martes, marzo 28, 2017

martes, marzo 21, 2017

fragmento Mariposas negras y denuncia contra el abuso sexual en adolescentes Lcdo Ramírez de León, y Bosco Noriega

"[...]porque la literatura también retrata y denuncia a través del arte lo que viven demasiados adolescentes, en Mariposas Negras de la narradora Ana María Fuster Lavín se emplea un lenguaje que va de lo lírico a lo crudo para retratar los sentimientos de la adolescente víctima y lo duro realista para gritar lo que tantos pretenden silenciar. El octavo capítulo, de la parte II de la novela de fuster lavín es un buen ejemplo del dolor-belleza-denuncia-grito en este libro [...]" Bosco Noriega, fotógrafo puertorriqueño


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                 Mariposas negras
 
II.
Las alas de la noche
Capítulo 8
Todos nos respiramos. Los unos a los otros. Nos escupimos y hasta nos estornudamos a cada rato y no nos damos cuenta de que entran pequeños pedacitos de otros en nuestro cuerpo. Camino y respiro a los que vienen y van. Me lleno de recuerdos ajenos y me libero de los míos. Sigo mi camino y espero a que me inhale algún turista y me lleve lejos, de regreso a su tierra, a otra ciudad, a otro país.
 Llego al Puente Dos Hermanos. El silencio fue mi único hermano en las tardes de la infancia. Laura tiene a Lucas y con él de seguro no se le olvidarán las capitales del mundo. Tampoco tendrá vacíos en ese rincón de las noches cuando necesitamos una sonrisa confidente. Aquí estoy, conmigo. Recuerdo aquella vez que mami quedó embarazada de un ex. Lloraba tanto. Supongo que de miedo al principio; luego de alegría (yo estaba feliz con la idea); al final ambas lloramos de despedidas. Creo que ella también deseaba darme ese hermanito. Este silencio a veces se colma de gritos torturados.
Respiro profundo los susurros del salitre. Me siento en el borde del murito cercano al paso de peatones. Abajo está la playa. Mis piernas cuelgan. Ojalá pudiesen llegar al mar, sentir el agua en mis pies. La luna llena y el rugido de las olas alivian mi asco, mi dolor, las lágrimas, recuerdo esos horribles monstruos Sin Ojos; me digo que no tengo de qué preocuparme, que ellos solo habitan en las pesadillas. Pasan los carros y el coro de los demás, el reguetón, la salsa, el rock, los ringtones. Ya no odio a mamá. Nunca la he odiado. En estos momentos, estará dormida, borracha y mañana ni recordará lo que me dijo. Encontrará otro trabajo pronto. No suele estar sin trabajar más de una semana. Siempre hay mugre que otros están dispuestos a pagar para no tener que bregar con ella. Siempre es conveniente que otros recojan nuestra mierda.
Hoy Laura se fue de la escuela más temprano de lo usual. No le importa tanto que su papá esté reportado desaparecido; le preocupa su hermanito. Me dijo algo de un pálpito que tiene sobre Lucas. No la acompañé a casa aunque hubiese querido. Los últimos meses he preferido mantener distancia con sus padres. Su padre actúa como si no se acordara de todas las veces que me quiso hacer mujer en sexto y séptimo grado, y que, en efecto, lo cumplió comenzando en octavo grado. ¿Dónde se habrá metido ese hombre?
La última vez que me tocó fue aquel día que llegué a visitar a Laura sin avisarle primero. Ella había salido con su mamá y hermano a pasar el día con los abuelos en Cayey. Cuando llegué, su papá me abrió la puerta.
—Entra, Mariana.
—Vine por Laura. Vamos a estudiar juntas.
—Ay, no te dije. Ellos están en Cayey. Ven, te invito a merendar. Estás tan hermosa, que sería una pena dejarte ir.
—No quiero molestar —dije y me di la vuelta para irme, pero él me tomó la mano y me llevó hasta la cocina.
—Disculpa, hermosa. No te incomodes, esa faldita de cuadros te queda… Sabes, mi mujer usaba una así el día que la conocí. Ella estaba en tercer año, yo en segundo de universidad. No tenía tus caderas redondas, pero era divertida. Viajábamos, teníamos cada clase de aventuras… Ahora, nada, ni me atiende como hombre. Solo le importa el dinero y las tiendas. Tú sí sabrías atender a un hombre. Mamita, qué bella estás.
—Yo… —empecé a decir, pero no terminé. Él
puso un dedo sobre mis labios, para silenciarme con
una coquetería que me desconcertó.
—Lo que quiero es tener con quien hablar. Voy a atenderte como a una diosa. Imagino que tienes hambre, mucha hambre. Y no te imaginas cuánta tengo yo.
La verdad es que tenía hambre y la picadera me parecía de lujo. Llegué hasta a pensar que el pobre hombre solo se sentía solo. Me sirvió una copa de vino, me ofreció un plato con quesitos, aceitunas rellenas, unos pastelillos de salmón. Comentó que el vino es de no sé qué viñedo francés; que una chica guapa como yo debe degustar las cosas buenas de la vida. Halagó mi cabello, me soltó la coleta, me lo peinó hacia atrás y separó dos mechones largos sobre mis pechos, jugando con las puntas del cabello. En algún momento, me rozó los pechos. No le presté demasiada atención a sus historias de la juventud. Hay cosas tan ricas que jamás pensé probar; otras tan malas que nunca hubiese querido comer.
 
Ese día cumplió su promesa: me hizo mujer. Acababa de cumplir trece años. Después de dos o tres copas de vino, me llevó a la habitación que usa como despacho. Casi voy patinando por el pasillo, como si el pasillo tuviera una marejada. Llegamos al sofá. Tenía la vista nublada, pero observé esa sonrisa particular que ya le había conocido. Me quitó los zapatos y me masajeó los pies. Eso se sintió agradable, tan agradable que por poco no me daba cuenta del momento en que se acostó sobre mí para desabrocharme los botones de la blusa y el sostén. Con dedos y lengua, comenzó a jugarme con los pezones. Traté de empujarlo, pero a ese punto no tenía la fuerza suficiente. Escuché su risa como si viniera de tan adentro de su cuerpo que producía un eco. Me pasó la mano por la frente y me acomodó el cabello casi de forma paternal.
—No temas, es rico. Esto es lo que hacen los hombres cuando les gusta una mujer —dijo, y me quitó los pantis.
Traté de levantarme y me empujó de nuevo al sofá. En ese momento, miré el abanico de techo, que daba vueltas en cámara lenta, y levanté mis brazos para volar, pero había perdido mis alas. El hombre se bajó los pantalones y me mostró su pene duro.
—¿A qué soñabas con uno de estos? —Empezó a frotarlo frente a mi rostro. 
Me exigió que se lo chupara, pero me dio tanto asco que vomité. Me limpió, riéndose y diciéndome ñoñerías. Luego, pegó su cara a la mía. Olí su perfume de galán fundiéndose con un aliento amargo a vino y queso. Pasó su lengua por mi rostro y me obligó a agarrarle la erección. “Algún día lo disfrutarás más que a un caramelo”. Lo metió poco a poco entre mis muslos. Me volteó y me lo pasó por las nalgas, para que lo sintiera por atrás, pero no me penetró. Me palmeó las nalgas y volvió a girarme. Estaba mareándome. Vi las fotos de las paredes; en una, Lucas luce serio observando un gorrión; otra era una de Laura conmigo brincando la cuica; y otra era la foto de bodas de sus abuelos de Cayey. Justo en ese momento, sentí su pene entrando en mi vagina. Lo sacó y me lo mostró. Mientras, yo solo tenía tanto frío...
—Nuestro secreto, Marianita, disfruta. Voy suavecito. Qué rica estás… —Traté de soltarme, pero me aguantó fuerte por el pecho—. A que así te gusta, perrita, menea.
Estaba mareada y me dolía demasiado. Su pene entraba y salía; entraba y salía. Me impregnó de su sudor espeso y sus gemidos. Mientras me penetraba, pensé en Laura para no desmayar, casi logro sentir su aroma a perfume de lilas... Creía que nunca terminaría. El tiempo ha muerto. Laura… Lloré en silencio. Estaba muy débil. No sé si al final me desmayé o me dormí.
Abrí los ojos. Confundida, miré mi alrededor. Desafortunadamente, no había sido una pesadilla. Tenía unas nauseas horribles. Él ya no estaba conmigo, pero me dejo trancada allí, en la oficina del apartamento. Mi corazón estaba a punto de reventar.
¡Hasta que los demás llegaron! Escuché las voces de Laura cantando y de Lucas con sus capitales, pidiendo chocolatina. De seguro estaban en la cocina. Me vestí rápido. Me dolía todo y tenía algo de sangre entre los muslos. Agarré unos Kleenex y los puse en los pantis para no ensuciarme. Me escondí bajo el escritorio. Tenía tanto miedo de que me descubrieran que volví a vomitar en una pequeña papelera. Eché encima un periódico para ocultarlo. El ruido de mis latidos retumbaba. Alcancé un celular, pero estaba bloqueado con contraseña.
Ya casi era de madrugada, todos dormían. Yo también. Vuelvo a encontrarme en aquel callejón mi recuerdo más remoto de la infancia. Allí están los Sin Ojos, les grito para que finalmente acaben conmigo, pero pasan de largo sin reconocer mi presencia.
El papá de Laura entró a la oficina, me empujó suave los hombros y salimos en silencio al estacionamiento. Me llevó a casa. No le hablo por el camino. Él fumaba mientras tarareaba una canción de Reo Speedwagon. Me dijo al despedirse que todo había estado delicioso, que soy una mujer especial y que si llego a tener diez años más, se divorcia y se casa conmigo.
—No llores, Marianita. Yo te quiero. Me gustas mucho.
—Si me vuelve a tocar, se lo digo a Laura. Y si la toca, juro que lo mato.
—Tú no harías eso. Mira, lo nuestro un secreto muy lindo… Nunca lo olvidarás y yo tampoco.
—Tiene razón. Nunca lo olvidaremos.
Agarré un lápiz con punta que encontré en el asiento y se lo entierré en el muslo lo más fuerte que pude. Gritó de dolor, logró sacarse el lápiz enterrado y lo tiró por la ventana. No volvió a hablarme. Me separé de él lo más que pude. Estaba segura de que me iba a abofetear. No lo hizo. Solo se aguantó la herida con un pañuelo. Me di cuenta de que quería
decir algo, pero se quedó callado. Antes de bajarme del carro, le escupí la cara. Caminé a casa temblando y vomité de nuevo antes de llegar a la puerta. Eran las 5:30 de la madrugada cuando me acosté en la cama y lloré hasta quedarme dormida.
Ese día fue el mismo en que me bajó la menstruación por primera vez.
¿Y si pudiera volar? Dejar de sentir. Arrojarme de este puente y beber el aire mientras me voy perdiendo entre las olas, hasta ser salitre. Ser un poema, una noticia en los titulares del periódico sobre una suicida, una adolescente muerta, desconocida, convertida en mariposa negra.
 
O yo misma ser invisible."
 
Ana María Fuster Lavín, Mariposas negras, San Juan/Santo Domingo, Ed. Isla Negra, 2016, págs. 58-63
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Notas sobre el abuso sexual contra adolescentes, a propósito de Mariposas negras de Ana María Fuster Lavín
 
Mariposas negras(Ed. Isla Negra, 2016) de la escritora puertorriqueña Ana María Fuster Lavín nos obliga a visualizar y confrontar temas difíciles con los que lidian muchos jóvenes adolescentes en la actualidad, como la violencia de género y la sexual, así como abre un espacio para la discusión y comprensión de la orientación sexual. 
En particular, el abuso sexual contra los adolescentes es mucho más común de lo que se piensa.  Se da en todos los estratos sociales, y en casi todas las sociedades alrededor del mundo.  Incluso se ha dado entre Jefes de Estado y personajes poderosos. 
 
Sufrir violencia sexual durante la adolescencia es una de las experiencias más traumáticas y dolorosas que pueden vivir los jóvenes.  Las estadísticas demuestran que precisamente la adolescencia es la edad de mayor riesgo.  De acuerdo con el Departamento de Salud, la violencia sexual es un problema de salud pública que afecta física, emocional y socialmente la salud integral de la persona, su sistema de apoyo y su comunidad, a corto y a largo plazo.  
Las consecuencias en las víctimas son terribles.  Las secuelas de salud física, condiciones de salud mental, ausentismo, disminución de productividad y costo social de la violencia son de gran magnitud. Sin embargo es un problema prevenible mediante el aumento de factores de protección (educación, ofrecimiento de apoyo, promoción de recursos disponibles, investigación, capacitación y alianzas multisectoriales) y la disminución de factores de riesgo (inequidad de género, violencia familiar, problemas de salud mental y tolerancia social a la violencia). Por sus consecuencias e implicaciones en la salud física y mental de las víctimas, se estima que la agresión sexual es el crimen más costoso para el Estado. Aparte de las consecuencias físicas, tales como heridas, embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual y disfunciones sexuales, en los jóvenes que han sido víctimas de agresión sexual permean condiciones de salud mental como depresión, miedos, baja autoestima, trastornos, estrés postraumático, e ideas autodestructivas, incluyendo el suicidio.  Esto puede tronchar y desfigurar la vida de muchas de las víctimas, y afectarlas hasta la adultez. 
En el 2014 la Policía de Puerto Rico informó un total de 1,718 querellas de agresión sexual (incluyendo los delitos de violación, sodomía, agresión sexual conyugal, actos lascivos e incesto). La mayor parte de las acusaciones son por actos lascivos, seguido de violación y violación técnica.  En el periodo de 2013-2014 las salas de emergencia de la isla reportaron haber atendido 757 casos de agresión sexual (86% de registros recibidos de toda la isla).  Aunque esta es una cantidad alarmante, el Departamento de Salud entiende que la violencia sexual es uno de los crímenes menos reportados, esto debido a la naturaleza de los hechos, las implicaciones y el estigma que tienen estos eventos.  
 
Veamos algunos datos que hacen que la violencia sexual contra los jóvenes sea una verdadera pesadilla.
 
·         La violación es un problema de la juventud porque la mayoría de las agresiones son contra niñas/os y adolescentes. En Puerto Rico, el 57.6% de los casos son de menores de 14 años.  
  • Puerto Rico ocupa la posición número 17 en las tasas de maltrato de menores al compararlo con otras jurisdicciones de Estados Unidos. 
  • Un 22% de las sobrevivientes son menores de 12 años. En Puerto Rico el 40.5% es menor de 13 años.  De hecho, en comparación con los otros grupos de edad, la tasa más alta de abuso sexual (6.6%) se observó en el grupo de 12 a 14 años de edad.
  • El 92% de los casos la víctima conocía a su agresor(a). Más de una tercera parte (35%) de la totalidad de los casos el agresor es un familiar de la víctima.
  • Para el año 2010 se reportó que en EE. UU. ocurrieron 1, 270,000 violaciones a mujeres.  El 42.2% son agredidas sexualmente antes de los 18 años.
  • La tasa de violencia sexual reportada en Puerto Rico por la Policía es de 56 víctimas por cada 100,000 habitantes. Es decir, cinco víctimas diarias.
  • Las heridas físicas no genitales ocurren aproximadamente en el 40% de las violaciones; el 3% requiere hospitalización.
  • Entre los síntomas a largo plazo en las sobrevivientes se ha identificado: dolor de cabeza crónico, fatiga, perturbación del sueño, desórdenes alimentarios, disfunción sexual, intentos suicidas y aumenta en el riesgo de uso de sustancias controladas.
  • Las sobrevivientes de agresión sexual conyugal o de violación en una cita, están más propensas a presentar cuadros de depresión, fobia social y otros problemas psicológicos hasta 15 años después de la agresión si no se le ofrecen servicios de ayuda.
Es importante la discusión de estos temas, de manera que nuestros jóvenes conozcan e internalicen que el abuso sexual y la violencia de género es inaceptable e incluso es un delito.  Y como abogado, es importante que nuestros jóvenes conozcan que no están solos, y que tienen remedios y herramientas legales para defenderse de los ataques sexuales.
 Por último, como lector, puedo decir que la nueva obra de la Ana María Fuster, aparte de mostrar su dominio en la narrativa del arte gótico urbano, es un gran thriller psicológico con un final inesperado, que nos invita a acariciar la esperanza, hasta resurgir en un nuevo presente, ese que aspiramos a crear a partir de la comprensión de nuestra humanidad.
 
Lcdo. José Luis Ramírez de León
abogado puertorriqueño

Mariposas negras, a la venta en librerías de Puerto Rico,
fusterlavin@gmail.com  o editor@islanegra.com
Isla Negra 787-763-0178

lunes, marzo 20, 2017

Peces del Subsuelo, lo nuevo del escritor dominicano Alexéi Tellerías


fragmento del cuento Livin' la vida under:

 “Somos los under. Somos los rosca izquierda, complemento de esta esfera. El tumor benigno que han intentado extirpar, infructuosamente. La voz que grita bajo el subsuelo. No podrán callarnos. No han podido, por más intentos. Seguiremos con nuestra mirada en trescientos sesenta grados. Por más arcillosa que sea la existencia, continuaremos viviendo y dejando vivir, viendo y dejando pasar, defendiendo nuestro derecho a la inconformidad. Y por más brega que dé aceptarlo seremos zurdos en este mundo de derechos.”  Alexéi Tellerías, Peces del subsuelo.



Sobre Peces del subsuelo de Alexéi Tellerías Díaz:
"Unas veces a pie, cuando se puede en taxi, recorremos las calles de la Zona Colonial dominicana en ritmo de rock. Escuchamos, vemos y hasta podemos oler la urbanidad, a través de un lenguaje coloquial bien logrado, con sus análisis sociológicos y un sólido sentido del humor. El escritor dominicano Alexéi Tellerías nos presenta aquí un retrato exquisito y transgresor de sus noches citadinas. Un narrador, en voz de rockero, narra sus (des)aciertos a través de las narraciones que componen su primer libro de cuentos Los peces del subsuelo.  Realidades en su mayoría fuertes e inmediatas  como dardos en la palabra. Pensar que este patético mural que pintaste con tu sangre y venas como pinceles sigue aquí como testigo mudo del día en que el mundo te escupió y les respondiste con la misma moneda (Gatillo 100). Estas estampas antropológicas urbanas de Alexéi Tellerías, profundas y cargadas de un grito de autenticidad y libertad, marcan ya su lugar contundente en la joven literatura dominicana." 
Ana María Fuster Lavín, narradora y poeta puertorriqueña.
 

 

reflexiones de primavera


 
Duelo de Primavera  
 Quise morir de cartas y calendarios; 
dejar la muñeca azul
ser tan sólo la niña morada 
derretida en pétalos rojos:
ahora, soy hija del viento oscuro. 
 Me miro al espejo de quince primaveras, 
acompañada de viejos y nuevos hábitos: 
robarle una esquinita al pan, 
o un chocolate a la abuela, 
a veces, los libros de una biblioteca escondida 
para hurgarlos con mis dedos
aún húmedos, 
y luego de gemirme mujer, 
para  morir de recuerdos y diarios. 
 Soy la dicotomía de las edades: 
desde la nana de mamá 
hasta los ronquidos de papá; 
o la mano perdida del cartero entre mi falda.
 Inevitablemente llega mi despedida
la muerte de la flor ha liberado mis alas
y mi vientre fecundo escribe el último verso,
escaleras arriba peregrina la vergüenza,
al final del pasillo, segunda puerta color lila.
 Mamá me mira y sospecha, pero no pregunta, 
pues hay verdades más dolorosas que que los gritos, 
y lloro en las madrugadas a falta de silencios. 
 Concluyo,
no quiero pétalos rojos
sino muñecas para las niñasj abandonadas
ni rituales sino cenizas en el mar.
 No me esperen en verano para un campamento de olvidos, 
entreguen mis zapatos y mi ropas a la luna.
 Todas las miradas perdidas
las dejo bajo el árbol del jardín, 
me despido,
la jaula fue traicionada, 
mi flor se ha vuelto pájaro 
 y emprendo el último vuelo. 
 Ana Maria Fuster Lavin
poema del libro
El Éroscopo: daños colaterales de la poesía
(Ed. Isla Negra, 2010)

 
Llega la Primavera,  y en vez de celebrar la estación de las flores, pienso en todas las niñas y adolescentes que han sido, y siguen siendo,  abusadas sexualmente..
 Unas mueren, otras se suicidado como la de mi poema, otras quedan rotas emocionalmente...  y se ocultan estos casos, se callan y hasta se justifica muchas veces al agresor...

Ana María Fuster y sus ingenios en una sociedad de carnaval , Entrevista por Marioantonio Rosa (agosto 2016)


http://elpostantillano.tv/cultura/17947-marioantonio-rosa.html

Ana María Fuster
y sus ingenios en una sociedad de carnaval
alt(San Juan, 11:00 a.m.) Paul Verlaine, intentaba detener a Arthur Rimbaud en uno de sus últimos ritos de irreverencia: orinarse sobre una mesa repleta de comensales dentro de un restaurante vastísimo de lujos, buenas lámparas, y el maquillaje sonoro de las últimas ventosidades de la moda. Paul Verlaine, poeta sublime, intentaba-sin éxito-persuadir a Arthur Rimbaud, poeta genio e infernal, manifestar su repudio a la burguesía y sus clasismos. El acto, fue de escándalo ¿Arthur? Feliz con el tránsito vital y cenagoso que, mucho tiempo después hiciera la costura de su leyenda. Se pudo concluir que ya, en el poeta existía y sigue existiendo la protesta contra una sociedad de carnaval; ¿acaso Jean Genet no lo sostuvo una vez más con su puntilloso y magnífico teatro? Hasta me atrevo a mencionar a Federico García Lorca en la magistral “La casa de Bernarda Alba’’ donde en la matriz de sus personajes podemos vislumbrar incluso la victimización hasta en la línea de caótica sentencia: ‘’Silencio, a callar he dicho, nos hundiremos en un mar de llanto’’ recogiendo en estas líneas a una sociedad en falsedad y presunción moral donde la verdad descansa en un amasijo de máscaras irresolutas, incoloras, nombradas en suprema hipocresía. La sociedad fue y es un carnaval, de sangre, de amargura, de posturas rancias, en fin, el espejo oscuro del hombre.
¿Somos figuras de carnaval en el estado insomne de no revelarnos? ¿Se vive enmascarado? ¿Es vital a nuestra esencia seguirnos inútiles al patrón de la carroza que nos invita a mentirnos? Aquí el escritor, desde su bambalina entusiasta tira las brasas del telón y nos invita a reflexionar, en la corriente de sus letras, sus palabras, su hondero transformista. Ana María Fuster es poeta y narradora; ella es la escritora en signo del descubrimiento, en signo del mensaje urgentísimo del ser en su gran sombrilla de circunstancias. Ella, es escritora de trabajo y compromiso. Desde su primer libro “Verdades Caprichosas” se nos muestra una escritora en trayectoria. Sus temas, desde lo contemplativo, a lo gótico y tras de sí siempre un elemento seductor y de sorpresa, la hacen dueña de una diversidad cimentada en la autenticidad y en el testimonio del escritor en su mundo, inframundo, y trasmundo, brindando unas letras brillantes de profundidad y aviso.

Me atreví, en lo largo ya de una década y media de colaboraciones y de cofradía, entrevistarla; quise buscar, al menos en estas palabras acercarme al ingenio de esta gran mujer y creadora; un ingenio que no termina, que se hace lección y equilibrio a nuevas generaciones de poetas y escritores, donde ella, Ana María, en su humanidad y entrega, apoya y colabora.

He aquí, las fórmulas del ingenio:

Marioantonio Rosa (MA). ¿Cómo ves el rol del escritor como agente de cambio frente a un país en suspenso hacia el futuro? ¿Es el escritor en su naturaleza un agente catalítico?

Ana María  Fuster (AM): El escritor es un artista, crea arte con la palabra, sus significados (los “académicos” y los creativos, y sus sonidos. Con la poesía, la narrativa, el teatro, tocamos, acariciamos y hasta jamaqueamos al lector o espectador, a sentir, a pensar, a llorar, gritar, a seducirlos. En ese sentido, hay cierto deseo, urgencia o expectativas de cambio. Transmitir arte, crear belleza, inventar sueños, mundos, vidas… siempre conlleva un acto de denuncia ante la apatía de quedarse quieto. La literatura es un trabajo de mente y el corazón a través de la palabra para construir historias, sensaciones, sentimientos. Ese es el rol o la vocación del escritor. Es igualmente válido que haga reír o llorar, o mantener a uno sin respirar hasta acabar el libro, la obra. El escritor retrata el mundo exterior e interior a través de la palabra. Es un balance entre entretener y meditar; analizar y reconstruir otra realidad (sea posible o no); abrir los ojos y vernos a nosotros mismos y al otro.
Para lograr que una denuncia fiera, además tenemos el ensayo social, político, antropológico, el periodismo, la protesta en voz, en cuerpo, en acción tangible y provocadora, salir a la calle y sudar, hablar y escuchar. Palabra y acción. Somos seres sociales, somos seres políticos. Los escritores siempre han sido fundamentales en las luchas por derechos civiles, políticos, denuncias mediante la y mediante las armas, y así debe ser.

MA. Memorias salvables: háblanos de tus comienzos, autores que te han marcado, lecturas inolvidables.
AM.Memorias salvables me preguntas… Me remonto a los veranos con mis abuelos maternos en España desde finales de mayo. A escuchar a mi abuela narrarme sus historias, cuando ellos se conocieron, de la Guerra Civil española, la dictadura, la familia, su pueblo en los Pirineos. Ellos leían mucho, también mi madre. En los veranos de pequeña siempre me releía una antología muy ancha de los cuentos (versiones originales) de Andersen y otro de los hermanos Grimm, el Retrato de Dorian Grey (lo leí por primera vez a los 8 años), libros de Miguel Delibes y uno de cuentos de Ana María Matute. Además, cuando regresaba a Puerto Rico en agosto recibía postales con versos o poemas, mínimo dos veces al mes, muchas veces escritos por Hortensia (mi abuela, era poeta, pero nunca publicó). Luego en Puerto Rico en intermedia y secundaria, me llevaba los libros de mis dos hermanos –ambos mayores que yo– además ahorraba los cincuenta centavos diarios que me daba mi padre para la merienda, y cuando tenía suficiente mi madre me llevaba a Tekes en Plaza Las Américas.
Así en esa edad entre los 12 y los 16 me marcaron y los leí como demente: el teatro de René Marqués, los cuentos de Poe, las novelas de José Donoso, Ramón Sender, Luis Rafael Sánchez y García Márquez. Recuerdo cuánto lloré leyendo El coronel no tiene quien le escriba. Mi padre entró a la habitación y me pregunta, ¡Ana! ¿Qué pasó?... entre llantos desconsolada le dije, Ay, papá, el coronel y su esposa solo tienen mierda para comer… (Menos mal, que mi padre es siquiatra…). También me desesperé porque todo el mundo en el pueblo sabía que iban a matar a Santiago Nasar, menos él. ¡Ay, el Gabo!
Luego descubrí y me marcaron mucho entre los 17 y 19 años las novelas de Patrick Susking, Milán Kundera y Stephen King; los cuentistas puertorriqueños de la generación del 70 (Ana Lydia Vega, Magali García Ramis, Edgardo Sanabria Santaliz, Manuel Ramos Otero, Juan Antonio Ramos…) y finalmente la poesía de Alejandra Pizarnik… De mis 20 en adelante (que ya cumplí 49) ya te cuento otro día… Y leo mucha literatura puertorriqueña actual, en especial en los últimos 20 años narrativa y poesía.
En mis “memorias salvables” muchos colegas maravillosos a los que le debo tanto, escritores a quienes leo y admiro… Cuando comencé a publicar los primeros consejos, apoyo y que sin ellos quizá me hubiese quedado en Verdades caprichosas y de regreso al silencio, les agradezco la luz de motivarme a seguir allá para el 2001, 2002, 2003 a: Alberto Martínez Márquez, Marta Aponte Alsina, Rafah Acevedo, a ti Marioantonio, Mayda Colón, Kattia Chico, María Juliana Villafañe, Carlos Esteban Cana (a Mario Alegre, Nelson del Castillo y Elia Enid Cadilla)… el empujón a leer en público a Mairyn Cruz Bernal, Ángel Matos, Guillermo Rebollo, Juan Raúl Gonzalez “Gallego”, Amarilis Tavarez y entre otros. A los que se ha sumado escritores que siempre me dan la mano como Daniel Torres, José Cáez, David Caleb Acevedo, Leticia Ruiz Rosado, Nestor Barreto y a los que se han unido desde el 2005…
Es fundamental que también leamos literatura puertorriqueña.

MA. ''Carnaval de sangre'' Sus personajes, la oscuridad, la muerte y sus patrones de deseo. Háblanos de este libro.

AM.Carnaval de sangre es un libro de microcuentos y cuentos cortos (ninguno pasa de la página y media o un chin más). Pretendo hacer un recorrido “carnavalesco” por nuestra sociedad externa e interna. Empleo mucho el humor negro, para reírnos de eso mismo que pretendemos ocultar, de señalar la crueldad de muchos de quienes nos rodean y la nuestra. Siempre hay, en cada una de las cuatro secciones del libro, una luz radiante o muy tenue de esperanza, de amor, de una posibilidad de salvarnos del carnaval grotesco en que vivimos. Y esa esperanza es la que nos provoca a escribir, desde la necesidad de denunciar, de amar y hasta de reírnos de nosotros mismos, de nuestro lado oscuro, para limpiar ese camino de escombros sociales, políticos, personales. Poner el dedo en la llaga y luego en la palabra. En el libro hay personajes terribles, hermosos, también leyendas, reflexiones sobre amar, sobre el insomnio y sobre el propio acto de escribir. Siempre hay poesía y ritmo en mi narrativa, pues se trata de la forma en que siento el mundo. ¿Y mi obsesión con la sangre al escribir? La sangre es vida, la sangre palpita palabras y nuevas historias, así como coágulos de rabia, traiciones, odio; fluidos calientes y orgánicos de alegría, sexo o pasión, risas, amor, y siempre la belleza de ser y crear. Disfruté mucho escribiendo este libro a modo de rompecabezas. Es un libro sobre lo que somos, lo que soñamos, desde lo grotesco a la risa, desde el miedo a la reflexión.

MA. Proyectos, nuevas letras.
        AM.Siempre hablar de nuevos proyectos hace temblar las manos, la palabra y hasta el insomnio. Publico este otoño mi novela: Mariposas Negras con Isla Negra Editores, agradeciendo el apoyo fundamental del poeta y editor Carlos Roberto Gómez Beras, le debo la mayoría de mi obra publicada a Isla Negra, no solo por publicarme los libros, sino por proveerme un hogar como escritora, su calor humano y fino tino literario me hacen sentir bastante segura, dentro de las inseguridades del artista.
Mariposas negras es una novela que me tomó más de cuatro años en finalizar, porque el tema me dolía, y mi necesidad de corregir una y otra vez, salvarla del melodrama, llevarla a donde yo quería, y a su vez me veía obligada a entregarla ya al editor, porque ya era el momento de darle vida a esta criatura de la noche. Trata sobre el amor puro y joven, que lucha por morir o vivir, quizá ambas dentro de una lamentable y espantosa realidad (mundial) el abuso sexual y maltrato de menores, también trata el bullying, el discrimen por identidad sexual. Necesitaba contar esta historia, pero que no se convierta en una novela juvenil, que podría serlo, debe ser recomendada a mi entender de los 15 años en adelante, pretendo que los adultos salgamos de nuestro mundo “adulto”. Recordemos lo que sufren muchos de nuestros niños y adolescentes, de ellos se trata el futuro de este mundo (bastante jodido, por cierto). Está escrita desde la víctima ya con unos 23 años, sigue siendo joven. La trabajé como ficción también dentro del marco de lo gótico (un estilo que vengo trabajando hace muchos años en la narrativa), lo paranormal, el misterio, la locura y la poesía, como una manera de trabajar la mente atormentada de la víctima. Espero presentarla antes de acabar este año.
Además tengo en turno para publicar en primavera un poemario, Al otro lado, el puente, bajo la editorial de EDP University, gracias a la invitación, confianza y apoyo del editor Edgardo Machuca.
Después de estos dos libros, tengo decidido un retiro del mundo de las publicaciones, aun no sé si permanente, lo más probable; o una tregua por unos años.

MA. Panorama de la nueva Literatura Puertorriqueña: lo que trascendemos y los que necesitamos inventar.
Contamos con excelentes escritores de todas las generaciones, estilos, métodos, visiones artísticas, sociales, antropológicas. Con el mundo de la Internet, las redes sociales, etc., es mucho más fácil publicar y distribuir, promocionar la obra, tener contacto con escritores de otros países que hace 20 años. Eso ayuda a trascender fuera de la isla, a pesar de las dificultades de movilidad, económicas, políticas. Hay que seguir estableciendo puentes artísticos, culturales, establecer debates maduros e inteligentes, alejarse disputa tribal y odios. Nadie puede negar que se escribe muy buena literatura puertorriqueña actual, de excelencia, en nuestro país… Nadie puede negar tampoco, que nuestra lamentable situación de colonia-territorio-dimensión desconocida, nos marca, nos limita, nos jode. A eso se suma que cada vez que hay un cambio de gobierno, se le retiran a gusto los fondos para el canal 6, para la Orquesta Sinfónica, a la Universidad, la editorial, la librería del ICP, el Festival de la Palabra, el Ateneo, el Festival Internacional de Poesía, las políticas públicas culturales, cuando aquí ni siquiera el gobierno tiene un verdadero interés en la calidad de la Educación, menos lo tiene en fomentar una feria internacional del libro (como en otros países, visiten por ejemplo la de República Dominicana –allí he viajado muchas veces convocada por el editor, poeta y visionario Carlos Roberto Gómez (Editorial Isla Negra) junto a escritores como Alberto Martínez Márquez, Alinaluz Santiago, Daniel Torres, Carmen Zeta, Mario Cancel, Yara Liceaga, Zuleika Pagán, Juanmanuel González, Lizza Fernanda, Carlos Vázquez Cruz, tú mismo Marioantonio y tantos otros, y los juntes allá con Pedro Antonio Valdés, Rey Andújar, Alexéi Tellerías y mucho más colegas dominicanos, que sí es un verdadero encuentro de escritores, libreros, debates, presentaciones, etc., la feria del libro de Madrid, de Perú, y tantas otras), aquí en todo caso suele ser según los municipios y el afán de escritores en realizar actividades, que por cierto logran maravillas, pero y para poder viajar a llevar su obra a otros países, esos son otros veinte pesos. Se aprende tanto en estos viajes… Entonces, los escritores no podemos quedarnos solo en el silencio tras un teclado o libretita. Se hace mucho, pero falta… construir, crear, denunciar, luchar. Ir a los barrios y barriadas, ir a las escuelas, tenemos muchas y excelentes editoriales independientes, que realizan actividades necesarias. En especial, lo más importante es seguir escribiendo. Tenemos grandes escritores talentosos, visionarios, creativos y con voces que nadie, ningún gobierno de aquí --o de allá-- los(nos) va a callar.


Con esas palabras se nos revela Ana María Fuster; el trasfondo de ese ingenio que nos lleva a la maravilla, al giro inesperado, a la zozobra provocante bajo esa imaginación, y sus posibles continentes.

viernes, marzo 17, 2017

Sobrevivir tras una cortina de humo negro o renacer solidarios


Sobrevivir tras una cortina de humo negro o renacer solidarios

 
Ana María Fuster Lavín
Escritora puertorriqueña

 

Leemos en la portada periódico Metro, edición Puerto Rico, jueves, 16 de marzo de 2017: “Un millón de puertorriqueños abandonaron la isla en 15 años”. Lo que me sorprende es que aún haya suficiente vida inteligente (léase por inteligente esa “capacidad de pensar, entender, razonar, asimilar, elaborar información y emplear el uso de la lógica”) en la 18°15′ Norte, 66°30′ Oeste como para reconstruir esta sociedad. Solo se escucha un murmullo en las redes sociales como cuando la función ha terminado y el público no entendió la obra. Pues claro, porque esto no se trata de un ensayo genfumata bianca o nera, se trata de la vida real, de la única que tenemos, del legado que dejaremos a nuestros descendientes y de nuestra patria. O correremos la suerte de ser una simple farsa tras una cortina de humo oscuro como el silencio, como la muerte, como lo que pudo ser.
eral, ni de una obra, ni de

Vivimos algunos 3.3 millones habitantes del planeta (que iban a ser 4 pero algunos –como acertadamente informa el titular del gratuito diario– ya pudieron huir, otros desertar, algunos progresar, otros joderse; se fueron por miedo, los menos por valor para contribuir al universo terrenal; perdonen el regodeo, pero así de complicado es este atolón caribeño circense). A los que no les importa porque no les afecta o porque seguirán devorando la carroña que les obsequian para estar domados o a los que contribuyen a esta maldita catástrofe socioeconómica, a fuerza de la corrupción, de jugar y aportar a esta perversión política que nos asfixia, les aplaudo con mucho asco por conseguir sus mezquinas metas.  A los que hacemos malabarismos para no ser muertos-vivientes en una isla a la deriva, bajo un sol oscuro que asfixia las ideas, una farsa de la historia que a fuerza de tanto cantazo, abusos y engaños por los siglos de los siglos o remontándonos a las aventuras de un genovés, solo nos queda despertar y UNIRNOS. ¿Adivinen qué? Estamos vivos y tenemos que recuperar la realidad, el cuerpo, la voz. O moriremos también sin entender que tras el telón había una vida digna, productiva, con madurez emocional, creatividad y sueños.

El país (o la colonia) donde habito (yo lo llamo patria –una cada vez más desolada, torturada y abandonada–) de cuyo nombre los gringos no quieren acordarse, está en la más cruda quiebra. Sin embargo los dirigentes y la masa muda siguen jugando a un no sé qué carajo (bueno a seguir robando unos, otros a seguir recibiendo mierda sin aspirar a más) de robar aquí y allá, y es que “todos tenemos que sacrificarnos en tiempos de crisis”, condenan con asqueroso cinismo. Y los héroes de derecha e izquierda siguen de carnaval. Ellos apoyan que se gasten miles del erario en un plebiscito cosmético que no sirve de nada, que cuando se limpien la cara y el trasero (o culo) solo tendremos la misma mueca torcida y la misma mierda. No ven que los políticos solo están montando en el chijíchijá mediático para no meterle coraje, valor y esfuerzo a rescatar la isla. Hello! Trump is the actual Mr. President. El ridículo plebiscito NO sirve más que de un performance para entretener al público, mientras recortan el dinero de los servicios al pueblo (alimentación, salud, educación escolar y universitaria). No olvidemos que lo que ha hecho el (des)gobernador con la UPR es otra canallada. Juntaplanjuntaplanjuntaplan de un buitre las dos alas.

Tenemos que despertar y ver más allá del telón oscuro, recordar nuestra arma más importante: la solidaridad, esa arma poderosa de amor y valor, unirnos por el bien común, unirnos para sobrevivir, para ser libres sin maquillaje, para sencillamente poder sobrevivir aquí, en esta isla llamada Puerto Rico. Es cierto, todo parece una farsa, porque lo es… un reality show político (píntalo azul, rojo, verde, o de niñita burguesa o de vejete comepan), nos obligan a vivir tras una cortina de humo negro (el cual se debe a una mala combustión de la corrupta ambición de unos y el conformismo de otros) que cuando se descorra solo quedaremos algunos seres marchitos intentando alzar la voz y las manos sin dedos, entre los desmembrados cuerpos que alguna vez se llamaron puertorriqueños. Ya basta. Es hora de renacer. Es hora de ser SOLIDARIOS. Es hora del grito.

 

jueves, marzo 16, 2017

bítácora de fuga, siguientes once días....


para Elena... que llegaste y partiste el 17 marzo 2006

 

II.

 

Botellas para una bitácora

Días 11 al 21

 


Selección… siguientes once días

 

11

 
Otra botella navega sobre la voz muda del abismo;
el faro se va fundiendo,
lejos la luz, ya no es.

 
Aquí, mi cama se desierta en la niebla,
mis manos se abandonan en llantos
sobre un libro de milagros;
 
me reclaman  libertades inconclusas:

un mensaje se deshoja en el capullo del nunca jamás.

 
Desde mi vientre clausurado,
la vida naufraga.

 

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       12

 

Vértigo.


         Aire.

 
El fuego se extingue.

 
Mi vientre gime,
Escuchamos a una niña-sombra:
que grita, gruñe, garabatea nadas;
vimos cómo abrió la ventana de los sueños
mientras jugaba con el temblor de la esperanza.

 
Las muertes liberan el color de la palabra,
bajo una hoja verde,
verde que te quiero verde,
verde afrodita
esperando aquel verdor de la sangre tinta.   

 
Aún no es momento de despertar;
mientras, nos llueven islas
y se evaporan…

 

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13

 

La lluvia aligera.
El poema sigue su rumbo
como quien amanece bajo la sombra de otra isla.

 
No hubo fronteras
tampoco verdugos
tan solo los días se van sumando
uno tras otro tras otro.

 
También se suman nuevos calendarios
esas muertes;
que viven, sienten,
se alimentan de guerras infinitas;

 
mi vientre también cobija una muerte por llegar
una puta me cobra los segundos
mientras me hace el amor,
y me desangro lentamente

 
Solo necesito tiempo,
mientras sigo peregrinando hacia la palabra.

 

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14

 

Giramos en el tiempo como alas hacia el poema
fecundamos  misterios cristalinos;
mientras las palabras invaden una hoja desnuda en su azul,
el polvo de luna invade antiguas soledades.

 
El camino de seda es otro sueño amanecido
de olas acariciando destinos al aire
así como al fuego.

 
Sí, se acercan los destinos…
y el alma contempla su verdad
las piedras ya cicatrizaron a fuerza de versos.
Una niña brinca su cuica sobre el cofre de palabras.

 
Seguimos esperando desde una isla silente
a que el mensaje llegue a puerto…

 

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15

 

A través de la ventana se alarga el camino,
el horizonte deshoja pétalos grises.

 
Quizás sean los párpados de los seres sin rostro,
ojos urbanos que peregrinan en sus pisadas.
Desde una isla insomne de luchas,  
gimen  seres malditos,
el vaivén de las cadenas fragmenta sueños
esos que no gritan, solo duermen…

 
Me desvelo
de cosquillas en el vientre,
y sonrisas en el espejo. 

 
Muerdo la manzana,
un búho vuela hacia mi hombro.
Allí, al otro lado del cristal
un árbol peregrina sombras sobre mi cuerpo ausente.

 
No desespero,
he aprendido a esperar,
el sabor de la esperanza degusta libertades futuras
        mi niña lo sabe,
arrulla mensajes cautivos entre palabras encharcadas
así secretean las luces de la ciudad:

 
un gorrión amanecerá sobre mis pies,
la identidad volverá a sus rostros,
y ambas sonreímos.

 
Comienza a abrirse el libro
y las palabras arribarán al puerto.

 

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16


La meta es infinita,
así como nosotros…

 
¿Cuál es el secreto de las sombras en el viento?

 
¿Viaja igual el mensaje en una botella de vino
 o en una caneca de ron?
¿de un beso o un abrazo?

 
               La isla a través de aquella ventana nos espera…

 
Nos reafirmamos en cada búsqueda
y  en cada encuentro. 

 
En fin, un principio no puede ser desahuciado
cuando de las manos brotan versos.

 

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 17

 

            ¿Te fuiste?
La ventana fue clausurada.

 
Aprendí que las dosis de calmantes son el ojo del huracán o, quizás,  un carnaval de  pisadas.

 
Un semáforo intermitente indica el génesis de las sombras, pero el exilio pagó su factura.

 
Los cuerpos suelen desprenderse, como si la vida pendiera de un cordón umbilical, o un lazo de plata que une el alma a los sueños, momento en que las esperanzas pueden experimentar el abismo, la angustia

 
…y el dolor es tan intenso que la ceguera coagula ese instante.

 
            …y es que duele tanto que la sangre son las lágrimas de una madre con su vientre desgarrado, abandonado, vacío, y la nada grita desesperadamente por morfina, pero será inútil.

  Hasta que llegue otro verso a fecundar palabras de sueños y pueda volar nuevamente,

…llegar a ese puerto.

 
            Esperaremos

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 18

 
Cenizas, todo un cuerpo puede caber en una bolsita de plástico, un zip lock para un poema urbano, una cajita de cristal para versos de amor, y puedo escribir los versos más tristes esta noche; por ejemplo,  las estrellas lagriman al abandono de mi vientre y la muerte desgarra la noche en silencios, pero no existe el consuelo, tenemos que nacer de otro poema

y el poeta lo sabía.

 
Somos polvo al viento, el aire puede asfixiarnos y seguimos a la deriva, porque la carne cabe en puñados sobre un escritorio de madera, porque no importa cuánto lloremos, pues aún estamos solos, nos hemos abandonado. Los periódicos siguen profanando la sangre de un pueblo que no encuentra su hogar,

Una isla negra debe buscar la luz, pero titubea

arena, polvo, cenizas, un minúsculo granito de oro, aún, a la espera…

 

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 19

 
Mi vientre adelgaza,
se marchitó otro recuerdo
la bitácora, como la vida, agota sus palabras.

 
Al menos,
 un ruiseñor canta los sueños del campanario.

Todavía podemos regresar.

 

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20

 

Cualquier horizonte es incierto,
solo sangre y ceniza de otra esperanza
para una isla que implora.

 
Y no hay lucha si el aire contiene calmantes;  
si sus hijos vacacionan ideales,
si todo es ruido,
si todo es nada
en el abono anémico de un plato principal para la última cena.

 

Sí, tenemos hambre.
Puedo ser una madre que se desvela
                 y grita tierra.

 

Despierten, despierten que va llegando la señal
mi vientre quizás ya parió vidas y muertes,
como es costumbre,  volverá a llover.

 
Pronto  las distancias serán abrazos,
si el camino se acorta en un abismo de cristal,

y es que son tan frágiles las distancias.

 


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21

 
            A lo lejos un cementerio de historias olvidadas, recuerdos de cenizas, en que una espera vivida, nos aleja y atrae. Todavía el aroma de los sueños nos puede iluminar…

Solo tenemos que leernos, releernos e inventarnos.

 

Ana María Fuster Lavín
2006--Fuga (botellas al mar)
(poemario sin publicar)

fotos-Ana María Fuster Lavín