domingo, mayo 14, 2006

En el día de las madres


Manual para llorar a lágrima viva en el día de las madres

por Ana María Fuster Lavín


“Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.” Oliverio Girondo.


¿Con qué combina la blusa nueva? ¿Falda o pantalón? ¿Debemos pagar el 4% o el 7%? ¿Amamantar a mi hijo o darle pecho? ¿La Comay o Cultura Viva? ¿Qué comprarle a mi adorada madre este año en su día? ¿Una lavadora nueva o una tostadora?
Por un momento quiero pensar que no formo parte de una telenovela, un objeto de la oferta y demanda, un titular de periódico o un manual de buenas o malas costumbres. Quiero ser egoísta, soy madre, escritora, editora, correctora legal, y pensar en mi, hablarles de mi dolor y llanto y nadar en el mar de lágrimas, no quiero consuelos sino un Kleenex u otra lágrima solidaria. ¿Pero cómo se siente una persona a quien se le ha evaporado una ilusión?
Dijo mi amiga poeta Kattia Chico en uno de sus poemas “a veces siento que soy un pseudónimo de mi misma”, a veces he sentido que dejo de ser yo misma, y me convierto en mi reflejo o soy mi imagen al otro lado del espejo, me siento evaporada como una lágrima después de media hora, que soy esa estela salada que permanece.
¿Cuál es la duración de un reflejo? Será relativo a la intensidad de los sueños o tan sólo un mero truco circunstancial de la vida. En cualquiera de los dos casos puede ser una verdadera catástrofe para quien cae accidentalmente en esa jugada. Jugué a los errores como quien juega al parchís, o peor aún al póker, pero me retiré de la mesa cuando comprendí la posibilidad de mi otredad. Es así porque nunca llegamos a comprender hasta que punto nos necesitamos a nosotros mismos, y dónde entra el otro… ¿Ese otro tiene que ser siempre ajeno? ¿O puede ser uno mismo?
Un espejo cóncavo o uno convexo, quizás esa es otra de las alternativas que tenemos, al igual que vivir y morir. No se trata en este caso de que el lector brinque y para juzgar a quien escribe --o compone su preludio, o réquiem-- de pesimista. No hay humillación cuando la muerte no deja rastro de su obra, sin embargo el dolor puede ser tan grande que se pierde el rumbo hasta de la propia sombra.
Mi caso tiene que ver con la misma incomprensión ante las posibilidades de lo cotidiano y la necesidad de vivir, pero la imagen frente a los espejos puede ser opuesta a la voluntad, aunque imagen es una cosa y reflejo pueden ser tantas otras… máxime cuando el amor está de por medio, precisamente así fue como comprendí que estábamos finalmente vivas.
Mi reflejo era niña y crecía en mi vientre, nueve meses de espera fueron casi seis. Él me miraba, como yo a él, mi reflejo se convertía en una pequeña ilusión. Un accidente convirtió sueños en sangre, y la ventana se cerró. Descubrí que la morfina no sirve para los dolores de una madre sin espejo. Desperté en dos o tres horas, él dormía sobre mi pecho. Quizás lo oí llorar durante mi inconsciencia, acaricié su espalda y su sonrisa triste me pintó la palabra muerte, hablo de mi reflejo, hablo del dolor, hablo de mi compañero. Sus ojos vacíos miraban hacia la pared, me refiero a las tres miradas.
Comprendí que ambas estábamos muertas…
Muertas… Digo muerta mi hija que no llegó a nacer, muerta mi ilusión de madre de una pequeña que no pudo llorar nunca los dolores que vivimos día a día o enojarse de nuestros políticos o reírse de ellos mismos. Llorar cuando mi duende de cuatro años pregunta si su hermanita ya no está ahí, señalando mi barriga, ahora flaca, llorar cuando sé que mi compañero no me dice nada sólo me abraza y sonríe, pero llora en su alma.

“…Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto…” Oliverio Girondo.


No quiero que nos consuelen porque hay gente matándose, o un presidente que condena a los hijos de su nación a morir junto a los hijos de otra, o porque los hijos de nuestra Nación tampoco lo entienden… Lloramos porque la blusa no nos combina, porque queremos ser parte de los titulares de farándula o porque la cuenta de banco sigue evaporándose y la gasolina sube, y mami dale más gasolina… ¿Cuál es la duración de un reflejo? Vamos a mirarnos a ese espejo, llorar a lágrima viva, pero que luego nos quede esa estela salada, para no olvidar cuando mañana vuelva a amanecer y retomemos la rutina.
Comprenderán ahora que este día de las madres, por favor no quiero ni una tostadora, ni mucho menos una plancha, ni mucho menos hablar de política o si Betty la Fea era mejor que Lety, tan sólo quiero una sonrisa, también podemos llorar juntos, y buscar un nuevo reflejo…


Ana María Fuster Lavín


cuadro--Maternidad de Klimt

8 comentarios:

Madam dijo...

Lloremos para sacar todo ese sentimiento aprisionado. Llorará contigo la madre, la amiga, la escritora, la amante, y todas las mujeres que habitan en nuestros cuerpos. Bendita sea la multiplicidad que nos hace complejas.

Amiga hoy te felicito, te brindo una sonrisa y un abrazo junto con una lágrima solidaria. :)

Elias Eterno dijo...

TE EMVIO UNA SONRISA DE EMPATIA SINCERA,ENJUGO TUS LAGRIMAS CON LAS ALMAS QUE LLORAN CONTIGO Y TE DECEO QUE SIGAS SIENDO LO QUE ERES!MADRE HASTA RABIAR!

BENDICIONES...

no apta para la humanidad dijo...

"¿Cuál es la duración de un reflejo?" Esta pregunta, al igual que todo este excelente escrito me hizo reflexionar mucho.
No lo sé. Lo cierto es que desde hace un tiempo llevo sintiendo que la cotidianidad nos va borrando poco a poco. Como si en las pequeñas hazañas rutinarias como ir al supermercado, lavar la ropa, cocinar, limpiar, bañanrse, ver televisión, etc, se fueran borrando poco a poco esos pequeños rastros que nos constituyen para convertirnos en una masa de autómatas. ¿Cómo regresar a la cotidianidad luego de haber sufrido un dolor tan profundo como el que se delimita en este escrito? ¿Cómo seguir como si no hubiera pasado nada?
Ante situaciones como ésta me quedo muda. Lo único que puedo expresar es que yo también lloré con tus palabras y pensé en todas las madres que por alguna razón u otra el día de las Madres no pudieron evitar las lágrimas.
un abrazo solidario

Frida, la gata maligna dijo...

Realmente me gustó mucho tu escrito y me siento orgullosa de usted, compañera. Para mi extrañamente no fue un Día de Madres ni bueno ni malo, solo un domingo entre azul y gris.

M. dijo...

Ese día tampoco es un día feliz para mi.

Te envío la más bella sonrisa, E/M

Imagen y palabra dijo...

Su titi también la extraña y donde esté, sé que es feliz porque su mami y papi la aman. La energía prevalece, nunca se destruye, sólo cambia de forma, recuerda que ahora es luz.
(-:

PEREGRINO dijo...

Wao...me ha dejado entre lagrimas tu escrito, ya que el dia que naci fue un dia de las madres. Como diria Mafalda...ella y yo nos graduamos el mismo dia. Dejame decirte que el dia de las madres, con un abrazo que le di a mi SANTA madre, ella se me echo a llorar porque la estaba felicitando...Excelente escrito, fuerte y lleno de sentimiento. Gracias por los sentimientos que levanto tu escrito, y adelante.

Anónimo dijo...

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