jueves, diciembre 20, 2018

Ser mujer y la violencia nuestra de cada día...


Como voces abrazadas al grito
  
Allí cuentan al juez-macho como su esposo la golpeó a puños hasta quedar tendida en el suelo [...]  Las mujeres van con la frente en alto pese a tener todo el sistema en contra. Yo salgo después de horas y lloro por el camino de rabia y coraje por un sistema que no es ni siquiera acogedor para las mujeres.”
--Mariana Nogales-Molinelli


--maté a mi esposa, ella está adentro
la amaba, se me metió el diablo aquí:
no soy malo, la maldita me tentó, olvidó sus prioridades—

cierras el maletín,
acomodas tus gruesos lentes hartos de tantas excusas
el amor para tu clienta es un largo péndulo de posesiones
como voces abrazadas a la supervivencia y al miedo,
un largo pasillo de pisadas crujientes la llevó a ti
uno de costillas rotas como huellas de humo;
para su él, el amor es una mujer obediente
que, sin quejarse, maquilla sus dolores,
friega las cicatrices del insomnio
y se depila el perdón hasta la próxima tortura.

--la muerte entra en palacio
cada vez que una ella saluda al viento,
y un él vociferante le apunta la luz:
perversa, adúltera, puta, mírame, eres mía--

--y la juzgarán: ¿lo provocaste?
¿por qué te quedaste a su lado?
no seas vengativa, el perdón es sagrado
piensa en los hijos, piensa en dios,
mejor no pienses en nada, que él decida—

cierras tu chaqueta negra,
te levantas sin titubeos ante el hastío cultural
tu amor hacia tantas ellas es una mano de lágrimas
de justica, de ruptura, de te entiendo
como voces abrazadas en silencio
en el instante previo de emprender vuelo
y volar hacía el puente grito, puente lucha,
con la cabeza en alto, como se alza la paz,
rompes ese callejón de los tormentos
ella es una de tantas, lo sabes…, pero viva.

--¿y qué harás ahora sin él?
jugar a los rompecabezas y a la querencia
reconstruir cada pedacito de ti,
sembrar tu nuevo destino--

cierras el expediente
abres firme la palabra y el corazón
el amor tiene nombre de mujer, equidad, valor
es rompeolas para las convicciones, es justicia
como voces abrazadas al grito
mañana llegará otra y otra y tu voz será coro
cada día que salvas a una hermana es un paso
por ti, por mí, por todas, por las que vendrán
que no nacimos para vestir de rosa y ser esclavas
tampoco para depilarnos la personalidad mientras nos abrimos
mucho menos para rompernos ante su imagen y semejanza
aunque vista de toga color buitre o que se llame papá
y te señalarán como exagerada feminista, se reirán de mis argumentos
señalarán burlosos a la que abandonó al maltratador,
tildarán de absurdos nuestros reclamos, porque “son casos aislados”
y el gobierno elimina por dañina la perspectiva de género
mientras todos gritan gol o husmean miss universo en la televisión
otra mujer muerta yacerá en un fardo de plástico.


Ana María Fuster Lavín
del poemario inédito:
Somos
[las cosas perdidas en el silencio]

1 comentario:

Luis Antonio Rodriguez Ortiz dijo...

Excelente. Todos los hombres deberíamos aprendernos este poema como si fueran nuestros nombres.