, plátano frito, arroz blanco y caraotas negras. Caraotas son habichuelas para los boricuas, y frijoles para los quisqueyanos.



Ronaldo: Mmmm, arroz com feijão... (Lo dice tan bajo que nadie lo escucha.)



Claudia: ¿Qué dijiste?



Ronaldo: Nada, nada...



Claudia: Pues ya hemos compartido las comidas de nuestros países. ¿Y de postre?



Juan Luis, Diego y Claudia: ¡Helado de coco!



Ronaldo: ¡Sí!



(Se oyen golpes al otro lado de la puerta. Los niños se levantan y gritan felizmente.)



Lucas: (Desde el otro lado de la puerta.) Creo que los encontré... ¿Claudia, Diego, Juan Luis, son ustedes?



Los cuatro niños: ¡Sí!



Lucas: ¿Está el nene con ustedes?



Los cuatro niños: ¡Sí!



(Se abre la puerta. Lucas entra a escena.)



Lucas: (Con una mezcla de coraje y alivio.) Si les cuento al director del campamento y a sus padres, van a estar castigados hasta que cumplan los 21 años....



Ronaldo: (Con cara de culpable.) Desculpe, Lucas, a culpa é minha.



Juan Luis: Oh, ¿pero tú hablas portugués?



Ronaldo: (Sonriendo.) Eu sou do Brasil.



Diego: ¡Qué chévere!



Claudia: ¡Qué arrecho!



Juan Luis: ¡Qué sorpresa!



Lucas: ¿No lo sabían? Él es el hijo de Pauliño, nuestro entrenador de balompié. Vamos, que nos espera la guagua.



 (Salen.)





Acto 3

Juegos y despedidas



(Un poco más tarde, han regresado al parque del campamento. Claudia, Diego, Juan Luis y Ronaldo hablan con Lucas. Los demás niños juegan o conversan entre ellos.)



Lucas: Ustedes tres, digo cuatro, han sido mis mejores amigos. Pero también los chicos más traviesos. ¡Cuántas aventuras les contaran a sus compañeros de escuela cuando empiecen las clase!



Diego: ¡La escuela! Ya la dañaste, pana. Pero eres el mejor. (Le choca la mano.)



Claudia: (También choca la mano de Lucas.) Como nuestro hermano mayor. Pero no nos vamos a despedir para siempre. (A Ronaldo.) Le diré a Mami que me cambie a tu club de balompié. ¿Te gustaría? (Le acaricia la cabeza.)



Ronaldo: Com meu papai. Goooool!



Diego: Te enseñaremos español, pero nada de balompié. ¡A jugar baloncesto!, que eso es lo mío. Seremos como José Juan Barea, echándola de güirita… (Da giros como si jugara baloncesto.)



Ronaldo: (Tímidamente.) Falo um pouco mal el español. Me da vergonha. 



Lucas: Es que llegó de Brasil hace seis meses. Pero está aprendiendo rapidísimo.



Juan Luis: Yo te enseñaré español cantando canciones de Juan Luis Guerra en mi karaoke. Ese tíguere sí que canta: (Entona un pedacito de Bachata en Fukuoka, de Juan Luis Guerra.)Dile a la mañana que se acerca mi sueño, que lo que se espera con paciencia se logra…”



Lucas: Y el Grammy es para…



(Todos ríen, menos Claudia.)



Claudia: Bueno, chamos, ha llegado la hora de decir adiós. (Abre los brazos para que la abracen.)



Diego: (Abraza a Claudia, emocionado.) Los amo, mis panas… Los voy a extrañar.



Juan Luis: (Su suma al abrazo, casi llorando.) Yo no quiero despedirme.



Ronaldo: ¡Los quiero muito! (Los tres niños lo abrazan.)



Lucas: ¡Ah, no, no! No se me pongan como magdalenas boricuas, dominicanas y venezolanas, más un lloroncito brasileño. Si se ponen mocosos, el año que viene no dejaré que se matriculen en este campamento. Todos a jugar, que ya mismo llegan sus padres. Y tú, Ronaldo, ven conmigo, que tu papa te espera en la oficina. (Toma al pequeño de la mano y salen.)



(Diego, Claudia y Juan Luis dejan de abrazarse y se sonríen con timidez. Permanecen un segundo sin saber qué hacer hasta que Diego grita...)



Diego: El último, ¡piña!



(Los tres salen de escena corriendo y gritando a viva voz.)



Fin



Ana María Fuster Lavín

puertorriqueña
2013

Insomnios, oscuridad, aniversarios y otras reflexiones a las 5:30am


Insomnios, oscuridad, aniversarios y otras reflexiones a las 5:30am
(escrito el 29 de  noviembre de 2017 5:30am San Juan de Puerto Rico)


Son las 5:30 am. Hoy se cumple un año de haber sido operada por cáncer de tiroides.  A las 5:30am me recogió mi amiga Maldes para llevarme al Pavía. Una extirpación radical de las tiroides y perdida de dos paratiroideas (con un bajón de calcio que por poco la palmo), seis días de hospital, laboratorios, medicamentos, pasé por tratamiento radiactivo con yodo, tuve momentos (varios meses) de tristeza, dolor, preocupación, también de mucha fortaleza y positivismo.  A las 5:30am allí ya estaban la amada Tina Casanova y Sigfredo, ella también iba a ser operada.
Sin embargo, son 71 días de la visita del huracán María que nos devastó, la isla, los hogares, los sistemas eléctricos, de telecomunicaciones… Miseria y corrupción, escombros y cinismos, abandono y crueldad. Noches de oscuridad, solo esperando el amanecer para vernos la piel.  Entonces, no tuve tanto miedo con el positivo a cáncer, como esta incertidumbre isleña que vivimos, cada vez más pobres, más abandonados, más solos…
Y es que hace un año no me sentí nunca sola ni abandonada cuando lloraba en la oficina del doctor, porque el diagnóstico da mucho yuyu. Tuve siempre a mi hijo (siempre tan brillante tierno y honesto), su amor eterno, a mi Cleopatra esperando para sus bichicariños.  Gracias de corazón a María de Lourdes Javier (mi hermanita Maldes) que me  llevó al hospital en la madrugada y se quedó todo el día allí y visitas diarias, a Sigfredo y Tina (mis ángeles guardianes, de luz, hicieron tanto por mí, Tina operada también allí y se escapó para visitarme), las visitas de mis compas de oficina Heidi, Marissa, Francisco y Mabel, mi hermano de la vida Barry, y los cariños de mi hermano mayor José Manuel, también mi cuñada Delly, mis colegas hermanos del aquelarre Jocelyn Pimentel y José H. Cáez (mi amado compadre), al solidario Luis (Laro) Rodríguez que me fue a visitar sin conocerme…. y a mi hermana Marieli Calderón que me rescató el día del alta, que me ha rescatado en tantas ocasiones.  Los mensajes de texto o wasap esos días de Alexéi Tellerías, Carlos Roberto, Mario Alegre, Iva Yates, Leticia Ruiz, Alberto Martínez, Alinaluz Santiago, Ricardo Rodríguez, Héctor Monclova, Marioantonio Rosa, David Caleb y Pabsi Livmar, Ángel Mussenden, y tantos seres luminosos que saben quiénes son…
Los apoyos solidarios de hermosas amigas y sus testimonios (como Zamaris Rodriguez, Eli Cuevas y Lynette Mabel Pérez) que me ayudaron a entender los cambios de mi cuerpo, lo que sentimos, y que no nos dice el endocrino.  Agradezco igual a mi cirujano Dr. García Talavera, que se preocupó por mí, por que estuviera bien física y mentalmente. A la anónima roomate, porque en su locura me ayudó a escribir divertimentos y micros para salir del tedio hospitalario.  Mis padres llamaban desde España casi todos los días preocupados, racionales y amorosos… Y al final la visita en mi apartamento de Ángel Isián y Melvin Rodríguez con tres pizzas y muchas querencias. ;o
Tanto que agradecer también a muchos de ustedes, que a las 5:30 am o a cualquier hora, me leen, me comentan, me apoyan, me dan su cariño, aunque sea una carta tan exageradamente larga como esta; porque saben que los amo y apoyo, y yo siento la empatía de ustedes, y eso me da energías querenciales para seguir adelante.
Coño y estamos aquí en un año de cumplir 50, de publicar mi novela Mariposas Negras (mi 11mo hijo apalabrado) en el que muchos sucesos, curiosamente ocurren a las 5:30am (no tan curioso, porque me despierto usualmente a esa hora casi siempre, y menos curioso es porque a esa hora salió de su casa Santiago Nassar, el día que todos en el pueblo (menos él), sabían que iba a morir, de tantas sombras y algunas luces. Un año de vencerle al cáncer, de comenzar a sentirme mejor, de pronto publicar tres poemarios inéditos y ediciones aniversario de algunos de mis libros, de saber que tengo mucha gente hermosa que me da palabras de aliento y empatía, que estamos vivos y luchas, pero también pronto a 3 meses del huracán María, de sufrir tres meses del más burdo de los “algaretes” corruptos  y de incertidumbre, que lo que le ocurre a nuestra isla me asusta más que cuando recibí el diagnóstico positivo a cáncer, pero estoy viva, y nuestro país está vivo, mientras hay vida, podemos salir de la caverna, cada uno, luchamos solos, salimos solos, pero así nos toca invitar a salir a los demás…  
Son las 5:30am y pienso en que mis amigos Nelson Rivera y Tato Santiago (a quienes adoro y admiro) es posible que aún no tengan luz, o que mi amada Carmen Rabell esté en tratamiento de quimioterapia y esté igual sin luz.  Y que tampoco tengan luz la mayoría de nuestra isla. Y siento rabia, y no me conformo y no me callo. No nos callemos no nos conformemos. No es justo, no es humano que sigan intentando mantenernos en una oscura caverna.
Estas son unas reflexiones insomniadas a un año de sacarme el cáncer del cuerpo, quisiera que en un año, pudiéramos escribir que sacamos el cáncer de Puerto Rico, que podemos distinguir entre las sombras y la realidad, que estamos luchando con dignidad, con empatía, vamos a brindar techo, comida, luz, conciencia, valor. ¿Será posible?  Al fin de cuentas, estamos vivos y, a pesar de los escombros y de las mentiras, podemos salir de la caverna, por nuestra cuenta, vamos, sin esperar por los demás… No se rindan
Ya lo dejo porque son más de las 5:30am


domingo, diciembre 03, 2017

Presentación de Árbol, el nuevo poemario de Carlos Roberto Gómez Beras



Deseamos invitarlos a un evento doble: la presentación de mi poemario Árbol (Carlos Roberto Gómez Beras, Isla Negra Editores) y la inauguración de la joyería orfebrería Krogueste sábado 9 de diciembre, a las 4:00 pm, en el espacio de Krogu en la calle Del Cristo 203 en el Viejo San Juan.



Las palabras de sobre el poemario
 Árbol
Carlos Roberto Gómez
Isla Negra Editores
estarán a cargo de la escritora
Rubis Marilia Camacho
sábado 9 de diciembre
4 pm
calle Del Cristo 203
Viejo San Juan

Nuestros anfitriones, la empresaria Sasenka Martic y el maestro orfebre Madlen Marcicic, estarán presentes para hablarnos de este nuevo concepto de joyería artística, Krogu, donde cada pieza es una única obra de arte.

LOS ESPERAMOS

Sasha, Madlen y Carlos Roberto

martes, septiembre 12, 2017

Novedades literarias de Ana María Fuster Lavín



 
Pronto a la venta los poemarios:
 
 
 
 
 
Última estación:
Necrópolis
 
 
---y ---
Silencios:
botellas al mar
 
 

Reediciones aniversario (más de una década de publicados, novela cuentada, poesía, relatos),  tendrán nuevas portadas
y  prólogos a cargo de Alberto Martínez Márquez, Doris Lugo y Melvin Rodríguez…
 
Réquiem


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El libro de las sombras
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Bocetos de una ciudad silente
 

 
 
2da edición corregida por Carmen Zeta y la autora de la novela
 
Mariposas negras
 


 
Y próximo poemario terminado por publicar 2018
 
Al otro lado, el puente
 
 
Gracias a todos por el apoyo, en especial a las editoriales: Isla Negra (Carlos Roberto Gómez), Aguadulce (Cindy Jiménez) y Palabra Pórtico (Marioantonio Rosa).
 
Anunciamos que hay ejemplares de Verdades caprichosas ($5)
 
escribiendo a fusterlavin@gmail.com
 


Ana María Fuster Lavín (San Juan,1967). Es escritora, editora, correctora, redactora de textos escolares y columnista de prensa cultural. Sus textos han sido publicados en periódicos, y en diversas revistas y publicaciones de Puerto Rico, Cuba, República Dominicana, México, Uruguay, España, Argentina, Suecia, Francia e Italia. Ha obtenido diversos premios en ensayo, cuento y poesía.  Sus escritos han sido publicados y traducidos al inglés, portugués e italiano (como en la antología Scommetto che madonna usa i Tampax). Fue invitada especial por Syracuse University, para dar un recital bilingüe y publicado en su revista Corresponding Voices. Además, fue coeditora junto a Uberto Stabile de (Per)versiones desde el paraíso, antología de poesía puertorriqueña de entresiglos (Rev. Aullido, España, 2005). También fue incluida en la antología En el ojo del huracán, Nueva antología de narradores puertorriqueños (Ed. Norma,  2011), poeta invitada  por el colectivo El Arañazo con la plaquette La Malabarista Insomne a la antología de autores dominicanos Palabras que sangran (2012).Verdades caprichosas (First Book Pub., 2002), cuentos, premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña. Réquiem (Ed. Isla Negra, 2005), novela cuentada, premio del PEN Club de Puerto Rico. El libro de las sombras (Ed. Isla Negra, 2006), poemario, premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña. Leyendas de misterio (Ed. Alfaguara infantil, 2006), cuentos infantiles. Bocetos de una ciudad silente (Ed. Isla Negra, 2007), cuentos; El cuerpo del delito (Ed. Diosa Blanca, 2009), El Eróscopo: daños colaterales de la poesía (Ed. Isla Negra, 2010) y Tras la sombra de la Luna (Ed. Casa de los Poetas, 2011), poemarios; (In)somnio (Ed. Isla Negra, 2012), novela; Carnaval de sangre (Ed. EDP University, 2015); microcuentos, y la novela Mariposas Negras (Ed. Isla Negra, 2016).

 

 

jueves, agosto 31, 2017

Última estación Ana María Fuster Lavín


Última estación

 
sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte
Xavier Villaurrutia

 
 
ha partido el último tren
solo mi silueta y mi gato
entre niebla silente como voces muertas
sin respirar los pasos acercan mariposas
y las manos desaparecen con cada aleteo
 
 
seguimos nuestro camino
danzando entre fantasmas calles nada
las historias ya no paren sueños
siquiera miradas despedidas solo muerte
y los pies desaparecen con cada ronroneo
 
 
nadie perturbará nuestro exilio
la distancia anochece una isla vacía
cada gota de sangre sobrevive un verso
no hay cuerpos solo epitafios eco en el humo
y los labios desaparecen con cada abandono
 
 
 hemos llegado a la estación final
la música de un acordeón a la distancia
invoca el último suspiro del corazón
miro a mi gato, nada nadie siquiera el camino
y nuestras sombras desaparecen con cada silencio
quizá mañana amanezca el poema
y una mariposa anuncie nuestra muerte
 
 
Ana María Fuster Lavín
de Última estación: Necrópolis
(inédito)