jueves, mayo 23, 2013


Mortem et dementia 1

 
Un sol oscuro llueve sobre el horizonte
cierro mi ventana, no encuentro mi muerte
tampoco  mis manos ni mis versos
no puedo salir sin ellos,
no sea que la calle me robe el reflejo
y nadie recuerde lo que recuerdo.
 
Aun llueve,
los silencios son espejos rotos
para el eclipse de mi isla
acabo de perder mis labios y pisadas
el sol oscuro se acerca a mi balcón
y quiero gritar pero la voz se me desangra
 
Amanece la noche oscura del alma
las gotas de sueño me llevan al otro lado
se van desangrando los minutos de la memoria
y no encuentro los pedacitos de mí
solo el eco de un poema mantiene mi corazón
no queda más que el último parpadeo de mi sombra.
 
Ana María Fuster Lavín

domingo, mayo 19, 2013

(In)somnio 15 de junio



La editorial Isla Negra y Libros AC
invitan a la puesta en circulación
de la 2da edición de la novela
 
(In)Somnio
de la escritora puertorriqueña
Ana María Fuster Lavín
 
Conversatorio a cargo de
Karen Sevilla, Emilio del Carril
José Rabelo,    Ana María Fuster
 
Escritores-lectores
 Marlyn Cruz Centeno Angel L. Matos
David Caleb Acevedo
 
Invitados especiales
Magali Carrasquillo   Pedro Rodiz
 
Sábado 15 de Junio de 2013  4:00pm
Libros AC
Santurce, Puerto Rico
 
Algunos comentarios sobre (In)somnio:
 
·         “…Las mujeres que narran (In)Somnio, de Ana María Fuster Lavín, son otras tantas caras de la escritora y sugiero que esta novela fragmentaria es una ficticia ‘autobiografía literaria’ …(In)somnio es una narración impecable sobre las heridas que causa la represión, una joya del lenguaje, una novela que dejará a l@s lector@s  en un estado alterado de conciencia al catar el terror implícito en la violencia de género que aquí se explora con gran destreza y audacia.”  Dra.  Lilliana Ramos-Collado, el Nuevo Día, 5 de mayo de 2013, escritora, curadora de arte y crítica literaria
 
·         “… un sostenido “suspense” que agarra a los lectores y no los suelta hasta la página final donde todos nos convertimos en aves voladoras. …. La gran virtud es la excelencia y flamante colorido de las imágenes y del humor negro con que se cuenta. Erotismo explícito a ultranza se convierte en vampirismo que a veces ronda la necrofilia. Además de amantes voraces hacen presencia asesinos y asesinados y hasta resucitados. Esta narrativa ofrece un regalo del cual sólo la literatura es capaz: gozar, gozar hasta no poder más de la palabra escrita con ángel(es).” Dra. María Arrillaga, poeta y profesora universitaria
 
·         Con esta novela poética de historias de insomnios, Ana María Fuster Lavín se consagra como una escritora del gótico caribeño. … (In)somnio es un doloroso recordatorio de todo el camino que todavía queda por recorrer como comunidad para hablar del espacio pleno de la mujer no sometida al sistema que la condena como demente cada vez que intenta pretender alcanzar lo que a otros parece imposible.”   Dr. Daniel Torres, escritor y profesor universitario
·         Treintaidós cuentos o capítulos, como decida usted verlos (yo veo este texto propiamente como una novela) llenan al lector con esa experiencia límite de quien ha trasnochado por mucho tiempo. Ese tocar y no sentir, ese oír sin escuchar, ver sin ver…”  David Caleb Acevedo, escritor, editor y traductor
 
·         (In)somnio es una bofetada de realidad, de miedos comunes y pasiones conocidas aunque a veces olvidadas. Invasiones de piel arañada que traen recuerdos y roces que acarician hasta la metamorfosis.” Laura Muñoz Hermida, novelista española
 
 
·         “Al leer y releer (In)somnio, la más reciente obra de Ana María Fuster Lavín, nos preguntamos, ¿se trata de un sueño de locura? ¿De una pesadilla de un insomne?  O, ¿se trata de toda una realidad alucinada?  Deliciosamente perturbadora, (In)somnio nos brinda un pasaje a los espacios más recónditos de la mente humana, con un toque magistralmente gótico, tenebroso, con referencias al sexo, violencia, suicidio y muerte, así como a temas tabús como el incesto, la pornografía y el cine snuff, entre otros, a modo de thriller psicológico.”  José Luis Ramírez de León, abogado puertorriqueño

 
“Novela, cuentos novelados, novela cuentada, heredera (i)legítima de Bocaccio? Este nuevo libro de la premiada escritora puertorriqueña nos provocará más de un placer textual, mientras la exploración del gótico caribeño alcanza una de sus mejores momentos.”     Nota del editor, Carlos Roberto Gómez
 
 
 
 

Bombardeo en la 65 de Infantería

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Bombardeo en la 65 de Infantería
Estamos perdidos. Ser soldado no es una profesión cualquiera ni en Puerto Rico ni en la cochinchina; pero yo no lo elegí, me enlistaron, a un pobre jíbaro del Pepino. No puedo resistirlo.  Las bombas son truenos que me revientan la sesera.
Van y vienen- Los recuerdos comienzan a diluirse con las demás excrecencias de la letrina que es un hueco en el fango, donde tengo que esconderme para que esos chinos no nos vean, para que los gringos no nos usen de carne de cañón; para que no caiga la noche sin saber si volverá a amanecer. Afortunadamente esta mañana aún podré tomarme un café con mi amigo Juan, es un tipo estupendo, pero ¿y quiénes son los demás? Por aquí hay muchos soldados que no conozco.  Esto es demasiado sospechoso. La 65 de Infantería se transforma día a día en un culto al duelo.

—Juan, el café está bueno, como allá en el Pepino. ¿Recuerdas el que preparaba la comay Toña?—le dije a mi compañero.
—Sí, Valentín. Es el único placer que podemos compartir en paz, estos son los ratos en que se nos olvida que el tiempo pasa y no podemos hacer na.
—Temo que esta paz será momentánea. Ya mismito comenzará otro ataque, y se jodió la cosa. Esta vez nos vamos a joder todititos.
—¿Dónde? Ni se te ocurra decir esas mierdas —me dice Juan con una calma desesperante.
—No puedo creerlo, ¿quién habrá dado la orden?
—En la historia de los pueblos siempre hay algún necio que lleva a sus hermanos al desastre. ¿Recuerdas a Truman, a McArthur…?
Escucho ruidos. Mi compañero sigue hablándome de historia, su tema perpetuo, pero ya casi no puedo escucharlo, un estruendo cercano. Intento agacharme, pero Juan no me deja. Siento que el miedo me paraliza. Quiero gritar, pero controlo.
—Son unos desgraciaos. Mi pana, no soporto más este infierno y a ti se te ocurre filosofar. Eran Yak 9, estoy seguro.
—¿Los aviones? Eso es absurdo, fue tan solo un accidente allá afuera.
—Siempre dicen eso, hasta cuando te bañas en la sangre de un compañero.
No podía creer que mi pana se quede tranquilo tomando su café. A través de la trinchera veo el aterrador espectáculo, un hombre herido en el piso y todos corriendo…
—La violencia de los imperios siempre ha beneficiado a los poderosos y, por supuesto, a los sepultureros, y es que nos han enterrado aunque estemos vivos. Mírate, mírame.
Juan sigue hablando, mientras escucho cómo se acerca el enemigo. Los americanos no han conseguido relegar a los comunistas del paralelo 38 y nosotros seguimos aquí. Mierda, tengo tanto miedo que me cagaría en los pantalones, ya me pasó una vez. ¿Nos verán? Agarro mi arma. Apunto. Ellos se acercan, Dios mío, ayúdanos, estamos solos... Puedo escuchar su respiración…
—¡Demonios, Juan, agáchate!—le grito y vacío mi rifle en el maldito coreano.
Creo desmayé. ¿Estoy herido?  Juan me abraza. Veo alrededor y voy comprendiendo. Solo deseo llorar.
—Tranquilo, mi hermanito, no pasa nada, pago y nos vamos. Te llevaré a casa—me dijo Juan, muy triste, ayudándome a levantar.
—¿A casa?
Miré las manos ensangrentadas de un joven que me miraba con cara sorprendida, cielos, volví a revivirlo. La historia se repite.
El joven se agachó hacia mí, estaba lleno de kétchup  en sus manos y  camiseta que leía: La Península: panadería, entremeses y postres-- Ave. 65 de Infantería, Río Piedras, Puerto Rico.

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Entre cunetas: diálogos entre perros y gatos

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Entre cunetas: diálogos entre perros y gatos
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de Bocetos de una ciudad silente
A Mayda Colón

–Somos las sombras de una ciudad donde todos son mudos. Aullamos o maullamos a la luna y nadie nos entiende, callan sus secretos.
–Mi pana, pues, para mí que hablan demasiado, siempre hay ruidos por todos lados.
–Es parte de nuestro destino. ¿Te explico?
–No me interesa el destino. Mejor cuéntame otro cuento. Uno lindo.
–No hay finales felices en estas calles.
–Eso no importa, después de que haya comida.  Mira conseguí arroz chino, ¿quieres? También hay un pedazo de pizza, si no la hueles…
–No tengo hambre, son los gusanos que viven en mi estómago. Mejor me doy un trago, encontré una caneca en el parking, con suerte es ron.
– Solo cuéntame un cuento mientras acomodo las cajas. Hoy dormiremos calientitos.
–¿No te asustan los silencios? Cuando todos duermen y nosotros deambulamos entre cunetas que apestan a orines, a basura, a saliva deshidratada. ¿Será nuestra verdadera esencia? Las historias de los habitantes se liberan mientras duermen y éstas apestan igual, algunos de sus secretos peor aún.
–Me gusta el silencio, así nadie nos ve, no nos molestan hasta el amanecer. Puedo ronronear aquí y allí.
–Ten cuidado con sus fantasmas.
–¿Fantasmas?
–¿Te asustas?
–Llevó tantos años por estas calles que ya nada me asusta, he visto los dos lados de la moneda. Mejor cuéntame un cuento.
–¿Recuerdas el día que atropellaron a mi primo Charlie?
–¡Cómo olvidar al viejo Charlie! Una vez consiguió medio jamón de la trastienda del restaurante cachendoso español, el chavao gallego lo persiguió gritándole de todo, pero Charlie corrió a toda velocidad. Lo compartió con nosotros dos, detrás de la discoteca. ¡Disculpa!  Me duele la garganta.
–Viejo amigo, cuídate esa tos. Sigo el cuento.
–Espera a que pase aquel tecato, ya se retira a su ratonera.
–Se fue. Ahora te lo cuento.  La tarde que murió Charlie había estado lloviendo, tanto que su sangre navegó por las cunetas de toda la Parada 18.
–Pude hasta olerla… El accidente fue espantoso.
–Estoy seguro de que la guagua lo vio, no sé, pero no frenó.
–Prefiero otro cuento. Me gusta vivir de los olvidos.
–Esa noche lloré mucho, aunque mi mente se pierde a veces. Las calles se convierten en laberintos cuando se me nublan los pensamientos. ¡Mierda, cuánto me duele el estómago! La bebida, los gusanos…
–Fue terrible lo de Charlie, ni siquiera nos dejaron acercarnos,  además la estampida nos ahuyentó. Es que en las tardes esto se convierte en una piara descontrolada.
–Te contaré que esa noche me acerqué a una adolescente que lloraba sentada en un banco de la placita frente al restaurante del gallego. Estaba llorando. Sólo la miré a los ojos y Ella trató de extender la mano como para tocarme, pero no lo hizo, sólo me sonrió entre lágrimas. No tuve que preguntarle nada, Ella comenzó a contarme lo que le había pasado. Sentí algo mágico en esa joven.
–Será… porque casi nadie nos habla, sólo nos gritan y nos dan comida o lo que sea sin mirarnos a la cara.
–Ella me contó que  estaba confundida. En la tarde había ido de compras con su amiga Elena, luego se habían ido a casa de ésta a prepararse ambas para la noche de discoteca.
–¿Cómo se llamaba? Creo que tuve una hija hace tanto, fui muy fogoso, debo haber tenido varios muchachitos. Por lo de bellaco me echaron de la casa, mi compañera dijo que no podía andar como gato rondado todo el vecindario. Disculpa.
–Mi viejo amigo, ya me has contado tus andanzas, cuídate esa tos. Ya es tarde para afligirte por lo otro.
–Siempre regañándome… Oye, ¿cómo se llamaba la muchachita?
–¿Cómo crees que me iba a decir su nombre?
–Nunca nos hablan.
–No somos de la misma especie que ellos, vivimos en la plena libertad.
–Sin nada será.
–Sin responsabilidades.
–Esto es una mierda. Oye ¿nunca tuviste hijos?
–No tuve hijos, ni nada.
–Mejor. A mí no me sirvió de nada.
–Te quejas, al menos tuviste familia, una hija, tú lo dejaste perder, encima tuviste un buen trabajo. Siempre fui como un perro vagabundo desde que llegué de la guerra. Pensar que quise ser poeta, pero no tengo historia.
–Al menos Ella te contó algo, sigue...
–¡Y qué historia! Me contó muchas cosas, el alcohol nos destapa la boca del alma.
–Dímelo.
–Bueno después de mucho regodeo me contó cosas interesantes. Las muchachitas cuando sueltan la lengua…, ya tú sabes. Que si sus chismes, toditita su vida, aquella me contó que ella y su amiga estaban vistiéndose juntas para venir a la discoteca de aquí al lado. Ella me dijo que no podía evitar mirar la espalda y los muslos desnudos de Elena. Me acuerdo su nombre, Elena se llamaba una de las jevas que tuve en otra vida. Bueno, las chicas se vestían, o ¿estaban desnudas? Y fue cuando ocurrió el milagro. Elena le pidió que la ayudara a abotonarse el vestido, las manos le temblaban mientras luchaba con los ojales a la altura de la cintura. Según fue escalando su espalda sentía el sudor bajando por la suya.  Al terminar de abrochar la ropa Elena se volteó y quedaron frente a frente tan cercanas que sentía los labios de Elena imantando los suyos. Recuerdo los besos de mi Elena.
–¡Sigue con lo de las jóvenes!
–Ellas se sonrieron y juntaron sus labios. Una sensación de ternura y electricidad le impidió separarse de su amiga. Elena sonrió y le dijo vámonos ya. En el carro de camino a la discoteca las manos de ambas que se encontraron en el silencio acariciándose con ternura, luego se soltaron antes de llegar al estacionamiento. La pobre muchachita comenzó a llorar…
–Quién lo diría, una chica con otra chica. ¡Qué asco! ¿Y por qué lloraba?
–En ese momento me pareció que el amor no tiene género…  No lo tiene. ¿Puedes creer lo que le me contaba, a un viejo perro vagabundo como yo?
–Ajá, hay locos por todos lados. ¿Por qué lloraba?
–Estaba triste… Ellas entraron a la discoteca, Elena rápido saludó a su novio y Ella se quedó conversando con unas compañeras de universidad. Elena no le habló en toda la noche, como si la estuviera esquivando. En un momento, al entrar Ella al baño escuchó a Elena cuando le contaba a su prima que Ella era lesbiana y la había intentado besar. Se sintió humillada.
–¡Qué miserable! La traición fue exactamente una de las razones que me trajeron aquí. Mi mejor amigo le contó todo lo que yo hacía a mi mujer, y me quitó todo, fue una mierda, se quedó con todo.
–Somos las sombras de una ciudad donde todos aparentan ser mudos y cuando hablan se escapan sus miedos.
–¿Y qué pasó con la muchachita?
–Lloraba porque se sentía estúpida, porque quería morir, porque pensaba que la habían dejado arrollada. En eso pasó un carro, supongo que el de su amiga y le tocaron bocina, Ella me sonrío, así me dio las gracias por haberla escuchado, se sentía mejor. Me prometió que volvería.
–¿Lo hará?
–Quizás me dijo todo eso porque había bebido. ¿Por qué te interesa tanto?
–Nunca regresan. Al menos confió en ti, a mí sólo me habla el gallego quejándose de algún cliente pesado o del precio del pescao, de los tomates. Lo escucho un rato y me da cajitas con comida. ¿Crees que Ella volverá?
–Era un cuento.
–Era real. No me mientas.
–Ahora cuéntame tú. Así no pienso en el maldito dolor de estómago. Y quiero dormir.
–Debimos haber regresado al albergue.
–Allí no se puede respirar más que fantasmas. Cuéntame algo…
–¿De qué te hablo? Ya es tarde y la caneca está vacía, mira que al amanecer nos echarán de aquí y comenzarán los ruidos.
–Viejo gato, siempre hay tiempo para otra historia.
–Por supuesto. Sabes, creo que Ella encontrará pronto lo que verdaderamente busca.
–Y tú, ¿todavía buscas algo? ¿Viviremos toda la vida entre la mierda de la ciudad? Al menos tienes familia…
–No fastidies con eso, ya nadie se acuerda de que existí. Mejor te cuento un cuento que yo también sé algunos y nos dormimos, que te veo muy cansado, y nos despertarán poco antes del amanecer. Conocí  a un hombre que se había perdido por una de estas calles de Santurce. Se sentó en esta misma acera, donde nosotros pasamos tantas horas y estuvo varias horas con la mirada perdida. Él hablaba mirando hacia arriba.
–Algo rarito…
–No más que nosotros. Él repetía una y otra vez: soy Alfredo Ortiz.  ¿Dónde estás Julia? Una doñita le preguntó si necesitaba ayuda, pero él repitió el mismo nombre. La señora lo tomó por loco y lo siguió. Estuvo varios días dando vueltas, yo lo seguía de muy cerca, él buscaba y buscaba. Un día nos miramos a los ojos, creo que me mareé y no lo volví a ver. Para esa época tú comenzaste a deambular por aquí.
–Ajá….
–¿Duermes? Te crees que eres el único que sabe historias. Mierda, todavía recuerdo su mirada. ¿Habrá encontrado a Julia? No lo volví a ver. ¿Hace cuanto no nos miramos a un espejo?
–Creo que es mejor que durmamos. Tienes razón, debimos haber ido al albergue.
–El hombre, Alfredo, decía perdóname Julia. Luego quedó en trance, mirando hacia el cielo y enmudeció como si hubiese renunciado a su propia voz o a su identidad. Le toqué la espalda y luego no lo vi más.
–Así te encontré, lo recuerdo claritito.
–Quizás yo trataba de descubrir qué demonios él veía en el cielo. Nunca he podido descubrir si hay algo más que nubes o estrellas. Se acabó el ron... ¿Te dormiste? ¿Me escuchas? Oigo unos pasos. Viejo, levántate. Mira son dos muchachitas. Por favor, levántate. ¿No me escuchas? No me asustes…
–No jodas, que todavía puedo dormir un poquito más.
–Si son dos chiquillas, jóvenes están aquí. Creo que nos quieren hablar o traernos algo. ¿Desayuno? Gracias, niñas. Mira, perro viejo, que ellas nos traen café y donas. ¿Puedes creerlo? Que nos quieren hablar, una se ve temblorosa, niña, cuidado con el café.
–Me duele el estómago, no quiero comer un carajo, diles que dejen la comida y se vayan,  a la mierda, que se lleven sus caridades al carajo.
–No seas bruto, no ladres, que quieren decirnos algo.
–Se me queman las tripas, puñeta ...
–Ellas dicen que si te llevan al dispensario.
–¡Que no se metan! ¡Que se vayan!
–No. Niñas, no se vayan. Ella dice…
–No la escuches.
–Preguntó si soy Alfredo Ortiz. Ese nombre…
–No la escuches.
–Dijo que su mamá es Julia. No le dije nada, no supe que decir, ¿recuerdas lo que te conté?
–Pues, vete con ella, y no me jodas.
–Viejo perro, estás vomitando. ¡Por favor, ayúdenme! No, no se vayan niñas.  Viejo, no paras de vomitar, no te me mueras.
–Ya, son los gusanos.
–No tienes gusanos.
–Me muero, me están comiendo.
–El gallego trajo esta botella de agua, esta camisa y una toalla. ¿Te sientes mejor?
–¿Se fueron?
–Sí…
–¿Era Ella?
–Eso creo…
–¿Soy Alfredo? ¿Verdad?
–Ay, viejo loco, de tanto escuchar mis cuentos ya no sabes cuál es tu historia y cuál es la mía.
–No quiero ser nadie, al menos Ella regresó como te prometió. Dejó esta carta para uno de los dos.
–Léela.
–Dice que buscan a Alfredo Ortiz, y dijiste que yo no soy. ¿Y si soy? Alfredo…
–El ruido, las voces…
–No grites, viejo.
–¡No!
–Calma, viejo. Mira nos están mandando a mover de aquí. La leemos otro día.
–Vámonos al albergue, somos dos viejos, un perro y un gato, y en la calle hay demasiado ruido.
–Sí, somos sombras. Ése es nuestro destino.

Maria Arrillaga comenta sobre (In)Somnio...


comentarios sobre Prozac de Mayda Colon

Antidepresivos apalabrados para nuestra Pandora social: versos cuentados de amor y rabia en Mayda Colón / fotografía en tiempo de poesía de Zayra Taranto*
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“…tantos residentes del infinito país de la memoria.
Caminar, como se hace el camino
Con los ojos sueltos y los bolsillos en blanco.
Caminar entre los rotitos de la calle
Que se abisman a parir las horas.
Caminar porque el tiempo es un malabarista recostado
Sobre el tibio papel de un abanico
y la vida juega su tránsito sobre las muecas
del pincel de un temido almanaque.
Caminar el camino, caminando por un laberinto de dragones.
Descubrir que contar no es más
Que recordar aquellas cosas que se han ido
Y no vuelven. …”
Mayda Colón
de su poema testimonial:
Soy esa que el doctor sacó de su vientre
 
Escribir es el camino de la sangre de la poeta Mayda Colón. Con sus versos construye la ciudad aunque esta duela. Camina con rabia por sus calles, por su gente: unas abandonadas, otras apáticas ante ese abandono social, camina también versando con amor, con esperanza aun cuando “tantas veces se nos destierra la inocencia”. Así peregrinan estos poemas y microcuentos, destapando nuestra caja de Pandora social en Prosac, su tan esperada y necesaria publicación. En especial para quienes conocemos a esta poeta sanjuanera que posee más de treinta carpetas de poesía y cuentos inéditos. De este modo voy tirando un anzuelo a las editoriales para que se publique un poemario antológico de Mayda y a la poeta para que siga publicando.

Quienes hemos seguido de cerca la poesía de Mayda Colón, agradecemos esta muestra impresa de su verdadera arts poética, luego de libro-objeto anterior Dosis.  Libro que estaba contenido dentro de un pote de pastillas, en un rollito como pequeñas recetas, dosis breves de versos cortos.

Lee el ensayo completo en: http://www.elpostantillano.com/pagina-0/critica-literaria/5051-ana-maria-fuster-lavin.html

Entrevista al escritor puertorriqueño José E. Muratti

“La historia es un cadáver desvestido de futuro”*
Entrevista al escritor puertorriqueño José E. Muratti

“Si con lo que escribo puedo contribuir a cambiar esa imagen de nosotros mismos, habré puesto mi grano de arena, la misma arena que encauza y produce el mar; la misma arena que con suficiente calor se convierte en cristal; la misma arena que nos recuerda que estamos vivos cuando caminamos descalzos por las playas que nos adornan y definen quiénes somos y desde dónde salimos todos los día a dejar nuestra huella en el mundo.”  Nacido en Mayagüez (1950), José E. Muratti-Toro es una de las voces literarias que comienza a escucharse con mayor presencia en la escena cultural puertorriqueña en recitales de poesía que organiza o participa.
...

Sin embargo, donde más se ha destacado es en el género del cuento, recibiendo en el 2012 el Primer Premio de Escritor Inédito en el Certamen de Cuento del periódico El Nuevo Día.  Distinción que llevó a la Isla Negra Editores a publicar recientemente su libro La víbora del desierto de Kavir y otros cuentos, ya esperamos sus próximas publicaciones. En lo que esto ocurre, retomamos la conversación entrevista originada en Libros AC, luego en la Librería Mágica, para terminar desde la cibernética y hasta por el Facebook. “En gran medida somos la versión opuesta a la foto que aparece con frecuencia en Facebook del gatito que se mira en el espejo y ve un león. Somos un león que se mira en el espejo y ve un gato, callejero, desnutrido, inmerecedor de ser rescatado del refugio de animales.” JE. Muratti

Lee la entrevista en http://www.elpostantillano.com/pagina-0/critica-literaria/5374-ana-maria-fuster-lavin.html

Entrevista al poeta y editor puertorriqueño Néstor Barreto

“las palabras existen como señuelos para sacarnos monstruos y suavidades”*
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Entrevista al poeta y editor puertorriqueño Néstor Barreto

Nacido en Santurce, Puerto Rico (1952), Néstor Barreto es uno de los artistas fundamentales de nuestra cultura puertorriqueña. Poeta, editor, fotógrafo, artista gráfico, inventor, performero y podemos seguir enumerando; en fin MULTIdisciplinario. Estudió Literatura Comparada en UPR-Río Piedras y Pintura en School of Visual Arts en Nueva York. Ha laborado en Quimera Editores, Centro de Investigaciones Urbanas CARIMAR  y en la Escuela de Artes Plásticas en Diseño Tipográfico Digital.  Entre sus poemarios se encuentran: Eva, Romances, seudorromances y seudoseudorromances metropolitanos (1984), Imago, Sicoramas, Mensajes y Aforismos (1986), Alas de Perro Cocido (1995), Legión, Poema Pánico (2001),  SÍ (2006) y Taxidermista (2012). Recientemente fundó Colección Maravilla junto a Teo Freytes y Jorge Carbonell.
Solidario con los colegas poetas, no importa generación, colectivo o procedencia es otra de sus cualidades. Conversar con Néstor, de voz profunda y sonrisa afable, siempre es una experiencia gratificante. Escucharlo sobre arte, poesía, la ciudad la vida, un caudal intelectual y humano. Hombre inteligente, creativo y muy agradable marca la diferencia en su entrega por el arte, la literatura, el pensamiento.
canica uno


el extraviado
estaba bien perdido. yo, un llermansheper
negro completo, de año y medio lo más,
bajando solo por la 174 en dirección a bayamón/
supe que las cosas habían cambiado
cuando me hallé comiendo
las sobras a la vera y bebiendo
del charco negro que se forma
en el borde/
me dan ganas de vomitar de contarlo/
los carros me están pasando pegados/
muchos, y no se ve un alma/
oigo un ruido como de río/
huele a muchas cosas, huele
a cadáver/
voy al trote/ hay algo de mágico en eso.
[ahora mismo magia=miedo]/
llámenme urgencia, ordénenme unas
papitas/ dénme un pitazo aunque sea/
dícese del lamido/
no quiero ni mear/¿qué será esta presión/
¿es este el sujeto de lo mejor que yo tenía
en mente/ ahora lo vengo a conocer/
¿cómo sé que no sueño/ ¿cómo será
cuando llegue, cómo sabré que llegué/
no hay aroma como (el de) la nada cuando asoma
su cohesión/ no hay instinto, ni inocencia/
me eriza el lomo/
siento constantemente como si me llamaran/
el rabo se me vuelve loco por cualquier cosa/
desde lejos se me nota el desamparo,
le ladro al aire, me pego demasiado al
encintado, veo cuando se posan los fantasmas,
me pican lugares que no sabía existían/
se está haciendo de noche, y nada huele a mí/
lo que nunca/ algo me gruñe dentro / los carros pasan como grandes
terrores e iluminan con sus ojos cosas que se
pudieran comer [si las aprendiera a cazar],
pero estoy muy cansado para perseguir nada,
algo me duele que irradia, parece memoria,
algo se me confunde con sed,
algo me pone a la defensiva:
te olía antes, pero podías haber sido cualquier cosa/
estas luces que se acercan con su uáa, me muestran tus
formas y dan brillo a tu mirada/
y yo que pensaba que esto no se podía poner peor/
¿qué hago/ lo que sea ¡tengo que decidir/ ¿no será
un sueño/ algo me dice que siga, ¿voy muy altivo/
yo no creo/ ¿importa lo que creo/
parece que impresioné/
me gruñiste y ladraste pero no te animaste a más/
tengo que tirarme en algún sitio antes de
que me encuentre uno que no dude de lo que
puede hacerme,
y me luce que esta línea blanca
es tan buen sitio como cualquier otro.
Néstor Barreto
 

Entrevista a la escritora Yvonne Denis-Rosario

De Capá Prieto al Bufé: un ritual apalabrado que no admite interrupciones
Entrevista a la escritora Yvonne Denis-Rosario

Recuerdo la primera vez que limpié un pez. Mi padre acostumbraba a escaparse de madrugada con mi padrino Mario a pescar. Ambos se habían hecho socios de la Cooperativa de Pescadores de Piñones, una hermosa área costera en el pueblo de Loíza Aldea en Puerto Rico, y bordeaban todo el litoral hasta llegar a la Península de Cantera. Habían invertido en un bote pesquero y canalizaban sus energías en esa encomienda secreta. Eran hermanos de la pesca y de los negocios. Cada uno era dueño de lavanderías. Intercambiaban desde un anzuelo, hasta un gancho de ropa. Siempre se iban solos de sábado para domingo a la pesca en la oscuridad de la noche y bajo el abrazo de la madrugada.” Yvonne Denis-Rosario, fragmento, novela Bufé
Después del gran éxito en Puerto Rico –y galardonado internacionalmente- del libro de relatos Capá Prieto,    ...
Sigue la entrevista en : http://www.elpostantillano.com/pagina-0/critica-literaria/5694-ana-maria-fuster-lavin.html
 

domingo, febrero 10, 2013

Desde Letralia Ana María Fuster Lavín publica (In)Somnio, su noveno libro

http://www.letralia.com/277/0129insomnio.htm

Noticias
Ana María Fuster Lavín
Fuster Lavín: noveno libro.
Ana María Fuster Lavín publica (In)Somnio, su noveno libro
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El sello Isla Negra Editores anunció a finales de enero el lanzamiento de (In)Somnio, una colección de relatos de la escritora puertorriqueña Ana María Fuster Lavín que constituye su noveno libro publicado y su retorno a la narrativa después de cinco años.
(In)Somnio es, según la editorial, “una novela, o cuentos novelados, novela cuentada, heredera (i)legítima de Bocaccio”. Este nuevo libro de la premiada poeta, narradora y ensayista puertorriqueña “nos provocará más de un placer textual, mientras la exploración del gótico caribeño alcanza una de sus mejores momentos”. A modo de rompecabezas los insomnios, las pasiones y la muerte van construyendo cual páginas de un diario robado una historia o historias sorprendentes como terroríficas.
En las páginas de este noveno título de Fuster Lavín el “gótico caribeño” se funde con la más desgarradora realidad del crimen y la locura, “esas pesadillas cargadas de insomnios” para llevar a una reflexión social contundente.
La novelista española Laura Muñoz Hermida ha escrito que (In)somnio “es una bofetada de realidad, de miedos comunes y pasiones conocidas aunque a veces olvidadas. Invasiones de piel arañada que traen recuerdos y roces que acarician hasta la metamorfosis”.
“(In)Somnio”, de Ana María Fuster Lavín
(In)Somnio, de Ana María Fuster Lavín: el gótico caribeño.
Comenta sobre (In)Somnio el escritor y profesor universitario, Daniel Torres: “Con este libro de historias de insomnios, Ana María Fuster Lavín se consagra como una escritora del gótico caribeño que ya habíamos degustado, tanto en su novela ‘cuentada’ Réquiem como en su libro de cuentos Bocetos de una ciudad silente. Nos recuerda a Howard Phillips Lovecraft, Anne Rice, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Alejandra Pizarnik y Oliverio Girondo... Y así los seres de la noche, los vampiros, los ángeles, y los espantapájaros, pululan por las calles en una ciudad llamada San Juan, apalabrados por la escritura insomne de Fuster Lavín. Mucho cuidado al toparse con ellos en estas páginas deslumbrantes”.
Fuster Lavín nació en San Juan, Puerto Rico, en 1967. Es narradora, poeta y corresponsal de prensa cultural, además de columnista en distintos medios digitales. Sus textos han sido publicados en prensa, revistas y antologías nacionales e internacionales. Así como traducidos al inglés, portugués e italiano.
Entre sus libros publicados se destacan: Verdades caprichosas (2002, cuentos, premiado por el Instituto de Literatura Puertorriqueña); Réquiem (2005, novela cuentada, premiada por el PEN Club de Puerto Rico); El libro de las sombras (2006, poemario, premiado por el Instituto de Literatura Puertorriqueña); Leyendas de misterio (2006, cuentos infantiles); Bocetos de una ciudad silente (2007, cuentos); El cuerpo del delito (2009, poemario); El Eróscopo: daños colaterales de la poesía (2010, poemario), Tras la sombra de la Luna (2011, poesía), e (In)Somnio, novela cuentada. Trabaja en un nuevo poemario y dos novelas. Escribe también en su blog, Bocetos de una ciudad silente.

La presentación será el sábado 16 de marzo a las 4 de la tarde en la Librería Mágica de Río Piedras, a cargo del poeta y profesor universitario Alberto Martínez Márquez. Habrá comentarios por parte del escritor y traductor David Caleb Acevedo. También participarán como lectores Amarilis Tavárez, Marioantonio Rosa, José H. Cáez, Awilda Cáez y Fuster Lavín.
Fuente: Isla Negra

De gótico caribeño, noveno libro de la escritora puertorriqueña Ana María Fuster Lavín

De gótico caribeño, noveno libro de la escritora puertorriqueña Ana María Fuster Lavín
San Juan, Puerto Rico.- Isla Negra editores anunció recientemente el lanzamiento de la más reciente publicación de la escritora puertorriqueña Ana María Fuster Lavín. Se trata de (In)Somnio, obra que marca el retorno de la escritora santurcina a la narrativa después de cinco años.
De acuerdo con el editor del libro, (In)Somnio “es una novela, o cuentos novelados, novela cuentada, heredera (i)legítima de Bocaccio”. Este nuevo libro de la premiada poeta, narradora y ensayista puertorriqueña “nos provocará más de un placer textual, mientras la exploración del gótico caribeño alcanza una de sus mejores momentos”.
“A modo de rompecabezas los insomnios, las pasiones y la muerte van construyendo cual páginas de un diario robado una historia o historias sorprendentes como terroríficas”, continúa la nota.
En las páginas de este noveno título de Fuster Lavín el “gótico caribeño” se funde con la más desgarradora realidad del crimen y la locura, “esas pesadillas cargadas de insomnios” para llevar a una reflexión social contundente.
La novelista española Laura Muñoz Hermida ha escrito que (In)somnio “es una bofetada de realidad, de miedos comunes y pasiones conocidas aunque a veces olvidadas. Invasiones de piel arañada que traen recuerdos y roces que acarician hasta la metamorfosis.”
Comenta sobre (In)Somnio el escritor y profesor universitario, Daniel Torres: “Con este libro de historias de insomnios, Ana María Fuster Lavín se consagra como una escritora del gótico caribeño que ya habíamos degustado, tanto en su novela ‘cuentada’ Réquiem como en su libro de cuentos Bocetos de una ciudad silente. Nos recuerda a Howard Phillips Lovecraft, Anne Rice, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Alejandra Pizarnik y Oliverio Girondo… Y así los seres de la noche, los vampiros, los ángeles, y los espantapájaros, pululan por las calles en una ciudad llamada San Juan apalabrados por la escritura insomne de Fuster Lavín. Mucho cuidado al toparse con ellos en estas páginas deslumbrantes”.
Ana María Fuster Lavín nació en San Juan, Puerto Rico, en 1967. Es narradora, poeta, corresponsal de prensa cultural, además de columnista en distintos ciberperiódicos. Sus textos han sido publicados en prensa, revistas y antologías nacionales e internacionales. Así como traducidos al inglés, portugués e italiano.
Entre sus libros publicados se destacan: Verdades caprichosas (2002, cuentos, premiado por el Instituto de Literatura Puertorriqueña); Réquiem (2005, novela cuentada, premiada por el PEN Club de Puerto Rico); El libro de las sombras (2006, poemario, premiado por el Instituto de Literatura Puertorriqueña); Leyendas de misterio (2006, cuentos infantiles); Bocetos de una ciudad silente (2007, cuentos); El cuerpo del delito (2009, poemario); El Eróscopo: daños colaterales de la poesía (2010, poemario), Tras la sombra de la Luna (2011, poesía), e (In)Somnio, novela cuentada. Trabaja en un nuevo poemario y dos novelas. Escribe también en su blog, bocetosdeselene.blogspot.com

La presentación será el sábado 16 de marzo de 2013 a las 4:00pm en la Librería Mágica de Río Piedras, a cargo del poeta y profesor universitario Alberto Martínez Márquez, y comentarios por el escritor y traductor David Caleb Acevedo. También participarán como lectores Amarilis Tavárez, Marioantonio Rosa, José H. Cáez, Awilda Cáez y Ana María Fuster.

(In)Somnio ya está a la venta en librerías, por internet en www.editorialislanegra.com o escribiendo a fusterlavin@gmail.com Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
787-307-4066
reseña sobre (In)somnio: http://elpostantillano.com/pagina-0/critica-literaria/4359-daniel-torres.html

Entrevista a la bibliotecaria y escritora Cindy Jiménez Vera

“Desde que tengo uso de razón amo los libros y la escritura.”
Entrevista a la bibliotecaria y escritora Cindy Jiménez Vera

“¿Mi opinión de Cindy como escritora? ¿Qué puedo decir salvo que desearía que todos los escritores fueran bibliotecarios de profesión? Cindy tuvo mucha práctica mental antes de sentarse a escribir, y cuando lo hizo, su prosa y su poesía emergió como un río contundente, un golpe de agua, que sin embargo, no arrastra sedimento alguno.

La escritura de Cindy es la escritura de don José Saramago, una acumulación de experiencia y un gran caudal de lecturas que se reflejan en el más alto lirismo y un elemento lúdico de primer orden. En sus letras emerge un sentido de humor negrísimo y muy humano, que se concatena con una voz que sabe lo que hace cuando dice lo que dice.” David Caleb Acevedo, escritor puertorriqueño.

lee la entrevista en: http://www.elpostantillano.com/pagina-0/critica-literaria/4487-ana-maria-fuster-lavin.html

lunes, febrero 04, 2013

Ya esta a la venta!
en librerias de Puerto Rico,
por internet a  http://www.editorialislanegra.com ,
tambien puedes escribir a fusterlavin@gmail.com

presentación sábado 16 de marzo 4pm librería Mágica....

(In)somnio

(In)somnio
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(In)somnio

Por: Ana María Fuster / ISBN: 978-9945-455-87-8
Precio: $18.00
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Con este libro de prosas poéticas e historias de insomnios, Ana María Fuster Lavín se consagra como una escritora del gótico caribeño que ya habíamos degustado, en sus narraciones anteriores. Así los seres de la noche, los vampiros, los ángeles, y los espantapájaros, pululan por las calles en una ciudad llamada San Juan apalabrados por la escritura insomne de Fuster Lavín. Mucho cuidado al toparse con ellos en estas páginas deslumbrantes.”
–Daniel Torres, Ohio University

“Culpa y redención. Somos espectadores de visiones de un alma sin puertas, sin habitación, suicidio de la razón: libertad. Sexo urbanita, locura callejera y muerte obligada, que provoca. Es a través de estaciones y colores, el tiempo acechando la prisa y la claridad de la locura, que Ana María Fuster nos acerca a los recovecos de los pliegues, sopla los aromas hacia lo eterno y sacude la conciencia aburrida hasta la conversión.”
–Laura Muñoz Hermida, Madrid

EL DIARIO DE ANA
O DESPERTAR DEL INSOMNIO (Fragmento)
Entre las sombras el humo y la danza
entre las sombras lo negro y yo.
–Alejandra Pizarnik

Dicen que me suicidé. Nunca pensé que podía morir de mí misma. En realidad desperté de un largo insomnio. Me liberé de la sangre ajena y sus memorias, del infierno y la locura que me habitaban. Fueron cinco años confinada en mi mundo interior y en el de mis compañeros. Pese a lo que la mayoría piense, la terapia de grupo me angustiaba. Detestaba salir con ellos. Era como pasear sin destino junto a sus sombras.
–Mi mamá encontró las pastillas para mantenerme despierta. Me las echó por el inodoro y me sermoneó un mes. Tuve que recurrir a pellizcarme o darme pequeños cortes con una cuchilla. El día que vio las cicatrices en mis muslos y brazos decidió internarme aquí. Le dije que era para sentir algo, para no dormir. El doctor dijo que, entre otras condiciones, sufro de narcolepsia.
--Soledad, así estamos todos. Lo resuelven todo con sus términos científicos. Mi padre me golpeó un día que me vio llorando y le confesé que amaba al papá de mi mejor amigo. Me dio tan y tan fuerte, me gritaba pato y enfermo. Esa noche me corté las venas.

Ana María Fuster Lavín nació en San Juan, Puerto Rico, en 1967. Es narradora, poeta, corresponsal de prensa cultural, además de columnista en distintos ciberperiódicos. Sus textos han sido publicados en prensa, revistas y antologías nacionales e internacionales. Así como traducidos al inglés, portugués e italiano. Entre sus libros publicados se destacan: Verdades caprichosas (2002, cuentos, premiado por el Instituto de Literatura Puertorriqueña); Réquiem (2005, novela cuentada, premiada por el PEN Club de PR); El libro de las sombras (2006, poemario, premiado por el Instituto de Literatura Puertorriqueña); Leyendas de misterio (2006, cuentos infantiles); Bocetos de una ciudad silente (2007, cuentos); El cuerpo del delito (2009, poemario); El Eróscopo: daños colaterales de la poesía (2010, poemario), y Tras la sombra de la Luna (2011, poesía). Trabaja en un nuevo poemario y dos novelas. Su blog es bocetosdeselene.blogspot.com

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novedades en Isla Negra editores!

Novedades

Estos son los libros más recientes en nuestro catálogo. Editorial Isla Negra


(In)somnio

(In)somnio

(Ana María Fuster ) Novela, cuentos novelados, novela cuentada, heredera (i)legítima de Bocaccio? Este nuevo libro de la premiada escritora puertorriqueña nos provocará más de un placer textual, mientras la exploración del gótico caribeño alcanza una de sus mejores momentos.

Mardi Gras

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(Julio César Pol ) En este nuevo poemario, el poeta ofrece una mirada inusitada a la obesidad. Así, a través de un lenguaje provocador e imaginativo, el tabú deviene en placer, deseo, sensualidad, ternura y amor.

Horrofílmico

Horrofílmico

(Rosana Díaz-Zamabrana & Patricia Tomé, antólogas ) En este nuevo proyecto las antólogas reunen 25 ensayos que exploran la diversidad de este género fílmico en nuestro espacio cultural latinoamericano y caribeño. Los ensayos incluyen valiosas bibliografías; y algunos, imágenes y otras referencias gráficas.

Ciudades como mares

Ciudades como mares

(María Arrillaga ) Esta valiosa compilación reúne toda la obra poética, entre 1966 al 1933, de la significativa poeta puertorriqueña. En esta se ajustan las omisiones de sumas anteriores y se incluyen la traducción al inglés y el estudio de Kahleen Imbruno, Ph. D.

La fuente junto al pozo

La fuente junto al pozo

(Benjamín Santana Santana ) El autor parte de uno de los pasajes bíblicos más metafóricos para ofrecernos una profunda y estimulante reflexión teológica sobre temas tan pertinentes como el discrimen, la marginación, la falsa espiritualidad y la existencia en general.

Nube cuadrada

Nube cuadrada

(Andreu Navarra Ordoño ) “En este texto, el autor logra armar un seductor relato que, enmarcado dentro del género de la novela negra, conjuga eficazmente el mundo interior de sus personajes con los enigmas que intentan descifrar.” –Alberto Martínez

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Daniel Torres comenta sobre (In)Somnio

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(In)somnio de Ana María Fuster Lavín































Con esta novela poética de historias de insomnios, Ana María Fuster Lavín se consagra como una escritora del gótico caribeño. Esto ya lo habíamos degustado, tanto en su otra novela ‘cuentada’ Réquiem como en su libro de cuentos Bocetos de una ciudad silente. En (In)somnio la dualidad Ana/Soledad le sirve de leit motiv a la narración, así como otros personajes clave (el triángulo formado por Pedro-Aura-Cristián o el viejo Pancho Quenepo, especie de Caronte isleño o Lamia y Nosferatu) sientan la pauta para un relato de pasión, tanto amoroso como erótico, que entre la realidad y la fantasía es una expresión que dialoga con los mejores maestros del género. Hay ecos de John Donne, Edgar Allan Poe, Stephen King (en los epígrafes que enmarcan el libro), y también del maestro Howard Phillips Lovecraft, Anne Rice, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Alejandra Pizarnik y Oliverio Girondo o de las series Grimm de la cadena NBC, The Vampires Diaries de la cadena CW y de la saga Twilight. Nos recuerda al mejor Horacio Quiroga y sus cuentos de locura, de amor, y de muerte. Y así los seres de la noche, los vampiros, los ángeles, y los espantapájaros, pululan por las calles de una ciudad llamada San Juan, apalabrados en el (In)somnio de Ana María Fuster Lavín.

Desde “El diario de Ana o despertar del insomnio” hasta “La cautiva”, después de haber pasado por seis insomnios, la historia aparentemente inconexa de Ana/Soledad le presenta al lector todo un universo narrativo de lo macabro. La locura del personaje dividido en dos personalidades que se contienen en una sola mujer hacen del espacio de la locura una cordura muy particular con su propia lógica de las acciones, evocando así una reflexión acerca de cómo se construye el género femenino en una sociedad patriarcal, reminiscencias de aquella mujer loca en el ático de la literatura del siglo XIX (piénsese en la famosa novela Jane Eyre de Charlotte Brontë).
El lenguaje altamente poético que fragmenta el discurso narrativo le permite a la narradora ir intercalando e hilvanando paso a paso historias paralelas que hacen leer esta novela “cuentada” como una colección de cuentos a la vez que tiene la capacidad de tener una unidad narrativa de una sola diégesis o narración muy coherente, pero que requiere de lectores activos que sean capaces de dilucidar el entramado de toda la historia que se les cuenta en esta novela episódica.
Son varios los indicios que van llevando a los personajes a tejer el continuum accidentado de la lógica de las acciones (el humo en el espejo o la rosa negra), elementos de un gótico propio en el modo de narrar este (In)somnio de Ana María Fuster Lavín. “La metamorfosis de Elena”, al final del texto, es una clave que no debe perderse de vista a la hora de solucionar el laberinto de historias que coinciden en una, la de Ana/Soledad como actante de su propia realidad paranoica y esquizoide. Como ya apunta la narradora al final, en “La cautiva”, preparando el desenlace de la trama: “Estoy aquí. Secuestrada. Recluida en un cuarto, una cárcel, tal vez un psiquiátrico. Puede que los tres lugares sean el mismo. Tampoco recuerdo cómo llegué. Solo me acompañan los fantasmas del pánico” (146).
La liberación del personaje en el acto osado de lanzarse al vacío y volar reflexiona sobre los lastres que le han tocado a la mujer sometida por un entorno que le niega sus libertades esenciales. Si bien es cierto que en los inicios del siglo XXI podríamos pensar que ya no debemos hablar de la liberación femenina, no debemos olvidar que este largo proceso histórico no ha sido consumado del todo. El proyecto de concebir a la mujer como sujeto en el cuerpo social todavía es un proyecto fallido, sobre todo si pensamos en todos los retos que aún le queda por superar a esa misma mujer que intenta lo imposible en un mundo todavía dominado por los machos de la especie.
Este último libro de Ana María Fuster Lavín titulado (In)somnio es un doloroso recordatorio de todo el camino que todavía queda por recorrer como comunidad para hablar del espacio pleno de la mujer no sometida al sistema que la condena como demente cada vez que intenta pretender alcanzar lo que a otros parece imposible.

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En homenaje a Jose H. Caez Romero

 

José Cáez Romero**
 
Divo, divinidad, arte, gracia, esa sonrisa pícara-cautivadora, magia y presencia, talento, bunda en abundacia de la buena, honradez, entrega. Tanto que decir de mi compadre y hermano Jose Cáez Romero como ser humano y escritor. Por sus obras los conoceréis, dicen. Así lo conozco y me honro de su amistad. Fue hace quizá un lustro, que visitando el blog de un muy joven Jose (aun dicen que lo es) me topé con un cuento de pasión y misterio, le deje mis comentarios y de allí fue surgiendo una amistad humana, real y apalabrada que nació desde el mundo cibernético al humano, al de carne, las risas, también lágrimas, abrazos y cariño. Tanto que José es el padrino de mi hijo Miguel, y miembro vitalicio de la cofradía del aquelarre.
Porque, además, Cáez posee una conciencia como educador comprometido, que tanto falta en Puerto Rico, necesitamos que una educación de calidad saque a nuestros jóvenes de la violencia urbana, de la apatía, de la falta de proyecto de vida, de tanta mierda sin sentido. José Caez en una entrevista que le hice para el PostAntillano me expuso que: “Para trascender como país, para liberarnos de tanta carga negativa, tenemos que evolucionar, educarnos.” Así también lo creo. Y es que José es una persona cariñosa, honesta, desprendida, buen conversador y seguro de sí mismo, que huye de la obviedad con la que se enmascaran quienes temen exponerse a la libertad de ser, que en fin es ponerle límites a la vida como sociedad. Límites que no existen para un buen escritor, no se puede escribir para complacer a todos.
Además, para quien desconozca posee la mejor colección de cine de Bette Davis, es un gran lector del tarot, tiene experiencia en teatro y hasta puede bailarnos un flamenco. Todo esto también está marcado en su obra literaria.
De su poesía, que es lo que tratamos esta noche, afirmo sin dudas que trabaja magistralmente la sensualidad erótica, la hipersensibilidad, el amor, la lujuria y el ritmo en versos desnudos de falsos artificios más allá de la piel de la palabra, así son los poemas de Maretazo, su primer poemario publicado, lleno de un intenso lirismo y un dominio total de la palabra, de las imágenes como de la propia marejada del cuerpo. Y es que este joven poeta y cuentista vive con intensidad la creación literaria y el arte como si fuesen su propio acto vital, como respirar, comer y amar. Aquí se funden influencias de Julia de Burgos, Angelamaria Dávila, entre otros poetas. Cito unos versos:
“Me hablas del mar en mi cuerpo,
sus bravas bahías despobladas
donde colonizas con tu mano mi inocencia.”
J.H.Cáez
Termino estos breves comentarios con las palabras del escritor cubano Jose Piedra acerca del Maretazo de José Cáez:
“Mar, marea, mar grande a retazos, reto de amar y golpe de mar, maretazo… el mundo de la lírica vista desde una isla, un archipiélago, un mundo compartidos con nosotros a través de la poesía. Un libro erótico, explicito, pero sin despliegues gratuitos de carne, ni nostalgias ni sensiblerías, que surge de un autor en su segunda década de vida y, al parecer, siglos de cultura a nivel nacional e internacional intuidos sensual e inteligentemente.” Que más decir de nuestro colega, sino que viva la poesía, que viva el poeta José Cáez Romero y muchos años de literatura para ti, para nosotros…


 
 
Yo no quise decirle adiós a tu boca
Pero es preciso desnudarse y encontrar el trillo creado por las huellas
De los amantes que no dudan
Angelamaría Dávila
Yo no quise decirle adiós a tu boca. Entrometerme para siempre en ese espacio que flota ambiguo y que, a la vez, desciende abismando el silencio, o también el ruido. A esta hora, como si fuera el siempre que juramos, mis manos insisten en perseguir y leer la huella. Yo la verdá, no quiero treparme por las paredes a construir telarañas que atrapen sueños, o sigan su curso milenario de polvo y muerte seca. A veces, nos olvidamos de las arañas, o nos habituamos a su presencia diminuta, a su mirada octojerosa siempre al acecho. Aquí estoy yo, solo con mi yo y mis otros yo, resistiéndose a los noes que el cuerpo por voluntades de la sangre impone. Quizá me invente una araña. Yo no quise NUNCA decirle adiós a tu boca, al tacto que por fin entendió mi ruta de árboles, de manzanas, mi ruta mancha de tintas y acuíferos destinados a la sombra. Yo no quise, pero ¿quién entiende de razones? ¿Quién busca lo cuerdo dentro de las máximas, dentro de ese pensamiento colectivo que alguien se inventó como felicidá, como amor? Yo no quise decirle adiós a tu boca, pero la Luna grave de aquella noche me cercó entre aguas encendidas. La tonada bolérica de los grillos raspó la cáscara de mi entraña. Se arquearon las manos para recibir el minuto primero que nos existió estándonos presente. A esta hora, como si fuera siempre, recuerdo la promesa de parasiempre. ¿En qué lío he metido la marcha que me sigue los pasos? ¿Hacia qué pájaro, hacia qué pluma, hacia qué aire levitando te fuiste? En qué remoto país ha de trascender la bestia de tu lengua. Yo no quise decirle adiós a tu boca, pero fue ella quien se marchó diluyendo para siempre las sílabas que nos inventamos para el frío. José H. Caez
 
 
** Esta fue mi presentacion y lectura sobre el poeta Jose H. Caez durante la actividad de la Sociedad de los Poetas Vivos, un homenaje estuvo dedicado a estas tres voces emergentes: José Cáez, Javier Febo y Alejandro Álvarez en diciembre del 2012