sábado, septiembre 23, 2006

Homenaje a Andrés Castro Ríos y Juan Sáez Burgos-por Marioantonio Rosa y Angela López Borrero

Recado para Andrés Castro Ríos

Para Andrés que no se irá nunca,
y para mis maestros del Grupo Guajana



Yo quise una ventolera para mis barquitos de papel.
Una zarza que abriera llamaradas para los inmortales.
Un puerto para poetas, una lumbre de yagrumos,
quise tanto en esta nada para hablarte, quise un pasado

donde la noche fuese un escriba para el sueño roto.

Pero así es la Poesía;
pasa, ama y se nubla como los tulipanes.
Puede que como los ríos, la corriente se irisa en lunas,
y como el papel, se llevan heridas puras en silencio.

Yo no soy poeta, y te escribo;
te conocí, en el certamen de los caminantes.
Allí estaban Vicente y la felina Angelamaría,
con su puño de lumbreras, y tú, silencioso en un oro ajeno a la pesadilla.
Un sol inconcluso desvelaba la mirada de tus puntos cardinales,

y como Filiberto,
te reinaba un potente sueño de libertadores.

Los poetas nunca se marchan.
El cuerpo termina siendo una palabra a los viajes.
El verdadero poeta, como el amor derrama claridades,

no espera la muerte,
tampoco tu

En los días infinitos de la palabra.


Marioantonio Rosa.
14 de septiembre 2006
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Un mago de la palabra

Por Ángela López Borrero / Especial El Nuevo Día

Conocí a Juan Sáez Burgos en 1973 cuando, por lo menos en mí, la juventud acariciaba mis entusiasmos: en Juan, era otra cosa. Su parecer jocoso, su palabra festiva no era sino una ilusión para la angustia. Juan Sáez Burgos, como todo buen poeta, vivió en el quehacer trágico de la desesperanza. Aun así Juan fue un espejo de la bondad, saleroso, alegre, fervor, frenesí… poesía.

Para ese entonces, trabajábamos todos en La Ciudad Gris: Juan y sus compañeros abogados en la oficina de Servicios Legales de Puerto Rico, yo, y mis inseparables, en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Humacao. Llegado el fin del curso, y muy cerca del espíritu navideño, era el “uso y costumbre” asentar el cansancio en el conocidísimo Bar de Millo: cervezas para los de mayor agilidad mental y refrescos para los de menor ingenio. Allí estaba quien habría de ser un gran amigo. Y con Juan Sáez Burgos estaba el verso, y con el verso la muerte, porque todo buen poeta vive y muere en cada instante, en cada poema, en cada palabra.
“A este Juan Sáez Burgos tampoco le rinde ni le rindió homenajes nuestra Patria, ni le dedicaron primeras planas cuando luchaba por las causas de los marginados social y económicamente”

En aquella reunión de profesores y abogados, se dio, como era de esperarse para los dedicados a la “academia”, una conversación muy particular para el momento y el lugar, pues los planteamientos y el debate literario/ académico fueron la tónica del supuesto descanso de lo universitario. El doctor García Leduc, el profesor Antonio Mancilla, la doctora Ana Sierra, el licenciado Juan Saéz Burgos, y yo en el disfrute del escenario, hablábamos de la muerte… Y entre el dolor del héroe trágico y el valor del verso, la creatividad del poeta Juan Sáez Burgos deslumbró el espacio con su decir apasionado y simple: “morirse es algo en serio dedicado al tiempo solamente”, verso que plasmaría en su poema “Teorema”, y que luego incluiría en el libro el La palabra y sus magos, publicado por la Editorial de la Universidad de Puerto Rico. Ese fue el inicio de una sólida amistad por más de treinta años.

No sé por qué eventos o casualiadades del destino, el pasado martes por la mañana, hablaba con mi amiga Gisela Paoli de Juan Sáez Burgos; y de la poesía llamada “vanguardista”, entre quienes distinguía yo a los poetas de los sesenta con muy particular interés en ésos que nos han dejado en la ausencia de sus cuerpos: Edwin Reyes, Angelamaría Dávila y Andrés Castro Ríos, poetas que cambiaron el rumbo del verso con su decir diferente, con el adjetivo y el verbo de impacto. Hablábamos Gisela y yo, y admirábamos con la “envidia sana” que produce lo bueno y lo distinto. Curiosamente, ese mismo día, y al toque inesperado del teléfono, ya caído el sol, resonó en la cavidad de mi oído izquierdo la voz del informante triste: Ángela, cerca de la cinco de la tarde murió Juan Sáez Burgos. Con la fortaleza del clisé fijo y permanente por siglos, sólo pude decir: ¡Que descanse en paz!

Y con este mismo sentimiento tradicional medité en las casualidades de la vida. El amigo de la familia de tantos años, el hombre bueno que fue con mi esposo y con mis hijos en tantos instantes alegres, en los momentos tristes, en el desamparo, en las definiciones y en los encuentros, el poeta Juan Sáez Burgos, acababa de cumplir su sentencia: “morirse es algo en serio dedicado al tiempo solamente”. Y me pregunté: ¿mi breve conversación con Gisela Paoli, fue un homenaje casual?

Nobleza entrañable

Pienso en esa mente universal que, tal vez, nos guía para las convergencias, pues el pasado miércoles, en la sección “Perspectiva” de este periódico bajo el título “La muerte de un poeta”, ante el fallecimiento de Andrés Castro Ríos, la editora Neeltje van Marissing Méndez apuntaba hacia una crítica abierta por el desconocimiento general del pueblo puertorriqueño sobre el quehacer literario y el anonimato en el que mueren nuestros escritores y escritoras sin reconocimientos ni aplausos, mucho menos la recompensa económica. Hoy, tristemente seguimos anotando: a la fecha van cuatro muertes de cuatro poetas del Grupo Guajana, esas cuatro voces que, tal vez, se queden solamente en el interés de los eruditos, intelectuales y académicos.

No quiero entrar en las razones y causas para este estado liviano y cómodo de nuestro país; las razones y causas las conocemos con certeza casi científica: un pueblo enajenado es un pueblo manejable. En este momento, mi compromiso es con el hombre bueno que fue el excelente poeta Juan Sáez Burgos. El Juan Sáez Burgos que yo conocí fue un ser dedicado a las causas nobles, fue el abogado de la agencia de Servicios Legales defensor incansable de los pobres, el funcionario sin hora de entrada ni hora de salida, el hombre inteligente cuyo conocimiento no pretendía el lucro.

Juan Sáez Burgos fue la mano cariñosa para el trabajador, para la mujer atropellada, para los estudiantes, para las comunidades y barriadas sin servicios de agua y luz ni instalaciones propias para vida digna. Ni al poeta ni a este hombre noble lo conoce nuestro pueblo.

A este Juan Sáez Burgos tampoco le rinde ni le rindió homenajes nuestra Patria, ni le dedicaron primeras planas cuando luchaba por las causas de los marginados social y económicamente.

En su proceso de vida, Juan vivió el trágico camino de atropellos a sus padres militantes de la independencia, ideal que se convirtió en su norte, su utopía inalcanzable para la Isla, con algunos logros en Vieques y Culebra. Con aciertos y desaciertos Juan fue un buen padre, un buen hermano, un buen compañero, un buen amigo… Con altas y bajas, Juan llevó la vida propia de la mente creativa: de poeta y de loco, Juan tuvo más que su poco… La sangre del poema que vivió en su tía Julia de Burgos fue más allá de la creación heredada: la palabra y la poesía de Juan Sáez Burgos se establece y se levanta por derecho propio, uno de nuestros hombres buenos, y definitivamente uno de nuestros mejores poetas, otro de los nuestros que al igual que con Edwin Reyes, Andrés Castro Ríos y con Angelamaría Dávila no sólo tenemos el compromiso de su estudio y conocimiento profundo, sino el deber de la tristeza y el llanto ante su muerte.
Angela López Borrero
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Recado a Juan Sáez Burgos

Tú conociste a Julia en el Puerto Iluminado
y la sonrisa de naranja de sus sueños.


Te visitaba siempre un barco de viento
Y los caminos se hicieron a tu memoria.

Cuando no estas es la sombra una tristeza
Nunca te olvido en el trago más humano.

Juan siempre ha sido el nombre de las gaviotas
de los ríos en miradas y de la lumbre en la boca.

No te despido, aún conversamos en la mesa
Donde las palabras nacen en plateadas hogueras.

Poeta, ¿no tiene miedo tu sueño en esta calma?
¿no te busca un mar sin pasajeros?

No te vence esta muerte tan fiel a nuestras manos
Esta ida por el eco, esta función de soñolientos.

Hermano, yo brindo por tus batallas
y guardo silencio por tus lágrimas

Juan, nombre de la sal,
Lanzada al infinito del amanecer.


Marioantonio Rosa

21 de septiembre 2006

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Convocatoria para cuentos y poemas para niños y sobre niños sigue abierta
En las últimas semanas la prensa puertorriqueña a reseñado aberrantes sucesos que atentan al bienestar de los niños, puedo llorar y escupir mil dolores al leerlo, un niño de dos años al que su propio padre le pegó dos tiros porque se quejaba en la parte de atrás de su carro que quería comer burguer king, otro que el bebé de ocho meses que el papá arrojó contra el piso porque lloraba, ambos aseguraron tener duda de la paternidad a pesar de las pruebas de ADN, esos energúmenos no merecen el título de humanidad. Dos niñas embarazadas una de once años y otra de doce que da a luz, y sus padres dizque no sabían nada de su estado de gestación. Nuestro gobierno dice los niños primero ¿primero en qué o para qué?

Nueva propuesta en la ciudad silente para que le escriban poemas, cuentos cortos a los niños, o sobre niños, o con personajes infantiles como tributo a ellos. Espero que esta nueva idea sea igual de motivadora y exitosa como la de las sombras…

¿Qué les parece? Además de publicarlos bombardearemos los medios con un tributo a la niñez.

Vale la pena...

Los escritos para evaluar y publicar pueden ser enviados a amfuster@prtc.net

un beso
de Ana María
y de mi peque duende Miguel


Damos acuse de recibo, escritos entregados: Nana Ruiz, Abdiel Echevarría y Miguel Ayala.

11 comentarios:

Estela dijo...

Más que honrar a reinas de bellezas nos toca llorar a los poetas.

Ana, la propuesta está muy interesante. Cuenta conmigo amiguita. Deja ver qué se me ocurre. :D Un abrazo.

ella y yo dijo...

Siempre se valora a los mártires de las letras. Un buen homenaje a los poetas.

Miguel A. Ayala dijo...

Muy buenos los poemas de Marioantonio me dejaron pensando
en el viaje poético, todo lo que se escapa y todo lo que queda luego del viaje de Don Andrés y Juan Sáez. Gracias Marioantonio.

EL reportaje de Ángela López Borrero (excelente) lo leo y releo, todavía estoy digiriéndolo. Me encantó.
Vuelvo al coro... y todo lo que nos queda luego del viaje luego de Don Andrés y Juan Sáez...
Es un reencuentro con la palabra;
A-E-R-O-P-U-E-R-T-O.

Gracias Ana María sé el tiempo y el esfuerzo que requiere para lanzar una serie como la de las sombras y hoy nuevamente te enrrollas las mangas y lanzas una nueva propuesta.
Gracias mil.
Que tengan buen fin de semana, Miguel.

El Navegante dijo...

Querida Ana María:
Tal vez en mi visita anterior, no te agrdecí suficientemtne el afecto que recibí una vez más, en tu última comentario,es "too much" proveniendo de alguien como tú.
Esta vez sólo me hago presente, para dejar a tu criterio, la posibilidad de que sea invitada una persona sobre los que me hablaste.
Yo no quise ocupar tu lugar, por eso me dirijo a ti.

http://esquitin72.blogspot.com/

Su titular es MARIA ESQUITIN de España, y ha editado un testimonio impresionante y de un nivel excelente.
Es la primera visita que le hago, retribuyendo una suya, y realmente me ha conmovido.
Un besito, y ya volveré a actualizar mis comentarios como te mereces.

yoymimismo dijo...

bendecidos sean aquellos que pueden hacer magia con sus letras para hacer mejor la vida de otros...

beso,

Isaac

PEREGRINO dijo...

Es una lastima la partida fisica de talento de esta tierra. Pero su legado perdurara. Asi, se inmortalizaron...

Por todos ellos...un brindis por ese gran legado para las generaciones siguientes...

PD. Me parece interesante la nueva propuesta...tengo que pensar a ver que hago...

Ana María Fuster dijo...

Con mucho cariño les envío un abrazo a Marioantonio y a Angela por sus hermosos y sentidos escritos a dos poetas maravillosos que versan eternidades...

Gracias también a los queridos amigos, escritores y lectores por el apoyo y cariño constantes.

Esta noche (martes 26/sept) comenzaremos la serie dedicada a los niños y para los niños. No permitamos ni toleremos ningún abuso contra los menores, censuramos todo tipo de maltrato infantil, la pederastia, abandono, explotación...

Ana María Fuster dijo...

Estela, querida amiga, se que escribirás un cuento maravilloso. Sí, tenemos que honrar a los poetas.

Ella y yo, y sí, pero al menos en Puerto Rico, se honra hasta la ínfima frivolidad, nunca a los poetas...

Hola Miguel, mis cariñosos saludos siempre, Marioantonio es uno de nuestros más destacados poetas y Angela es una gran intelectual, el trabajo de ambos aquí es extraordinario. Sobre el trabajo para los niños, ellos son nuestros ángeles, el futuro, la bellaza de la vida está en ellos...

Gracias Navegante, recibe mis afectos siempre, un birndis por la eternidad de las letras.... Agradezco tu invitación y visitaré ese web. También espero tu relato sobre el tema de los niños.

Yoymimismo, Amén!!!!

Peregrino, un abrazo grande

Abdiel Echevarría dijo...

Al leer ese verso:“morirse es algo en serio dedicado al tiempo solamente”, no puedo pensar en la idea de un mártir ni en la posibilidad de reformular el concepto. Mas bién siento la fuerza con la que el hombre resiste desde la palabra el asecho voraz del tiempo, y en esa palabra observo el triunfo de ese hombre.
Adorar a los mártires me parece una pocisón sumamente acomodaticia para nosotros y mucho más si los poetas esperamos que se no recuerde por ello. Es mejor recordar a Juan Sáez Burgos como lo hace Angela López Borrero desde la anécdota, y no puedo evitar aludir al poema de Jorge Manrrique, "Coplas por la muerte de su padre", en el cual nos habla de esa otra vida que alcanzamos los mortales en el recuerdo. Ese recuerdo dinámico tan necesario para validar nuestra existencia.
Quisiera añadir que no soy un experto en la poesía del sesenta, me han llegado pocas referencias sobre el movimiento, esto debido, a ese repudio, por la llamarlo de alguna forma, a la cultura que existe en nuestro país, como ya han comentado. No puedo negar que en nuestro Departamento de Instrucción pública los nombres del Grupo Guajana han quedado en resago, y tampoco que soy producto de ese sistema al que me he tenido que rebelar. Por ello, lo que conozco de nuestra poesía lo he tenido que aprender desde afuera, situación lamentable. El departamento tiene muy pocos maestros que se atreven a transgredir las pautas establecidas por el canon lo que deja en desventaja a los nuevos cultores de nuestra identidad y de nuestra palabra. Me uno a ese reclamo: "Qué nos pasa Puerto Rico"
Tengo que decir que varios maestros que tuve retaron esos patrones y que en el área oeste en el distrito de Aguada de la Región de Mayagüez para el tiempo en que estudié que no es mucho y hablo de esta dada mi experiencia, hubo varios maestros sumamente diligentes y muchos que transgredieron como Ana López Druprey quien me abrió los ojos a la poesía y el cuento puertorriqueño, ella retó el currículo nos hizo buscar a varios escritores del setenta, cosa que no debería ocurrir, se supone que estén incluidos en el currículo. Y me pregunto que hacen esos funcionarios del departamento que están encargados de estructurar el currículo, son verdaderos investigadores, o qué son en realidad. Por qué una maestra tiene que verse en la necesidad de buscar textos fuera del currículo cuando debrían estar incluidos en éste. Y con esto no digo que se elimine la práctica, los maestros deben enrriquecer la educación no sólo eneseñando un currículo sin salirse del molde, el ser humano tiene la necesidad de ampliar su perpectiva de la sociedad, digo todo lo contrario hay que abanderar la causa, pero, mi molestia raya en por qué temas que deben estar incluidos se excluyen con tanta facilidad y lo peor de todo es que se les paga a los funcionarios del departamento suledos onerosos para que lo hagan.
Reformular, todo esto me parece una odisea, que es necesaria, sólo necesitamos a los Odiseos que quieran hacerlo. Espero que ese momento llegue. Por el momento no permitamos que el recuerdo muera, es y será lo que nos mantendrá vivos.

Freyja dijo...

te dejo mi abrazo con mucho cariño
estuve 1 mes hospitalizada y ya vengo de vuelta
mi cariño y deseo que estes muy bien



besos y sueños

Ana María Fuster dijo...

Freyja, querida poeta, celebramos tus salud... Recibe un beso y una flor...