martes, enero 17, 2017

8 de febrero en Libros Ac

 
Isla Negra Editores y Libros Ac
invitan a la presentación de la novela
Mariposas Negras
(de Ana María Fuster Lavín)
 
A cargo del escritor y crítico literario
Alberto Martínez Márquez
 
Conversatorio con Ana María Fuster Lavín,
Amarilis Pagán Jiménez  y  Melvin Rodríguez
Moderadora Marieli Calderón
 
Miércoles 8 de febrero de 2017
6:30 pm en Libros Ac
frente a Ciudadela, Ave. Ponce de León
Mariposas Negras ya está a la venta en librerías
 

martes, enero 03, 2017

Presentación-Conversatorio Mariposas Negras en Libros Ac


Isla Negra Editores y Libros Ac

invitan a la presentación de la novela

Mariposas Negras

(de Ana María Fuster Lavín)

 

A cargo del escritor y crítico literario

Alberto Martínez Márquez

 

Conversatorio con Ana María Fuster Lavín,

Amarilis Pagán Jiménez  y  Melvin Rodríguez

Moderadora Marieli Calderón
 

Miércoles 8 de febrero de 2017

6:30 pm en Libros Ac

frente a Ciudadela, Ave. Ponce de León

Mariposas Negras ya está a la venta en librerías

martes, diciembre 27, 2016

Mariposas Negras-en la mejor tradición gótica-- comentario crítico del escritor Melvin Rodríguez

Fuster Lavín, Ana María, Mariposas Negras, San Juan/Santo Domingo, Ed. Isla Negra, 2016.
 
A simple vista, Mariana [protagonista de Mariposas Negras]  es una chica común: tiene una relación disfuncional con su madre, sobrevive high school pasando desapercibida, tiene una gata que la conforta y está perdidamente enamorada. Lo que pocos saben es que Mariana guarda un terrible pasado que no puede olvidar, especialmente cuando las personas involucradas con ese pasado comienzan a aparecer muertas de forma violenta. Su vida está a punto de caer en un espiral de confusiones, sangre y secretos del cual sólo saldrá enfrentándose a las sombras.



Como hiciera con su anterior novela, (In)somnio, Ana María Fuster Lavín elabora una historia contemporánea y a la vez ricamente gótica. Sus personajes transitan entre el sonambulismo, identidades fracturadas, la presencia de humanos cambiantes y los Sin Ojos, seres de la oscuridad que convierten en presa a los más débiles. Es un mundo donde la noche puede convertirse en una pesadilla real y las vueltas del tiempo no siempre se alinean con las memorias. La novela opera con una lógica de sueño que recuerda el cine de David Lynch, mientras permanece enraizada a obras seminales del gótico como Drácula, de Bram Stoker, y los cuentos de Edgar Allan Poe.
 
En la mejor tradición gótica, Mariposas negras elucubra tras las sombras monstruos tan cercanos como las dobles vidas, la pobreza y la violencia sexual que persigue a los elementos más vulnerables de la sociedad.

 
Melvin Rodríguez Rodríguez
escritor y editor puertorriqueño


publicado originalmente en http://www.goodreads.com/book/show/33535659-mariposas-negras

Mariposas Negras se presenta el miércoles 8 de febrero de 2017
a las 7:00pm 
en Libros Ac,
Santurce, Puerto Rico
frente a Ciudadela

viernes, diciembre 23, 2016

El arte de escribir en libertad, entrevista por Carlos Esteban Cana para Global Voices

Ana María Fuster Lavín o el arte de escribir en libertad

Ana María Fusté Lavín. Foto usada con permiso.
Ana María Fuster Lavín. Foto usada con permiso.


La escritora puertorriqueña Ana María Fuster Lavín acaba de publicar su más reciente novela “Mariposas negras” (Isla Negra Editores), una novela gótica urbana que explora temas sobre la sexualidad y la violencia de género.
Ana María Fuster Lavín, quien ya es un rostro conocido en el panorama de la literatura boricua actual, es autora de libros como “Réquiem” (novela-cuenteada), “Bocetos de una cuidad silente” (narraciones), “Tras la sombra de la luna” (poesía) e “(In)somnio” (prosa poética), entre otros.

A continuación compartimos una versión condensada de una entrevista de Global Voices a la escritora puertorriqueña. Forma parte de una serie que explora el proceso creativo y la trayectoria de diversas personalidades de la cultura en Puerto Rico.

Global Voices (GV): Hablemos acerca del mundo de la creación… por qué crees que tu vida ha sido marcada por el signo artístico…
Ana María Fuster Lavín (AMFL): De pequeña era muy introvertida y rara según algunas personas, la lectura me llevó a ese mundo donde me sentía segura, podía soñar y sentirme viva. Mi madre y mis abuelos en España siempre fueron muy lectores y respetaron el mundo literario casi como una religión, pues somos agnósticos. Mi abuela igual dijo que los libros los hicieron sobre vivir a la guerra civil y a la dictadura. Yo pasaba más de dos meses del año con mis abuelos, y los libros fueron mi mundo.
GV: En qué género literario te sientes que fluyes más como creadora…
AMFL: Amo la poesía, la vivo, la trabajo, la siento, la corrijo una y otra vez… pero empecé como cuentista y es mi género más cercano, en el que me divierto más… Ahora me cautiva como escritora trabajar la novela, terminé mi segunda y voy dándole forma a una tercera novela. Siempre con la poesía presente. Creo que fluyo en los dos géneros, poesía y narrativa, pero son dos amantes distintas. Algún día quisiera aprender a escribir guiones.
GV: Necesitas distancia o soledad para realizar tu obra…
AMFL: Necesito tomar distancia de la vida social, en efecto, salgo muy poco a actividades. Tampoco estoy participando en presentaciones de libros ni recitales, pues estoy escribiendo en estos momentos una novela y un libro de cuentos. Estoy conmigo misma durante ese periodo de creatividad, escribo y leo todo el tiempo, y construyo mi distancia-soledad. Pero son soledades artificiales, puesto que soy empleada de gobierno con horario de lunes a viernes, soy mamá-papá a tiempo súper completo de un preadolescente maravilloso que es deportista, lo que me hace estar en constaste movimiento con él. Me voy creando esas distancias y soledades insomnes, para escribir. Sé abstraerme bastante en los sitios, madrugo mucho, duermo poco para escribir. También leo y escribo en los parques de balompié, y hasta en ratos robados a mi jornada laboral. Todo se trata de organizarse y vivir para mi hijo y para los libros. Eso es la felicidad (distancia-soledad).
GV: ¿Tienes algún ritual a la hora de acercarte a la página en blanco? ¿Concibes la idea, el motivo, con anterioridad o te vas en un flujo de palabras hasta que encuentras el delta indicado?
AMFL:Todo fluye, todo aparece como un delirio, como el vértigo, y a su vez, está planificado desde el principio. Siempre concibo desde la totalidad, desde una obra acabada, así me voy dirigiendo. Sé de antemano de qué va el libro y lo que pretendo con él. Muchas veces tengo ya el título antes de comenzar. El caos me aterra, es como caer en ese abismo de sombras que hay debajo de la cama de los insomnios. Hago mi estructura, luego converso con mi personaje, lo conozco y lo moldeo. Una vez estamos ambos frente al papel o teclado, ahí entra el flujo delirante de la palabra, a veces toma un rumbo insospechado y dejo que la palabra sea libre y me enseñe nuevas alternativas de ese océano, esa nueva ciudad insospechada que es cada libro. Es un proceso de dominio y ceder, como en el amor… Luego se corrige tres y cuatro, diez veces y la palabra te va contando nuevas posibilidades, siempre con la locura del deseo, siempre con la disciplina y respeto por la literatura.
GV: ¿Qué es necesario para ser un escritor?
AMFL: Leer, leer, leer, leer, sin prejuicios, sin control y con disciplina. Amar, crear, construir, ser auténtico y aceptar críticas. Escuchar, leer y leer mucho más. También vivir con intensidad y romper las ataduras de los ‘se supone’, de la sociedad, de los prejuicios, de los miedos infundados por familiares, religiones, gobiernos. Entonces ahí, te sientas a escribir, a construir, a darle tu toque personal, tu voz propia, sin esperar a otro que le agrade, que le aplauda, sin pretender que te digan “qué hermoso es tu libro”, mira, eso es mierda. Escribir para agradar es mierda. Se escribe desde la libertad de no importarte lo que piensan mami y papi, lo que piensan mis amiguitos del momento. Escribe de lo cómodo, pero mucho mucho más de lo incómodo. Escribe sin miedos y sin ataduras, pero en especial, lee, y experimenta con la palabra. Ríete, llora, ama y vive nuevos mundos, sé otras personas en el momento de escribir. Y tener el arte, si no lo tienes no lo tienes por más que lo pretendas. Si lo tienes, ese arte, escribe, luego edita, corrige, relee…
GV: ¿Crees que existe el llamado bloqueo del escritor?…
AMFL: Existe el bloqueo existencial. Ese que te detiene frente a la puerta, justo cuando habías decidido salir. No creo en los bloqueos, sino en etapas en las que tienes que dedicarte a beber, comer y hacer el amor con los fantasmas, con las voces internas, con los libros, con otras manifestaciones del arte. Es la etapa de prepararse para escribir. Si te bloqueas, es que en ese momento no es para escribir, es para sentir la vida y llenarte de nuevas posibilidades. Música, cine, libros, tertuliar con amigos, amar, ser orgánico.
GV: ¿A qué aspiras con tu arte?
AMFL: A ser libre de mí misma y de lo que me rodea. Aspiro a seguir creando, escribiendo, denunciando los abusos contra las mujeres, contra los niños, denunciando la violencia desmedida, la hipocresía, la homofobia, el acoso, el maltrato. Aspiro también a seguir divirtiendo, provocando, todo a través de la palabra.
GV: ¿Cuál entiendes es el mayor reto que tiene de cara un autor en el futuro?
AMFL: El reto de hoy, del mañana, el de siempre… Es luchar contra la mediocridad, contra la zona de comodidad, el ninguneo, las causas sociales en las que uno cree, en cada día ser mejor en lo que uno hace, en quien uno es… Y a su vez, de alguna manera ayudar a los demás en lo mismo, en abrir caminos, en hacer ese camino al andar.
 

Comentarios sobre las Cabronerías de Daniel Torres



A veinte años de Cabronerías: Historias de tres cuerpos
Isla Negra editores, 2016
 por Ana María Fuster Lavín
 
“Anteayer los seguí hasta el motel y si vieras cómo iban; él le llevaba el brazo echado en el asiento del carro (lo que nunca me hizo a mí ni desde cuando éramos novios) mientras ella lo miraba y me parecía que sonreía”  y así Cecilia fue cogiendo f
uera de base a su marido que le pegaba cuernos con Vivian, en el cuento Cogí a Manolín fuera de base (pág. 31).  Esta publicación que celebra sus bodas de porcelana,  y fue innovadora en su primera edición como su veinteañera reimpresión.
¿Y por qué retomar y volver a publicar esta obra?  Sencillamente porque la narrativa de Daniel Torres engancha irremediablemente para convertirnos en chismosos devoradores de estos: Seis cuentos de cuerpos apasionados, sudorosos, truqueros, engañosos (los que engañan, los engañados y los que se engañan así mismo, bajo la sublimación incorrupta del amor), los que sufren y son traicionados. Hay mucho dolor y mucha pasión. Triángulos amorosos, personajes malabaristas del amor, algunos bien cabrones, otros solo saben querer a su manera, los que nos retrata el escritor, profesor y crítico literario Daniel Torres a través de su magistral manejo del lenguaje elegante, sin dejar de ser muy realista, poético y pícaro. Nos retrata en este libro -- que celebra su vigésimo aniversario— esas cabronerías en las que todos hemos sido víctimas o victimarios (o muchas veces ambas, doblemente cabrón o cabrona). Su lenguaje lírico y directo transmite la sensación de estar pegados escuchando como le cantan las verdades en la cara a un tercero, provocando que el lector no pueda soltar la lectura porque el chisme está bien bueno o el testimonio nos está conmoviendo hasta un final inesperado como en el cuento Que me perdonen los dos, un testimonio de un crimen pasional narrado de una forma hermosamente sangrienta. 
      Después de veinte años, agradecemos a la Editorial Isla Negra por volver a editar esta colección de cuentos que nos siguen seduciendo, y cito al escritor y librero puertorriqueño Luis Negrón: “Torres nos atrapa con su narrativa ingeniosa, nos encanta con su delicioso fraseo y nos confirma que es sin duda una de las voces imprescindibles de las letras queer del Caribe” y añado que Daniel Torres, sus Cabronerías, sus Mariconerías, sus novelas Morirás sida una primavera y Conversaciones con Aurelia (entre otras publicaciones de su autoría) son cuatro libros fundamentales en la historia actual de la literatura puertorriqueña. Por eso la importancia de reeditar estos libros, igual destacamos y aplaudimos nuevamente al editor Carlos Roberto Gómez Beras por haber publicado en el 2013 una reedición de la novela Morirás sida una primavera en sus veinte años (ganadora en 1991-1992 del Premio Letras de Oro). Así esperamos que se celebren los 20 de las Mariconerías y de la divina Aurelia y sus conversaciones, en su momento. Esa Aurelia cuyos personajes ya aparecen hablando y amando tanto en el cuento Delirio, playa del Atlántico que aparece en Cabronerías y retomamos el libro que nos trae a este conversatorio.
      Son seis cuentos donde la verdad, así en la narrativa como en la vida misma, está maquillada de embustes, cuentos que destapan ese lado tan inconveniente del ser humano: sí, somos fantasiosos; sí, engañamos, y sí, cuando nos atrapan en la pifia, alteramos la visión de la realidad a nuestra conveniencia. Y Daniel Torres lo narra en estos relatos con un lenguaje tan directo como el que de quien te está contando el chisme o su versión de la verdad, obligándonos a ser cómplices de la historia y hasta de nosotros mismos. Definitivamente hay que ser un buen escritor para lograrlo. Quedamos atrapados inevitablemente en el triángulo amoroso literario: palabra—autor—lector. La trinidad que representa nuestras complejidades: traidor—traicionado—el instrumento o persona objeto de la traición. Así estamos frente a estas Historias de tres cuerpos (subtítulo de la publicación) que podrían ser una Anna—Aleksei Karenin—Vronsky  en el triángulo amoroso de Anna Karenina de Tolstoi que desnuda la aristocracia rusa del siglo XIX o las cabronerías de Daniel Torres tan reales, tan puertorriqueñas, tan actuales. Sobre esto comenta el editor y escritor puertorriqueño Max Chárriez en el prólogo de esta publicación:
      ¿Qué sería de la literatura, clásica y no tan clásica, sin los triángulos amorosos? Como decía Borges, ‘todo en el mundo existe para terminar en los libros’. Julieta tenía a su Romeo, pero también hay que contar a Paris que se quedó sin su objeto deseado, aunque fuera para exhibirla. ¿Tendrí¾amos el clásico literario Frankenstein si Mary Shelley no se hubiese enredado en un triángulo amoroso  aquel año sin verano  con su esposo Percival y su mejor amigo el poeta Lord Byron?”
      Toda la obra literaria e investigativa de nuestro Daniel Torres se distingue por el impecable manejo del lenguaje, que podemos apreciar desde la primera página de Cabronerías. Otro acierto es la forma en que entrelaza sus historias (en los primeros tres cuentos y sus triángulos entre Manolín, Cecilia, Vivian y Sandra) y vuelvo a citar al profesor Chárriez:
“Los textos entrelazados en personajes y tramas deben ser leídos con cuidado porque cada uno aporta diferentes datos ocultos y es el lector quien debe armar, construir, montar la secuencia correcta para entenderlos. Es una cabronería al cuadrado.”
No les voy a contar lo que sucede en los 6 cuentos para no dañar el chisme que es más sabroso de la mano de Daniel Torres que nos obliga a evaluarnos, reconocer nuestros dramones, clichés, errores y autosabotajes en el amor, convirtiéndose también en relatos antropológicos desde la chismografía. Por ejemplo, Manolín (personaje de los tres primeros relatos) representa al hombre tipo clase media, que termina siendo víctima de la autoimpuesta condena social de ser el proveedor, por hombre, macho y patriarca, pero nuestro autor lo pone a colapsar hasta no ser más que un niño desvalido y perdido en una crítica social cargada de humor.
Los siguientes tres cuentos presenta triángulos amorosos gay o queer que retratan perfectamente con belleza y dolor  el amor y los encuentros sexuales en una sociedad que los condenaba y condena (aun veinte años después, porque a pesar de los logros de nuestra sociedad, falta mucho, demasiado aún); que invisibiliza y oprime la libertad de amar, de tener sexo como uno lo siente y lo desea. Son cuentos con los que se puede trazar la cartografía boricua del área metro en búsqueda de los encuentros sexuales y amorosos, cargados de belleza y dolor, con un lenguaje hermoso y finales inesperados.
Y vuelvo a citar a Max Chárriez:
“… se adentra en las experiencias de los hombres gay que pocas veces se narran porque parecen trivialidades […] Pero, Daniel Torres tiene la habilidad de convertir dichas trivialidades, esas cabronerías ordinarias, en relatos con los que, no sólo nos podemos identificar, que podemos disfrutar de su lectura, sino que también hace una radiografía de la siquis humana individual y social”.
Felicitamos al autor Daniel Torres por su extraordinario libro Cabronerías en su nueva edición y esperamos pronto su próxima obra, esa novela esperada que continúa las Conversaciones con Aurelia.
 
Ana María Fuster Lavín
Escritora puertorriqueña
 
*Leído el miércoles 19 de octubre de 2016 en el Programa Académico del Festival de la Palabra, en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe como parte de un conversatorio con Daniel Torres.
 
 

jueves, diciembre 22, 2016

Ana María Fuster Lavín en 80 grados

http://www.80grados.net/author/ana-maria-fuster-lavin/

Ana Maria Fuster Lavin
 
Ana Maria Fuster Lavin
Escritora, editora, correctora, redactora de textos escolares y columnista de prensa cultural. Ha obtenido diversos premios en ensayo, cuento y poesía. Libros publicados: Poesía: El libro de las sombras (Ed. Isla Negra, 2006), poemario, premio Instituto de Literatura Puertorriqueña; El cuerpo del delito (Ed. Diosa Blanca, 2009), El Eróscopo: daños colaterales de la poesía (Ed. Isla Negra, 2010); Tras la sombra de la Luna (Ed. Casa de los Poetas, 2011). Cuentos: Verdades caprichosas (First Book Pub., 2002), cuentos, premio Instituto de Literatura Puertorriqueña; Réquiem (Ed. Isla Negra, 2005), premio PEN Club Puerto Rico; Leyendas de misterio (Ed. Alfaguara infantil, 2006); Bocetos de una ciudad silente (Ed. Isla Negra, 2007); Carnaval de sangre (Ed. EDP University, 2015). Novelas : (In)somnio (Ed. Isla Negra, 2012) y  Mariposas negras (Ed. Isla Negra, 2016).

http://www.80grados.net/al-otro-lado-el-puente-ultimo-dia/

http://www.80grados.net/estacion-bajo-la-lluvia/

http://www.80grados.net/estacion-de-bruma/

http://www.80grados.net/eutanasia/

http://www.80grados.net/tocar-fondo/

http://www.80grados.net/los-gritos-del-silencio/



 

comentario sobre Réquiem (Ana María Fuster) por el escritor y editor Melvin Rodríguez

Fuster Lavín, Ana María. Réquiem. San Juan/Santo Domingo. Editorial Isla Negra, 2005.  Premio del PEN Club-Puerto Rico
 

Una fragmentada saga sobre una familia plagada por la violencia, la mala suerte y las muertes tempranas.

A través de varios cuentos, "Réquiem" provee una visión caleidoscópica hacia las vidas y los amores de los miembros de una familia y sus conocidos. Es una familia maldecida por la muerte y la locura, con historias contadas en la mejor tradición gótica de las hermanas Bronte, con algunos toques más violentos, ironía y una ambientación caribeña. Entre ellos se destaca el hastío que lleva a la mu
"Una fragmentada saga sobre una familia plagada por la violencia, la mala suerte y las muertes tempranas.

A través de varios cuentos, "Réquiem" provee una visión caleidoscópica hacia las vidas y los amores de los miembros de una familia y sus conocidos. Es una familia maldecida por la muerte y la locura, con historias contadas en la mejor tradición gótica de las hermanas Bronte, con algunos toques más violentos, ironía y una ambientación caribeña. Entre ellos se destaca el hastío que lleva a la muerte en "El yin y yang de Natalia", los hábitos extraños de un joven poeta en "El llamado de la sangre", la ironía en la intersección de las vidas de cuatro personajes en "Vuelta a un día en cuatro historias", el fanatismo exacerbado y la locura en "Una canción para Laura" y el enfrentamiento a la muerte en el cuento titular. Mi cuento favorito, sin embargo, fue "La paloma", una historia poética, imbuida totalmente en el gótico que casa el eros y el thánatos, el sexo y la muerte, con la historia de una escritora y su confusa percepción de la realidad.

Un volumen de historias temprano en el que ya se anuncia la ironía que veremos en Bocetos de una ciudad silente y el descenso a la oscuridad de (In)somnio."

publicado en



escritor y editor puertorriqueño
 

miércoles, diciembre 21, 2016

a propósito de Mariposas negras de Ana María Fuster Lavín, por el licenciado José Luis Ramírez de León


Notas sobre el abuso sexual contra adolescentes, a propósito de Mariposas negras de Ana María Fuster Lavín

 


Mariposas negras nos obliga a visualizar y confrontar temas difíciles con los que lidian muchos jóvenes adolescentes en la actualidad, como la violencia de género y la sexual, así como abre un espacio para la discusión y comprensión de la orientación sexual. 

En particular, el abuso sexual contra los adolescentes es mucho más común de lo que se piensa.  Se da en todos los estratos sociales, y en casi todas las sociedades alrededor del mundo.  Incluso se ha dado entre Jefes de Estado y personajes poderosos. 


Sufrir violencia sexual durante la adolescencia es una de las experiencias más traumáticas y dolorosas que pueden vivir los jóvenes.  Las estadísticas demuestran que precisamente la adolescencia es la edad de mayor riesgo.  De acuerdo con el Departamento de Salud, la violencia sexual es un problema de salud pública que afecta física, emocional y socialmente la salud integral de la persona, su sistema de apoyo y su comunidad, a corto y a largo plazo.  

Las consecuencias en las víctimas son terribles.  Las secuelas de salud física, condiciones de salud mental, ausentismo, disminución de productividad y costo social de la violencia son de gran magnitud. Sin embargo es un problema prevenible mediante el aumento de factores de protección (educación, ofrecimiento de apoyo, promoción de recursos disponibles, investigación, capacitación y alianzas multisectoriales) y la disminución de factores de riesgo (inequidad de género, violencia familiar, problemas de salud mental y tolerancia social a la violencia). Por sus consecuencias e implicaciones en la salud física y mental de las víctimas, se estima que la agresión sexual es el crimen más costoso para el Estado. Aparte de las consecuencias físicas, tales como heridas, embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual y disfunciones sexuales, en los jóvenes que han sido víctimas de agresión sexual permean condiciones de salud mental como depresión, miedos, baja autoestima, trastornos, estrés postraumático, e ideas autodestructivas, incluyendo el suicidio.  Esto puede tronchar y desfigurar la vida de muchas de las víctimas, y afectarlas hasta la adultez. 

 
En el 2014 la Policía de Puerto Rico informó un total de 1,718 querellas de agresión sexual (incluyendo los delitos de violación, sodomía, agresión sexual conyugal, actos lascivos e incesto). La mayor parte de las acusaciones son por actos lascivos, seguido de violación y violación técnica.  En el periodo de 2013-2014 las salas de emergencia de la isla reportaron haber atendido 757 casos de agresión sexual (86% de registros recibidos de toda la isla).  Aunque esta es una cantidad alarmante, el Departamento de Salud entiende que la violencia sexual es uno de los crímenes menos reportados, esto debido a la naturaleza de los hechos, las implicaciones y el estigma que tienen estos eventos.  

Veamos algunos datos que hacen que la violencia sexual contra los jóvenes sea una verdadera pesadilla.

 
·         La violación es un problema de la juventud porque la mayoría de las agresiones son contra niñas/os y adolescentes. En Puerto Rico, el 57.6% de los casos son de menores de 14 años.  

  • Puerto Rico ocupa la posición número 17 en las tasas de maltrato de menores al compararlo con otras jurisdicciones de Estados Unidos. 
  • Un 22% de las sobrevivientes son menores de 12 años. En Puerto Rico el 40.5% es menor de 13 años.  De hecho, en comparación con los otros grupos de edad, la tasa más alta de abuso sexual (6.6%) se observó en el grupo de 12 a 14 años de edad.
  • El 92% de los casos la víctima conocía a su agresor(a). Más de una tercera parte (35%) de la totalidad de los casos el agresor es un familiar de la víctima.
  • Para el año 2010 se reportó que en EE. UU. ocurrieron 1, 270,000 violaciones a mujeres.  El 42.2% son agredidas sexualmente antes de los 18 años.
  • La tasa de violencia sexual reportada en Puerto Rico por la Policía es de 56 víctimas por cada 100,000 habitantes. Es decir, cinco víctimas diarias.
  • Las heridas físicas no genitales ocurren aproximadamente en el 40% de las violaciones; el 3% requiere hospitalización.
  • Entre los síntomas a largo plazo en las sobrevivientes se ha identificado: dolor de cabeza crónico, fatiga, perturbación del sueño, desórdenes alimentarios, disfunción sexual, intentos suicidas y aumenta en el riesgo de uso de sustancias controladas.
  • Las sobrevivientes de agresión sexual conyugal o de violación en una cita, están más propensas a presentar cuadros de depresión, fobia social y otros problemas psicológicos hasta 15 años después de la agresión si no se le ofrecen servicios de ayuda.
Es importante la discusión de estos temas, de manera que nuestros jóvenes conozcan e internalicen que el abuso sexual y la violencia de género es inaceptable e incluso es un delito.  Y como abogado, es importante que nuestros jóvenes conozcan que no están solos, y que tienen remedios y herramientas legales para defenderse de los ataques sexuales.

 Por último, como lector, puedo decir que la nueva obra de la Ana María Fuster, aparte de mostrar su dominio en la narrativa del arte gótico urbano, es un gran thriller psicológico con un final inesperado, que nos invita a acariciar la esperanza, hasta resurgir en un nuevo presente, ese que aspiramos a crear a partir de la comprensión de nuestra humanidad.


Lcdo. José Luis Ramírez de León.

leído en la presentación de Mariposas Negras en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Aguadilla, noviembre de 2016
 

La literatura de: Zulma Oliveras Vega, Ana María Fuster Lavín y Carmen Rita Rabell por Daniel Torres

  La literatura de: Zulma Oliveras Vega, Ana María Fuster Lavín y Carmen Rita Rabell
  •   
  • altEn esta época navideña se suele tener un poco más de tiempo para sentarse a llenar las horas muertas de las vacaciones de Navidad. Los que no tengan vacaciones de Navidad, han de robarle horas al sueño para leer un poco y seguirle la pista a la ardua propuesta de libros boricuas publicada este año. Hay tres que me gustaría reseñar porque entre poesía, novela y ensayo le toman el pulso al quehacer literario de tres escritoras puertorriqueñas manifestado en distintos discursos de resistencia: un poemario, una novela y un ensayo de investigación.

    Leer Mercenaria: Escritos de una diosa guerrera reencarnada de Zulma Oliveras Vega es sumergirse en el mundo del activismo político no sólo en la Isla sino también en varias ciudades de los Estados Unidos, en Palestina y en Ghana. La hablante lírica se confiesa en inglés y español porque éste es un poemario bilingüe que también tiene fotos de murales, pancartas, grafiti, instrumentos musicales y, por supuesto, de la poeta-activista en varias protestas o con distintas personalidades. Las imágenes en blanco y negro son como polaroids que recogen momentos clave para los textos. Poemas eróticos lésbicos como “Entre tus piernas” (“abrázame entre tus piernas sin dejarme/ escapar”) dan la cadencia de “Tambores de bomba y plena”, foto que cierra los versos. La prosa poética “Historia escrita de otros” acompaña la foto “Marcha contra el gasoducto, 2012” y le sigue una cita de Juan Antonio Corretjer. Este montaje poético-gráfico y de corte nacionalista nos hace pensar en Mercenaria como poesía testimonial que denuncia, muestra y autoriza la desobediencia civil en un Puerto Rico, donde cada vez nos va quedando menos. El mejor ejemplo de este montaje es la portada que muestra un mural de Tonantzin (“nuestra madre venerada”), la diosa azteca de las semillas o de la fecundidad, que aparece como la mejor diosa mercenaria de todas. De ahí la segunda parte del título: “escritos de una diosa guerrera reencarnada”.
    La historia de la patria se reescribe desde sus orígenes: “Isla volcánica, eslabón del Caribe en cadenas de esclavitud. Taína bañándose en el río, mientras la mulata y la negra la observan. Entran al agua. Taína besa a la mulata, mientras la africana acaricia sus pechos. La luz de la luna refleja los cuerpos en el agua”. Los paradigmas de raza y género se funden en una trieja poliamorosa, no de europeo, taíno y negro (como el sello del Instituto de Cultura Puertorriqueña de Lorenzo Homar) sino que aquí se mezcla y se recontextualiza también en otro paradigma lésbico y queer. Las fotos de la autora con la prisionera política Marilyn Buck (1947-2010) y con Rafael Cancel Miranda acompañan el texto final que cierra el libro, “Perdónalos que no saben lo que hacen”, donde se recurre a un lenguaje judeocristiano recontextualizado aquí en una lucha política y de género. Pide perdón para los vende patria, para los hipócritas religiosos, para las dizques feministas sin inteligencia emocional, y para nuestros gobernadores porque “no saben lo que hacen”. La voz se erige en una figura crítica que tampoco sabe lo que hace. Y desde esa rica indecisión le nace su verbo poético como una energía dinámica de transformación donde no existen los absolutos. Y ésta es la mejor propuesta de Zulma Oliveras Vega: “solo basta tener una intención para este viaje”.

    La publicación de Mariposas negras de Ana María Fuster Lavín pone ante nosotros un personaje que es mudo testigo del abuso sexual rampante hacia los menores y adolescentes en nuestra Isla del (Des)encanto. Mariana sabe lo que pasa, lo ha sufrido en carne propia como una adolescente que es consciente de las mal llamadas convenciones sociales del colegio donde estudia. Ella, junto a su enamorada, logra romper el silencio de las víctimas, y a una de ellas le crecen alas y se transforma en una mariposa negra vengativa porque hay circunstancias en las que la venganza es la única alternativa. Es una cambiaformas o shapeshifter de los relatos góticos. Ella toma venganza de sus victimarios. Se trata de una novela juvenil, de un texto que ha sido asignado en varias universidades de la Isla y los testimonios en las redes sociales desde ya han dado evidencia que una narrativa como ésta hacía falta en nuestro medio. Una de las mayores fuerzas de la palabra escrita es transferirle el poder a quienes no lo tienen para que hablen, se levanten y denuncien aquellas lacras sociales que nos aquejan. Fuster Lavín ha sido una escritora valiente quien ha desarrollado lo que fuera en sus inicios un breve cuento que tenía todo el potencial de contar una historia mucho más compleja, y así lo ha hecho.
    El mundo del colegio , el grupo de amigos de Mariana, su situación familiar, la serie de abusos de los que es víctima tanto ella como su madre hablan de los secretos que guardan las familias isleñas y cómo son los niños y adolescentes, los más vulnerables, quienes muchas veces pagan los platos rotos de la doble moral católica que nos aqueja. El paralelo del abuso de Lucas, el hermano de Laura, la amiga de Mariana, es una ampliación de la agonía ante un medio social que reprime y no deja respirar libremente. Como decía Franz Fanon, “nos revelamos simplemente porque, por muchas razones, ya no podemos respirar”, o porque es una necesidad vital para poder sobrevivir, como les pasa a estos personajes que recurren a la acción fantástica de transformarse en mariposas negras vengativas que toman la justicia en sus manos porque nadie más puede protegerlas.

    Laura escribe en su diario sobre los rezagos psicológicos de su hermano por culpa del abuso: “Son las tres de la madrugada. Escuché a mi hermano gemir, gritar. Entré a su habitación y señaló el armario. Me asomé, no vi nada. Lucas me abrazó muy fuerte y temblaba”. Estas dos instancias, Mariana (víctima de los amigos de su padre), y Lucas (víctima de un tío sodomita) reiteran la idea que los trabajadores sociales y los psicólogos han repetido hasta la saciedad: es en el núcleo familiar donde ocurre el fenómeno del abuso de menores. Es en el seno mismo de la gran familia puertorriqueña donde los niños y los adolescentes son los más vulnerables para los depredadores sexuales. Mariposas negras es un vivo testimonio de los casos anónimos que son parte de nuestra triste realidad de pueblo. El lenguaje descarnado y directo, pero con visos altamente poéticos a la vez, hacen de esta novela gótica caribeña una que debe ser leída a lo largo de las 100 x 35 millas náuticas de nuestra Isla.

    De la poesía a la novela y al ensayo llegamos a una investigación que hay que leer con fruición porque también denuncia los abusos de poder que hemos visto en Mercenaria y Mariposas negras. Se trata de La isla de Puerto Rico se la lleva el holandés: Discurso de Don Francisco Dávila y Lugo al Rey Felipe IV (1630), un libro donde Carmen Rita Rabell hace gala de sus dotes de investigadora del Siglo de Oro Español en lo que atañe a un teórico y autor de novellas quien vivió en San Juan durante el siglo XVII. En sus investigaciones sobre este autor se encuentra Rabell con la referencia a una carta al rey escrita por este, quien fuera vecino de San Juan y donde denuncia las condiciones precarias de la Isla por culpa del ataque de piratas holandeses y habla de cómo se pudo prevenir. Ésta es la misma preocupación que décadas más tarde Don Carlos de Sigüenza y Góngora hará manifiesta en Infortunios de Alonso Ramírez (1690), crónica barroca donde el escritor novohispano denuncia lo desprotegidos que están los límites del Imperio Español en Asia y América. Esta es la historia de los infortunios de Alonso Ramírez, quien “le hurtó su cuerpo a la patria” (refiriéndose a San Juan de Puerto Rico) para buscar fortuna en la Nueva España, luego se embarca hacia Filipinas, cae en manos de piratas ingleses, es liberado, le da la vuelta al mundo yendo a recabar en las costas de Yucatán, para de ahí volver a la Nueva España y contarle su historia a Sigüenza y Góngora, quien la escribe por orden del virrey.

    El análisis de Rabell en la primera parte de La isla de Puerto Rico se la lleva el holandés es un modelo de crítica histórico-literaria que maneja documentos pertinentes (accesibles en un rico apéndice de fuentes primarias) para seguirle la pista a Dávila y Lugo y su querella ante el rey acerca de las condiciones de la Isla, lo que la hizo vulnerable al ataque de piratas holandeses. Después de este ataque holandés a San Juan perpetrado en el siglo XVII y contrastándolo con el ataque de Sir Francis Drake en el siglo XVI, Rabell nos documenta de manera impecable las diferentes estrategias que le propone Dávila y Luego al Rey Felipe IV para proteger la plaza de futuros ataques. Entre ellas la fortificación de una ciudad amurallada que defienda la ciudad persuadiendo al rey de la importancia estratégica de la Isla. El autor fue a su vez secuestrado por enemigos holandeses y su cautiverio le sirve como fuente de información valiosa para futuros ataques y habla acerca de informantes o espías infiltrados en la administración del gobernador insular que compartieron información sobre la Isla con los piratas, previo al ataque.

    Uno de los aspectos más interesante de este libro es cómo en el siglo XVII se hablaba ya de la incapacidad de gobernar de los gobernadores de la Isla y cómo a la luz de las condiciones políticas y económicas en las que ahora mismo nos encontramos, se puede establecer un paralelo entre los gobernadores del XVII y los de los siglos XX y XXI, y cómo se ha utilizado la oficina del gobernador para beneficio personal desde la colonia hasta el presente. En el caso que se investiga, el gobernador se apeltrechó en El Morro y no defendió la plaza como debía durante el ataque holandés. Fueron los residentes de San Juan quienes hicieron frente al ataque y lograron que la isla de Puerto Rico no se la llevara el holandés. En la segunda parte del libro se presenta el documento de Dávila y Lugo íntegro y es de lectura amena para aquellos que quieran ahondar en nuestra historia colonial.

    El Morro siempre ha sido un baluarte arquitectónico que visitamos desde niños en Puerto Rico y conocer un poco más de su historia y el papel que ha jugado en la defensa de nuestras fronteras es uno de los mayores aportes de este libro. Como ha dicho antes Rafael Acevedo, este libro se lee como una novela, porque Carmen Rita Rabell escribe como siempre lo ha hecho en sus investigaciones desde Periodismo y ficción en Crónica de una muerte anunciada, su primer libro de crítica y sus estudios sobre el Siglo de Oro Español como en Rewriting the Italian Novella in Counter-Reformation Spain y otros, con la pasión de una crítica literaria y el rigor de una historiadora.
    He aquí tres instancias donde la literatura puertorriqueña sigue dando evidencia de la riqueza y diversidad de su quehacer contemporáneo.

     Se presentan varios discursos de resistencia: un poemario militante de Zulma Oliveras Vega que no cae en la literatura panfletaria, una novela valiente de Ana María Fuster Lavín que denuncia el abuso de menores y adolescentes, y una investigación sólida sobre nuestro pasado colonial en lo que tiene de vigente aún hoy en día. Estos tres libros en tres géneros diversos, poesía, novela y ensayo, hablan de una misma preocupación, de la lucha que todavía hay que dar en el Puerto Rico de hoy por el alcance y la defensa de nuestra cultura: el activismo necesario que poetiza y al que exhorta Oliveras Vega, la denuncia que narra Fuster Lavín y la evidencia histórica de estas luchas en el discurso de Dávila y Lugo presentado y analizado por Rabell.

    http://elpostantillano.net/pagina-0/critica-literaria/18491-daniel-torres.html

    lunes, noviembre 14, 2016

    Ana María Fuster Lavín y su novela: Mariposas Negras (2016): la vida y la muerte como una sola travesía entre la pesadilla, la duermevela y el insomnio


    Ana María Fuster Lavín y su novela: Mariposas Negras (2016): la vida y la muerte como una sola travesía entre la pesadilla, la duermevela y el insomnio

    Por Dra. Beatriz Santiago Ibarra
    Escritora y crítica de arte
     



    “En toda mujer hay fuerzas poderosas pendientes de descubrir”.  Lo señala la escritora y psicoanalista junguiana[1]Clarissa Pinkola Estés, en su obra Mujeres que corren con los lobos[2].  La escritora de San Juan de Puerto Rico, Ana María Fuster Lavín y su literatura son parte de esa pronunciación, a través de la cual lo espiritual-psíquico se mueve a la par, a punto de equilibrio con el arte de escribir; es decir queda sellada la pronunciación en la nueva novela de la autora, Mariposas Negras.

    Después de haber visto sus cuentos tal cual “fenómenos curativos del alma”[3] en Carnaval de Sangre (2016), leo el manuscrito de las Mariposas Negras, para por fin entender que esa alma no es sino la entelequia y que una de sus partes o núcleo esencial es la conciencia. […]

    I.                   Notas al primer capítulo: Caricias al silencio: la invisibilidad


    Mariposas Negras, tiene un abordaje hacia el espacio de la soledad perenne que en la obra anterior de Fuster Lavín nos embarcamos en él, pensando en que la escritora y sus palabras inducen a un vacío: en el sentido del vértigo del abismo; tal cual símbolos de esa soledad respirada por el lector en cada inhalación de la lectura.  Más, ese solipsismo no es hueco, y precisamente es la metáfora del insomnio (otro constante  en su obra), la que ahora señala, que tanto la soledad, así el silencio, poseen sus propiedades de tiempo; espacio; cuerpo; invisibilidad; visibilidad; y tantos otros elementos y conceptos como aquellos sostenidos por la “realidad” extrínsecamente a lo que vivimos y pensamos.

    En la novela se afirma que esa metáfora, además de encontrarse siempre bien despierta y erguida, duerme, y hasta se permite soñar en vertical. ¿Armonía de los contrarios? Podría ser.

    La historia que presenta esta ficción es la típica relación de dos adolescentes colegialas, Mariana (protagonista) y Laura (coprotagonista) que cotidianamente viven como todas las niñas de su edad, comparten con amigos y amigas, que excepto John (el amiguito más íntimo de las dos); el maestro de historia, Míster Jaime Flores y Lucas, el hermanito menor de Laura (un niño autista), el resto de los amigos son personajes siluetas, que inciden en la trama, desde el punto de vista de los monólogos interiores; del tipo “stream of conciousness” (flujo de conciencia) del personaje de Mariana que dominan la narrativa, complementados por las descripciones de los diarios secretos de Laura.  No obstante, en ese día a día de levantarse, desayunar; ir a la escuela; portarse a veces bien, a veces mal con los maestros; ir a estudiar todos juntos; o el grupo de las chicas ir a comer “yogures”, subyace una intrahistoria de horrores y espantos: Mariana es víctima del  “bulín” de parte de algunos mal intencionados compañeros de clases; víctima de violación y abuso sexual por el padre de Laura desde los once años; brutalmente victimizada por su propio padre y unos amigos en el cuarto de un hotel (durante las primeras y últimas vacaciones que fue a pasar sola sin su madre).  Lo que lleva a Mariana a convertirse en una niña “rara” para todos, creando así mismo, un ambiente enrarecido en su mente y en derredor de sí misma, en donde el tiempo no es lógico, ni preciso; y aunque uno de los “leitmotiv” en la narrativa es la alusión a que su reloj despertador suena a la 5:30 am; es precisamente esta imagen, lo que indica la no constancia de la historia; el destiempo, incluso la misma hora de su fin.  Laura es víctima de una violación brutal y a Lucas su hermanito autista, el hermano gemelo de su (proxeneta padre), un incisivo pedófilo (diácono de la iglesia) también lo victimiza y abusa.   La vida de la madre de Mariana es antisocial, ya que Gloria es dipsómana y prostituta.  Dista mucho de ser un modelo para su hija, la que lucha por lo que cree genuino en su vida, el amor de pareja, que siente y tiene con su amiga Laura.

    Recurro una vez más a la frase de Mario Sotil[4] en torno a la literatura de Fuster Lavín “hay que dejar que la literatura asuma el papel que le corresponde”.  En el caso de la autora es así, y aquí en Mariposas, más que en toda su literatura ella lo permite.

    El epígrafe que al comienzo de capítulo, la autora ubica como sentencia es, del escritor Eduardo Galeano[5], asegurando que cada quien es la propia historia cotidiana.  Ese comienzo del personaje de Mariana de “estoy aquí amarrada a una cama” se siente como inercia; mas no es sino el impulso que Fuster Lavín le da a su personaje para contar todas las historias, con tal de no olvidarlas.

    Mariana es la que yace en lo corpóreo, visionando desde lo espiritual, el alma de su poesía (es poeta)  utiliza su poesía  o bien el conocimiento de esta (estética) y los diarios de su amiga Laura (símbolos del arte de escribir)- la crónica- la literatura; (el canon[6]) para el recuento de esas historias  que desde principio o fin de la novela se cuenta desde la cama de un hospital psiquiátrico donde se encuentra Mariana. Oscilará el discurso entre lo ético (ley), literaria y lo estético (lo bueno, lo bello, la bondad) El lenguaje es el verdadero protagonista. Si en Finnegan’s Wake, novela del escritor irlandés James Joyce[7], el personaje debe despertar para continuar escribiendo, en Fuster Lavín, el despertar desde el alma es concientizarse para salir de las “redes sociales” atrapantes, impidiendo, estas, que se escriba, que se narre y se ame.  En Mariposas el motivo para lograrlo son las mariposas negras (las monarcas): ¡que solo viven; aman; trabajan; discrepan, en un espacio de tiempo de veinticuatro horas!  Se puede afirmar desde este primer capítulo lo que la autora dice, “tengo la certeza de que solo encontrando las palabras precisas podemos sobrevivir”.

    No se puede precisar de la palabra escrita.  Náutica de mares y océanos de la psique, es la narrativa de Mariposas.  Mariana y Laura son las esclusas, para que la travesía logre que la trama fluctúe y pase de un estado a otro.  Por ello el párrafo final del primer capítulo es piedra de toque para la comprensión de los demás en esta novela.

    ¿Cuándo comencé a tener noción de que el tiempo es relativo a las variaciones del alma?  No lo sé, quizá tan solo las historias que vivimos.  Las mías comienzan poco antes de cumplir once años y terminan una noche poco después de cumplir dieciocho.  Hace cinco años solo vivo en el olvido de Laura[8].

    Aquí, es cuando la lectura la realizamos.  La comenzamos a conocer desde otra pregunta ¿Cómo puede la literatura no recordarnos a los que la escribimos?  Quizá porque la literatura responde a una leyes autónomas y tienen que ver con el atuendo con el que se viste; la ficción.

     

    II.                Apuntes para el segundo capítulo: Las alas de la noche

    Debemos tener en cuenta que la ficción de Fuster Lavín convierte a la ética en estética y no al revés.  Por ello se manifiesta en el tipo de lenguaje utilizado, el que aun escribiendo un acto de pedofilia, es sumamente especial, a través del cual toma una acción como sujeto y así ese elemento o parte de un personaje aparecen “pro nombrados” (con un pronombre): “Pasó su lengua por mi rostro y me obligó a agarrarle la erección”.[9] “Erección” por pene, cuando en realidad es el pene (miembro del sujeto) y la erección, el acto (el predicado). Hasta los símiles y todo el lenguaje figurado son distintas escrituras anteriores que conforman el canon. Lo demuestra tal cual, al entrelazar coloquios y diálogos del lenguaje callejero de los personajes: jergas y regionalismos caribeños. Ya la poesía de esos monólogos interiores y su flujo de conciencia.  Sí, exhibe “la dialógica imaginativa” de la que tanto habló, Mijaíl Bahktin.[10]

    El lenguaje se postula entre un realismo crudo, pero goyesco,[11] tan así como decir “gótico” con vicios de ambiente de novela negra con recorridos en esas “travesías” soportadas tipos “thriller policiaco”: “Somos tan apáticos ante el dolor ajeno que nos hemos ido convirtiendo en fantasmas de una humanidad perdida”.[12]

    En relación a los personajes, Fuster Lavín explora el referente del heroísmo norteamericano, engendrado en el “comic”; que tanta fibra psicológica y filosófica nos da a los lectores en todo tiempo: Batman y Batichica (son los apodos que John y Mariana utilizan uno con el otro).  Además de Mariana reconocer en Buzz Lightyear, al buen mensajero y excelente amigo que John= Buzz ha sido, tanto para Mariana, como personaje en “The Last Airbender” del programa para jóvenes de la televisión y del cómic, así es héroe dentro del tiempo y la acción de la novela Mariposas Negras.  Fuster Lavín teoriza, no solo con la vida y la muerte (tal cual sentidos lineales en la mente de los personajes) sino también con la felicidad en calidad de mediadora.  Es personaje intelectual y más allá de ello, es espiritual.  No es real en la ficción, pues menos en la realidad.  La alegría es invento del alma.

    Mariposas Negras, es título- símbolo, y justo al final del segundo capítulo se descubre.  Son ellas, Mariana y Laura (las mariposas).  Refiérase a ese primer amor puro, que se experimenta y siente por primera vez en la vida y que nunca se olvida, y es el “modus vivendi”[13] hacia ese tipo de amor; lésbico-espiritual y fundamentalmente poético, el que la sociedad discriminatoria plagada de machistas (de ambos géneros) proxenetas, pedófilos o pederastas, abomina.

    Los “Sin Ojos” “son las especies más peligrosas”.[14]  Para nosotros, los lectores son fantasmas; pero ¿lo son? O es una especie más de la trama social; que muy bien conocemos en Puerto Rico.  “El cura; el teatro; el alcalde; el casino; las alhajas; el cielo; el infierno”.  Y por encima de todo; ese gran personaje tan inclusivo; “el qué dirán social”; me refiero al poema emblemático de la poeta puertorriqueña, Julia de Burgos, que bien puede compararse aquí con los malévolos de esta trama, titulado A Julia de Burgos (autodedicado) en la recopilación, Canción de la verdad sencilla en Antología poética de Julia de Burgos[15].

    Fuster Lavín plantea la vida y la muerte como una sola travesía entre la pesadilla, la duermevela y el insomnio e indica al mismo tiempo la crisis económica de Puerto Rico. “La crisis económica que gira y gira sin remedio para caer de nuevo en la imposibilidad de la ternura[16]”.

    Si no hay ternura es como si no existiera la literatura.  Es lo que se desprende de la historia narrada para Mariana.

    III.             Hallazgos en el tercer capítulo: El aleteo de las dormidas.

    Se inicia con un lema del escritor portugués; José Saramago que dice: “yo no escribo para agradar o desagradar; yo escribo para desasosegar”.  Es pensamiento sentencioso; inscripción; referencia o bien, guía, en el espacio literario de una obra y la escritora F.L. la sigue.

    En calidad de autora, que todo lo sabe en relación a su obra, se sirve de su narradora-protagonista, Mariana, y así, ella, junto a Laura, montan sobre la historia, un tinglado estructural tipo interrogatorio policial- sustraen las palabras que se ocultan en sus propias mentes y en las nuestras; la de los lectores.

    ¿Cómo lo hace la autora?  Penetra el terrero metafórico: metonimias símiles… en fin, impulsa siempre la lengua española; y a toda lengua cuando se trate de traducciones. El capítulo comienza cualificando las condiciones humanas de ese reloj despertador y la metáfora no expende de complicación alguna: un reloj; una paciente de “psiquiátrico” son parte verosímil del control existencial; al que estamos sometidos (el género humano) en nuestras sociedades.  Para el lector de Fuster Lavín resulta fácil y hasta divertido, entender que ese tiempo no existe fuera del conocimiento, ni tan siquiera por conciencia de la propia ficción.

    El sonambulismo (como para del insomnio) es el que permea el capítulo, su atmósfera al Mariana declararse a Laura, ser “una criatura de la noche” propone el orden del caos- lo caótico que ambas viven- no por ellas sino por la maledicencia de los demás, que han abusado de ellas: “Para las criaturas de la noche, la confusión es el orden natural del universo”.

    Si reflexionamos esta aseveración, recordamos la teoría de Albert Einstein: “todo es relativo”.

    La pérdida de la inocencia de la niña Mariana a manos de su padre y sus desalmados secuaces, quiebran espiritual y físicamente su voluntad.  A partir de ese momento en la novela, el personaje de Mariana apenas se reconoce así misma; lo que implica que “la ética del bienestar la abandona”; tal cual dice la profesora y filósofa mexicana, Maria Pía Lara[17], en relación a este tipo de personaje femenino en la literatura.

    El desmayo: significa una pausa; un detente.  Es como un aviso al lector de lo ocurrido en la acción de equis o ye suceso y de sus futuras consecuencias.

    El drama de las descripciones en las relaciones sexuales de violencia y en las violaciones son “ex profeso” descritas para dar al lector detalles específicos en orden de proponer una lección de vida a través de lo dicho.  Concientizar a los demás de los despropósitos de las inhumanas; pederastia y pedofilia, el bulín y el bulín cibernético.  La carne humana como modelo de este infierno en detrimento del espíritu infantil.

    El concepto del “tiempo” es el que mueve “el aleteo” (el movimiento alado) mientras “dormimos”.[18]  En el personaje de Mariana, esas mariposas monarcas (negras), remiten al paraíso (o cielo).  Aleteo es el despertar, en otro plano de la conciencia; sacudirse de la maldad; lo nocivo, aunque en el caso de Mariana, ella no puede deshacerse de todos esos daños, así como les sucede a las personas en la vida. En esta novela queda claro el testimonio por parte de la autora; el abuso sexual a niños y a niñas es equivalente al “diablo”.[19]

    La literatura y la inteligencia van unidas.  Cuando leemos a otros, estamos leyendo sus meditaciones y sus pensamientos.  Abrimos un diario; como en el caso de Mariana y de Laura (Mariana era la única autorizada a leer los diarios de Laura), es sinónimo en la novela del libro.  Literatura dentro de la literatura- doble ficción.  En la página ochenta, Fuster Lavín lo señala:

    Abrir una página de palabras ajenas es como entrar en las pisadas de otro cuerpo, encontrar que no estamos solos en la noche.  Viviré en el cuerpo de sus meditaciones como si mis manos recorrieran su piel bajo la ropa, bajo lo que no se puede ver.[20]

    El que lee es un hermeneuta. Los diarios de Laura son crónicas; y ha dicho el escritor colombiano Gabriel García Márquez, “la crónica es la novela de la realidad”.[21]  En los diarios de Laura, la narrativa es un cuento- lo que cuenta es lo sucedido en su vida.  Al ser parte de la novela, funcionan como códigos que se crean sobre la historia y van viviendo junto a los flujos de conciencia de los monólogos de Mariana, todas las piezas del rompecabezas de la historia.  Un ejemplo: en la página noventa, Mariana se entera por el diario de Laura que su amada ha terminado con “la escoria de su tío”, el diácono pedófilo; dato sumamente importante para Mariana como para el lector.

    El amor urgente, apremiante entre las dos adolescentes es presentado con pasión y vehemencia.  Al principio de la novela, desde el punto de vista de Mariana, Laura parece la más débil  y delicada de las dos. A medida que la historia avanza y todo se coloca y también se disloca, Laura resulta al revés.  Mariana es la más tímida.  La que toma la iniciativa y la besa por primera vez (Laura a Mariana).  La que manifiesta que lo sentido en el alma, es también parte del amor físico es, Mariana y añade que ahí la ternura impera. Un elemento esencial en todo amor verdadero que se precie de serlo.

    IV.             Reflexiones en torno al cuarto y último capítulo: Intermitencias de la muerte: Mariposas Negras.

    Dos enseñanzas al que lee, en esa escalada para ascender a la “unidad”; tomar aire para descubrir el final del “thriller” y son estas rúbricas epilogales las que aclaran y compendian el tema principal recapitulando con sus leyendas lo que se intuía al comienzo de la novela: una es un proverbio chino que dice: “el simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo”; el otro pertenece al escritor Alejandro Jodorowsky; “… la muerte solo existe en la mirada del otro”.

    El personaje de Mariana establece dos postulados, uno que el ser humano muere de muchas maneras y el otro es que ella se considera por esta prerrogativa, un holograma; “casi puedo ser un holograma”.[22]  Se refiere a la imagen de su muerte, pero de forma tridimensional.  Se refiere al alma (inteligencia; conciencia; espíritu). Lo que nunca muere.

    El  “issue” de la poesía de la protagonista, que no sostiene la vida del escritor (sobre todo al escritor puertorriqueño): “escribir poesía es construir sensaciones.  Y de las sensaciones no se puede vivir”.[23]

    Cuando el personaje de Mariana reflexiona (siempre amarrada en esa cama) va conociendo las texturas de la muerte: “mis pisadas tienen la textura de la muerte”.[24]

    El hábito de Laura de peinar el cabello de Mariana, es una invariable tenaz; que dice de ellas que son cómplices del tiempo y de su caos; mas el contacto entre ambas es constantemente implacable, reconocen que el tiempo se las ha devorado, como la imagen del propio dios de la mitología griega, Cronos.  Laura, al peinar a Mariana despeja su propia alma y así aclara la de Mariana.

    El cuento de Esteban, que Jaime; el profesor de historia les cuenta, sirve de traslación a la historia.  Posee propósito traslaticio.  Es el cuento “cuentado”, re apareciendo una vez más en la literatura de Fuster Lavín.  La novia de Esteban (en el cuento) recupera su cuerpo humano y deja de ser mariposa; se describe “la textura de sus manos”.[25]  Así, por igual, “los ruidos de esta ciudad cargan el aroma del abandono, una particular textura”.  Por debajo de la primera lectura, se rescatan todas las texturas narrativas que implican nuestras vidas.

    El espacio urbano, tal cual el espacio del psiquiátrico, y el espacio poético, son espacios que se unen en la narrativa de Fuster Lavín.  Lo demuestra el hecho, que Laura (ya en espíritu, ya en el físico) como un acertijo dará quizá muerte a su amiga.  Esta muerte significa a la muerte de la ficción; la que posee su particular textura.  El ámbito de Cayey indica la textura del paraíso.  “Que la vida es un aquí, que la muerte es otro día” y eso de que: “el tiempo se pierde en las voces que no regresan al cuerpo”[26]. Símbolo de trascendencia del vacío; de la llama de la luz.  Estas, Mariana y Laura son fuerzas poderosas de la naturaleza.

    Fuster Lavín, otra vez sorprende con una narrativa extensa, calificada en una madurez literaria que sorprende y la ubicación con Mariposas Negras al lado de lo internacional con, Julia Navarro, Almudena Grandes, Rosa Montero y Magali García Ramis y Ana Lydia Vega es evidente.

     
    Dra. Beatriz Mayté Santiago- Ibarra

    Escritora y crítica de arte

    (San Juan, Puerto Rico)