domingo, noviembre 22, 2009

Noches de insomnio 1


como si ya no fuese bastante deprimente
saber que sólo somos
un pálido excremento
del amor, de la muerte.
Oliverio Girondo



En días como este, como tantos, la soledad invade mis reinos. Esa soledad, la usual; sin embargo, siempre nueva. Se deshoja la noche y florece la nada, que se apodera de mi cama en las madrugadas, en los días que duele la espalda de sostener esperanzas, y tan solo el silencio masajea el dolor de los errores, los abandonos, los miedos ajenos, los propios. La sangre comienza a coagularse y el hambre se hace insoportable en el silencio. He bailado el vals del vértigo, pasando la lengua por el fondo de los abismos. He olido el trasero de las mentiras

Ahora mi venganza abre la ventana. Escapo desnuda por la trastienda del reino de la obviedad. Blablabla, lo mismo, lo mismo, lo mismo, dicen los comunes y sus sexos minúsculos en el humo, fundamentalistas de sus mezquindades. Se nutren de su excremento, y votan por la coprolalia de los ideales. Mi deber es encerrarlos en sus sobacos cual bocas. Los anulo, les vomito la sangre de mis olvidos, la bilis del pasado, y finalmente puedo huir cual ave fénix, libre, liberta, libidinosa.

Mañana escupiré a la puta soledad, pisar
é su sombra, pintaré de sonrisas irónicas el espejo, de fluidos mi piel, besaré la boca de todas las bocas, y mientras la libertad retoma el orgasmo final, iré apalabrando el silencio, para retomar mi camino.

Amanece.

Ana Maria Fuster

1 comentario:

Eniocuadrado dijo...

"...mi venganza abre la ventana. Escapo desnuda por la trastienda del reino de la obviedad. Blablabla, lo mismo, lo mismo, lo mismo, dicen los comunes y sus sexos minúsculos en el humo, fundamentalistas de sus mezquindades..."

¿Para qué decir más y dañar lo que tan bellamente has dicho?