miércoles, junio 20, 2018

Manifestatión y declaración en apoyo a Diálogo-UPR

DECLARACIÓN CONJUNTA EN APOYO A DIÁLOGO UPR


Contactos:
Marcos Pérez Ramírez: 787-635-2181
Zoán T. Dávila Roldán: 939-207-3160


Durante la pasada semana, la administración de la Universidad de Puerto Rico comunicó un nuevo recorte a Diálogo UPR para el próximo año fiscal, disminuyendo su presupuesto en un 60%. Con este nuevo recorte, la cantidad asignada a Diálogo cubriría solamente la nómina de las dos plazas con las que cuenta el proyecto, dejando fuera los empleados por contrato que conforman la plantilla.

Posteriormente,  a través de un comunicado, la Administración Central anunció que reestructurará las operaciones del periódico, “extendiendo la publicación a otras unidades del sistema universitario” y que contará con los recursos que éstas tienen disponibles para poder operarlo.

Los compañeros y compañeras que actualmente laboran en Diálogo, han comunicado que no han sido consultados para la toma de estas decisiones, y que ni el Presidente de la Universidad, ni la Junta de Gobierno han querido reunirse con ellos, en aras de considerar su insumo a la hora de diseñar un presupuesto justo, que contemple lo necesario para que el medio pueda continuar operando. Esto, a pesar de reiterados intentos de comunicación por parte de la administración de Diálogo, para lograr un diálogo —nunca mejor dicho— en torno al presupuesto y devenir de este proyecto universitario y de país. Ninguna petición de reunión fue concedida previo a esta determinación.

Reconocemos la importancia del contexto a la hora de analizar decisiones y acontecimientos como el que aquí comentamos. No ignoramos que el País se encuentra en una situación económica difícil. Sabemos que la administración se ha visto obligada a hacer ajustes de presupuesto por causa de las políticas de austeridad fiscal impuestas por el gobierno central y la Junta de Control Fiscal.  No obstante, los ajustes no pueden ser a costa de proyectos valiosos para el País, su juventud y la Universidad. Tampoco pueden utilizarse esos ajustes como subterfugio para desmantelar a Diálogo.

No podemos ignorar los intentos de censura que ha sufrido Diálogo, las amenazas a su independencia editorial y gestión fiscalizadora en sus 31 años de trayectoria. La última de estas se dio hace escasamente unos meses, cuando se pretendía despedir a su director, tras la publicación de varios artículos que cuestionaban la gestión del actual Presidente de la Universidad, Darrel Hillman Barrera.

Diálogo ha sido taller para innumerables periodistas y escritores de excelencia en Puerto Rico. El proyecto ha provisto a varias generaciones de periodistas la oportunidad de prepararse adecuadamente para laborar en los medios principales de este país, así como para ser admitidos en prestigiosos y competitivos programas graduados en Latinoamérica, Europa y Estados Unidos continental.

Diálogo ha sido la cuna de medios alternativos. También ha sido uno de los pocos espacios en donde se publican escritos de los mejores profesores de la academia y más allá de los confines de la Universidad y nuestros límites geográficos. Ha servido como puente entre la academia y el pueblo y es un archivo vivo del pasado y el presente de la historia de la Universidad de Puerto Rico como institución.

Diálogo representa un proyecto híbrido entre periodismo tradicional y periodismo cultural e investigativo importante y único en su clase. Ante el embate de la crisis, los medios de comunicación no han quedado inmunes. Hemos visto cómo por años se han ido cerrando espacios para el quehacer periodístico. Las salas de redacción de los medios tradicionales han mutado para detrimento del periodismo y de nuestra cultura. Ante ese cuadro, Diálogo es más imprescindible que nunca como taller para los comunicadores/as que se van formando, y una pieza clave para el propósito principal de la Universidad, que es enseñar.

Muchas de las manos que en estos momentos nos narran como país, las que escribieron las noticias reseñadas esta mañana, las mismas que salieron a la calle a reportar meses atrás en plena crisis post huracán María, andaron los primeros pasos de su formación periodística en el espacio que, justo en estos momentos, mientras nos articulamos en su defensa, está en riesgo. Un diálogo que se desarticula es una ventana para la justicia social y para la búsqueda de la verdad que se cierra. Un espacio menos desde donde defender el país.

El recorte de presupuesto proyectado para Diálogo deja en un limbo económico al periódico. Sin la posibilidad de costear los gastos de operación, la administración universitaria prácticamente clausura un medio de comunicación valioso, y deja sin taller de trabajo y práctica a estudiantes y profesionales de la comunicación. Esta es la consecuencia inmediata: la Universidad y el país perdería un valioso instrumento de educación e información. En el contexto más amplio nos preguntamos: ¿cuál es la visión de país que hay detrás de cada decisión que toma el gobierno? ¿Qué visión de universidad están diseñando con esta acción? La respuesta nos debe preocupar a todos.

Los que aquí firmamos exigimos que la administración y la Junta de Gobierno den un paso atrás en sus planes nocivos contra Diálogo. Exigimos además que se tome en cuenta la opinión de quienes trabajan y viven en este proyecto. Solo así podría ser el resultado uno justo.

Citando las palabras de nuestro amigo Ricardo Alcaraz, quien laboró 31 años en el periódico:

“Cualquier universidad que se respeta a sí misma necesita una publicación que sea fiscalizadora y que cuestione. Eso es señal de madurez y de tolerancia. En las circunstancias en que se encuentra el país y la Universidad, Diálogo es más necesario que nunca. Necesitamos este lugar de encuentros, de ideas, de miradas críticas y de voces valientes, de imágenes y textos que denuncien las injusticias y que celebren la vida.”

Con #DiálogoAbierto siempre,

Zoan Tanis Dávila Roldán, abogada y periodista. Periodista de Dialogo 2010-2012.

Marcos Pérez Ramírez, periodista y productor. Director de Diálogo 2009-2011.

Nore Feliciano. Cantautora, periodista, editora. (Diálogo 2008-2009)

Cristian Arroyo Santiago, periodista. Periodista de Diálogo 2014-2016.

Ricardo Alcaraz Díaz, fotoperiodista. Fotoperiodista de Diálogo 1986-2017.

Luis Fernando Coss, profesor y periodista. Periodista, editor y director de Diálogo 1987-1998.

Hermes Ayala, periodista, productor y escritor. Periodista de Diálogo 1995-98; 2007-10; 2014-17.

Gabriela Ortiz Díaz, reportera Claridad. Periodista de Diálogo 2013.

Christian Ibarra, escritor y periodista. Periodista de Diálogo 2009-2010; 2014-2016.

Alejandra Rosa, periodista y escritora. Periodista de Diálogo 2016-2017.

Carla M. Pérez Meléndez periodista, fotoperiodista y videógrafa. Periodista de Diálogo 2016-2017.

Rosa Luisa Márquez, teatrera.

Manolo Coss, comunicador sindical. Artista gráfico, editor y columnista internacionales en Diálogo, década del ’90.

Cristina Martínez Mattei, COPU 2007-2011

Diana Soto, bailarina, profesora y empresaria. Editora y colaboradora de Diálogo 2008 a 2012.

Adriana De Jesús Salamán, periodista NotiCel. Periodista de Diálogo 2012-2017.

Némesis Mora, periodista independiente. Periodista de Diálogo 2013-2015.

María de los Milagros Colón, periodista. Periodista en Diálogo 2012.

José Encarnación, periodista. Periodista en Diálogo 2015-2017.

Ana María Fuster Lavín, escritora, editora, correctora. Correctora en Dialogo 1999-2002

Frances M. Vera, productora de noticias de Telemundo62. Periodista en Diálogo 2012-2014.

Michelle Rodríguez Olivero, escritora. Periodista en Diálogo 2010-2011.

Pablo Arroyo León, periodista. Colaborador Diálogo 2008-2009

Camila Espina Martí, profesora. Periodista de Diálogo 2010-2011.

Tanishka Colón Cruz, abogada. Periodista de Diálogo 2010.

María del Mar García, Periodista de Diálogo 2010

Manuel Clavell Carrasquillo, periodista y abogado, Revista cultural Desafío, Diálogo 2008-2009.

Verónica Fonseca, productora de Noticentro TV. Periodista de Diálogo 2012-2014.

Aiola Virella, editora en jefe Metro PR. Periodista practicante en Diálogo 1995 y directora 2007-2008.

Andrea González-Ramírez, periodista. Periodista de Diálogo 2013-2014.

Laura M. Quintero, periodista de El Vocero. Periodista de Diálogo 2008-2009.

Charo Meléndez Centeno, administradora, subdirectora y directora interina de Diálogo
1987-1997.

Kiara Candelaria Nieves, editora. Periodista en Diálogo 2014-2015.

Orlando J. Torres, director y guionista. Videógrafo y escritor Diálogo 2009-2010

Frances Sola-Santiago, productora, People En Español. Periodista de Diálogo 2013-2015.

Erica Sánchez Vázquez, comunicadora. Periodista de Diálogo 2009-2011.

Gingger Enid Correa, periodista de Diálogo 2012-2013.

Gabriela Saker Jiménez, periodista y teatrera. Periodista de Diálogo 2012-2015.

Eduardo Andrade Gress, Gerente SAL/Magacín.com/ GFR Media. Editor Diálogo Digital, 2008- 2011.

Juan C. Linares Director, Productor y guionista. Periodista de Diálogo 2010-2011

Wilmarie Hernandez, Public Health Advisor U.S.DHHS. Periodista de Diálogo 2010-2011.

María del Mar García Ramos, dueña de negocio, barista, escritora freelance. Periodista de Diálogo 2010-2011.

José Coss. Periodista de Diálogo UPR 2013-2015.

Noelia González Casiano, fotógrafa, editora y foquista en la industria del cine. Videógrafa freelance de Diálogo 2008-2009.

Ronald Ávila Claudio, periodista en Metro Puerto Rico, Diálogo 2015-2017.

Dalila Rodríguez Saavedra. Periodista de Entre Estudiantes 1998-1999; Colaboradora de sección Cultural desde 2004 hasta 2006; Periodista encargada de temas de portada 2010-2011.

Mary González, periodista jubilada. Jefa de redacción de Diálogo 1994-1998.

Norma Borges, periodista. Directora de Diálogo 2013-2014.

Viviana Tirado Mercado, periodista/ productora web. Periodista de Diálogo 2017.

Carlos Tolentino Rosario, periodista. Colaborador de Diálogo desde el 2015.

Diana Betancourt-Caballero, coordinadora de recaudación de fondos en Para la Naturaleza. Periodista de Diálogo 2011-2013.

David Cordero Mercado, periodista. Periodista de Diálogo 2011-2015.

miércoles, junio 13, 2018

Mariposas negras en Universo Gay.. reseña de Guillermo Arroniz López

Mariposas negras. Ana María Fuster Lavín.

Vuelvo, tras algunas semanas, a la literatura puertorriqueña, de la mano de dos queridos conocidos: María Martínez, querida amiga que me mantiene en contacto con la cultura de la isla a través de su generosidad, y Daniel Torres, profesor, autor, poeta que como crítico nos acerca con asiduidad a los libros de los escritores de la isla.

Guillermo Arroniz López • 08/06/2018
Mariposas negras | Foto: Uso permitido
"Mariposas negras" es una novela cuya protagonista es una adolescente al borde de la graduación. Hay muchas particularidades que la convierten en la heroína -y a veces antiheroína- de esta prosa cargada de poesía y símbolos, de imágenes metafóricas. Mariana (nombre que para mí tiene ecos inevitables de la España de los Austrias), es una chica muy sensible, que escribe poemas tristes, llenos de sombras y presagios de muerte. Sufre acoso escolar. Pertenece a una familia "rota" ya que su madre fue abandonada por su pareja y va de trabajo en trabajo, concatenando periodos de depresión y embriaguez con otros de serenidad y alegría. Madre que viene, a su vez, de una infancia traumática consecuencia de una madre practicante de una religiosidad fanática, mal entendida, enfermiza, y un padre débil, sin voluntad... aunque buena persona.
Además, volviendo a la protagonista, Mariana está enamorada de su amiga Laura, una adolescente un año mayor que ella pero que ha repetido un curso, y que parece contener varias personalidades, una de ellas violenta y vengativa, una especie de vampiro brutal de alas negras, un ser casi fantástico, que castiga a los hombre que abusan de las mujeres y acaba con su vida para acabar bebiéndose su sangre como aquella diosa egipcia que en su irá iba asesinando a la humanidad.

Hasta ahí la novela podría estar planteando una curiosa mezcla de realismo social -con foco en los abusos sexuales a menores, ya que Laura tiene un hermano autista del que también parece haber abusado su tío, cura de la iglesia católica con la que el libro resulta muy crítico- y elementos fantásticos o incluso propios del cómic. Sin embargo el planteamiento de la autora es más complejo que eso y permite una lectura polisémica del texto.
Y es que llega un momento en que cabe dudar si la protagonista es la misma persona que Laura, si tiene un trastorno mental que la impide ver la realidad tal como es y la interpretación según fragmentos de las realidad que se van configurando de distintas formas en su cabeza o si realmente tiene un poder que no puede controlar y que la hace no sólo retroceder en el tiempo sino convivir con noches de terror en la que es perseguida por seres sin ojos. El libro va hacia adelante y hacia detrás echando nuevas capas de realidad o narración sobre las anteriores de forma que no es fácil -si es que resulta posible- saber qué ha ocurrido exactamente. ¿Este personaje murió o en realidad está en otro país rehabilitándose? ¿A aquel abusador lo mató una de las adolescentes o lo asesinaron los compañeros presos en la cárcel o sigue vivo y en prisión? Personalmente no me ha sido posible decidir cuáles de algunas de estas opciones son las "correctas", pero quizá no haya unas correctas sino posibles versiones de una misma realidad. Incluso quizá la vida misma sea eso y la novela podría ser una gran alegoría de ese hecho que vivimos de una forma menos acusada para poder seguir adelante sin un importante desgarro mental y emocional.

"Podría vivir una vida distinta cada día y morir de forman tan variadas. Casi puedo ser un holograma. Una vida-muerte que se repite con distintos matices". Página 169.

Decía previamente que el texto llega a ser de gran fuerza poética y no lo digo por los versos -pocos- que se incluyen y que se atribuyen a la heroína-antiheroína, Mariana. Esa poesía se percibe en expresiones que fluyen en la prosa como:

"Todos nos respiramos. Los unos a los otros. Nos escupimos y hasta nos estornudamos y no nos damos cuenta de que entran pequeños pedacitos de otros en nuestro cuerpo. Camino y respiro a los que vienen y van. Me lleno de recuerdos ajenos y me libero de los míos. Sigo mi camino y espero a que me inhale algún turista y me lleve lejos, de regreso a su tierra, a otra ciudad, a otro país". Página 58.

https://www.universogay.com/libros/mariposas-negras-ana-maria-fuster-lavin__08062018.html


José Luis Ramírez comenta sobre Última estación: Necrópolis

“Mis dedos perdidos en el viento
escriben lo intangible
de un quizá de almas
luego abrazarme eterna
de magias, a ellas, las mariposas” …...
-Malleus Maleficarum


--Ciertamente, en Última estación, Necrópolis, de Ana Maria Fuster Lavin lo gótico adquiere una dimensión poética, desde un punto de vista femenino, o como lo han ya denominado otras reseñas, un “gótico femenino”. La muerte es parte de la vida, y partiendo de esta realidad, la poeta nos introduce, de forma reflexiva, en estos espacios oscuros, estas situaciones inexplicables, o que no deseamos explicar, lo que no podemos ver o queremos imaginar, con un lirismo encantador, y brindar esa magia a esos espacios enigmáticos de la noche, de lo que tememos, para perderle el miedo al temor… Como bien ya se ha señalado en otras reseñas literarias, en Última estación, Necrópolis, Ana Maria Fuster Lavin nos ofrece un libro de poemas genial e implacablemente estructurado, con una trama donde vivimos la muerte en nuestra vida diaria en el caos cotidiano de la urbe. --
Lcdo. Jose Luis Ramirez

Presentación de Última estación, Necrópolis, este jueves, 14 de junio de 2018 a las 7:00 en la Librería Mágica en Río Piedras. La entrada es libre y el conversatorio promete ser, ¡cautivador!

martes, junio 05, 2018

Ediciones Aguadulce invita...

Ediciones Aguadulce les invita a la puesta en circulación de ÚLTIMA ESTACIÓN, NECRÓPOLIS de Ana María Fuster Lavín (Ediciones Aguadulce, 2018) en Librería Mágica en Río Piedras, el jueves, 14 de junio de 2018 a las 7:00 pm.
Con este hermoso libro inauguramos la Biblioteca Caudal, nuestra colección de poesía para jóvenes de 13 a 113 años. Nos acompañarán esa noche los poetas Gaddiel Francisco Ruiz Rivera, y Cindy Jiménez-Vera, y la propia Ana María Fuster Lavín pues tendremos un conversatorio en torno a la obra a presentarse. Modera Alex Maldonado Lizardi. Será un banquete. La poeta firmará ejemplares del libro esa noche. ¡No se lo pierdan!

lunes, junio 04, 2018

viernes, mayo 25, 2018

Recuerdos apalabrados 2... Réquiem

En 2005 la inolvidable crítica de cine y libros Ileana Cidoncha escribió sobre mi libro Réquiem
(Ed. Isla Negra, 2005)


  

jueves, mayo 24, 2018

1950: La insurrección nacionalista.. recomendación del mes


1950: La insurrección nacionalista : un documental que hay que ver

Manuel Martínez MaldonadoManuel Martínez Maldonado PUBLICADO: 27 DE ABRIL DE 2018
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http://www.80grados.net/wp-content/uploads/2018/04/17854836_1855516864720329_5843319704012507120_o.jpg
José Manuel Dávila Marichal ha escrito, producido y dirigido este estupendo documental editorializado que examina con agudeza un acontecimiento que marca nuestra historia de forma imperecedera. La insurrección fue algo que en retrospectiva nos identifica con los ideales de un grupo de valientes que querían a Puerto Rico como nación y no como colonia. Es un sentimiento loable e innato: querer que el lugar donde uno nace — aunque por puro accidente y no por selección — sea lo que enmarca la libertad personal que habita en uno.  Ese deseo de libertad tiene que funcionar en los múltiples aspectos de la vida y para todos, y debe perdurar a pesar de la inequidad que resulta ser un país pequeño dominado por dos imperios a través de 526 años, y a pesar de los intentos de algunos de ser anexados al colonizador.
La historia que nos depara el guionista-director comienza con la llegada de los españoles, pero el momento histórico que conduce al grueso de lo que vemos es la llegada del ex general castrense Blanton Winship como gobernador de la isla. Nombrado por FDR para sustituir a Robert Gore, uno de los peores que recibimos del norte, llegó prejuiciado con la idea de que se fomentaban actos rebeldes y terroristas por las uniones y los insatisfechos. Maltrechos por la insurrección en las Filipinas, en la que iba perdiendo, Washington envió también al coronel E. Francis Riggs como jefe de la policía y castigador de quien “se pasara de la línea”. Este fue ultimado por Hiram Rosado y Elías Beauchamp, dos jóvenes nacionalistas partidarios de Pedro Albizu Campos, quienes fueron arrestados y asesinados por la policía. Poco después, sucedió la Masacre de Ponce, instigada por Winship, quien atribuyó los asesinatos a los nacionalistas, que marcharon en ella sin armas (no tenían para llevar), y a su líder, quien estaba en la cárcel federal de Atlanta por querer “derrocar por la fuerza” el gobierno de los EE.UU.
Son cosas que se deben saber, pero que no se enseñan en la escuela y que, de hecho, se ocultan o se tergiversan. Sin embargo, Dávila Marichal deja que los principales participantes de la insurrección del 1950 que aún viven nos den los detalles y sus pensamientos sobre los actos dirigidos por Albizu y sus colegas y que se fue fraguando desde su regreso a la isla en 1947. Además, nos presenta el atentado en la Casa Blair, residencia temporal del presidente de entonces, Harry. S. Truman, por tres arriesgados y valerosos jóvenes, cuya idea era forzar al dignatario a otorgarle la independencia a la isla.
Los testigos, una lista impresionante de hombres de arrojo (mujeres valerosas como Blanca Canales y, más tarde, Lolita Lebrón, entre otras menos conocidas, no estaban vivas cuando se filmó la cinta) están encabezados por Ricardo Díaz Díaz, Heriberto Marín, Ramón Pedroza (en testimonios grabados antes de su muerte), José Miguel Alicea, y Edmidio Marín. Incluye, además, los recuentos históricos y las opiniones del historiador Ovidio Dávila Dávila.
Díaz Díaz es un testigo sensacional: sobrio, claro de mente y expresión, simpático y sagaz, pensador profundo, y firme creyente en la libertad del país. Sus intervenciones son frecuentemente jocosas y agudas, y no son sentimentales aunque sí nostálgicas y conmovedoras. Cómo recuerda a su padre y, en particular, a su madre, doña Leónides, como la llama, es un momento que le arrancará por lo menos una lágrima al más fuerte. Nos cuenta de la voluntad férrea de su mamá y de quién era su heroína, algo que les dejaré para que descubran. Y su padre que declaró, en una de las formas más poéticas que se pueden esgrimir sobre la lucha por los ideales, que “de no haber pistolas para mí, voy almado(refiriéndose al alma)”. Un retruécano de origen netamente puertorriqueño y mucho más hermoso y sorprendentemente paródico, que “con el corazón en la mano”. Díaz Díaz no evita decir que la revuelta estuvo mal organizada, pobremente equipada, y que los líderes tomaron decisiones descabelladas y absurdas. Lo repite también uno de los Alicea que también ofrece testimonio. Es refrescante oír a miembros de un movimiento criticar lo que está o estuvo mal de su bando, y que el director del documental, que no esconde dónde está su corazón, lo incluya.
No menos admirable y espléndido es el elogiable, balanceado, pausado, justo, y hombre en contra de la violencia, Heriberto Marín. Sus anécdotas son por lo menos igual de tiernas que las de Díaz. Su descripción del reencuentro con una mujer que fue muy significativa en su vida, tienen que escucharla de su voz. Para Marín el derramamiento de sangre fue lo peor de la insurrección y se apena cuando habla de dos de los policías que murieron y que eran muy queridos en sus pueblos y por los compueblanos que lo conocían. A pesar de que los testigos enfatizan que sabían qué podía suceder, cuáles serían las consecuencias, la consciencia de Heriberto Marín le exige que repita con cierta ingenuidad tierna y digna que “no se quería matar a nadie”.
Edmidio Marín (que sepa, no es pariente de Heriberto) nos habla diáfanamente desde su cama de enfermo y nos conmueve, no por su salud sino por su lamento de que muchos que fueron a presidio no tuvieron a nadie en el momento de su excarcelación para recibirlos. Es uno de los momentos más tristes y más reveladores del documental y se permite que la queja no sea interrumpida por ningún ruido superfluo.
Los aspectos cinematográficos del documental son de altura aunque, a veces, la música para enfatizar la sensibilidad del momento es innecesaria, como acompañar la lectura de poemas con música de guitarra cuando los poemas tienen su propio ritmo y su propia música. Muy efectivo es cómo están hilvanadas las  intervenciones de los testigos y las imágenes fijas que son relevantes a la narración.
La historia de Gregorio  “Goyito” Hernández y su impacto es en particular sorprendente. El único sobreviviente del ataque a Fortaleza recibió 26 balazos y sobrevivió. La imagen con todos sus vendajes es una evidencia que no se puede soslayar. Cuando lo sacaron herido de debajo del automóvil en el que llegó, fue salvado de ser ultimado de una paliza por un policía que lo reconoció. También se menciona que testigos que habían sido amedrentados por la oficialidad para que declararan en contra de los acusados, dijeron la verdad cuando llegó el momento en corte. Esos gestos de parte del “enemigo” me parecen una parte indisociable de las creencias básicas sobre la amistad y la familiaridad puertorriqueñas: son inquebrantables. Es un logro sutil pero enfático del director.
No me gustó parte del epílogo del filme. El caso de Sánchez-Valle, que tiene que ver con doble exposición jurídica y que casi invariablemente se cita mal, es innecesario para afirmar que somos una colonia. Además, el público general no sabe lo que es y el caso ha sido explotado por los anexionistas para su beneficio. Basta para identificar el coloniaje con lo siguiente: ¿En que otra condición política-jurídica se condena a alguien que participa en una revuelta que persigue su libertad a cuatro cadenas perpetuas consecutivas más una condena de 86 años? Sumado a la Junta de Control Fiscal que se nos ha impuesto, eso es suficiente para probar nuestra situación.
El filme es evidencia adicional de que se pueden hacer documentales de valor que reflejen qué ha pasado en el país y cómo piensa un sector de la población y por qué. Enfatizar la libertad y que se reconozca el valor de la cultura y la historia de nuestro entorno es crucial, pero también hay que considerar que existen quienes las quieren obliterar y olvidar. Eso hay que evitarlo.

[El documental se exhibe una semana más en Fine Arts del Popular Center
 No se lo pueden perder]

Última estación en la Mágica 14 de junio


miércoles, mayo 16, 2018

Tertulias apalabradas en Enroscando La Tuerca 3er episodio

Enroscando La Tuerca cuenta ya con su tercer episodio en youtube, programa literario por internet dirigido, presentado y producido por los escritores puertorriqueños Max Chárriez, H Roberto Llanos y Julio A. García. 
En esta edición conversan con la escritora Ana María Fuster Lavín.

lunes, mayo 07, 2018

Cápsulas apalabras 2.5 escribir para niños y jóvenes

Respuesta a una estudiante de literatura comparada cuando vio que tanto mi novela gótica y sobre maltrato de menores Mariposas negras (Ed. Isla Negra) como mi poemario Última estación, Necrópolis (Ed. Aguadulce) sobre la muerte, la vida, los viajes de estación a estación que son las etapas de vida, van dirigidos tanto para adultos como para jóvenes.
Le contesto:

"Escribir para niños y jóvenes es recuperar lo que debemos ser, lo que aspiramos a ser, pero que en un momento la contaminación de la adultez nos comienza a cegar, como si nuestro espíritu se llenara de un humo que nos borrara el aprendizaje de la felicidad. Una felicidad que es jugar con el misterio, con lo desconocido, con lo que nos imaginamos que es o debe ser; porque aprender y ser buenos amigos, porque amar y limpiarse las rodillas después de caerse para levantarse una y otra vez es suficiente. Escribir para jóvenes en particular es escribir para adultos sin pretensiones de lo que debe ser sino solamente ser. 
Escribir para jóvenes es también denunciar, pero desde el verdadero yo y la sensibilidad, en carne y hueso, en ilusiones y dolores, en pasiones reales, en imaginación sin límites, en poesía, en honestidad."

Ana María Fuster Lavín

Alberto Martínez Márquez en Casa Norberto

Sábado 26 de mayo de 2018
3:00pm
librería Casa Norberto
Plaza Las Américas

El reconocido escritor, critico literario y profesor universitario 
Alberto Martínez Márquez 
presenta su poemario 
La lógica de los ardides

Presentación a cargo de 
Linoshka Berberena

Los esperamos


Nuestro compromiso es con las palabras y la cultura


Silencios de papel nació en el 2005 bajo el nombre de Bocetos de una ciudad silente, luego de un cambio de imagen y revisión de contenido también se rebautizó con el título actual.


Nuestro origen ha sido tanto una bitácora personal-poético-narrativo de escritora (sin pretender ser una muestra de mi obra literaria) y gestora cultural como para publicar muestras, entrevistas y publicaciones de otros escritores hispanos, en especial dirigida a Puerto Rico. Llegó a tener más de 2,300 entradas. Hemos tenido intercambios con autores del Caribe, toda las Américas continentales, Australia y Europa.

Algunas fueron borradas con el tiempo por diversas razones, unas por pedidos de editores míos y de otros autores, ya fuera para eliminar inéditos que pudieran someterse a certamen o publicación, o por esas manías de eliminar material que tenemos los artesanos de la palabra… Este ha sido, es y será un blog libre, sin fines de lucro, pero con total compromiso cultural y literario, sin excluir causas sociales.

Agradecemos a Puerto Rico Blogs haber incluido Silencios de papel en los finalistas de su certamen de blogs destacados de Puerto Rico.  Gracias por el apoyo siempre y aquí seguiremos comprometidos con los libros y la cultura.


Para comunicarse conmigo pueden escribir a fusterlavin@gmail.com

Silencios de Papel queda finalista de Puerto Rico Blogs Awards

Categoría Arte y Cultura




domingo, mayo 06, 2018

Santurce arte y guerra. . Este miércoles el profesor Aníbal Sepúlveda en el MAC

No se lo pierdan. Aníbal Sepúlveda nos ofrece una conferencia sobre sus últimas investigaciones sobre Santurce en el marco de la exposición Santurce un libro mural.

miércoles, mayo 02, 2018

Sobreviviente, conferencia magistral de Tina Casanova

SOBREVIVIENTE
Por Tina Casanova


Conferencia Magistral Festival de la Palabra 2018



        Me tomó un tiempo pensar en cómo salir del embrollo de preparar esta Conferencia Magistral.  Les confieso que aún me siento intimidada por la magistralidad de la palabra y lo que con ella conlleva, pero aquí estoy y espero que les guste el tema que escogí para despachar la magistral encomienda que me han dado este gran Festival y mi querida amiga y colega escritora, Mayra Santos Febres. Esa sí que merece el magistral título.  ¡Miren, y que atreverse a preparar este Festival contra viento y María!! En contra de todos los vientos cruzados que nos soplan de cada esquina.  Pero aquí estamos y estaremos.
        Les voy a hablar de cómo me le escapé a la vida para continuar viviendo, aunque eso de por sí suene a trabalenguas. Voy a contar un poco de mi historia, que será la historia de cada uno de los que en esta sala peinamos canas, aunque a veces disfrazadas de De’Loreal o Wella, como es mi caso.  Mi historia es historia de sobrevivencia y resiliencia, esa palabra nueva en nuestro vocabulario y que María nos dejó en una de sus ráfagas de 200 millas por hora el 20 de septiembre cuando nos visitó sin ser invitada y nos volcó la vida patas arriba.
         Comienzo por decirles que vengo de una familia muy acomodada.  Nos acomodábamos ocho en dos camas, en una casita de madera y cartón de brea, de lomo de caballo flaco y aspecto de perro apaleado, en un monte rodeado de árboles frutales, vegetación cerrada, y sembradíos de café, todo regado de quebradas y ríos, en el fondo de la cuesta. El Barrio Frontón de Ciales. Soy de la montaña alta, cerrera como un despeñadero de agua, tenaz como el nacimiento de un río y recalcitrante como el trueno que rueda por la cumbre de un monte.
        Soy sobreviviente de unos padres, pobres jibaritos analfabetos, para quienes encontrar qué tirar a la olla y evitar que alguno de nosotros seis hermanos, agarrara la anemia, la malaria, los bichillos o la tisis era lo más importante.  Y para quienes leer un libro era perder el tiempo, cuando había ropa para lavar, pisos qué fregar, café qué recoger, leña y agua qué buscar y mandados qué hacer al tenducho de mi tío Francisco. Con ellos también sobreviví a la descarga diaria de cantaletas sobre cómo convertirme en una mujer de bien, ordenada, respetuosa y trabajadora. Y cuando las cantaletas no funcionaban, siempre había el recurso de la varilla de guayabo puesta al rescoldo en la azotea del techo de la cocina. La misma que dejaba un rastro de hollín en las pantorrillas.  Por más restregones que le dieras con el jabón azul de lavar en la quebrada, su rastro permanecía indeleble, como lección grabada a fuego en la psiquis infantil.  Difícil ignorarla.
        Soy sobreviviente de la consigna de mis padres donde participar de las ayudas gubernamentales, en aquel tiempo la PRERA, luego cupones de alimento, ahora cheque del PAN era un insulto mayor y un atentado contra su dignidad de padres cabales, capaces de mantener a su familia con el esfuerzo de sus manos y el sudor de sus frentes, aunque para ello tuvieran que romperse el lomo de sol a sol. Así que luego de haber comido, el hambre persistía. Por suerte el monte ofrecía toda clase de postres naturales para llenar el hueco de la tripa medio llena.
        Soy sobreviviente del machismo de dos hermanos mayores y uno menor a los que tuve que convencer con hechos contundentes que era muy capaz de liarme de igual a igual a la hora de bailar trompos, jugar a las canicas; colgarme de cabeza de las ramas más altas a las guabas, permitirles engancharme de las orejas lagartijas como si fueran aretes y zumbarme en pantaletas del peñasco más alto de las Cántaras, el Charco Largo y las Tres Choreras de los ríos Pagán y Yúnez. Donde no pude demostrarlo fue en superar la fobia que les tenía a los gusanos, toda clase de ellos, grandes, pequeños, verdes con cuernos o negros rayados.  Y por supuesto de ese talón de Aquiles se aprovecharon siempre para desquitar mi insolencia, doblegar mi altanería y probar su teoría de que, por ser nena, nunca podría ser como ellos. ¡La vida de cuadritos!
        Sobreviví a mi abuela, Tinita, la partera y curandera del barrio. Prohibido toser, carraspear o quejarse de algún dolor al visitarla o pasar por frente a su puerta. Podías terminar tragando un jarabe con sabor a cartón mojado, o tener que someterte a uno de sus infames purgantes de aceite de castor o vermífugo rojo. Peor aún verte sometida a un santiguo con alcanfores y ungüentos de aceites múltiples.  O en la peor de las situaciones, tirarte por encima un baño caliente de plantas medicinales y meterte a sudar la calentura en su propia cama, arropada hasta el pelo con su propia frisa, olorosa a Vick Vaporub y alcoholado Superior Setenta.
        Soy sobreviviente del acoso o ‘bullying’ de los chicos del salón por mi pronunciada gaguera, que ni siquiera el Chipote Chillón del Chapulín Colorado lograría remediar. Y como nunca me gustó liarme a los golpes con nadie, solo quedaba el recurso de acudir a mi hermano Aníbal cuya especialidad era repartir patadas voladoras con aquellos zapatos Sundial, remendados a la saciedad por puntadas con alambre dulce que dejaban al descubierto una ristra de puyas. Cuando tocaban espinillas le bajaban los humos al más valiente de los acosadores sin tener que acudir a sesiones con el psiquiatra.
   
    Soy sobreviviente del ansia de leer que siempre me poseyó, de la escasez de libros en una escuelita rural donde no había biblioteca, como no fuera la Biblioteca Rodante, un enorme autobús repleto de libros que llegaba una vez al mes.  Convencía a mis amigos vagonetas para quienes leer un libro era el peor de los castigos. Señalando con el dedo los lomos de aquellos que apelaban a mi interés, lograba llegar a mi casa con muchos más de los tres permitidos extraer.  De más está mencionar las guaridas y escondrijos que tenía que encontrar para que mi madre no infartara al verme llegar cargada de libros, señal segura de no levantar un dedo en las tareas del hogar por días interminables.
        Al graduarme de 9no grado me trasladaron a Bayamón con unos tíos para que pudiera hacer mi Superior en comercio, lo que me prepararía para una carrera corta.  Las posibilidades de llegar a la universidad eran nulas, aún a pesar de mis excelentes notas. En aquellos tiempos en que no existían las becas universitarias, ni siquiera vendiendo la novilla Lucero, podría mi padre costear mi carrera, como nunca pudieron mis hermanos mayores llegar a lograrlo.  Y de nuevo llego a sobrevivir en a otra familia muy acomodada.  Conmigo en los umbrales de su puerta, cargando en un “shopping bag” de papel mis escasísimas pertenencias, con la cara de susto que debí presentar, el panorama para mis pobres tíos Fello y Martina se complicaba. Seríamos diez acomodados en tres camas, un plato más en la mesa, un turno más en las mañanas en el único baño de la casa y la inmensa responsabilidad de velar por la seguridad de otra muchacha, que para colmo era ajena.
        En esta etapa de mi vida, la sobrevivencia tuvo visos de crisis. Lejos de mis padres, jibarita desde la raíz del pelo hasta la punta del dedo gordo del pie, tartamuda, flacucha y con más remiendos en mis faldas que comida en el plato, empujar la carreta de mis sueños fue toda una odisea.
        Sobreviví a la emoción de estudiar por primera vez en una escuela que tuviera una biblioteca.  La atracción era irresistible.  Me escondía de las pocas amigas que había logrado hacer en la Miguel de Cervantes Saavedra en Bayamón para escurrirme entre anaqueles olorosos a tinta fresca, a carpetas de cuero y cartón, a musas peregrinas, a letras tentadoras, a historias que anhelaba conocer. ¡Era mi perdición!  Me dejaba poseer y transportar al paraíso por la magia de la palabra. Sobando lomos y abriendo tapas lograban siempre dar conmigo. Tratar de decidir entre tanta maravilla cuál escoger para leer en casa, entre las burlas de ellas no era tarea fácil.  Ratón de biblioteca me bautizaron por aquellos tiempos.
        En esa misma etapa de mi Superior sobreviví a los sacrificios a que mi eterna pelambrera me sometía. Desde Hermanas Dávila al pueblo y luego el relevo del pueblo a Lomas Verdes, de ida y de vuelta era la ruta diaria. Los autos públicos o guaguas que debía tomar costaban en total 50 centavos ida y vuelta.  Para un bolsillo en quiebra, aquello era demasiado. Uno de los tramos los caminaba a pie, para economizarme el costo de un conito de papitas fritas en el kiosko de Efigenio.
        ¡Cincuenta centavos al día! Costo que deberían sufragar los de mis hermanos que pudieran.  Mi hermano Efraín, me enviaba envuelto en hojas de algún árbol desconocido, lo que podía, desde las selvas de Alemania donde el ejército lo había enviado en aquella terrible época de guerras que no incumbían y que nuestros jóvenes eran obligados a pelear. Mi hermana Hilda me tiraba con algo desde N.Y. donde se empleaba en fábricas de textiles.  Y lo poco que podía sacarle a mi hermano Aníbal si lograba dar con él el día de cobro.
        En aquellos tiempos también la sobrevivencia y la pelambrera me obligaron a aprender inglés.  En la Librería Los Brothers en Bayamón, un libro en español costaba de $12.00 a $20.00, cuando el precio de un ‘’poquet book’’ en inglés $1.50.  La inversión en un diccionario me abrió la puerta a infinidad de literatura y a aprender el inglés macarrónico que luego, en mi etapa de empleada de una compañía de transporte marítimo norteamericana, ayudarían a mantener mi empleo.
        La sobrevivencia tuvo otros nortes al graduarme de 4to. Año, e intentar trasladarme a New York, donde vivían ya mis dos hermanas mayores.  A esto, les confieso, no sobreviví.  A los cuatro meses, venía chillando tenis para Puerto Rico, porque sobrevivir allí es muy diferente que sobrevivir aquí. Allí la sobrevivencia tiene sabor a miseria, a frío, a segregación, a discrimen y a otras tantas cosas que no quería darme el tiempo a descubrir. Y regresé, porque recordé aquel refrán que repetía don Rica, mi padre, ‘’mi vino es amargo, pero es mi vino’’.
        Sobreviví a la felicidad de encontrar una tabla de salvación en ese mar turbulento en que mi vida batallaba por sacar la cabeza a flote, y encontrar un norte seguro.  Por allí debe estar.  Levanta la mano, Sigfredo, para que todo el mundo sepa que fuiste, eres y seguirás siendo el salvavidas por excelencia de esta pobre sobreviviente de tantas vidas y tantos tiempos.
        Sobreviví a un parto triple sin dolor, los dolores fueron llegando paulatinamente.  Porque mi tabla salvavidas era un padre soltero con tres hijos preadolescentes, quienes se convirtieron en hijos no crecidos en mi vientre, pero sí en mi corazón.  Ellos me han dado dos nietos que me han elevado al honroso puesto de abuelita y del que disfruto como enana cada minuto.
        Y sobreviviendo a felicidades menciono que sobreviví a diez años de ser pintora de pincel y canvas, con más ideas en la cabeza que imágenes creadas.  A cuatro años de costurera donde parte de mis clientas luego me invitaban a sus salones de clase, aún sin poder superar la perplejidad ante la realidad de que su costurera les impartiría una conferencia sobre literatura e historia.  Sobreviví a la final felicidad de ver un libro mío en la vitrina de una librería, cuando, ni siquiera yo misma me sentía escritora y ya la esperanza de lograr esa meta se me estaba esfumando en los recovecos de este camino de sobrevivencias que trazó para mí la mano caprichosa del destino.
        Y como esta historia de sobrevivencia se sigue alargando, ya voy terminando. Sí, señores, sigo sobreviviendo. Sobreviví a un cáncer que se llevó la mitad de mi estómago y ahora enfrento otra cirugía que pretende llevarse parte de mi intestino. Al Huracán María que se llevó nuestro comedor, nuestro bosque y nuestra paz, pero que nos dejó unas enseñanzas de vida incomparables, un fogón de leña y una tabla de lavar. 
        Sobrevivo día a día al dolor de mi pueblo; a las inciertas rutas de nuestro futuro como sociedad; al deterioro de nuestras más profundas convicciones y nuestros más atesorados valores. Sobrevivo a la incapacidad de mi pueblo para sublevarse, para exigir respeto y hacer valer nuestro derecho de pueblo noble y trabajador. 
        Sobrevivo a un mundo cada vez más loco, al capitalismo asesino que mira con desdén a los que no ofrecen oportunidades de lucro, se ceba en las injusticias y se vende como prostituta a los gobiernos corruptos. Sobrevivo a ver día a día la miseria de los pueblos desplazados por las guerras que en su peregrinar solo encuentran el repudio de los países causantes de sus desgracias. Sobrevivo a la estupidez humana que nos arrastra a cometer los mismos errores por los cuales hemos pagado tantas veces tan alto precio.
        Sobreviví y veo también cómo sobreviven nuestros niños a un sistema educativo dirigido a formar buenos profesionales y no buenos seres humanos donde los estudiantes entran en una sola categoría sin importar su individualidad, y que son manipulados por un sistema como quien envasa huevos en una fábrica.
        Sobrevivo a la obscenidad del poder del estado que paga sueldos Cadillacs a un puñado y recorta los míseros cheques de pensiones a nuestros envejecientes. Y voy creciendo cuero de cocodrilo para que no me duelan tantas injusticias. 
 Sobrevivo a la esperanza de ver un cambio y me refugio en Atabeira, la madre tierra que un día abrazará mi cuerpo y me convertirá en inmortal humus para continuar dando vida a través de ella.
        Y aquí termino esta historia de sobrevivencias.  Creo que he sobrevivido nuevamente, a despachar una conferencia magistral a la cual pongo punto final y me despido porque debo tirarme a la calle de la vida para continuar sobreviviendo porque mi madre decía que mientras hubiera música había que continuar bailando.  ¡Y si llueve, que llueva!!
Muchas gracias.

Tina Casanova
8 de abril 2018

[El Festival de la Palabra en Puerto Rico 2018
fue dedicado a la obra de la escritora Tina Casanova]

https://www.tinacasanova.com/biografia

Nuevo capítulo de Enroscando

Regresa la editorial La Tuerca con un nuevo episodio de Enroscando…  entrevistas a escritores y reseñas de libros a cargo de Máx Chárriez,Julio A. García y H. Roberto Llanos. En esta ocasión entrevistan al autor Grimaldi Oyola.



martes, abril 24, 2018

Silencios de papel 22

silencios de papel 22 

estamos solos 
nos hemos abandonado
nos hurtaron, o nos dejamos hurtar:
hasta las pisadas más tímidas
nuestra voz antes de morir susurró su desahucio 
versante redentor soñado real
pero nadie escuchó al poeta,  
ni a nosotras él tú ellos, 
que las palabras flotan eternas
que son la música de las cosas perdidas  
o tal vez una sinfonía perdida y ciega  
sobre el olvido de una isla que clausuró 
sus puentes

queda recolectar cada silencio
volver a ser lo que debimos ser
antes de que el humo nos convierta en epitafio

anamaríafusterlavín

Ed. Aguadulce anuncia su próxima publicación e inicia colección de poesía para jóvenes


“Con permiso, ¿ya les dijimos que este libro de Ana María Fuster Lavín sale muy pronto, y que con él inauguramos la Biblioteca Manantial, nuestra colección de poesía para jóvenes de 13 a 113 años? Pues eso. Estamos contentísimos en Ediciones Aguadulce. Es un libro precioso.”

ESTACIÓN BAJO LA LLUVIA

puente de pétalos
maullidos susurros
zigzag recuento de vidas
un corazón se pierde
bajo la sombra de una voz perdida
y tan solo una mirada fue raíz

¿acaso morimos a falta de espejos?

lápidas a la orilla del camino
un gato huye de sombras
he muerto de pisadas versos
al otro lado de la lluvia

¿estarán allí los latidos de la palabra?

amanece la flor
quizá la esperanza no ha muerto
y sigo viva

Ana María Fuster Lavín
Última estación, Necrópolis
(Ed. Aguadulce, 2018, págs. 68-69)

Desde 2014, regresa en 2008 Necrópolis en su tercera edición, o una renovada versión de estos poemas de amor, resistencia, locura y muerte que es un renacer de pasiones, luchas y esperanza en Última estación, Necrópolis  de la mano y profesionalismo de Ed. Aguadulce de la bibliotecaria, editora y escritora Cindy Jiménez. Necrópolis, que originalmente fue una edición limitada artesanal cosida por la autora y el escritor y traductor David Caleb Acevedo, ahora sale en una hermosa publicación dirigida al público preadolescente, adolescente y adulto.  Porque se versa en códigos sobre los temas universales que nos tocan desde esas edades, acerca de todas las posibilidades de amar, de construir y sobrevivir en la ciudad, sobre la muerte que es también el inicio de nuevas etapas de la vida y del desarrollo humano. Conserva la mayoría de los poemas originales, pero incluye casi una decena de poemas que no se encontraban en la versión original

Además, esta nueva edición incluye con un extraordinario prólogo de Eïrïc Rïchter Durändal StormCrow (David Caleb Acevedo)  escrito en 2016, quien explica

“En este hermoso poemario, la poeta nos presenta la muerte como una comunión de almas: las vivas con las vivas, las muertas con las muertas, y todas entre sí. Me recuerda la potente novela The Graveyard Book, de Neil Gaiman, en la que ocurre la Danza Macabra, un baile de gala en la plaza del pueblo en el que los muertos bailan con los vivos, al final del cual, solo los muertos recuerdan lo sucedido. Así mismo es el vuelo poético al que se somete quien lee este poemario.

Los cementerios hablan de épocas que terminan («¿Seré aquella sombra / sin cuerpo que va pasando?», del poema «Eutanasia»). El abandono de las pisadas sugiere caminos que se terminan. El hecho de que escriba esto hoy, bajo la sombra que me proyecta la muerte de uno de mis cantantes favoritos, cobra mayor importancia. Recuerdo que esto mismo sentí cuando murió una de mis escritoras favoritas, Diana Wynne Jones. Los caminos que se interrumpen en un cementerio, a menudo para siempre, es lo que forman el luto. Pero este luto trasciende los personalismos, puesto que el poemario sugiere que el luto es ancestral y comunal, y el silencio es compartido por todos y todas. Asimismo, en el cementerio no hace falta la esperanza, y por eso se marchita. Después de todo, siguiendo el mito de Pandora, la esperanza es un vicio, un mal, una distracción que se quedó atrapada en la caja. Y qué bueno que haya sido así.” (págs. 10-11)


MALABARISMO PSICÓTICO PARA LA URBANA


cuando se lee poco se dispara mucho
René Pérez, Calle 13


Ser pájaro y pincel
de rabia en mano:
se dispara una bala,
es la danza de los insomnios
hasta girar
ensordecidos en el hambre de sombras
morfinados hasta el vértigo
como disparar y versar
el sexo de las calles.

Y girar otra vez.

Subo y bajo
las manos se pierden en la ciudad
de opio tornasol
puta sicodelia de ritmos y bocinas
resucitada frente al semáforo
aplaudo y río
tiro los platos al aire
quizás, otra bala.

Y girar otra vez.

Regreso a la sangre cargada de sueños
es más fácil morir que escribir
donde mueren las jaulas
tal vez, un balazo para otra muerte
y le toco la clave a mi amante
somos libres ante el capricho de las verdades
y retorno al malabar de la palabra
al ritual de la urbana
que ya muero
para dejar de escribir y girar.

Ana María Fuster Lavín  (págs. 52-53)

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lunes, abril 23, 2018

domingo, abril 22, 2018

Taller de teoría de la poesía

Este jueves 26 de abril en la URR-Humacao
Taller de teoría de la poesía
a cargo de la profesora y escritora
Marieli Calderón


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este martes 24 de abril Leonardo Padura: Conversatorio en el Conservatorio

CulturArte de Puerto Rico presenta al renombrado novelista, ensayista, guionista de cine y periodista cubano, Leonardo Padura, el martes, 24 de abril de 2018, a las 7:30 PM en la Sala Jesús María Sanromá del Teatro Bertita y Guillermo L. Martínez del Conservatorio de Música de Puerto Rico. La ocasión servirá como marco para el lanzamiento en Puerto Rico de la más reciente obra de Padura sobre el emblemático inspector Mario Conde, titulada “La transparencia del tiempo”, que se ha posicionado en los primeros lugares de venta en España, Argentina, Colombia y Uruguay.



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este jueves 26 de abril El libro de los conjuros: Manifiesto azul

Este jueves se presenta el nuevo poemario 
de la poeta puertorriqueña
 Irizelma Robles,
 El libro de los conjuros




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viernes, abril 20, 2018

Árbol la nueva entrega poética de Carlos Roberto Gómez Beras


un poema en 33 preguntas para las raíces de la vida

Árbol la nueva entrega poética de Carlos Roberto Gómez Beras


Revista Cruce 
(UMET)
Abril 2018

Por
Ana María Fuster Lavín
Escritora puertorriqueña


“La muerte es sólo un instante.
La vida siempre se desborda.”
Carlos Roberto Gómez Beras
(Epílogo, pág. 79)


Reflexivo, autorreferencial, misterioso y espiritual como ese mapa al corazón del hombre identificamos la nueva colección del poeta Carlos Roberto Gómez Beras. En este poemario minimalista, orgánico e intimista se pregunta el autor, y nos pregunta, ¿Quién nos acaricia el alma sin
tocar el cuerpo? (XVIII, pág. 47), ¿Qué sed se sacia en el pozo de tus lágrimas? (XXIII). El yo, el otro o ese universo personal de la búsqueda y el entendimiento; o las raíces de la vida, el amor o la muerte, pero, en ambas interrogantes es siempre la poesía. Reflexiones líricas, interrogantes metafísicas, respuestas que solo nos brinda la comunión con el corazón, la humanidad y la palabra es la nueva propuesta literaria de este editor, profesor universitario y escritor nacido República Dominicana, 1959, pero cómo él mismo afirma “(re)nació e
n Puerto Rico”, 1964.

Árbol (Ed. Isla Negra, 2017) está compuesto de 35 poemas, 33 preguntas y un glosario de afectos. Nos versa sobre quién es, también acerca del camino, el universo, como elementos o sentimientos que bien podrían ser universales, sin embargo, siempre presente su autenticidad creativa del Carlos Roberto de carne y alma como padre, como hijo, como amante, como amigo, poeta. El hombre que ese ese árbol, que es el árbol de la vida, o la vida misma. Así sus versos como ramas de un árbol, se han desnudado hoja a hoja de artificios, de recursos innecesarios. Así nos avisa, o más bien seduce la propia contraportada del poemario en una nota editorial:

“Como le silencio desnudo del árbol en invierno, la poesía aspira a decir sin los accesorios del lenguaje. Si no es posible romper la tiranía del signo, intentemos llegar al cielo en una escalera de un solo peldaños o abrazar el abismo de un solo gesto […]”

Estos elementos constantes en toda su obra; sin embargo la estructura es más breve sin llegar al haikú, son breves poemas humanos y espirituales que contrastan en extensión y estructura con sus otros poemarios La paloma de la plusvalía: Y otrospoemas para empedernidos, 1990-1992 (Ed. Isla Negra, 1996) o Mapa al corazón del hombre (Ed. Isla Negra, 2012), entre otros. Sobre esta relación entre la estructura y poética de Árbolcomenta la narradora y ensayista dominicana Ibeth Rivera:

La brevedad en este libro va más allá de la captura de un instante. La voz poética la plantea como la posibilidad de que en ella caben la vida y la muerte, la raíz y la elevación del espíritu humano, la calma y la furia. Una constante exposición del alma a los extremos contrastes del bien y el mal. Esa itinerancia ética que solo es posible en el entendimiento humano:Después de cantarle al cuerpo /la espada, húmeda, regresa a su funda. /¿O es el poeta que vuelve al silencio?” [poema V, pág. 21].

Y es que ya comentó en una ocasión el escritor Víctor Hugo: “La poesía es el eco de la melodía del universo en el corazón de los humanos”. A ese verso que se ofrece en cada suspiro, como cada hoja de este árbol es palabra y cuerpo. Esta sonata nos invita a cobijarnos bajo la sombra del poema y ayudar al propio poeta Gómez Beras a versar las respuestas a cada pregunta o sencillamente sentir la melodía de lo que “la poesía dice cuando calla” (poema XXIV, pág. 59): los sueños y la vigilia, la vida y la muerte, la cotidianidad y el universo, la ilusión y lo corpóreo, el deseo y la razón…

A pesar de esta brevedad y madurez de Árbol, y la pureza en trabajo del lenguaje de este poemario, se siente la continuidad de su obra anterior y de los poetas fundamentales para Carlos Roberto, como las raíces y el tronco, como la savia y el camino trazado. Recientemente en una presentación de este libro, el estudiante doctoral en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, y profesor, Lino Berberena Vázquez comentó acertadamente:

“Anteriormente, en los poemarios Mapa al corazón del hombre y Errata de fe, el autor había dedicado apartados completos a poemas que hacen homenaje a la síntesis; “Pequeños cantos de Yemayá” y “Ocho estudios incompletos”, respectivamente, pero en toda su obra, no existía un libro completamente dedicado a ella. […]
En mis investigaciones sobre la poesía de Gómez Beras, he llegado a la conclusión de que ésta es autorreferencial y poema tras poema siempre regresa a sí misma. Por tal razón, no debería sorprendernos que encontremos fragmentos de libros anteriores en el siguiente libro y que la idea que comenzó en un poema, la termine muchos versos después en otro poema. En cuanto a las intertextualidades e intratextualidades deseamos presentar dos ejemplos; el primero lo es el poema “VII” (Árbol): “Luego de mojar mis pies en su tristeza/ el río y yo nunca fuimos los mismos. / ¿Cómo no ahogarnos en el deseo?” (Gómez 25). En este poema se observan dos intertextualidades, la primera con Julia de Burgos y la segunda con Pablo Neruda.”


Sea Julia de Burgos, o Pablo Neruda, sean poetas colegas, sea una conversación fortuita con poetas leídos o escuchados, una constante en su obra es la presencia de su madre, también poeta, Miriam Beras, quien lo lleva hacia la poesía. Veamos en el poema XIV, pág. 39: “En el centro del bosque callado / una piedra abre una sílaba en el estanque. / ¿Es mi madre muerta quien me llama?”. Buscar, sentir, preguntar, responder, escribir… tan sencillo y tan hermético como esto.  Igual comenta el narrador dominicano, en una misiva sobre este poemario:
En una entrevista que le hiciera el destacado periodista cultural Mario Alegre Barrios, responde el editor por más de 25 años de Isla Negra Editores sobre este oficio de poeta: “La poesía siempre es búsqueda, siempre es intento… nunca es logro, nunca es conquista. Siempre es el deseo de decir algo. Cuando lo digo ya no es poesía, ya es otra cosa, poema en todo caso. ¿Y qué hay entre el intento y el logro? Un paréntesis, el silencio" Carlos Roberto Gómez Beras.
“¿Hay cárcel más abierta que el poema?” Y es que el poeta un dios, ante dios, o tan solo un hombre que siente, que padece o teme, que crece como padre, hijo y amante creador de versos, trinidad del árbol que al fin de cuentas crece de él mismo brotando este poemario como fruto de su mente y cuerpo, más allá de la vida y la muerte.
Así los invitamos a leer y escuchar este árbol de poemas, a encontrar el racimo de respuestas, antes de salvarse o naufragar de versos en su próximo poemario (qué por ahí va su título. Deleitarse con cada hoja del tronco que nos brinda Carlos Roberto en esta entrega. “¿Es un final, un comienzo o un paréntesis?” (pág. 49).  Que nadie calle la voz del poeta, siquiera la pregunta más difícil, porque la respuesta siempre será eso que la poesía nos susurra en el silencio.


Bibliografía

Mario Alegre Barrios, Carlos Roberto Gómez Beras: en pos del silencio, Esto es el Agua, 13 de abril de 2016, enhttp://marioalegreb.wixsite.com/estoeselaguaold/single-post/2016/04/13/Carlos-Roberto-G%C3%B3mez-Beras-en-pos-del-silencio
Lino Berberena Vázquez, Palabras de presentación de Árbol, en la UPR-Humacao, inédito.
Carlos Roberto Gómez Beras, Árbol, San Juan/Santo Domingo, Ed. Isla Negra, 2017.
Ibeth Guzman, Árbol, en Crítica de libros, Listín Diario, 29 de septiembre de 2017, enlistindiario.com/ventana/2017/09/29/484495/árbol