viernes, julio 17, 2020

La marejada de los muertos, microcuento: El hoyo

“aunque sé que es complicado, porque hay muchísima vigilancia,  saltar a la atmósfera sin que te vean es casi imposible” Bob Giordano   El hoyo   “¿Cuál es mi delito, señoría? El fiscal presentó demasiadas acusaciones. Yo solo pretendía regresar al universo. Entiendo que en las redes se rían de mí diciéndome desgraciado, loco.  Declaro que cavé durante veinte años, todas las madrugadas. Necesito llegar al otro lado y ser rescatado por los de mi especie, seres de luz. Nosotros somos incapaces de comernos el hambre del otro. Somos incapaces de robarnos el futuro de los demás, tampoco adoramos seres invisibles. Ustedes no entienden la verdad de las estrellas fugaces. ¿Ve señoría?, aquel alguacil, aunque use mascarilla, se está burlando. Lo escucho en mi mente. Leo en mi cerebro todo lo que ustedes piensan. Mi abogado de oficio insiste en que estoy incapacitado mentalmente, que alucino. Testifico que sabía que cavaba en la finca vacacional del gobernador, pero la galaxia es pública. Por favor, faltan solo dos metros para escapar. Señoría, la secretaria de sala acaba de pensar que, además de loco, soy bruto, que la Tierra es redonda y ni siquiera llegaré a su centro. Me rio de su ignorancia, que solo trabaja escribiendo lo que otros dicen. Sí, su señoría, me disculpo con la señora. ¿Que cómo me declaro? Yo estoy aquí por error, en esta corte, en este planeta. Esa es mi declaración.” Días después, logró huir del sanatorio donde lo ingresaron. Se robó una bicicleta y pedaleó durante horas. Llegó a su hoyo. Cavó hasta desfallecer. En la mañana, la prensa reseñó la más potente y hermosa lluvia de estrellas jamás vista.   Ana María Fuster Lavín La marejada de los muertos y otras pandemias (microcuentos) Ed. Sangrefría, 2020   ·       Este microcuento pertenece a la cuarta parte de “La marejada de los Muertos y otras pandemias”, titulada IV. La marejada de los muertos y de nosotros, los extraterrestres La marejada de los muertos y otras pandemias ya se encuentra disponible en amazon

Asignaràn La marejada de los muertos y otras pandemias, en cursos de la UPR en Aguadilla


miércoles, mayo 20, 2020

microcuentos desde la pandemia 2

Reencarnación 1

Cuando desperté ya había cumplido demasiados años. Eso era lo usual en mi nave intergaláctica, pero no en la tierra, planeta al que me enviaron a estudiar mis madres. La soledad nunca fue un problema, me entretuve jugando al esconder con mis palabras, en la oscuridad de mis ojos vacíos. Nunca me planteé la necesidad de despertar y relacionarme con los otros. Los terrícolas son demasiado predecibles, dados a las modas, a la histeria y a las epidemias. Prefiero estar sola, ya lo había estado después de la última pandemia humana, que no empezó en China como hicieron creer. Él problema es que la mayoría de los habitantes del planeta se quedaron mudos. Sin embargo, mis voces, cada sílaba, danzan a través de mi sangre, en realidad son lo que me queda de sangre. Mi cielo oscuro fue por mucho tiempo una caricia de satín. Poco a poco mis voces van callando, me voy tornando pequeñita, en un nuevo espacio más caliente y húmedo, como una cueva de aguas termales. Escucho un grito en el exterior que me va expulsando. Duele al ir saliendo por una gruta angosta hasta ser agarrada . Mi llanto opaca las voces anteriores a una nueva primitiva y hambrienta de nuevas palabras. Abro los ojos, también las manos, a la luz
Cuando volví a despertar, acababa de ser parida.

Ana Marìa Fuster Lavìn

microcuentos desde la pandemia

“Sigo afuera”
A Patrick Oneill

Esas dos palabras retumbaron en su pecho, mientras un olor putrefacto penetraba por las rendijas de la ventana. Había empezado la segunda pandemia del siglo XXI, la china solo había sido un simulacro. Esta convertía todo en esa peste que devoraba cada trocito su paz, desde que comenzó la tragedia de salud hacía un mes. Adriana tenía que tomar una decisión. A los 5 minutos recibe el mismo mensaje: 
“Sigo afuera.” 
“¿Dónde afuera, Andrea?”
“Adri, por favor, abre… Tengo fiebre, voy a desmayarme..”
Duda. Escucha pisadas a lo lejos. Aumenta el vaho asqueroso a muerte. No debía abrir la puerta, quédate en casa, no le abras a nadie… fueron las últimas palabras de su mamá al otro lado del teléfono, minutos antes de morir. Adriana comienza a sentir el pánico, Sus pisadas se congelan según se acerca a la puerta. Recuerda que ella fue la única que le creyó cuando el maestro de inglés le prometió cambiarle la nota si enviaba fotos desnudas; también la única que la defendió cuando le gritaron puta,  porque la mujer del maestro subió las fotos a Instagram.
“Sigo afuera.” 
La joven abre la puerta, justo en el momento en que la cabeza de su amiga estalla convirtiéndose en una piscina negra bañando su rostro y sus manos. 
Han pasado otros 5 minutos. Su sangre comienza a coagular. El hambre de piel torna en insoportable silencio. Suena su celular, su mirada borrosa logra leer:
“Sigo afuera.”
--
Ana Maria Fuster Lavìn

miércoles, febrero 05, 2020

esa sonrisa secreta de autohabitarnos, ana maría fuster lavín

¿soy acaso el grito al otro lado del puente?
 (camino en 5 días)

día 1

hoy vuelo de mis manos
del último pasado en tierra firme
del arcoíris perdido en el salitre
en cada muerte verso
dejo de verme ultrajada
espejo fragmentado
perdida a la deriva
allí,
la página muerde cada silencio

¿soy acaso el grito al otro lado del puente?

quizá mañana,
voz de sábila tú
mariposas ambas
la muerte sea vida
de este poemamar de sombras
en el hemisferio de las cenizas
y yo,
la otra a la distancia

**
día 2

quizá he muerto
y estos poemas son testimonio
distancia de cuerpos sin miradas/locura
o mi voz que habita al otro lado del puente
buscando a la distancia espejo/historias
pero el delirio
columpio de vahídos
quiebra mis alas y tu voz
arrojándome al naufragio azul psicosis

–zozobra el poema de sombras–

¿soy acaso la palabra mar de espuma?

seco el silencio escondido
entre mis manos, solo cenizas
hasta parirme de pisadas y ojos
y es que al final de las palabras
no hay vacíos sino camino

llegaré a mí
archipiélago
como al poema vida voz

***
día 3

tercera jornada
pétalo a pétalo deshojé el mar
en la distancia de los párpados
hasta llegar al puente ámbar
noche piel de nostalgias
tú en mí
todavía el vértigo impide cruzar
hasta el silencio
o la locura

¿soy acaso esa mirada que me busca?

al otro lado,
a lo lejos me difumino
sobredosis de colapsos secuestrada
tu voz mía nació/murió sin relojes
mientras el tiempo
muerde poemas
llueve confeti versos y salitre
y bajo el cristal de otro mapa
comienzo a atravesar la mañana

amanece

****
día 4

estoy cerca de mí, tú
a mitad del puente el silencio muerde mis pies
me asomo desde el sarcófago
de piel y letras
abajo, una avenida de ojos huye intermitente
atrás quedó el tiempo de arena
y estrellas caníbales

¿soy acaso la voz muerte/nosotras futuro?

sigo aquí
como huellas de palabras desangradas
pintando manos al final de la distancia
como un beso en la sombra
amando a mi ella
castigada arrebatada
o como morir de versos sin pétalos:

que el silencio diga
lo que un granito de arena al tiempo perdido

 *****
día 5

ahora
pudimos arrojar estrellas
almorzar un reloj de arena y sus nostalgias
ayer mañana ahora
cuento la historia de mi ella
él y nuestras voces
para atravesar el puente en dosis pequeñas
hasta llegar a nosotras sonreír
atrás quedó el mar arrancando silencios

¿soy acaso coro de voces azul ámbar pétalos?

el pasado ha muerto en terapia
aquí tú y yo nuestro licor
hidratadas de palabras sombras
te miro mirándome labios luz
emprendemos un nuevo camino tiempo
a ese calendario encuentro palabra
al viaje: vida muerte sin huecos
o esa sonrisa secreta de autohabitarnos
en el poema en la próxima jornada
en el camino por morir o sernos.


Ana María Fuster Lavín
Al otro lado, el puente

*fotos por la poeta

jueves, noviembre 21, 2019

"Cada vez gritamos más fuerte" unidas contra la violencia machista

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Se conmemora anualmente el 25 de noviembre para denunciar la violencia contra las mujeres y reclamar políticas para su erradicación. El movimiento feminista latinoamericano inició esta convocatoria en 1981, en recordación del asesinato de las hermanas Mirabal (Patria, Minerva y María Teresa), en República Dominicana, 1960. La violencia contra las mujeres es un problema estructural, pues su origen se encuentra en la falta de equidad en las relaciones entre hombres y mujeres en diferentes ámbitos y en la discriminación persistente hacia éstas. Así en 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas instauró esta fecha anualmente para sensibilizar a la opinión pública mundial sobre el problema de la violencia contra las mujeres. Según datos de la ONU, hasta el 70% de las mujeres experimentan violencia en el transcurso de sus vidas. 

En Puerto Rico, exponen Amárilis Pagán y Mari Mari Narváez, en un estudio reciente: “Cada siete días volvemos a sufrirlo. Otra mujer es asesinada, no porque esté involucrada en un negocio violento, no porque viva en una zona de guerra sino por el hecho sencillo de ser mujer en un país profundamente desigual. Llevamos años estudiando esta desgracia desde nuestros distintos espacios de lucha, buscando los datos certeros que las autoridades procuran esconder, haciendo llamados de urgencia, tratando de comprender las dimensiones de los feminicidios en nuestro país, buscando soluciones de política pública, ejecutando estrategias comunitarias de prevención, educación y activismo”.

Algunos términos  que debemos recordar son:
  Violencia contra las mujeres, violencia de género y violencia machista pueden emplearse como sinónimos para referirse a la violencia ejercida contra las mujeres y las identidades femeninas por razón de género.
  Escriba  femicidio o feminicidio, mejor que crimen pasional, pues el uso de este término coloca estos crímenes en el ámbito privado y se ocultan las condiciones socioculturales que generan la violencia contra las mujeres.
  Los términos lesbicidio, transcidio (o transfemicidio) y travesticidio son válidos  para referirse al asesinato de una lesbiana por razón de su orientación sexual, de una persona transgénero o transexual por razón de su identidad de género y de una travesti por razón de su identidad de género, respectivamente.
  Sensibilizar, concientizar, concienciar. Tanto el verbo concienciar  como concientizar (americanismo) son formas correctas para referirse a “hacer que alguien sea consciente de algo” y “adquirir conciencia de algo”. Sensibilizar significa “hacer sensible algo a alguien”, en este contexto, con el sentido de hacer “receptivo a determinados asuntos o problemas y proclive a ponerles solución”.
  Empoderar y empoderamiento son formas aceptadas. El diccionario de la RAE recoge este antiguo verbo español  con el nuevo significado de: “hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido”. El sustantivo empoderamiento se refiere a la “acción y efecto de empoderar”.

Volviendo al estudio “La persistencia de la indolenica, femencidios en Puerto Rico” (2014-2018), en su página 40, Amárilis Pagán y Mari Mari Narváez concluyen: “Si bien las voces de las mujeres han sido típicamente ignoradas o silenciadas, los feminicidios constituyen hechos sociales relegados a la invisibilidad (Weil, 2016). Evidencia de la invisibilidad de este fenómeno se encuentra tanto en la afirmación de la Policía que citamos al principio de este informe, (“en el 2018 no hubo ningún feminicidio en Puerto Rico”) como en su subestimación o indiferencia como un objeto de estudio por parte del mundo académico”.

Fuentes
http://fundeu.fiile.org.ar/page/recomendaciones/id/18/title/D%C3%ADa-Internacional-de-la-Eliminaci%C3%B3n-de-la-Violencia-contra-las-Mujeres%3A-claves-para-una-buena-redacci%C3%B3n

https://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_Internacional_de_la_Eliminaci%C3%B3n_de_la_Violencia_contra_la_Mujer

https://static1.squarespace.com/static/5af199815cfd796ad4930e20/t/5dca948508f69e3b5b6c85c9/1573557399490/La+persistencia+de+la+indolencia+2019.11.12-vf.pdf

Ana María Fuster Lavín




sábado, octubre 26, 2019

Microcuentos de amor, redenciones y muerte… con un máximo de 140 palabras por texto, lo nuevo de la escritora Ana María Fuster Lavín

 Comunicado de prensa


Luego de los éxitos con novelas como (In)somnio y Mariposas Negras (ambas bajo Isla Negra eds.), y poemarios como El Eróscopo (Isla Negra Eds.) y Última Estación, Necrópolis, la escritora puertorriqueña Ana María Fuster Lavín (San Juan, Puerto Rico 1967) regresa al microcuento, con el libro [Cuestión de género], segundo volumen de la colección Carnaval de Sangre. Ambas editadas por la Editorial de EDP University y su editor Edgardo Machuca. La también editora y redactora de textos escolares, Ana María Fuster cuenta con veinte años de trayectoria y ha sido traducida al inglés, italiano, portugués. Ha recibido premios del Instituto de Literatura Puertorriqueña y el Pen Club Internacional de Puerto Rico, entre otros.

 [Cuestión de género] o Carnaval de Sangre 2, es su catorceavo libro y se presenta el viernes 15 de noviembre de 2019, a las 7:00pm en la sede de EDP University en la Avenida Ponce de León # 560 en Hato Rey. Será una noche llena de talentos y sorpresas.  La presentación estará a cargo de la escritora Pabsi Livmar y habrá una lectura de microcuentos y comentarios del libro con lectores de gran trayectoria: Emilio del Carril, Miguel Marín Fuster, Lcda. Mariana Nogales Molinelli, Lala González, Ricardo Rodríguez Santos, José H. Cáez Romero y la propia autora Ana María Fuster Lavin.

Comenta la galardonada escritora y traductora Pabsi Livmar: “En los microcuentos que componen esta antología personal, Fuster Lavín nos comparte pinceladas de la vida cotidiana desde lo íntimo, desde ese mirar al espejo, y desde el otro lado del espejo, que podría ser donde vivimos nosotros, los lectores, y los individuos que componen nuestra sociedad. Entre los espejos que encontramos en [Cuestión de género], hay uno en el que se reflejan agrietados fragmentos de vida que debemos reparar mientras Fuster Lavín nos educa sobre machismo, microagresiones y la destrucción y recomposición del ser”.

A su vez el fotógrafo Bosco Noriega reseña: “Microcuentos de amor, locura y muerte… con un máximo de 140 palabras por texto, este segundo volumen de Carnaval de sangre que la escritora Ana María Fuster Lavín tituló [Cuestión de género]  recorre el feminismo, la ternura, la violencia de género, la equidad, el terror sicológico, la crítica social y política, el maltrato de menores, los niños de la frontera mexicana,  la pérdida de la memoria y el mundo misterioso de los gatos, entre otros, son los temas principales. Desde una atmósfera ágil, cruda, otras líricas, de terror cotidiano, en zigzags entre lo cruel y lo tierno, no exento de humor negro, [Cuestión de género] seduce y jamaquea al lector impidiéndolo soltar su lectura. Cuenta con un prólogo de la escritora y traductora Pabsi Livmar y comentarios del profesor Ricardo Rodríguez.  En librerías en otoño. Se presenta en octubre en los recintos de Aguadilla y Mayagüez, y en EDP University (Hato Rey).  Definitivamente recomiendo esta obra de la literatura caribeña.”



Microcuentos de amor, redenciones y muerte… con un máximo de 140 palabras por texto, lo nuevo de la escritora Ana María Fuster Lavín

Comunicado de prensa


Luego de los éxitos con novelas como (In)somnio y Mariposas Negras (ambas bajo Isla Negra eds.), y poemarios como El Eróscopo (Isla Negra Eds.) y Última Estación, Necrópolis, la escritora puertorriqueña Ana María Fuster Lavín (San Juan, Puerto Rico 1967) regresa al microcuento, con el libro [Cuestión de género], segundo volumen de la colección Carnaval de Sangre. Ambas editadas por la Editorial de EDP University y su editor Edgardo Machuca. La también editora y redactora de textos escolares, Ana María Fuster cuenta con veinte años de trayectoria y ha sido traducida al inglés, italiano, portugués. Ha recibido premios del Instituto de Literatura Puertorriqueña y el Pen Club Internacional de Puerto Rico, entre otros.
[Cuestión de género] 
Carnaval de Sangre 2, es su catorceavo libro y se presenta el viernes 15 de noviembre de 2019, a las 7:00pm en la sede de EDP University en la Avenida Ponce de León # 560 en Hato Rey. Será una noche llena de talentos y sorpresas.  La presentación estará a cargo de la escritora Pabsi Livmar y habrá una lectura de microcuentos del libro lectores con gran trayectoria: Emilio del Carril, Miguel Marín Fuster, Lcda. Mariana Nogales Molinelli, Lala González, Ricardo Rodríguez Santos, José H. Cáez Romero y la propia autora Ana María Fuster Lavin.


Comenta la galardonada escritora y traductora Pabsi Livmar: “En los microcuentos que componen esta antología personal, Fuster Lavín nos comparte pinceladas de la vida cotidiana desde lo íntimo, desde ese mirar al espejo, y desde el otro lado del espejo, que podría ser donde vivimos nosotros, los lectores, y los individuos que componen nuestra sociedad. Entre los espejos que encontramos en [Cuestión de género], hay uno en el que se reflejan agrietados fragmentos de vida que debemos reparar mientras Fuster Lavín nos educa sobre machismo, microagresiones y la destrucción y recomposición del ser”.


A su vez el fotógrafo Bosco Noriega reseña: “Microcuentos de amor, locura y muerte… con un máximo de 140 palabras por texto, este segundo volumen de Carnaval de sangre que la escritora Ana María Fuster Lavín tituló [Cuestión de género]  recorre el feminismo, la ternura, la violencia de género, la equidad, el terror sicológico, la crítica social y política, el maltrato de menores, los niños de la frontera mexicana,  la pérdida de la memoria y el mundo misterioso de los gatos, entre otros, son los temas principales. Desde una atmósfera ágil, cruda, otras líricas, de terror cotidiano, en zigzags entre lo cruel y lo tierno, no exento de humor negro, [Cuestión de género] seduce y jamaquea al lector impidiéndolo soltar su lectura. Cuenta con un prólogo de la escritora y traductora Pabsi Livmar y comentarios del profesor Ricardo Rodríguez.  En librerías en otoño. Se presenta en octubre en los recintos de Aguadilla y Mayagüez, y en EDP University (Hato Rey).  Definitivamente recomiendo esta obra de la literatura caribeña.”

viernes, septiembre 27, 2019

En busca de la memoria perdida: recuerdos traumáticos y violencia sexual en Mariposas Negras de Ana María Fuster Lavín, por Elena Ríos Ruiz


*
Ponencia de la estudiante doctoral Elena Ríos Ruiz (Universidad de California, Davis)
Leída en el  XXIX Congreso Internacional de la Asociación de Estudios de Género y Sexualidades (AEGS) 
 en la Universidad de Valencia 
 (celebrado en julio de 2019)


En busca de la memoria perdida: recuerdos traumáticos
 y violencia sexual
en Mariposas Negras 
de Ana María Fuster Lavín



La violencia sexual supone un problema a nivel mundial que empaña de tragedia la vida de millones de víctimas, la mayoría de ellas mujeres. Al contrario que otras formas de violencia que tienen lugar en nuestra sociedad, los abusos sexuales apenas son reportados a las autoridades. En el caso concreto de Puerto Rico, tan solo un 2% de las agresiones sexuales son reportadas por sus víctimas (Parés Arroyo, n.p). De acuerdo con la doctora Linda Laras, las principales razones que llevan a las puertorriqueñas a no reportar los abusos sufridos son “temor (al proceso), vergüenza, miedo a represalias o a que no le crean o le echen la culpa” (Parés Arroyo, n.p), lo que evidencia el poco apoyo social que poseen y la frecuente tendencia a ser juzgadas por sus conciudadanos. Incluso aún más alarmante resulta el hecho de que muchas de estas víctimas de la violencia sexual, debido a lo traumático de su experiencia, comienzan a sufrir trastornos causados por el estrés postraumático (PTSD). Judith Herman aporta el escalofriante dato de que hay más casos de trastornos causados por el estrés postraumático de mujeres civiles que de hombres que han luchado en una guerra (28).
En el contexto de esta problemática, la autora puertorriqueña Ana María Fuster Lavín publica en 2016 la novela Mariposas negras. Fuster Lavín es una reconocida escritora en Puerto Rico, y escribe cuentos, microcuentos y poesía. En su producción literaria podemos encontrar una alusión recurrente a la violencia sexual que sufren las mujeres así como otras cuestiones de género como la violencia doméstica. Además de escribir, Fuster Lavín es editora y corresponsal de prensa cultural. Algunas de sus publicaciones recientes son la antología de microcuentos Carnaval de sangre (2015), los poemarios Última estación, Necrópolis (2018) y Al otro lado, el puente (2018), y el próximo año pretende publicar una nueva antología de microcuentos con el título Cuestión de género. Mariposas negras es su segunda novela y a pesar de su reciente publicación ha cosechado un éxito considerable en Puerto Rico.
Mariposas negras consta de la narrativa en primera persona de Mariana, una adolescente que es víctima de abuso sexual en repetidas ocasiones. Es el deseo de liberarse del pasado, aquel pasado en el que se ancla el origen de su trauma, lo que motiva a Mariana a contar su historia, la cual teje en torno a su memoria fragmentada de recuerdos, algunos basados en hechos reales y otros fabricados por ella misma. La experiencia traumática de la violencia sexual de la que es víctima se torna en impedimento para que la joven viva una vida satisfactoria y feliz de acuerdo con lo esperado a su edad. De hecho, la adolescente es también víctima de acoso escolar o acoso escolar por parte de sus compañeros de colegio por su incapacidad de relacionarse de la forma esperada a raíz de su trauma. Lo interesante de la novela de Fuster es que el lector es capaz de experimentar en cierta medida lo que supone convivir con una memoria traumatizada, puesto que la novela ilustra de manera detallada lo que va sucediendo a través de los recuerdos de Mariana. Estos recuerdos traumáticos configuran una narrativa no lineal y a su vez producen una sensación de incertidumbre constante en el lector, ya que resulta difícil distinguir si lo que la voz narrativa describe realmente sucedió o tan solo es parte de los recuerdos generados a partir de la experiencia traumática.


Ya desde el comienzo de la novela puede llegar a intuirse que Mariana sufre una alteración en la forma en que percibe la realidad. De hecho, una de las primeras imágenes que la joven describe es, como al despertarse y mirar por la ventana, puede verse a su vez mirando a través de ella desde el otro lado del cristal. Esto le lleva a preguntarse quién es ella realmente; la que observa o el reflejo al otro lado (13). Esta cita introduce el fenómeno de disociación que Mariana experimenta de forma recurrente durante su adolescencia y juventud. El fenómeno de disociación es explicado por Bessel Van del Kolk como un sistema de prevención de la inclusión del trauma en la memoria autobiográfica, lo que a su vez conlleva la creación de un sistema de memoria dual (180). En Mariposas negras, los períodos de disociación y de trance en la vida de Mariana suelen comenzar con una sombra que susurra con voz de mujer y van acompañados de la aparición de las mariposas negras que dan nombre al título:
“A veces escucho a esa sombra susurrando con voz de mujer. Con sus labios en los míos, pero no comprendo lo que me dice. He llegado a acariciar sus cabellos. He alcanzado a sentir su calor. Cuando esto ocurre, entro en un trance en el que no quiero mirar, y amanezco en otro lugar, como el otro día, que estaba al lado de un cadáver. Veo una mariposa casi negra, tal vez dos, y escapo del lugar. Hace como un año que, de vez en cuando, me despierto y no sé dónde estoy. Miro el reloj, marca la misma hora. Imagino que algún día amaneceré y ya no estaré aquí. Moriré al otro lado de mis sueños y el reloj indicará que son a las cinco y media de la mañana”. (36).

Estas mariposas que Mariana ve en repetidas ocasiones funcionan como un recuerdo en el que el trauma ha quedado codificado e irrumpe de manera espontánea en su conciencia. Susan Brison justifica la aparición de los estados de conciencia alterados como una evidencia de que las secuelas del trauma no solo afectan la mente, sino que el trauma también permanece en el cuerpo, lo que a su vez conlleva una alteración de los sentidos (X).
A su vez, Dori Laub señala el peligro que supone no compartir el testimonio traumático con un receptor adecuado, puesto que la retención de los eventos causantes del trauma contribuye a que estos penetren e invadan la vida cotidiana del superviviente de dicha experiencia (79). En el caso de Mariana, el trauma no es compartido con un receptor adecuado, como ella misma declara refiriéndose a los repetidos abusos y violaciones de los que es víctima a manos del padre de su amiga Laura: “Ni siquiera le conté a mami lo que él me hizo. Posiblemente hubiera reclamado que solo quería llamar la atención, que exageraba algún gesto cariñoso.” (24). Como se observa en la cita, lo que lleva a la adolescente a ocultar la agresión es el temor a ser juzgada por su propia madre como responsable de dicho abuso. Esta actitud se corresponde con la descrita por Breanne Fahs como la tendencia a asumir que las mujeres “alientan” la violencia sexual a través de ciertos errores de comportamiento, como puede ser una actitud excesivamente cariñosa, lo que a su vez resta importancia a la responsabilidad del agresor (65). Esta minusvaloración de la agencia del agresor va en correlación con el sentimiento de culpabilidad experimentado por muchas víctimas de violencia sexual, lo que a su vez contribuye a dar acceso a los hombres a sus cuerpos (Fahs, 72), y acaba produciendo una perpetuación de la violencia. Sin embargo, resultaría muy sencillo culpar a la madre de Mariana de la incapacidad de recuperación de su hija sin tener en cuenta la genealogía femenina a la que pertenece, dentro de la cual la violencia sexual es sufrida generación tras generación. Y es que Gloria también fue violada en su adolescencia, siendo su propia madre cómplice de esta violación debido a su participación en una secta religiosa. En el caso de Gloria, el trauma es revivido de forma intrusiva cuando tiene relaciones sexuales con otros hombres (38-39). 

La condición de Gloria como víctima de violencia sexual y el hecho de que al igual que su hija sufra un trastorno por el estrés postraumático, dificulta la conexión entre ambas y que Gloria se convierta en un apoyo para Mariana. Del mismo modo, esta situación imposibilita la imparcialidad hacia su hija, ya que ella misma se ha sentido culpabilizada anteriormente y ha justificado a sus agresores. El conformismo de Gloria ante los abusos sufridos por mujeres parece tener un fuerte impacto en la forma en que Mariana percibe al sexo femenino como vulnerable cuando expresa su deseo de haber nacido varón (31). Aun así puede verse en Mariana cierto inconformismo ante la construcción social de género, ya que, al contrario que su madre, ella se pregunta acerca de esta cuestión y termina expresando su escepticismo acerca de las diferentes formas de comportamiento que se intentan inculcar a partir de dicha construcción social (31).
Por otro lado, la falta de apoyo de su madre parece ser la causa principal por la que Mariana busca refugio en su mejor amiga Laura. Laura parece poseer todo de lo que Mariana carece: “esbelta, rubia, con esos brillantes ojos azules que llenan de atardeceres el corazón de cualquiera, puede ser tan delicada, pero también sorprende su fuerza y coraje cuando la sacan de tiempo.” (24). Hasta su mismo nombre hace alusión al ideal petrarquista de la belleza y perfección. Para Mariana, Laura es todo a lo que ella no puede aspirar y simultáneamente lo que más desea, como vemos en el proceso de enamoramiento que la joven experimenta hacia su amiga. Hasta en los momentos de máximo abandono, como el período que Mariana pasa recluida en un sanatorio mental al terminar la secundaria, Laura es la única por la que se siente arropada (15). Lo cierto es que Laura puede ser uno de los personajes más complejos de interpretar en la novela, puesto que Mariana relata diversos episodios en los que Laura aparece que resultan contradictorios entre sí. Partiendo de estas contradicciones, me parece lógico realizar un análisis del personaje de Laura como parte de la memoria traumatizada de Mariana. Uno de los problemas que enfrentan las víctimas de abuso sexual durante la infancia y que es subrayado por Herman es la inestabilidad que sufren debido a la desconfianza que emana de sus referentes adultos, lo que a su vez produce la necesidad de crear un clima de confianza en el que desarrollar su identidad (96). Para llegar a crear la confianza requerida que les garantice un sentido de independencia, es común que la víctima de abuso infantil busque a un sujeto en quien pueda depender (Herman, 107). En Mariposas negras, todo apunta a que Laura es la persona de quien Mariana depende.
No obstante, el no disponer de una perspectiva distinta a la de los recuerdos traumáticos de Mariana subraya el sentimiento de ambigüedad durante toda la novela. Esta ambigüedad es reforzada por la incapacidad de Mariana de recordar el momento en que conoció a su amiga por primera vez: (15). ¿Es este olvido producto de la memoria traumatizada o es Laura el resultado de la fragmentación experimentada por Mariana a partir de su experiencia traumática? Lo cierto es que la Laura que se muestra al final de la novela parece continuar cumpliendo la función de testigo imaginario, ya que aparece sin previo aviso para garantizar la “salvación” de Mariana en su momento de máxima desesperación (252). Esta forma de terminar con su dolor no es otra que la muerte; Mariana describe como Laura le acerca una almohada a la cara, lo que puede interpretarse como su propio suicidio. Se trata de un final bastante realista, ya que como Herman subraya las víctimas de violación son el grupo en el que más intentos de suicidio se dan (50). A su vez, el final resulta representativo de la falta de alternativas que enfrentan las víctimas de trastorno por estrés postraumático cuando no son capaces de recuperarse y liberarse de su trauma, ya que el poner fin a la existencia puede parecer la única forma de retomar el control (Brison, 65). Debido a esto, se vuelve de extrema importancia la búsqueda de un tratamiento adecuado con el fin de poder superar los recuerdos traumáticos. Para Mariana, la recuperación resulta en fracaso principalmente debido a la falta de empatía de las personas que la rodean, como sucede en el caso de sus compañeros de clase. Ella misma llega a afirmar que “Somos tan apáticos ante el dolor ajeno, que nos hemos ido convirtiendo en fantasmas de una humanidad perdida.” (69), una problemática social que se agrava aun más en el caso de las víctimas de la violencia sexual.
Sorprendentemente no fue hasta 1998 que los delitos sexuales y de género fueron considerados “dentro del Derecho Internacional como delitos graves.” (Ravelo Blancas y Domínguez Ruvalcaba, 2012). En el caso concreto de los delitos de violencia sexual cometidos en los distintos países de Latinoamérica, Patricia Ravelo Blancas y Héctor Domínguez Ruvalcaba atribuyen una responsabilidad directa al Estado, puesto que “ha faltado a su deber de hacer valer el estado de derecho y garantizar la seguridad ciudadana” (19). Van der Kolk señala como el apoyo social es la protección más poderosa a la hora de protegerse del estrés y el trauma (79). En el caso concreto de las víctimas de violencia sexual, como podemos ver en el análisis de Mariposas negras, un factor que contribuye a su aislamiento es la falta de credibilidad acerca de su condición traumática. Esta falta de credibilidad se correlaciona con el hecho de que la violencia contra las mujeres es aún normalizada por un sector de la sociedad precisamente por la cotidianeidad con la que sucede (Brison, 4). Esto nos lleva a un dilema en el que se hace necesario un replanteamiento de la violencia sexual cuyo enfoque no solo parta de la víctima, sino de la responsabilidad del agresor.
En contra del argumento expuesto por Zoé Jiménez Corretjer según el cual la temática de Fuster “No se trata de luchar por la igualdad de derechos o de criticar la violencia de género; sino que dando por sentado una visión mucho más liberadora, se da por entendida la postura…” (196-197), mi análisis de Mariposas Negras sugiere que sí hay una clara lucha por la igualdad de derechos en la narrativa de la autora puertorriqueña, lo que en el contexto de la novela se hace por medio de una representación de la violencia de género a partir de la experiencia traumática, que genera conciencia de ella fuera del ámbito doméstico y a su vez complejiza la difícil subsistencia a la que se ven obligadas sus víctimas. Este proceso de visibilización resulta imprescindible a la hora de luchar contra la represión patriarcal, ya que como Brison apunta, la violencia sexual y el miedo a ser violada que se desprende de ella es una forma de control patriarcal hacia las mujeres (17-18). Precisamente, la frecuente separación entre la categoría de “hombre” como concepto relacionado a la masculinidad heteronormativa –la cual puede conllevar una masculinidad tóxica-- y la de “violador” contribuyen a la tendencia de pensamiento de que ambos conceptos no guardan relación entre sí (Fahs, 74). No obstante, la novela de Fuster subvierte esta separación, ya que todos los personajes que poseen una masculinidad heteronormativa son a su vez agresores sexuales o están implicados de algún modo en casos de violencia sexual, lo que es bastante representativo de los casos de abusos sexuales que tienen lugar en la sociedad puertorriqueña.

Elena Ríos Ruiz

Referencias
Brison, Susan, J. Aftermath: violence and the remaking of a self. Princeton: Princeton UP, 2002.
Fahs, Breanne. “Naming sexual trauma: on the political necessity of nuance in rape and sex ofender discourses.” Critical trauma studies: understanding violence, conflict, and memory in everyday life. Edited by Monica J. Casper and Eric Wertheimer. New York: New York UP, 2016, pp. 61-77.
Fuster Lavín, Ana María. Mariposas negras. San Juan: Isla Negra, 2016.
Herman, Judith, L. Trauma and recovery: the aftermath of violence—from domestic abuse to political terror. New York: Basic Books, 1997.
Jiménez Corretjer, Zoé. “El principio de la veracidad, la violencia y la agonía del eros en (In)somnio de Ana María Fuster Lavín.” Letras femeninas, vol. 41, no. 1, 2015, pp. 195-203.
Laub, Dori. “An event without a witness: truth, testimony and survival.” Testimony: crises of witnessing in literature, psychoanalysis, and history by Shoshana Felman and Dori Laub, M.D. Routledge, 1992, pp. 75-92.
---. “Bearing witness or the vicissitudes of listening.” Testimony: crises of witnessing in literature, psychoanalysis, and history by Shoshana Felman and Dori Laub, M.D. Routledge, 1992, pp. 57-74.
Parés Arroyo, Marga. “Sin reportar el 98% de las agresiones sexuales en Puerto Rico.” El nuevo día, 15 Jul 2018, elnuevodia.com/noticias/seguridad/nota/sinreportarel98delasagresionessexualesenpuertorico-2435222. Accessed 7 Dec 2018.
Ravelo Blancas, Patricia y Héctor Domínguez Ruvalcaba. “Introducción. Temas para el diálogo.” Diálogos interdisciplinarios sobre violencia sexual. Ciudad de México: Ediciones Eón, 2012.
Van der Kolk, Bessel. The body keeps the score: brain, mind and body in the healing of trauma. New York: Viking Penguin, 2014.