miércoles, mayo 27, 2009

Homenaje a E.A. Poe, parte 2


parte 2

Las trece campanadas
A Edgar Allan Poe


II.

Escucha la segunda campanada
en el castillo de mi cuerpo
donde nada es inmóvil ni sumiso;
donde llueven lunas de cristal
que anuncian la hora de cenar.

Ven y escucha
las voces de la belleza y la sabiduría;
recorre mis laberintos de sangre y nácar
pero no entres sin un collar de versos.

Mírate en mi mirada
sonríe mi sonrisa
que pronto beberé de ti
despacio, muy despacio,
degustando cada gota de tu delirio.

Ven, ven,
déjate llevar…

Silencio,
puedo ver tus pecados;
puedo oler tus miserias;
puedo lamer tus deseos;
no podrás engañarme,
pues la región más transparente
es mi piel feromonada de plata...

Tranquilo,
no pretendas besarme,
mis colmillos vuelven a crecer afilados,
y es que he muerto de tantas muertes ausentes
para revivirme en el néctar de nuevas vidas.

Sientes el dolor de la nada
te vas perdiendo en mi torrente
en ti quedarán tus pasados y condenas
como el vértigo mezquino de esos gritos hipócritas,
o de los fantasmas que no escuchan sino su carne
pero siempre, desgarro sus secretos.

Descansa,
sin paz…

anamariafuster


Para leer la parte 1:

http://bocetosdeselene.blogspot.com/2009/05/las-trece-campanadas-homenaje-e-poe.html

5 comentarios:

Anónimo dijo...

y ahora le sigo acá, es que cuando un poeta provoca, provoca...nos llevas al insomnio de Poe, a su velada de sombras, a su magia,¿qué puedo decir? como dicen a veces algunas de mis alumnas que chuuuuloooo!!!!!

quiero más, desde luego...

marioantonio rosa.

F.M. dijo...

me encanta, gracias por este hermoso regalo

Ana María Fuster dijo...

insomnio, marioantonio, es precisamente lo que tengo esta noche... seran los vampiros, sera la poesia, el espiritu eterno de Poe, los fantasmas, la poesia... gracias, un abrazo

Ana María Fuster dijo...

FM gracias por tu visita!!!

Anónimo dijo...

Tus colmillos, afilados por la lima de la poesía
Mis gotas de sangre te las bebe derramadas en el vaso de la muerte
Tu eternidad es necesaria para el mundo ciego

Javier Vampirezco Febo