miércoles, mayo 03, 2006

Versos desde el desierto de las sombras-- por Ana María Fuster



Desde el desierto de las sombras

Estoy en el desierto de las sombras
la muerte serena tomó un café junto a mi reflejo
la niña observa, sólo queda la dorada huella de sus pies sin cuerpo
de su boca de lágrimas navega el mar de los exilios
y creí soñar con su mirada de manos al cielo,
tan pequeñas que acurrucan mis dolores y sonreía mi aliento
quise danzar junto a su recuerdo, pero siempre huye.

Aquí, la noche es una ventana hacia el abismo.
Me asomo y me falta el aire
cuando el abandono de los silencios duele en el alma
y la venganza es un eclipse de miedos deshabitados
Sigo aquí, aunque la soledad me hace el amor cada mañana...
pero no tengo miedo, los minutos me aman en las noches.

Mi diario sobrevive de arena y versos ajenos
son los secretos de nuevas risas, caricias y espejos
aún así, quiero morir bajo el árbol de su nombre de niña perdida
pero talaron hasta la última primavera de una ciudad sin cuerpos.

Recuperé la voz en el desierto de las sombras
fue tarde, demasiado tarde,
mis palabras peregrinaron tras las huellas de sus ojos
siquiera respiró el aire de mi sombra alejada en otro eco
y es que el tiempo jugó a la ruleta con un pirata
muriendo sangres de manantiales deshidratados
así como el poeta, tampoco me quedan muertes para nacer
sólo una botella en la arena y la espera…


Ana María Fuster Lavín


cuadro de Max Ernst

8 comentarios:

Madam dijo...

Ana: Esto me parece un sueño, esa mezcla de pesadilla con realidad. Esos que se repiten continuamente y parece que los podemos tocar con las manos. Igual me acuerda a los momentos de depresión, en los que el tiempo se detiene.
Un abrazo.

Abdiel Echevarría dijo...

Las sombras delantan un cuerpo enfermizo que despide incesante lacrimosas estridencias, hacen eco y el eco devuelve la sombra. Sólo en la esparera, paciente la botella llegará a la orilla con su mensaje, sólo con la espera, paciente y en sielncio.

Un abrazo Ana

Abdiel Echevarría dijo...

Mensaje editado sin errores de dedo

Las sombras delatan un cuerpo enfermizo que despide incesante lacrimosas estridencias, hacen eco y el eco devuelve la sombra. Sólo en la espera, paciente la botella llegará a la orilla con su mensaje, sólo con la espera, paciente y en silencio.

Un abrazo Ana

PEREGRINO dijo...

Te tengo que decir, que para mi ha sido una exquisita lectura este poema. Estas mostrando una desesperacion en cuanto a una realidad de nuestros dias; que uno puede estar rodeado de muchas personas pero sentirse solo. Ademas, senti la nostalgia y añoranza por lo que fue la niñez de uno como ser humano. Ciertamente es un escrito lleno de muchos sentimientos encontrados de la realidad de un ser humano. Te felicito por el escrito que has brindado a la humanidad. Abrazos y adelante...

Ana María Fuster dijo...

Madam, amiga: sucede que muchas veces sufrimos las peores pesadillas en vida, y la magnitud de las sensaciones en los sueños, tocamos fondo y cielo... Siempre nos queda el tiempo, pues aunque a veces parezca que se detiene, tenemos la certeza de que continuará su marcha y ritmo... un abrazo

Abdiel, mi hermano poeta, claro que llegará... tú lo sabes, gracias por tus hermosos comentarios, y por mucho más... esperamos en el silencio. Un brindis.

Peregrino, gracias y un abrazo, tu lectura del poema me encantó... tu perspectiva no la había pensado y sí sí sí... esas múltiples lecturas son las que ayudan a abrir los ojos y las palabras. Te agradezco tus comentarios y felicitaciones, me emocionan

JM dijo...

Que sentimiento has plasmado en tus palabras. La soledad y el desepero unidos ante la realidad de un instante en la vida. Estar a merced de las sombras y el infortunio, para luego reconocer que no puedes hacer nada, solamente sobrevivir.

Me sentí sobresaltado...

Ana María Fuster dijo...

JM
Gracias por tus palabras!!! Diste en el clavo...

Anónimo dijo...

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