¿Qué me pasa?
¿En serio preguntas? Habito un silencio colmado de rabias... He presenciado limpiezas étnicas, crueldad contra los animales y la naturaleza, persecuciones por razón de género. He sido pisoteada por necrófagos aferrados al poder, como tú, hasta fracturar mi voz y espalda. Mi centro personal cada vez más pequeño. El final del puente torna abrumadoramente oscuro. Me duele respirar, tampoco tengo el valor de brincar al abismo. Me aferro a esta desfollonada vida, que no quieres vivir, pero la vives. En este lado del puente mis cimientos son ahora ráfagas de niebla; incluso, mis manos comienzan a difuminarse. Percibo únicamente a mi hijo, padres, mis dos gatitas, cuatro amistades, una compañera de trabajo y de los años universitarios, y las alas de la palabra. Habito en la distopía, aunque no quieras aceptarlo, tal vez porque seas cómplice. Al mirarme observarás tu propia imagen, pero con mi rabia y dolor. Te desnudo con tus miedos y patrañas. Mi venganza es nuestro destino. ¿Te atreverás a llegar al otro lado y atizar el fuego? Si lo haces, estaré a tu lado. Renaceremos. Solo así resurgirá la luz. Esa es mi respuesta.
Ana María Fuster Lavín
miniautoficción
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