viernes, junio 20, 2008

Se acercan las distancias, ritmos y piel, parte 1


Concierto para dos cuerpos


La nada humana se va en retirada
no la ves, pero se escucha,
se afinan las distancias que ya no son
y saxofonas los minutos, piú vivace.

Hice las maletas, andante,
recogí mi corazón desde los silencios
también a mi sombra alborotada;
ahora nos acercamos para llenarnos de todo
de verde, de blues,
de vino y piel.

Los calendarios peregrinan hojas:
van cayendo, pizzicato;
damos otro paso,
que las otredades derritieron sus alas
y el amanecer es inminente:
como tú, como yo.

Me desnudo, te desnudas,
mientras nos besamos de palabras,
los pasados ya se deshidratan,
percusionamos el sueño
y nos dormimos de arena y mares…

Otro viaje está por concluir
el de los miedos, por el de los sueños
el de las soledades, por el de los sueños
que ahora son…
allegro molto vivace,
desde el arco hasta la punta
y el dardo en el deseo.

Apaguemos la luz
que el viaje de los abandonos
ha terminado;
encendamos la cercanía
un dos tres, un dos tres
nácar, sándalo y piel
que nuestro concierto está por empezar.

Ana María Fuster Lavín

4 comentarios:

amor dijo...

qué maravilla, ana maría, qué ganas de ver un concierto así, lleno de ilusión y de vida que contagia tu poema

beso

uberto stabile dijo...

Por nada del mundo me perdería un concierto así. Afinaré todos mis sentidos. Es tiempo de luz.

Ana María Fuster dijo...

Amor, la vida sin ilusión es poesía muerta y música sorda... Gracias
besos desde Puerto Rico

Uberto, afina esos sentidos que verdaderamente es tiempo de luz. un abrazo grande y besos

José H. Cáez Romero dijo...

Wow, yo que se tocar cuatro instrumentos podría hacer mi propio concierto, pero desafortunadamente no tengo ninguno en mi poder ahora mismo.
Hermoso, no hay nada mejor que un concierto/banquete de vino, piel, musica, inciensos y uno que otro alarido desenfrenado del espectador. Hermoso hermana.