lunes, noviembre 14, 2016

Ana María Fuster Lavín y su novela: Mariposas Negras (2016): la vida y la muerte como una sola travesía entre la pesadilla, la duermevela y el insomnio


Ana María Fuster Lavín y su novela: Mariposas Negras (2016): la vida y la muerte como una sola travesía entre la pesadilla, la duermevela y el insomnio

Por Dra. Beatriz Santiago Ibarra
Escritora y crítica de arte
 



“En toda mujer hay fuerzas poderosas pendientes de descubrir”.  Lo señala la escritora y psicoanalista junguiana[1]Clarissa Pinkola Estés, en su obra Mujeres que corren con los lobos[2].  La escritora de San Juan de Puerto Rico, Ana María Fuster Lavín y su literatura son parte de esa pronunciación, a través de la cual lo espiritual-psíquico se mueve a la par, a punto de equilibrio con el arte de escribir; es decir queda sellada la pronunciación en la nueva novela de la autora, Mariposas Negras.

Después de haber visto sus cuentos tal cual “fenómenos curativos del alma”[3] en Carnaval de Sangre (2016), leo el manuscrito de las Mariposas Negras, para por fin entender que esa alma no es sino la entelequia y que una de sus partes o núcleo esencial es la conciencia. […]

I.                   Notas al primer capítulo: Caricias al silencio: la invisibilidad


Mariposas Negras, tiene un abordaje hacia el espacio de la soledad perenne que en la obra anterior de Fuster Lavín nos embarcamos en él, pensando en que la escritora y sus palabras inducen a un vacío: en el sentido del vértigo del abismo; tal cual símbolos de esa soledad respirada por el lector en cada inhalación de la lectura.  Más, ese solipsismo no es hueco, y precisamente es la metáfora del insomnio (otro constante  en su obra), la que ahora señala, que tanto la soledad, así el silencio, poseen sus propiedades de tiempo; espacio; cuerpo; invisibilidad; visibilidad; y tantos otros elementos y conceptos como aquellos sostenidos por la “realidad” extrínsecamente a lo que vivimos y pensamos.

En la novela se afirma que esa metáfora, además de encontrarse siempre bien despierta y erguida, duerme, y hasta se permite soñar en vertical. ¿Armonía de los contrarios? Podría ser.

La historia que presenta esta ficción es la típica relación de dos adolescentes colegialas, Mariana (protagonista) y Laura (coprotagonista) que cotidianamente viven como todas las niñas de su edad, comparten con amigos y amigas, que excepto John (el amiguito más íntimo de las dos); el maestro de historia, Míster Jaime Flores y Lucas, el hermanito menor de Laura (un niño autista), el resto de los amigos son personajes siluetas, que inciden en la trama, desde el punto de vista de los monólogos interiores; del tipo “stream of conciousness” (flujo de conciencia) del personaje de Mariana que dominan la narrativa, complementados por las descripciones de los diarios secretos de Laura.  No obstante, en ese día a día de levantarse, desayunar; ir a la escuela; portarse a veces bien, a veces mal con los maestros; ir a estudiar todos juntos; o el grupo de las chicas ir a comer “yogures”, subyace una intrahistoria de horrores y espantos: Mariana es víctima del  “bulín” de parte de algunos mal intencionados compañeros de clases; víctima de violación y abuso sexual por el padre de Laura desde los once años; brutalmente victimizada por su propio padre y unos amigos en el cuarto de un hotel (durante las primeras y últimas vacaciones que fue a pasar sola sin su madre).  Lo que lleva a Mariana a convertirse en una niña “rara” para todos, creando así mismo, un ambiente enrarecido en su mente y en derredor de sí misma, en donde el tiempo no es lógico, ni preciso; y aunque uno de los “leitmotiv” en la narrativa es la alusión a que su reloj despertador suena a la 5:30 am; es precisamente esta imagen, lo que indica la no constancia de la historia; el destiempo, incluso la misma hora de su fin.  Laura es víctima de una violación brutal y a Lucas su hermanito autista, el hermano gemelo de su (proxeneta padre), un incisivo pedófilo (diácono de la iglesia) también lo victimiza y abusa.   La vida de la madre de Mariana es antisocial, ya que Gloria es dipsómana y prostituta.  Dista mucho de ser un modelo para su hija, la que lucha por lo que cree genuino en su vida, el amor de pareja, que siente y tiene con su amiga Laura.

Recurro una vez más a la frase de Mario Sotil[4] en torno a la literatura de Fuster Lavín “hay que dejar que la literatura asuma el papel que le corresponde”.  En el caso de la autora es así, y aquí en Mariposas, más que en toda su literatura ella lo permite.

El epígrafe que al comienzo de capítulo, la autora ubica como sentencia es, del escritor Eduardo Galeano[5], asegurando que cada quien es la propia historia cotidiana.  Ese comienzo del personaje de Mariana de “estoy aquí amarrada a una cama” se siente como inercia; mas no es sino el impulso que Fuster Lavín le da a su personaje para contar todas las historias, con tal de no olvidarlas.

Mariana es la que yace en lo corpóreo, visionando desde lo espiritual, el alma de su poesía (es poeta)  utiliza su poesía  o bien el conocimiento de esta (estética) y los diarios de su amiga Laura (símbolos del arte de escribir)- la crónica- la literatura; (el canon[6]) para el recuento de esas historias  que desde principio o fin de la novela se cuenta desde la cama de un hospital psiquiátrico donde se encuentra Mariana. Oscilará el discurso entre lo ético (ley), literaria y lo estético (lo bueno, lo bello, la bondad) El lenguaje es el verdadero protagonista. Si en Finnegan’s Wake, novela del escritor irlandés James Joyce[7], el personaje debe despertar para continuar escribiendo, en Fuster Lavín, el despertar desde el alma es concientizarse para salir de las “redes sociales” atrapantes, impidiendo, estas, que se escriba, que se narre y se ame.  En Mariposas el motivo para lograrlo son las mariposas negras (las monarcas): ¡que solo viven; aman; trabajan; discrepan, en un espacio de tiempo de veinticuatro horas!  Se puede afirmar desde este primer capítulo lo que la autora dice, “tengo la certeza de que solo encontrando las palabras precisas podemos sobrevivir”.

No se puede precisar de la palabra escrita.  Náutica de mares y océanos de la psique, es la narrativa de Mariposas.  Mariana y Laura son las esclusas, para que la travesía logre que la trama fluctúe y pase de un estado a otro.  Por ello el párrafo final del primer capítulo es piedra de toque para la comprensión de los demás en esta novela.

¿Cuándo comencé a tener noción de que el tiempo es relativo a las variaciones del alma?  No lo sé, quizá tan solo las historias que vivimos.  Las mías comienzan poco antes de cumplir once años y terminan una noche poco después de cumplir dieciocho.  Hace cinco años solo vivo en el olvido de Laura[8].

Aquí, es cuando la lectura la realizamos.  La comenzamos a conocer desde otra pregunta ¿Cómo puede la literatura no recordarnos a los que la escribimos?  Quizá porque la literatura responde a una leyes autónomas y tienen que ver con el atuendo con el que se viste; la ficción.

 

II.                Apuntes para el segundo capítulo: Las alas de la noche

Debemos tener en cuenta que la ficción de Fuster Lavín convierte a la ética en estética y no al revés.  Por ello se manifiesta en el tipo de lenguaje utilizado, el que aun escribiendo un acto de pedofilia, es sumamente especial, a través del cual toma una acción como sujeto y así ese elemento o parte de un personaje aparecen “pro nombrados” (con un pronombre): “Pasó su lengua por mi rostro y me obligó a agarrarle la erección”.[9] “Erección” por pene, cuando en realidad es el pene (miembro del sujeto) y la erección, el acto (el predicado). Hasta los símiles y todo el lenguaje figurado son distintas escrituras anteriores que conforman el canon. Lo demuestra tal cual, al entrelazar coloquios y diálogos del lenguaje callejero de los personajes: jergas y regionalismos caribeños. Ya la poesía de esos monólogos interiores y su flujo de conciencia.  Sí, exhibe “la dialógica imaginativa” de la que tanto habló, Mijaíl Bahktin.[10]

El lenguaje se postula entre un realismo crudo, pero goyesco,[11] tan así como decir “gótico” con vicios de ambiente de novela negra con recorridos en esas “travesías” soportadas tipos “thriller policiaco”: “Somos tan apáticos ante el dolor ajeno que nos hemos ido convirtiendo en fantasmas de una humanidad perdida”.[12]

En relación a los personajes, Fuster Lavín explora el referente del heroísmo norteamericano, engendrado en el “comic”; que tanta fibra psicológica y filosófica nos da a los lectores en todo tiempo: Batman y Batichica (son los apodos que John y Mariana utilizan uno con el otro).  Además de Mariana reconocer en Buzz Lightyear, al buen mensajero y excelente amigo que John= Buzz ha sido, tanto para Mariana, como personaje en “The Last Airbender” del programa para jóvenes de la televisión y del cómic, así es héroe dentro del tiempo y la acción de la novela Mariposas Negras.  Fuster Lavín teoriza, no solo con la vida y la muerte (tal cual sentidos lineales en la mente de los personajes) sino también con la felicidad en calidad de mediadora.  Es personaje intelectual y más allá de ello, es espiritual.  No es real en la ficción, pues menos en la realidad.  La alegría es invento del alma.

Mariposas Negras, es título- símbolo, y justo al final del segundo capítulo se descubre.  Son ellas, Mariana y Laura (las mariposas).  Refiérase a ese primer amor puro, que se experimenta y siente por primera vez en la vida y que nunca se olvida, y es el “modus vivendi”[13] hacia ese tipo de amor; lésbico-espiritual y fundamentalmente poético, el que la sociedad discriminatoria plagada de machistas (de ambos géneros) proxenetas, pedófilos o pederastas, abomina.

Los “Sin Ojos” “son las especies más peligrosas”.[14]  Para nosotros, los lectores son fantasmas; pero ¿lo son? O es una especie más de la trama social; que muy bien conocemos en Puerto Rico.  “El cura; el teatro; el alcalde; el casino; las alhajas; el cielo; el infierno”.  Y por encima de todo; ese gran personaje tan inclusivo; “el qué dirán social”; me refiero al poema emblemático de la poeta puertorriqueña, Julia de Burgos, que bien puede compararse aquí con los malévolos de esta trama, titulado A Julia de Burgos (autodedicado) en la recopilación, Canción de la verdad sencilla en Antología poética de Julia de Burgos[15].

Fuster Lavín plantea la vida y la muerte como una sola travesía entre la pesadilla, la duermevela y el insomnio e indica al mismo tiempo la crisis económica de Puerto Rico. “La crisis económica que gira y gira sin remedio para caer de nuevo en la imposibilidad de la ternura[16]”.

Si no hay ternura es como si no existiera la literatura.  Es lo que se desprende de la historia narrada para Mariana.

III.             Hallazgos en el tercer capítulo: El aleteo de las dormidas.

Se inicia con un lema del escritor portugués; José Saramago que dice: “yo no escribo para agradar o desagradar; yo escribo para desasosegar”.  Es pensamiento sentencioso; inscripción; referencia o bien, guía, en el espacio literario de una obra y la escritora F.L. la sigue.

En calidad de autora, que todo lo sabe en relación a su obra, se sirve de su narradora-protagonista, Mariana, y así, ella, junto a Laura, montan sobre la historia, un tinglado estructural tipo interrogatorio policial- sustraen las palabras que se ocultan en sus propias mentes y en las nuestras; la de los lectores.

¿Cómo lo hace la autora?  Penetra el terrero metafórico: metonimias símiles… en fin, impulsa siempre la lengua española; y a toda lengua cuando se trate de traducciones. El capítulo comienza cualificando las condiciones humanas de ese reloj despertador y la metáfora no expende de complicación alguna: un reloj; una paciente de “psiquiátrico” son parte verosímil del control existencial; al que estamos sometidos (el género humano) en nuestras sociedades.  Para el lector de Fuster Lavín resulta fácil y hasta divertido, entender que ese tiempo no existe fuera del conocimiento, ni tan siquiera por conciencia de la propia ficción.

El sonambulismo (como para del insomnio) es el que permea el capítulo, su atmósfera al Mariana declararse a Laura, ser “una criatura de la noche” propone el orden del caos- lo caótico que ambas viven- no por ellas sino por la maledicencia de los demás, que han abusado de ellas: “Para las criaturas de la noche, la confusión es el orden natural del universo”.

Si reflexionamos esta aseveración, recordamos la teoría de Albert Einstein: “todo es relativo”.

La pérdida de la inocencia de la niña Mariana a manos de su padre y sus desalmados secuaces, quiebran espiritual y físicamente su voluntad.  A partir de ese momento en la novela, el personaje de Mariana apenas se reconoce así misma; lo que implica que “la ética del bienestar la abandona”; tal cual dice la profesora y filósofa mexicana, Maria Pía Lara[17], en relación a este tipo de personaje femenino en la literatura.

El desmayo: significa una pausa; un detente.  Es como un aviso al lector de lo ocurrido en la acción de equis o ye suceso y de sus futuras consecuencias.

El drama de las descripciones en las relaciones sexuales de violencia y en las violaciones son “ex profeso” descritas para dar al lector detalles específicos en orden de proponer una lección de vida a través de lo dicho.  Concientizar a los demás de los despropósitos de las inhumanas; pederastia y pedofilia, el bulín y el bulín cibernético.  La carne humana como modelo de este infierno en detrimento del espíritu infantil.

El concepto del “tiempo” es el que mueve “el aleteo” (el movimiento alado) mientras “dormimos”.[18]  En el personaje de Mariana, esas mariposas monarcas (negras), remiten al paraíso (o cielo).  Aleteo es el despertar, en otro plano de la conciencia; sacudirse de la maldad; lo nocivo, aunque en el caso de Mariana, ella no puede deshacerse de todos esos daños, así como les sucede a las personas en la vida. En esta novela queda claro el testimonio por parte de la autora; el abuso sexual a niños y a niñas es equivalente al “diablo”.[19]

La literatura y la inteligencia van unidas.  Cuando leemos a otros, estamos leyendo sus meditaciones y sus pensamientos.  Abrimos un diario; como en el caso de Mariana y de Laura (Mariana era la única autorizada a leer los diarios de Laura), es sinónimo en la novela del libro.  Literatura dentro de la literatura- doble ficción.  En la página ochenta, Fuster Lavín lo señala:

Abrir una página de palabras ajenas es como entrar en las pisadas de otro cuerpo, encontrar que no estamos solos en la noche.  Viviré en el cuerpo de sus meditaciones como si mis manos recorrieran su piel bajo la ropa, bajo lo que no se puede ver.[20]

El que lee es un hermeneuta. Los diarios de Laura son crónicas; y ha dicho el escritor colombiano Gabriel García Márquez, “la crónica es la novela de la realidad”.[21]  En los diarios de Laura, la narrativa es un cuento- lo que cuenta es lo sucedido en su vida.  Al ser parte de la novela, funcionan como códigos que se crean sobre la historia y van viviendo junto a los flujos de conciencia de los monólogos de Mariana, todas las piezas del rompecabezas de la historia.  Un ejemplo: en la página noventa, Mariana se entera por el diario de Laura que su amada ha terminado con “la escoria de su tío”, el diácono pedófilo; dato sumamente importante para Mariana como para el lector.

El amor urgente, apremiante entre las dos adolescentes es presentado con pasión y vehemencia.  Al principio de la novela, desde el punto de vista de Mariana, Laura parece la más débil  y delicada de las dos. A medida que la historia avanza y todo se coloca y también se disloca, Laura resulta al revés.  Mariana es la más tímida.  La que toma la iniciativa y la besa por primera vez (Laura a Mariana).  La que manifiesta que lo sentido en el alma, es también parte del amor físico es, Mariana y añade que ahí la ternura impera. Un elemento esencial en todo amor verdadero que se precie de serlo.

IV.             Reflexiones en torno al cuarto y último capítulo: Intermitencias de la muerte: Mariposas Negras.

Dos enseñanzas al que lee, en esa escalada para ascender a la “unidad”; tomar aire para descubrir el final del “thriller” y son estas rúbricas epilogales las que aclaran y compendian el tema principal recapitulando con sus leyendas lo que se intuía al comienzo de la novela: una es un proverbio chino que dice: “el simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo”; el otro pertenece al escritor Alejandro Jodorowsky; “… la muerte solo existe en la mirada del otro”.

El personaje de Mariana establece dos postulados, uno que el ser humano muere de muchas maneras y el otro es que ella se considera por esta prerrogativa, un holograma; “casi puedo ser un holograma”.[22]  Se refiere a la imagen de su muerte, pero de forma tridimensional.  Se refiere al alma (inteligencia; conciencia; espíritu). Lo que nunca muere.

El  “issue” de la poesía de la protagonista, que no sostiene la vida del escritor (sobre todo al escritor puertorriqueño): “escribir poesía es construir sensaciones.  Y de las sensaciones no se puede vivir”.[23]

Cuando el personaje de Mariana reflexiona (siempre amarrada en esa cama) va conociendo las texturas de la muerte: “mis pisadas tienen la textura de la muerte”.[24]

El hábito de Laura de peinar el cabello de Mariana, es una invariable tenaz; que dice de ellas que son cómplices del tiempo y de su caos; mas el contacto entre ambas es constantemente implacable, reconocen que el tiempo se las ha devorado, como la imagen del propio dios de la mitología griega, Cronos.  Laura, al peinar a Mariana despeja su propia alma y así aclara la de Mariana.

El cuento de Esteban, que Jaime; el profesor de historia les cuenta, sirve de traslación a la historia.  Posee propósito traslaticio.  Es el cuento “cuentado”, re apareciendo una vez más en la literatura de Fuster Lavín.  La novia de Esteban (en el cuento) recupera su cuerpo humano y deja de ser mariposa; se describe “la textura de sus manos”.[25]  Así, por igual, “los ruidos de esta ciudad cargan el aroma del abandono, una particular textura”.  Por debajo de la primera lectura, se rescatan todas las texturas narrativas que implican nuestras vidas.

El espacio urbano, tal cual el espacio del psiquiátrico, y el espacio poético, son espacios que se unen en la narrativa de Fuster Lavín.  Lo demuestra el hecho, que Laura (ya en espíritu, ya en el físico) como un acertijo dará quizá muerte a su amiga.  Esta muerte significa a la muerte de la ficción; la que posee su particular textura.  El ámbito de Cayey indica la textura del paraíso.  “Que la vida es un aquí, que la muerte es otro día” y eso de que: “el tiempo se pierde en las voces que no regresan al cuerpo”[26]. Símbolo de trascendencia del vacío; de la llama de la luz.  Estas, Mariana y Laura son fuerzas poderosas de la naturaleza.

Fuster Lavín, otra vez sorprende con una narrativa extensa, calificada en una madurez literaria que sorprende y la ubicación con Mariposas Negras al lado de lo internacional con, Julia Navarro, Almudena Grandes, Rosa Montero y Magali García Ramis y Ana Lydia Vega es evidente.

 
Dra. Beatriz Mayté Santiago- Ibarra

Escritora y crítica de arte

(San Juan, Puerto Rico)

viernes, octubre 21, 2016

Entrevista a Ana María Fuster y el gótico en su obra

 

Ana María Fuster Lavín

y la Literatura Gótica


 


 

Recientemente con motivo de la filmación de una edición del programa En la Punta de la Lengua sobre el gótico en Puerto Rico, que produce y dirige la extraordinaria Caridad Sorondo; el escritor, guionista y editor Melvin Rodríguez Rodríguez (junto al escritor Ángel Isián, acaban de publicar la antología No cierres los ojos, Ed. Eikon), me envió unas preguntas a modo de entrevista dirigidas a estudiar mi visión personal de lo gótico, qué significa para mí y cómo sitúo mi obra y creación literaria dentro del género.


Melvin Rodríguez Rodriguez (MRR): ¿qué significa para ti el gótico?

Ana María Fuster Lavín (AMF): Comencemos estableciendo un paralelismo entre mi estilo de trabajar la narrativa con el propio origen de la literatura gótica, en el siglo 17: una respuesta a la ilustración, revelarse contra el dominio de lo debe ser o se supone que sea, cuando la razón (de quien posee el poder) tiene que dominar la vida y nuestras acciones.  Así la novela gótica explora la personalidad, los sentimientos y sus complejidades.  Ese mundo interior que también rige nuestras vidas.  El género gótico me ayuda a expresar y desnudar quiénes somos realmente más allá del maquillaje, del carnaval social, de la pose intelectual. También ayuda a denunciar, desde el dolor o la voz de la persona abusada, incomprendida, marginada o, en ocasiones, del propio victimario cuando es víctima de un plan mayor.   El gótico lo veo como la unión de uno ante lo otro, el afuera y adentro de nosotros, de la narrativa como lo real y tangible y la poesía como la emoción; por eso catalogo la narrativa gótica como un  drama sicológico. Estos ambientes nocturnos, nos llevan a nuestra esencia, a quiénes somos, cuando estamos solos en la noche, en los sueños o en el insomnio y meditamos. A mí me ayuda a denunciar el sometimiento al que ha estado subyugada la mujer a través de los siglos, las miserias del pobre, del hijo no deseado y otros tantos. Como esos otros seres considerados monstruos por diferentes como la criatura de Frankenstein, o desde la rabia de perder al ser amado como Drácula, los tormentos personales como los personajes de Poe o las mujeres de las novelas de las hermanas Bronte, esas mujeres casi esclavizadas por el hombre en Jane Eyre o en Cumbres Borrascosas. Muchas mujeres han desarrollado el género gótico por eso mismo le da voz a los silentes, le da voz a los que no queremos ver o dar voz.


MRR: ¿Cuáles obras góticas tuvieron un impacto en tu desarrollo como escritora?

          AMF: Las lecturas lo son todo, claro, junto a nuestras experiencias de vida.  Digamos que fui una niña muy tímida y fantasiosa, y con una obsesión por leer. Mis abuelos, de adolescentes, lo perdieron todo y casi hasta la vida durante la Guerra Civil Española, fueron autodidactas y para ellos la salvación o supervivencia a la dictadura era fajarse a trabajar, pero también el arte, el arte como salvación del espíritu y de la paz propia y del círculo familiar. Allí, en España, de pequeña, pasaba todos los veranos con ellos y retomaba algunos libros, desde pequeña me marcó el Retrato de Dorian Gray  de Oscar Wilde, lo leía una y otra vez desde los 9 años; también una versión gráfica de Frankestein de Mary Shelley que luego leí entero. Drácula de Bramstoker y su belleza de sentimientos entre diarios y cartas, Cumbres borrascosas y Jane Eyre de las hermanas Bronte y un tomo completo de los cuentos de los hermanos Grimm en sus versiones originales, que son bastante terroríficos. Estas lecturas y otras aquí en Puerto Rico que me robaba de la habitación de mis hermanos mayores y las historias de mi padre que es siquiatra. En secundaria también me apasionaron obras de teatro como los Soles Truncos y un Nino azul para esa sombra de René Marqués que para mí ambas son totalmente góticas, y hasta muchos personajes del real maravilloso del Gabo. Y Poe, siempre Poe, su Caída de la casa Usher. Me mataban de niña las adaptaciones cinematográficas de los cuentos de Poe con Vincent Price y las películas de vampiros y su teatralidad, pura pasión… El cine siempre ha sido muy importante para mí.  Ya en la universidad, descubrí a Alexandra Pizarnik con quien llevo el romance más longevo; cómo ella transmite todo su depresivo y brillante mundo interior, en su poesía, diarios y hasta en su versión de la Condesa Sangrienta. Sencillamente wao. Stephen King también me marcó, en especials sus primeras novelas y las escritas en la primera mitad de los años noventa; su uso de los niños y adolescentes, sus poderes, y sus escritores atormentados o perseguidos. Y por supuesto, Horacio Quiroga y su Almohadón de Plumas y otros cuentos de Amor Locura y Muerte.  Más reciente también autoras actuales como Marta Aponte y sus Vampiresas o Sexto sueño. También leo libros de sicología, antropología, historia del canibalismo, de asesinos en serie.  De libros leídos hace menos tiempo, también me marcó el Ensayo sobre la ceguera de Saramago, en un momento muy complicado de mi vida, que aunque alguien le parezca raro que lo mencione como influencia gótica, para mí lo es, por el terror de la oscuridad y la ceguera del alma, de la sociedad  que termina siendo física, quedarse verdaderamente ciegos, uso de forma sutil. En mi última novela Mariposas negras, presento unos personajes llamados los Sin Ojos, que tienen que ver con esa ceguera de lo que no podemos entender o a los seres que no queremos reconocer, esas verdades antipáticas, de eso se trata también la literatura gótica.

 


MRR: ¿Cómo te inspira a adoptar esta estética literaria?

AMF: Vuelvo a retomar que el artista y el escritor, es producto de sus lecturas, de su personalidad y sus gustos y placeres.  Hija de siquiatra y madre apasionada por la cultura (estudio leyes, pintura, música en Salamanca) siempre tuve interés en las enfermedades mentales, los desórdenes de personalidad y qué los provoca, también el dolor ante el abuso, el maltrato y las injusticias. Para mí el vehículo perfecto para mi forma de sentir la creación literaria y moldear la palabra es el estilo gótico, el drama sicológico, la poesía.  Esta  es la estética que mayormente empleo para construir ese mundo de mis cuentos y novelas, donde los sucesos y lo que está sintiendo el personaje son igualmente importantes, incluso más lo segundo. Puedo ser muy cruda en las descripciones, pero sin dejar de estar pendiente a cada palabra que empleo, sus matices y el ritmo; la belleza que embriagan lentamente como beber sorbo a sorbo una botella de vino durante una larga noche de amor, en vez de darse 5 shots de tequila en media hora o un quicky de 2 minutos. Así el gótico va seduciendo en cada palabra y cada sentimiento, así lo vivo cuando escrito y leo.  También trabajo el humor negro como hice en algún capítulo de (In)somnio y de Mariposas Negras, y ya descaradamente en Carnaval de Sangre.

MRR: ¿Cómo trabajas los temas del gótico en Puerto Rico?

AMF: Seres atormentados, soledad, terror, violencia, desesperación, fantasmas, muertos, traiciones, atropellos, por supuesto que Puerto Rico es un banquete para estos temas. Y uno puede adaptar cualquier género o estilo o motivo artístico al ambiente donde uno se desarrolla y observa, los géneros evolucionan como la sociedad misma, aunque la sociedad a veces no parece evolucionar tanto. Además el gótico se ha trabajado en la isla desde los orígenes de nuestra literatura. Está Póstumo el Transmigrado de Alejandro Tapia y Rivera, de las Leyendas de Coll y Toste (recuerdo muchas Leyendas de Becker que eran góticas, pero estamos ahora en PR). Mucho sobre gótico en Puerto Rico también conocen y recogen en algunos de sus trabajos Roberto Ramos Perea, Lilliana Ramos Collazo, Alberto Martínez y Marta Aponte que es una de las mejores escritoras que encima ha trabajado muy bien el género. Violeta López Suria, Rosario Ferre. Unido a que mucha gente ve a sus muertos y habla con ellos, es parte de nuestra cultura, sumado a las religiones cristianas, al espiritismo, la santería... Entonces, en realidad no es un género ajeno a Puerto rico. Afortunadamente Melvin Rodríguez  y Ángel Isian que acaban de publicar la excelente antología No cierres los ojos como una muestra de cómo hay actualmente muchos exponentes del terror, horror y gótico.


 
MRR: ¿Por qué la narración epistolar?

AMF: Incorporar cartas y diarios, también es usual en la literatura gótica, solo leer Drácula de Bramstoker, o el Increíble caso de Dr. Jeckill  y Mr. Hide, y otros.  Y es una forma de expresarle al otro no solo algo que ocurrió sino qué sentimos, meditamos, nuestros amores y temores, de una más personal que la narración tradicional… de eso se tratan los diarios que muchos escribimos, las cartas, recuerdo lo importante que fue en mi vida el carteo con mi abuela, escribes sobre lo que uno ve las cosas que te ocurren pero también, lo que uno siente, hasta los correos electrónicos con mi madre desde España… a veces por escrito transmitimos misterios y bellezas del corazón que oralmente no expresamos, porque no sabemos cómo o no nos atrevemos. A mí me pasa, que me sé expresar mucho más de forma escrita que oral. Como ahora con los correos electrónicos y los corazoncitos le envías miles a la jeva, pero no le dices te amo cuando la ves.

 


MRR:¿Por qué concibes a Santurce como un escenario gótico?

AMF: Santurce para mí son los castillos lúgubres y abandonados de la literatura clásica gótica, incluyendo su iglesia en Miramar, los edificios abandonados. Fue una zona de mucho movimiento económico y vital, y luego se fue convirtiendo en un barrio abandonado. Ojalá se pueda rescatar. Vivo en Santurce desde 1989 y caminando por las ciudades voy ubicando mis historias, sus abandonos que no son solo los físicos sino también los seres humanos abandonados en las calles y estructuras de Santurce. Entonces mis espacios góticos son el siquiátrico y Santurce.   Lugares oscuros , abandonados, o que invitan al drama sicológico, la introspección y las pesadillas. Así como su contraste entre el día y la noche santurcinos, son la vida y la muerte en la literatura.

 
 

 



MRR: Háblanos de tu nueva novela Mariposas negras. De qué se trata.

AMF: Es una novela que trabaja el abuso sexual y maltrato de menores, el bullying, el amor entre adolescentes, la equidad de género, pues el amor no cambia seas hetero, lesbiana, gay, bisexual, además con sus toques paranormales y góticos. No la contaré más bien deseo invitarlos a leer, Mariana es una adolescente atormentada, pero con una hermosa sensibilidad, vive con una madre alcohólica, que también ha tenido una terrible adolescencia con su madre fanática religiosa. Mariana está enamorada de su mejor amiga Laura, el padre de Laura ha abusado sexualmente de Mariana, pero ocurren una serie de asesinatos, ires y venires en el tiempo, el efecto mariposa y misterios, también amor y belleza.  Nada es lo que parece ser, ni siquiera el propio origen de Mariana y de Laura… y sus debeladores diarios donde el horror y el amor son uno mismo sentimiento. Ese horror sicológico que no es mayor, que la triste realidad de los miles de menores de edad y mujeres que son abusados sexualmente, violados y golpeados impunemente, a veces hasta la muerte, solo lean durante solo una semana al año los periódicos y podrán ver que la novela tiene unas bases sólidas realistas. Así en la vida como en los sueños como en el amor y el terror.

Muy agradecida con Melvin Rodríguez Rodríguez y Caridad Sorondo por permitirme autoanalizarme brevemente como escritora gótica. ¡Qué vivan los libros!

Comentarios de Escritores Puertorriqueños sobre Mariposas Negras...












jueves, agosto 04, 2016

escritor invitado: Emilio del Carril

"En el momento en que me cortaron las aletas, me salieron las alas. 
Fue impresionante. De inmediato le pusieron refuerzos a mi jaula 
por temor a que pudiera escapar." 
Emilio del Carril




Silencios de Papel 
presenta hoy una muestra de microcuentos de
del escritor, editor, tecnólogo médico, crítico literario y profesor universitario 
Emilio del Carril



XXI
Justicia poética
         Había perdido sus mejores años en la empresa de encontrarla. Después de buscarla por cuatro décadas, se topó con ella en una tasca. En ese momento se acercó tembloroso y le dijo:
         —¡No puede ser! Mi vida ha transcurrido en el intento de dar contigo. He rechazado a tantas, he dejado de vivir para constatar que existías. ¿De verdad eres la perso...? —sin permitir que terminara, "Persona Perfecta" asintió con prepotencia mientras sonreía al sentirse descubierta.
         El semblante del hombre mutó del asombro y la perplejidad, a la ira y la locura. Frente a los ojos de los comensales, sacó un hacha y la introdujo en el centro del pecho mientras gritaba:
         —No volverás a hacerle daño a nadie.
         Aunque la noticia de su muerte se espació con rapidez, muchos prosiguen con el infructuoso intento de encontrarla.
        



XXII
Amor de lejos
         Era una gárgola que parecía sostener la pequeña entrada de la puerta lateral de una logia masónica. Por su parte, él era uno de los cuatro ángeles que custodiaban las esquinas de la iglesia principal del pueblo. Se habían enamorado a la distancia, pero estaban cansados de conformarse con miradas lejanas y furtivas. Le pidieron a una deidad olvidada que los uniera aunque fuera por una vez: una sola gran noche.
         Todo estaba previsto. Se les dio una indicación: “El encuentro comenzará a la media noche y terminará antes del amanecer. Por ninguna razón pueden permitir que los rayos del sol los toque”.
         La noche de la cita, la ciudad padecía de un silencio inmutable. La pareja voló alto. Se amaron por horas como si fueran águilas calvas. Un beodo que deambulaba por los callejones, pensó que eran murciélagos. Pero, entre los trajines de las labores amatorias, olvidaron la condición que les había impuesto la deidad olvidada, y cuando vieron la inminencia del orto, trataron de llegar hasta sus respectivos lugares. Entonces la premura provocó un equívoco. Desde entonces todos alaban la belleza del ángel solitario que adorna la puerta lateral del edificio masónico y se persignan ante la fealdad del ángel que parece un diablo y que se encuentra en una de las esquinas de la iglesia.


XXIII
Aires de independencia
         Cansada de tantos atropellos, la mejilla izquierda le dijo a su homóloga: "No importa lo que él haya predicado, en adelante, resuelve tus problemas sola".





XXIV
Llevar la contraria
         El oráculo predijo que el hombre moriría en otoño, pero él, para hacerle quedar mal, se suicidó en verano. Ante la vergüenza, el oráculo decidió cambiar de profesión y en vez de predecir el futuro, comenzó a anunciar el estado del tiempo, pero en esta profesión, tampoco ha tenido suerte.



XXV
Razones de peso
         La baronesa pensó que si lloraba durante dieciocho días lograría ponerse el vestido espectacular que tenía guardado. Pero era difícil evocar las lágrimas, así que, para provocarlas, mató a su gato, estranguló a su marido, rompió sus figuras favoritas, pisoteó los rosales, abofeteó a su mejor amiga…
         Al final, el traje no le sirvió. Desde entonces ha aumentado veinte kilos y no para de llorar por lo injusta que la vida ha sido con ella.



XXVI
Metamorfosis I
          En el momento en que me cortaron las aletas, me salieron las alas. Fue impresionante. De inmediato le pusieron refuerzos a mi jaula por temor a que pudiera escapar.
         Ayer amenazaron con cortarme las alas, y yo solo atiné a soltar una carcajada estruendosa.



XXVII
Merlín
         El carpintero encontró la ramita y de inmediato supo que no le serviría para nada.
        
El leñador prefirió buscar troncos más fuertes.
         Pero un tercer hombre quedó fascinado cuando tropezó con ella. Se dobló con cuidado, la levantó y exclamó:
        —¡He encontrado mi varita mágica!



Emilio del Carril (Puerto Rico, 1959) es el primer egresado de la maestría en Creación Literaria con Concentración en Narrativa de la Universidad del Sagrado Corazón de Puerto Rico, también es doctor en Filosofía y Letras con especialización en literatura Caribeña y Puertorriqueña. Actualmente se desempeña como catedrático asociado en la Universidad de Puerto Rico y en la Universidad del Sagrado Corazón de Puerto Rico. En dichas instituciones Del Carril tiene a su cargo los cursos de Introducción a los Géneros Literarios, Historia y Teoría de la Novela, Historia y Teoría del Cuento, Taller de Novela Corta, Taller de Cuento, Taller de Autoficción y Taller de Microcuento.

Es un estudioso de la narrativa y la microficción. Sus primeros dos libros, 5 minutos para ser infiel y En el Reino de la Garúa (Décima Jornada), han recibido excelentes críticas y reseñas. Sus cuentos son parte de antologías en España, Puerto Rico, República Dominicana y Estados Unidos.

En la Primera Jornada de En el Reino de la Garúa, propone el inicio de una novela en la que se bordan cien microcuentos por jornada o libro.